¡Hola a todos!
Me alegra estar escribiéndoles nuevamente, perdón si me retrasé un poco, de veras lo siento... :(
Quiero agradecerles a todos los que me dejaron reviews, me followean o me agregaron a favoritos =D
Minene Uryuu: Me alegra que te haya gustado el cap :D y en cuanto a Deidara, ya no va a estar solito, nuncaaaaa :D al menos no en mi fic... ._. ¡Espero que este cap también te guste!
Akatsuna no Hinatita: Tienes razón, hay muy pocas historias que puedo leer, porque la mayoría están abandonadas, eso es muy triste... es por eso que no la abandonaré, no querría hacerles lo mismo... Y bueno pues, hablando de eso... aquí está el tercero, ¡ojalá te guste!
vampire andrea: A ti debo decirte que este cap (que cuenta la historia de la espada) ya lo tenía escrito, pero no iba a ponerlo porque era medio aburrido, pero como preguntaste cómo Sakura la había conseguido, me dieron ganas de hacerlo parte de la historia :B, así que le agregé algunas cosillas para hacerlo más interesante; en resumen, este cap va dedicado a ti, ya que si fuera por mí no lo hubiera puesto, así que ¡espero que te guste! :D
vanessa121010: Me alegro de que te haya gustado la historia por ahora, espero que siga gustándote más adelante *.*, y no, no voy a abandonarla, así que no te hagas problema. =D
Satine.F: A mi también me encanta, de hecho, es mi favorita, adoro verlos juntos *.* así que también espero que te guste la historia (se pondrá algo más romántica más adelante). :$
harunoakatsuki: Me alegro que te guste la historia, y pues yo estoy con el mismo problema que tú, casi no hay fics deixsaku, y son mis favoritos... u.u, así que bueno, aquí te dejo el cap, ¡que lo disfrutes!
Capítulo 3: La Espada de Zabuza.
-Hecho.- Asintió el rubio sonriendo. Claro que luego de unos instantes esa sonrisa tan inocente se convirtió en una algo arrogante, no podía descuidar su imagen.
A Sakura no le importó aquella arrogancia, le gustó tanto verlo sonreír… se veía tan… tan…
No pudo terminar su pensamiento debido a la interrupción.
-Pero… si quieres ver algo realmente bueno, será mejor salir de aquí.- Añadiendo esto, se dirigió hacia la puerta que daba con el exterior, seguido de la pelirrosa.
Una vez afuera, y algo alejados de la guarida, el artista metió ambas manos en unas bolsas ubicadas debajo de su capa. Luego de un momento las sacó y de éstas comenzó a emanar una sustancia blanca que poco a poco se fue endureciendo, a medida que iba tomando forma.
Sakura se sorprendió. Era la primera vez desde que conoció al rubio, que se percataba de las bocas en las palmas de sus manos, pero mayor aún fue su sorpresa cuando el trabajo estuvo terminado.
-Está lista.- Dijo finalmente el rubio, la pelirrosa sólo asintió, hipnotizada. Aquella obra no era nada más ni nada menos que ella, una Sakura de arcilla. Todo era idéntico… su ropa, su pelo, la forma de sus ojos, de su boca… su figura se veía tan natural… cualquiera la hubiese confundido con la original si no fuera por el simple hecho de que esta réplica era totalmente blanca. Sakura lo comprendió de inmediato; aquello que había visto en la guarida algunas horas atrás no había sido nada, era ahora, en este preciso momento, cuando presenciaba el verdadero potencial de Deidara… su verdadero Arte.
-Eso es… es…- "maravilloso" pensó la pelirrosa, pero no pudo decirlo, su boca no reaccionaba, aún luchaba por convencerse a sí misma de que no estaba soñando. Fue bastante difícil, pero lo logró, aunque al mirar por segunda vez aquella obra sus dudas reaparecieron… "Tiene que ser un sueño…" se repetía "Esto no puede ser verdad… es demasiado perfecto para ser real…". Hubiera estado así todo el día, si no fuera porque, gracias al cielo, aquel artista la devolvió a la realidad.
-No te emociones tanto, hmp…- Dijo sacando del trance a su pequeña compañera. –Aún falta la mejor parte.- Dicho esto saltó hacia atrás, agrandando la distancia entre él y su obra. Sakura le siguió. Una vez que ambos estaban alejados, repitió el mismo procedimiento de la vez anterior: llevó los dedos de su mano derecha hacia su boca y con cierta euforia agregó.
-El arte… ¡es una explosión!... ¡Katsu!- Con esta última palabra la Sakura de arcilla se deshizo por completo, reduciéndose a cientos de partículas que ahora volaban por los aires.
La pelirrosa quedó maravillada., y no era para menos; no le molestaba en lo absoluto que su tan perfecta figura ahora sea nada más que polvo, al contrario, su arte había sido tan efímero, tan pasajero, tan… diferente.
-Deidara-San…- Articuló con dificultad. –Realmente eres increíble…
-G-gracias…- Respondió éste igual de sorprendido que ella, ahora estaba más que seguro de que esa chica realmente lo admiraba. Sabía que no podría contener la emoción por mucho tiempo más, así que sólo se dispuso a bajar la cabeza de tal forma que la mitad inferior de su rostro quedara escondida en el gran cuello de su capa, y allí esbozó una gran sonrisa. Cuando por fin pudo calmarse, le dirigió algunas palabras a su compañera, quien había adoptado la misma actitud que hace algunas horas: estaba boquiabierta mirando el espacio, ahora vacío, donde se había encontrado su réplica.
-Al parecer extrañas a tu gemela, hmp…-Dijo en tono burlón aquel rubio. –No te preocupes, puedo hacer mas cuando quieras.- Agregó cambiando su tono a uno algo creído.
Acto seguido se escuchó un ruido entre los arbustos, a lo que Sakura sacó su kunai y Deidara metió una de sus manos en su respectiva bolsa. De repente algo saltó de ellos haciendo que la pelirrosa diera un pequeño salto hacia atrás por la sorpresa, y que el rubio soltara un bufido.
-¡Semapi! ¡Sempai!- Gritaba un pelinegro enmascarado que corría hacia el artista a toda velocidad. En el trayecto tropezó con una piedra y cayó rodando al suelo, pero no le importó, se levantó y nuevamente tomó carrera. Al llegar donde estaba el rubio se posicionó frente a él y empezó a saltar agitando sus brazos graciosamente. Al cabo de unos segundos ya se encontraba dando vueltas alrededor de su compañero, ganándose miradas de odio por parte de éste. Por otro lado, a Sakura le parecía adorable, al ver al pelinegro saltar de aquí para allá no pudo evitar soltar una pequeña risa.
-¿Ahora qué rayos quieres, Tobi? Hmp…- Gruñó el artista.
-Primero que nada… tú debes ser Sakura-chan. –Dijo señalando a la pelirrosa. -¡Tobi está feliz de conocerte!
-Un gusto, Tobi.- Respondió ésta con una sonrisa maternal. Tobi hizo una pequeña reverencia y prosiguió.
-¡Sempai! ¡Semapi!, ¡Pain-Sama quiere vernos! ¡Tenemos una misión!- Gritó éste con el tono de un niño feliz, pero luego su voz se tornó triste. –Será la última misión que Tobi haga con Sempai…- El rubio lo miró indignado, para luego agregar -¿A qué te refieres, Tobi? ¿Acaso no estarás insinuando que moriré ahí, verdad? Hmp…-
-No es eso… es que a partir de mañana Tobi trabajará con Zetsu-San…- Deidara cambió su mirada. Sakura también puso atención a las palabras del pelinegro.
-¿Por qué, Tobi?
-¡Porque desde ahora Sempai trabajará con Sakura-chan!- Retomó éste con su tono animado. Deidara y Sakura se miraron, pero Tobi prosiguió. –Y quién sabe…-Añadió sobándose la cabeza. -¡quizás Sempai por fin tenga una novia!- El rubio cerró los ojos suspirando y apretó los puños.
-¡TOBIIIII! ¡THEMEEE!- Gruñó inmediatamente con voz grave a la par que le tiraba cientos de arañas de arcilla. -¡KATSU!
-¡HUUAAAAAIIIIIIIII!- Gritó éste con su tono infantil mientras salía disparado por los aires.
Una vez que Sakura y Deidara quedaron solos nuevamente ninguno se atrevió a articular palabra alguna. Los dos guardaban silencio, algo avergonzados por el último comentario del enmascarado. El artista sentía cierto calor en su rostro y las manos comenzaron a sudarle; y no era para menos, su ex-compañero había hablado demás (como de costumbre), y ahora se sentía un completo idiota frente a la pelirrosa. Esta vez fue Sakura la que rompió el silencio, intentando animarlo un poco.
-Mira que él hablando de novias…-Dejó escapar una risita. -Me pregunto cuántas habrá tenido…- Dijo esto último con total y completo sarcasmo. El rubio sonrió en un intento de risa, pero siguió sin decir nada. Al darse cuenta de esto, la kunoichi continuó. –Oye… Deidara-San… yo que tú iría cuanto antes con Pain… no es por nada, pero ese hombre parece ser de los que no tienen mucha paciencia.
-Tienes razón…- Respondió recordando la misión que Tobi había mencionado. –Será mejor que vaya, y rápido, hmp… nos vemos luego.
Una vez que Sakura se quedó completamente sola, se sentó en el suelo a pensar.
Lo primero que invadió su mente fue Deidara, mejor dicho, su obra de arte. Ya estaba completamente convencida de que aquello había sido real, pero eso no quitaba el hecho de que fuera genial.
" 'El arte es una explosión.' " pensó citando las palabras del rubio, "Tiene razón… eso fue hermoso, solo porque fue algo transitorio… y es que… ¿qué gracia tendría tener una pintura o una escultura por años, décadas, e incluso siglos, si al cabo de un tiempo la gente y hasta ti mismo van a olvidar que existe? ¿No sería mejor crear algo que dure un instante, pero que te haga feliz una eternidad?" se preguntaba la pelirrosa, ahora en voz alta, sin comprender al resto de los artistas, "El arte es algo que ante todas las cosas, tiene que hacerte feliz a ti mismo, sino, no es arte."
El segundo pensamiento fue acerca de Akatsuki. Hasta el momento le agradaba la gente que había conocido, pero sin embargo, al ver a Tobi, tan infantil y revoltoso, no pudo evitar recordar a Naturo. Algunas lágrimas amenazaban con salir. "Mi hiperactivo ninja cabeza hueca…" pensaba, "¿Qué estarás haciendo ahora?...". De pronto algo la sacó de sus pensamientos, un extraño ruido que cualquiera habría confundido con el croar de un sapo, y no necesariamente uno chiquito, sino uno de los invocables, pero no era de sapos de lo que se trataba, era su estómago. Hace varias horas que no comía y con todo el asunto de las pruebas se sentía más hambrienta que nunca.
"¿Por qué ella tiene la espada?... se suponía que ahora estaba en manos de Suigetsu… ¿Cómo la consiguió?... ¿Cómo es que la utiliza tan bien?...".
Kisame se encontraba recostado en el suelo de su habitación, y todas estas preguntas invadían su mente. "¿Acaso el rumor era falso? o… ¿Podría ella haber derrotado a Suigetsu?" El peliazul negó con la cabeza como despertándose de un trance, esto último no podía ser cierto… Aquel niño de ojos violetas era demasiado fuerte para la pelirrosa, aunque si ella derrotó hasta al mismísimo Hishigaki Kisame, el pequeño dientes de tiburón no le supondría ningún problema.
El pensar en la victoria de la niña ante él hizo que su mente se llenara de pensamientos, esta vez distintos a los anteriores.
"Esa niña… yo le hubiera ganado sin ningún problema, lo que pasó fue que… fue que…" se repitió sin encontrar respuesta.
"Fue que te confiaste de tus habilidades, la subestimaste y ahí tienes el resultado." Esa voz resonó dentro de su cabeza, hace tiempo que su 'yo interior' no se metía en sus asuntos, y no porque él mismo no quisiera, sino porque la parte consciente de Kisame no se lo permitía, era tan frío y despectivo hacia si mismo… era tortuoso escucharlo…
"Tú otra vez… ¿por qué no te callas de una vez?, además no luché con toda mi fuerza."
"No, no lo hiciste, y ella tampoco lo hizo." Mantenía en un tono frío su Inner.
"Es que no quería hacerle mucho daño."
"Ya déjate de buscar excusas, ¿a quién demonios quieres engañar con eso?"
"Tú no sabes si es o no una excusa, ¡así que ya cierra la boca y vete, no quiero escucharte!"
"Gritarme no hará que el resultado de la pelea cambie. Además, ingenuo niño… ¿cómo no podría saberlo?... yo soy tú." Terminó diciendo éste para callar de una vez por todas.
-Maldito…- Gruñó Kisame en voz alta sentándose.
Aún seguía en esa posición, mirando a la puerta, cuando sintió unos pasos acercarse por el pasillo. Debía ser alguno de sus compañeros, por lo que no le dio importancia; de igual forma abandonó su habitación para ir por algo de comer.
No se hubiera extrañado de ver a Sakura pasar por allí si no fuera porque ésta caminaba algo rápido y su rostro parecía desconcertado. El peliazul se intrigó al ver la reacción de la chica y decidió preguntar para saber qué pasaba.
-Oye, tú…- La llamó. La pelirrosa se dio vuelta de inmediato, algo sobresaltada. -¿Qué andas haciendo por aquí?- Inquirió en un tono frío.
-Ehh… yo… nada- Respondió ella con una sonrisa nerviosa y sobándose la cabeza.
Kisame volvió a entrar a su habitación, pero no cerró la puerta. Pasaron unos instantes y salió de nuevo. Ya con Samehada sobre su hombro caminó hacia Sakura, la arrinconó contra la pared, desvendó la punta de la espada y la puso sobre su cuello.
-Ahora, si no quieres morir, dime… ¿qué andas buscando?- Sakura abrió los ojos al verse en esta situación, estaba totalmente acorralada, no tenía salida. Debería resignarse y decirle.
La pelirrosa se sonrojó y bajó su cabeza. –La cocina…- Dijo al mismo tiempo que su estómago hacía un ruido de ultratumba.
Un leve 'tic' apareció en el ojo izquierdo del muchacho. Retiró su espada.
-Ya veo…- Dijo este en un suspiro dándose vuelta para regresar a su cuarto.
-Kisame-San…- Inquirió la niña. -¿Podría decirme por dónde tengo que ir? He estado buscándola por media hora…- Su estómago volvió a gruñir.
-¿Cómo crees?- Se burló el tiburón amagando con cerrar la puerta. Fue entonces cuando vio su gran oportunidad. –Escucha, te llevaré ahí si quieres, pero a cambio quiero algo de información.-
Al escuchar sus palabras Sakura se sorprendió. -¿Qué clase de información?- Preguntó indignada. Apenas terminó de articular la pregunta su cara tomó una expresión seria, como si se hubiese dado cuenta de algo, entonces, en tono frío, agregó: -Si es Naruto de quien quieres saber, puedes irte olvidando, buscaré la cocina por mi cuenta.-
-No, no es eso.-
-¿Entonces qué?
-Quiero saber acerca de tu espada, cómo la encontraste y a quién tuviste que enfrentar para obtenerla.
-Está bien, te contaré, pero una vez que me hayas llevado… muero de hambre.- Añadió la pelirrosa cabizbaja.
Kisame emprendió camino con Sakura detrás de él. Caminaron por una infinidad de pasillos, la kunoichi ya había perdido la cuenta de las esquinas que doblaron, pero al final llegaron. Era un lugar amplio, no tan oscuro como el resto de la guarida, a un lado había una larga mesa (ratona) con muchos cojines. En el otro extremo se encontraban una heladera, una cocina y pequeños muebles.
El hombre-tiburón tomó un paquete de arroz y empezó a cocinarlo, una vez que estuvo listo lo sirvió en dos tazones y los llevó a la mesa. Ambos tomaron asiento, y Sakura comenzó a hablar.
-Bien, te contaré todo lo que quieras saber.-
-¿Cómo supiste de la existencia de esa espada?
- Cuando recién comenzaba mi carrera como Ninja, a mi equipo y a mí se nos fue asignada la misión de escoltar al constructor de un puente a su tierra natal. Allí nos encontramos con Zabuza y Haku, su ayudante. En ese momento ellos trabajaban para Gato, quien no quería que la construcción de dicho puente se lleve a cabo, por lo que tuvimos que enfrentarlos. En ese momento me llamó la atención la gran espada que Zabuza llevaba consigo; fue desde entonces que empecé a investigar acerca de los Espadachines de la Neblina.-
-¿Cómo la obtuviste?-
-Algunos de los hombres de Gato se encargaron de terminar de matar a Zabuza, quien ya había sido herido por Kakashi, mi sensei. Haku también murió en aquel combate. Una vez que todo terminó los enterramos, dejando la espada clavada sobre la tumba del espadachín. Años después, tras haber desarrollado mi fuerza física y teniendo en cuenta el gran poder de esa espada, me dispuse a ir a buscarla, pero no la encontré allí. Pregunté en la aldea más cercana y me dijeron que la tenía un hombre adinerado que vivía en los alrededores. Entonces fui a verlo, pero ya era tarde, alguien había invadido su casa algunas semanas atrás y se había marchado con la espada; de todas maneras me dio información muy valiosa: Sasuke, el hermano de Itachi, se encontraba con el hombre que se la había robado.
Después de eso todo resultó fácil, fue sólo cuestión de localizarlos y esperar a que el tal 'Suigetsu' esté solo para emboscarlo. Claro que no fui sola, un equipo especializado de acompañó y así obtuve la espada.
-Ya veo… así que Zabuza está muerto… una última pregunta, ¿para qué la quieres?
-Para nada en especial, solo para tenerla, por si en algún momento llego a necesitarla.
-Eso es todo.- Terminó por decir Kisame. Él, que ya había terminado su arroz, esperó a que Sakura lo hiciera para retirarse. Estaba a punto de salir de la cocina, pero alguien se adelantó y abrió la puerta en su lugar.
-Pain quiere vernos.- Articuló Kakuzu, y luego se marchó.
-Vamos. Será mejor que no tardemos.- Le dijo Kisame a Sakura. Ésta empezó a caminar detrás del peliazul, quien a su vez seguía al enmascarado. Nuevamente pasaron por una infinidad de pasillos, todos exactamente iguales, hasta que se detuvieron frente a una escalera. Al bajar dieron con una gran puerta, más grande aún que la de la entrada principal, pero que también se abría con una posición de manos.
Una vez dentro, Sakura pudo divisar a varias personas, pero no alcanzaba a ver sus rostros debido a la escasa luz del lugar. Todo estaba en completo silencio, hasta que alguien habló.
-Hace un par de horas- Comenzó Pain –Deidara y Tobi partieron en busca del Nanabi, cuando lleguen comenzaremos de inmediato con la extracción, y apenas terminemos designaré al equipo que se encargará del Hachibi. Kisame, tú le explicarás a Sakura cómo proceder. Vayan preparándose. Eso es todo.
Una vez terminada la reunión, todos fueron desapareciendo lentamente, pero a Sakura le costó un poco reaccionar. En los reportes que había leído unas semanas atrás, cuando aún era alumna de Tsunade, se informaba que Akatsuki había capturado al Sanbi, y ahora no podía creer que hayan avanzado tanto. "Pronto será el turno de Naruto…" pensaba algo angustiada, con un nudo en la garganta que apenas le permitía respirar.
La pelirrosa salió de la habitación cabizbaja y comenzó a andar sin rumbo, pero nuevamente fue detenida por el tiburón.
-Oye, tú, ¿dónde crees que vas?
-No lo sé… afuera, supongo, a tomar algo de aire…
-Eso deberá esperar, por el momento tengo que mostrarte tu habitación.
-Oh, está bien… vamos entonces.
-Toma, con esto te vestirás de ahora en adelante.- Dijo entregándole una prenda negra, con detalles rojos apenas visibles debido a que estaba doblada.
-Gracias.- El silencio se hizo algo incómodo luego de esta última palabra por parte de la kunoichi.
-Amm… oye… ¿te pasa algo?
-No, nada, ¿por qué?
-A mi no me engañas, ¿qué te ocurre?
-Es Naruto…
Bueno, esto fue todo por ahora, ¡ojalá les haya gustado!
Si quieren comentar o algo por el estilo, no duden en dejar reviews :D
¡Muchísimas gracias por leer! ¡Les mando un beso enorme, cuídense mucho!
Subiré la conti pronto, ¡De veras!
Deidara-San
