Disclaimer: Todos los personajes reconocidos son pertenecientes a Stephenie Meyer, solo la trama es de mi pertenencia y los personajes desconocidos.
Capítulo 3: Helados.
—No...eso no. No podemos quedarnos con eso Lucy. No me hagas pucheros.. Leah... -—Dijo Jake con un tono de réplica. Al parecer mi lobita había encontrado un forma de hacer que Jake le comprara todo juguete del que mi lobita se enamoraba.
—A mi no me mires; yo no tengo la culpa que seas un lobo tonto que se deja comprar por una bebé. —Dije con una amplia sonrisa en los labios.
Me acerqué a la cajera para pagar las ropitas que había comprado para mi niña, y Jake colocó el juguete de que era una especie de tubo central donde se le encajaban aros, todo era colorido. Negué con la cabeza mirando a Jacob.
—No, Jacob. Ya le has comprado dos juguetes, con eso estará más que suficiente. —Dije con seriedad mientras la chica de la caja registradora pasaba mi compra y mi niña en brazos de Jake jugaba con sus dedos y balbuceaba.
—Vamos, Leah...quiero regalárselo y no puedes prohibírmelo...por favor. —Mirando sus ojos negros, brillantes...como sí realmente le causara verdadera emoción comprarle juguetes a mi pequeña. Desvié la mirada y solté un suspiro dejándolo hacer lo que el quisiera.
Cuando terminamos, salimos del centro comercial de Port Angeles, en dirección al pequeño auto de Jacob, que se ofreció a traernos y apuntarse a las compras. Como no podía ir con mi niña adelante ni tampoco podía dejarla sola en los asientos traseros debido a la carencia de la silla para niños, yo me sentaba atrás para poder cargar con mi pequeña Lucy mientras Jake conducía.
—Me gusta tu cambio...Te ves más relajada, me recuerdas incluso a la antigua Leah. —Habló Jacob en voz baja.
—¿Ósea que no te gustaba como era antes de conocer a Lucy? —Reclamé con una ceja arqueada mirándolo a través del espejo retrovisor.
—No quiso decir eso...me refiero a que...bueno, ahora vuelves a ser tratable...Y me gusta que no andes martirizándote a ti misma; ni antes sumida en el pasado, o estando dolida por lo de...Sam, pero me lo que más me gusta es que vuelves a sonreír, Lee. —Bajé la mirada acariciando la mejilla de Lucy.
—Aún no he olvidado eso, Jake.. sólo que ya no le doy importancia, ya nada de eso me importa, sólo me importa ella, Jake...sólo ella. —Hablé con sinceridad. La intensa mirada que Jacob me lanzaba a través del espejo retrovisor cuando levanté la mirada, hacia que mi corazón diera un vuelco haciéndome apartarla. ¡¿Qué demonios mi pasaba con Jake?! Se que...cuando estábamos sólo el y yo patrullando todo cambiaba, no nos importaba pensar en nuestras penas; y nos reconfortábamos y apoyábamos mutuamente. Yo desahogando mis penas de amores por Sam y el desahogando sus penas de amor por la chica Swan...nos complementábamos. Y eso hizo, que un fuerte lazo de amistad creciera entre nosotros.
Pero ya...esto es diferente, cuando mi mirada se encontraba con la suya, mi corazón se aceleraba de a poco, y mi piel se erizaba. Esto no podía estar pasando No podía permitirlo...tenía que centrarme sólo en mi niña, en nada más. Miré los ojitos de mi niña que se veía algo adormilada, acaricié sus mejillas y su naricita con ternura. No iba a permitirme enamorarme, no ahora al menos. Y mucho menos de Jacob…el aún no está improntado…¿Cómo puedo estar segura que no se improntará de alguna chica pronto? ¿Qué ocurrirá si dejo que nuevos sentimientos comiencen a crecer en mi…sin querer detenerse? No. No quiero salir lastimada. Me niego a permitir que la bendita imprimación me destruya en miles de pedazos nuevamente.
—Llegamos. —Dijo Jacob, lo miré extrañada, pues aún estábamos en Port Angeles.
—¿Estas demente? No estamos..
—Lo sé. Llegamos a la heladería. —Giró el cuerpo en mi dirección y su amplia y perfecta sonrisa se abrió pasó en su rostro.
—Pero ..
—Lee, déjame invitarte un Helado ..a ti y a mi princesa. —Noté como miraba con ternura a mi pequeña y respiré hondo para no ponerme a pensar en otras cosas.
—Está bien, pero ya no dejaré que salgas con nosotras, gastas mucho dinero...y no es como sí tuvieras un trabajo estable...
—Tu sólo deja de preocuparte por mi dinero, Leah. Anda; vamos.
—¡Ma! ¡Ma!. — Aplaudió mi hija como sí estuviera de acuerdo con sus palabras. Sus ojitos se veían nuevamente llenos de vida, como si unos minutos antes no hubiese estado adormilada.
Sólo pude rodar los ojos y suspirar.. —Está bien, vamos. —Bajé del auto, ya Jake había bajado y se encontraba a mi lado mientras subíamos las escaleras para entrar a la heladería.
—¿Quieres un cono o un helado en vaso? Es mas cómodo el vaso ¿No? Para que puedas comer con mas comodidad por Lucy.. —Habló Jake mirando la vitrina que mostraba una cantidad inmensa de sabores.
—Esta bien el de vaso, Jake…Que sea de fresa. —Dije mientras me acercaba a una de las mesitas disponibles, y tomaba asiento. Senté a mi lobita en la mesa y noté que hacía pucheros, sus ojos se cristalizaron.
—¿Qué sucede princesa? ¿Esta bien?. — Pregunté con preocupación. Debido a mi mejorado olfato puede distinguir como mi niña comenzaba a olor…no realmente bien.
—Hm, es hora del cambio de pañal, si no lo hago ahora me terminaras quemando la nariz.. —Dije levantándome, llevando conmigo mi cartera grande, que era la única que estaba "mas o menos" equipada para llevar las cosas de mi niña. —Jake, ya vuelvo…emergencia de pañales. —señalé a mi pequeña que hacia pucheros llorosa. Él asintió mientras hacía cola para pedir los helados.
—No llores, mi lobita. Ya estarás limpia de nuevo. —Me dirigí al baño e hice el proceso de cambio de pañal, mi nariz la tenía algo fruncida, pues su olor me pegaba a mi un poco mas de lo común. Tras terminar, con una toallita húmeda limpie el rostro y el cuerpecito de mi lobita para que se sintiera un poco más fresca.
Cuando volví, Jacob me esperaba en la mesa con el helado de tinita grande, que tenía dos cucharillas clavadas.
—¿Compartiremos helado?. —Lo miré con una ceja alzada. —Creí que tendría mi helado propio. —Le reclamé con una sonrisa, tomando asiento.
—Me pareció mejor comprar uno grande. —Se encogió de hombros con simpleza y comió del helado. —Esta muy bueno, prueba. —Acercó su cucharita a mi boca y yo algo incomoda respecto a que Jake me diera Helado en la boca, lo tomé. Estaba realmente bueno, debía de admitirlo.
—Está muy bueno, en serio…—Exclamé y tomé mi propia cuchara y le di un poquito a mi niña, que le gustó tanto que estiró la manito para alcanzar el helado. —No, no…Lucy, tranquila pequeña, yo te daré. —Le di un poco mas y aproveché para comer un poco antes de que mi pequeña me exigiera aún mas helado. Jake rió por los gestos y gritos que daba mi pequeña Lucy al pedir mas del helado. Y así se nos pasó el rato disfrutando y riendo en aquella heladería.
—Parece que el helado dio sueño. —Dijo Jacob mientras íbamos en el auto rumbo a La push, estábamos por llegar, llevaba a Lucy dormida en mis brazos, estaba totalmente rendida, tuvimos un día agitado.
—Esta agotada, está despierta desde temprano, tiene mucha energía, y mientras estuvimos en el centro comercial no paraba de reír y jugar con cada juguete del que se enamoraba y tu terminabas comprándole…—recriminé rodando los ojos.
—No es para tanto. ¿Estás celosa de Lucy? Puedo regalarte juguetes a ti también…
—Cállate…tarado. —Bufé pero terminé dejándome llevar por la risa que soltó Jacob.
—¿Iras a patrullar luego que lleguemos, no? Espero Sue esté en casa, para yo poder ir a patrullar yo también…—Dije algo forzada pues, no quería alejarme de mi pequeña.
—No patrullaras mas…no puedes, tienes que cuidar de Lucy, puedes hacer unas rondas por acá cerca, pero no te alejaras de las casas. —Dijo Jake con todo final.
No repliqué ante eso, solo asentí y sonreí ampliamente…podría dedicar mi tiempo a mi pequeña Lucy, y también podría buscarme un trabajo algo estable, en vez de solo sobrevivir de la paga que nos daban los del consejo por nuestro trabajo como protectores de La push.
—Gracias, Jake…por acompañarme hoy, por helado…y por todo. —Le dije con sinceridad, atreviéndome a mantenerle la mirada por el retrovisor. Sonrió ampliamente y yo le correspondí.
—No tienes nada que agradecer, Lee. Siempre estaré complacido de estar a tu lado…apoyándote en lo que pueda. —Se aclaró la garganta y se removió en el asiento. —Hemos llegado a su morada, bella dama.
—Lo de caballero antiguo no te queda. —dije burlona y divertida. Bajé del auto y Jake bajo las bolsas de compras que había hecho. Cuando acosté a Lucy en mi cama, rodeándola de almohadas, salí a la cocina.
—¿Bajaste todo?. —Le pregunté a Jacob.
—Sí…debo irme, Leah. Hasta luego. —Me dedicó esa enorme sonrisa suya y yo solo pude despedirme con un asentimiento y una leve sonrisa, debía controlarme. En serio, o terminaría perdidamente enamorada de él.
Hola a todos mis lectores silenciosos, aquí con un capítulo mas de esta historia...¿Me regalarían un review? Es todo lo que pido, quisiera saber que les pareció.
Nos leemos en el siguiente!
Besos, R.
