Tonks estaba arreglándose para ir a la fiesta. Había dejado el cuadro en la mesa para que no se le olvidara.
Se puso una blusa rosa, larga y con pequeñas rositas más oscuras bordadas y un infaltable jeans. Las minis y esas cosas no las llevaría ni muerta a un cumpleaños familiar.
Tendría que ver a su mamá y a sus tías, además de un par de comentarios burlescos de su primo Draco.
Además debería lidiar con Lili Potter, que como trabajaba en la universidad donde ella estudiaba arte, había escuchado un par de rumores, que eran reales en realidad y la miraba feo, como diciéndole que si se acercaba a su esposo y a su hijo la mataba.
Se imaginaba que también irían algunos de los amigos de Sirius y obvio estaría Jazmín, la esposa de Sirius, le caía muy bien ella, y sus hijas.
Cuando consideró que su aspecto era dulce y normal, tomó el cuadro, las llaves y cerró muy bien la puerta. Tenía vecinos algo… fuera de lo común. En el edificio había siempre drogados y cosas así, pero ella se mantenía alejada para no meterse en problemas, además a ella ni siquiera le gustaba tomar champaña.
Bajó de dos en dos los escalones y cuando llegó a la calle, sintió el aire cálido, era casi verano y a ella le encantaba el verano. Aunque este año pasaría estudiando para adelantar ramos, era por eso que necesitaba la estúpida beca. Durante el año podía costearlo con la venta de cuadros y trabajos ocasionales de cualquier cosa, como cuidar niños o servir mesas.
Para tomar el autobús debía caminar tres manzanas, la razón, nadie quería pasar por allí, era un mal barrio.
El autobús iba vació así que se sentó en el último con su cuadro en el brazo y un block de dibujo, algo infaltable en su bolso, después lo pasaría a un bastidor que ya tenía preparado.
Pensó en el regalo de Sirius y cuanto tuvo que rogarle a Lili para que le pasara la foto.
Le sacó una copia y al día siguiente se la devolvió, le daba mucha pena la situación, ya que ella no la conocía y ya la estaba juzgando. Aunque lo peor es que tenía tanta razón, sus errores le estaban pesando mucho, y todo por cumplir su sueño. A veces se sentía tan insegura y ni siquiera tenía una madre que la guiara. La suya la había echado a la calle en cuanto la habían aceptado en la escuela de arte.
Cuando llegó a la calle vio la enorme casa de su tío y los lujosos autos de sus invitados. Se rió al imaginarlos andando en feos autobuses y viviendo en su, según ella "hermoso desván".
Cuando entró reencontró con Jazmín, la cual la abrazó amorosamente, se estimaban mucho, ya que ella y Sirius habían sido su gran apoyo.
Dio una vuelta por la fiesta buscando a Sirius con el cuadro bajo el brazo.
Se dio vuelta cuando sintió que alguien la observaba. Era un hombre atractivo y bien vestido. Lo miró con rabia, algo que detestaba era que la miraran los hombres, todos eran iguales, menos Sirius, claro.
Saludó a Sirius con la mano y le indicó que la siguiera a un lugar más privado. Allí le entregaría el regalo, no frente a su familia e invitados.
Cuando lo vio no pudo evitar saltarle al cuello:
-¡Feliz cumpleaños Sirius!-Le dijo mientras le entregaba el paquete. Era un enorme cuadro. Ella esperó expectante la reacción de su tío.
El miró el cuadro y la abrazó con fuerza. Era una imagen de Sirius, James y el otro niño que ella no conocía, pero sabía que se llamaba Remus. Estaban en un parque cercanos a la Mansión Black y llevaban vestidos de Hallowen. Todos estaban felices y sonreían, en realidad irradiaban felicidad, y ella lo había captado. Habían sido dos semanas de trabajo por las noches, ya que durante el día tenía que estudiar y había conseguido un trabajo por una semana de camarera en un bar cerca de la universidad.
-¿Te gusta?-Le preguntó dudosa, su autoestima era en general muy baja y ambivalente.
-Es precioso. Pintas fantástico.-Le dijo con una gran sonrisa. Luego la miró preocupada.
-¿Por qué no me lo entregaste frente a todos?
-Estaba mamá.-Le respondió levantando los hombros y evadiendo la mirada de Sirius.
-Eres una persona talentosa Dora, no te rebajes.-Ella no entendió a que se refería. Pero le llegó muy hondo el comentario. Pero era difícil de pensar que ella valía mucho mientras tu propia familia te trataba como si fueras la basura del mundo. Ella le sonrió ocultando su tristeza y le tomó de la mano.
Dos personas entraron al despacho de Sirius y soltaron silbidos de exclamación al ver el cuadro, Eran Jazmín y el tipo que la estaba mirando.
-Él es Remus. Remus ella es Tonks.-Dijo Sirius al ver que su amigo se ponía rojo. ¿Qué le pasaba al tipo?. Esperen… ese era el otro niño de la foto. Le sonrió y le mostró el cuadro.
-¡Eres el tercer niño!-le dijo feliz
-Sí, y es un buen cuadro.
-Es precioso Dora.-Le dijo Jazmín abrazándola.
-¿Vamos a la fiesta? Si no van a pensar que secuestramos al cumpleañero.
Sirius se rió y avanzaron hacia la fiesta.
Cuando llegaron lo esperaban para cantar el cumpleaños feliz. Pero ella recibió varias miradas hostiles de parte de su familia, no sólo era la que iba más informal, sino que además era el personaje menos querido de la fiesta. Vio a su madre haciendo una mueca de desprecio ante su llegada y a sus tías fijándose en su aspecto. A lo lejos observó a su primo Draco que miraba a Harry con odio. Y a Lili con agarrando a su esposo de la mano. Quería gritarle que lo último que haría en el mundo era acostarse con James. Era el amigo de su tío y estaba casado. Además no era su tipo. En realidad y si lo miraba fríamente, no existía tipo para las de su tipo.
Sacudió su cabeza para espantar los pensamientos negativos que estaban a punto de hacerla llorar. Algo que desde hace ya 5 años que no hacía.
5 años que no lloraba, vaya, era mucho tiempo y ya le hacía falta desahogarse de alguna manera. Tal vez saliera a patear las piedras. Su gran imaginación ya había volado y se estaba imaginando pateando las piedras de la cuadra.
Se dio vuelta cuando sintió que alguien la observaba. Era un hombre atractivo y bien vestido. Lo miró con rabia, algo que detestaba era que la miraran los hombres, todos eran iguales, menos Sirius, claro.
Después de comer el pastel todos se habían empezado a sentar para cenar, ella se empezó a retirar discretamente. Pero una mano le obstruyó el paso, era su madre.
-Nymphadora.-Le dijo con desprecio.
-Andrómeda entiende me llamo Tonks-No le decía mamá desde hace años.
A ella se le heló la sangre al ver la mirada de odio que le lanzó su otra hora madre.
-Te voy a decir algo niña. Si llego a escuchar otro rumor de tus, como decirlo… conquistas… vas a saber lo que es bueno.
Para Tonks fue el detonante de la noche y se soltó de un golpe. No sabía que le pasaba pero subió la voz inconscientemente.
-Por lo menos yo no engañaba a mi esposo.-Su madre levantó la mano para abofetearla, pero Sirius ya estaba allí y la sujetaba. Para Tonks era el final de la fiesta.
Se dio vuelta y cerró la puerta de golpe. Corrió por la cuadra y se subió al primer autobús que pasó. No le importó hacia donde fuera.
Cualquier lugar era mejor que allí.
Respiró hondo varias veces. No iba a llorar, no iba a llorar. Se repitió bajito.
Tuvo suerte, el autobús que pasó era el que la dejaba cerca de su casa. Caminó despacio, muy despacio, sintiendo la noche, sentía la oscuridad como suya.
Llegó a las 2 de la mañana, vaya, y eso que había salido de la fiesta como a las 10:00 de la noche. Menos mal que solo eran 2 cuadras.
Cuando subió a su desván, no le extrañó el ruido, ya se había acostumbrado. Por el desorden al parecer habían allanado el departamento de Gabriel de nuevo.
Entró y sin desvestirse se tiró en la cama, se sentía tan mal con ella misma. Ya no quería vivir, ni un segundo más.
