Declaimer: ni Naruto ni Harry Potter me pertenecen...


Protegiendo Hogwarts

"Castigo"

By: Askarsha


Sakura ajusto la manta que utilizaba y se encogió en el sillón. Si hubiera sabido que la sala común de Slytherin era tan helada se hubiera puesto sus calzas largas y un abrigo. Suspiro levemente viendo como su aliento convertido en vapor se difuminaba ante sus ojos. Por lo menos había encontrado un manta y la chimenea ardía dándole un alivio a sus entumecidas extremidades.

Escucho una puerta abrirse proveniente de las escaleras y unos pasos que cada vez se hacían más fuertes. Al fin, apareció por las escaleras un joven rubio. No. Rubio seria como Naruto, el pelo de ese chico era más claro, de un rubio platinado tan claro que algunos mechones se veían casi blancos.

Se miraron fijamente por unos segundos en silencio. Lo reconoció al instante, era el chico al que Harry, el chico que debían proteger, veía durante la cena. Sonrió de forma mental, debía darle sus felicitaciones al azabache, tenía muy buen gusto.

El chico frunció un poco la nariz, levanto la barbilla y paso frente a ella con una pose altiva y orgullosa, sentándose frente a ella en un sillón individual, y abriendo el libro que traía en la mano.

Sakura observo el fuego, aunque podía darse cuenta que el joven frente a ella la miraba por sobre el libro. Ese chico tenía un cierto de aire a Sasuke, en especial esa pose que puso al frente a ella, una tan típica de su amigo, en especial cuando era más pequeños. Sin embargo, la persona que tenia sentada frente a ella poseía una mirada más expresiva. Y eso le gusto. No es que su pasatiempo fuera ser celestina, pero cuando se dio cuenta de que gracias a su intuición había logrado juntar a la tímida Hinata con su primo Neji, y que ambos eran felices, quiso, no, más bien decidió poder ayudar a todos quienes necesitaban un empujón. Y con solo haber visto como los chicos se miraban en el tren y luego en la cena, le basto para decidir que ellos si necesitaban un pequeño empujoncito.

-¿Cómo te llamas?- le sorprendió la pregunta tan repentina. Pero le respondió con una sonrisa.

-Sakura, Haruno Sakura

-ya soy Draco, Malfoy Draco

Bueno, por lo menos ya sabía su nombre, ahora tendría que pensar en una manera de ayudarlo.

-Y dime Draco, ¿qué lees?

º-º-º-º

Sai se sentía observado, no debía corregirse, se sentía exageradamente observado. Sentado en un rincón de la sala, la cual debía agregar tenía una decoración exageradamente roja y dorada, tratando de cumplir su misión como shinobi y no interrumpir la actividad normal de los estudiantes, había comenzado a dibujar en sus pergaminos, nunca estaba de mas estar preparado. Pero sentía de forma insistente como varios pares de ojos lo observaban sin ningún disimulo.

Una chica de cabellos castaños y muy enmarañados se sentó cerca de él, y aunque vio que trataba de ocultarlo, era imposible no fijarse como los ojos de ellas trataban de ver que estaba haciendo con los pergaminos.

-es de mala educación tratar de observar lo que otra persona escribe- le soltó mirándola fijamente. La chica soltó un tartamudeo tratando de disculparse y convertida su cara en una imitación del tomate, salió corriendo por las escaleras de las chicas.

¿Había dicho algo malo? Solo le había dicho lo que leyó en un libro de buenas costumbres.

º-º-º-º

Llevaba solamente un día pero lo odiaba, odiaba este maldito castillo al que Tsunado-obachan les había mandado como misión cuidar. Lo admitía, se había quedado dormido, y ahora estaba perdido tratando de encontrar el comedor. Su estomago rugió por enésima vez desde que había despertado, y que para su mala suerte, todos los estudiantes habían abandonado ya la sala común.

-espero que tengan ramen- susurro agarrándose la panza.

Bajo por unas escaleras enormes, llegando a un rellano donde habían más escaleras. Se decidió por una y bajo desembocando en un pasillo, siguió en pasillo para encontrar con otras escaleras. Una gotita resbalo por su cabeza "¿es que acaso el tipo que construyo esto le gustaban las escaleras?" se pregunto frustrado.

-mira, ahí esta el rubio- levanto la cabeza y observo que a su derecha había tres chicas mirándolo.

-nos está mirando, mejor vamos a desayunar- murmuro una sonrojada levemente.

¿Desayunar? Ellas iban a desayunar, lo que quería decir que iban al comedor, y si él las seguía entonces llegaría al comedor y podría desayunar. ¡Perfecto! Siguió a las tres chicas feliz, dejando atrás el mal rato de haberse perdido en el castillo.

"¿todavía estará desayunando el teme?" la pregunta cruzo velozmente por su mente, sin darse cuenta que ya había llegado al comedor. Al levantar la vista se topo con unos ojos negros como la noche mirándolo fijamente. Sonrió de oreja a oreja, dejando lucir su dentadura blanca y prácticamente corrió a sentarse al lado del moreno.

En definitiva, aunque no hubiera ramen, desayunar con el teme era mucho mas llenador.

º-º-º-º

-Las clases ya van a comenzar- cuatro cabezas se giraron a observar a Kakashi- vallan a ducharse, la primera hora harán ronda por los pasillos, después irán revisando por sala y durante el almuerzo volverán a hacer rondas por los pasillos. ¿Entendido?

-si- respondieron los cuatro

-pero, Kakashi-sensei, si nosotros haremos eso, ¿usted que hará?- pregunto Sai. Sakura, Naruto y Sasuke observaron inquisitivamente a su maestro esperando la respuesta.

-yo hare algo sumamente importante- respondió, sacando su libro icha icha Paradise y abriéndolo por la mitad.

-¿y qué es eso tan importante?- insistió Naruto ceñudo.

-pues …. Es algo importante- volvió a repetir. Carraspeo un poco y se removió incomodo en su asiento- oh! Que tarde es, debo hacer mi asunto importante- y antes de que alguien pudiera evitarlo, desapareció en una bola de humo.

-ts! Mentiroso- murmuró Naruto

-¿no es que no teníamos que hacer nada frente a los estudiantes?- se cuestiono Sakura viendo como varios estudiantes observaban el asiento vacío en el que segundos antes estaba sentado Kakashi- será. Me voy a duchar.

- te acompaño Sakura-chan, no me quiero perder de nuevo

º-º-º-º

-¿vieron eso?

-wooo, fue asombroso, yo no vi ninguna varita ni un transportador, ¿tú qué piensas Harry?

El azabache levanto la cabeza de su plato para ver a su amigo pelirrojo. La verdad es que solo había visto el humo, no vio al hombre desaparecer. Se encogió de hombros sin ánimos de responder.

-según lo que escuche ayer los ninjas o shinobis como ellos se llaman, pueden hacer ese tipo de cosas sin varitas. Me pregunto se habrá algún libro en biblioteca que hable de ellos.

-Hermione no empieces, apenas es el primer día de clases

-¡Ron! ¿Acaso no te interesa saber cómo ese tipo pudo hacer eso sin varita?- pregunto acalorada la chica.

"por favor, son las ocho de la mañana" pensó Harry mirando a sus amigos. Aunque sus peleas llegaban a ser odiosas, en especial para él que siempre se encontraba en medio, las había extrañado durante el verano.

Viendo como una cabeza rubia se levantaba de la mesa y salía del comedor, le hizo acordar que no era la única cosa que había extrañado durante el verano.

-buenos vamos, tenemos transformaciones y después pociones

-¡qué asco!, pociones el primer día de clase

-Ronald, deja de quejarte por todo.

-ya, ya. Vamos antes de que el resto del comedor los mire- tomó su mochila y se la echo al hombro, comenzando a caminar entre los curiosos que se habían acercado para ver discutir a sus amigos. A la salida del comedor, paso junto a dos de los shinobis, la chica con el pelo rosa y un rubio, este ultimo lo miro y le sonrió luciendo todos sus dientes, en cambio la chica le miro de una manera extraña. Un escalofrió le recorrió por la espalda, era la misma mirada que ponía Hermione cuando tenía un plan en mente.

Aguardo fuera del comedor, observando cómo los dos chicos se perdían entre los pasillos. Segundos después un Ron y una Hermione rojos por la vergüenza le alcanzaron.

º-º-º-º

Naruto estaba aburrido, muy aburrido. Después de vigilar los pasillos, que al contrario de lo que había pensado fue muy entretenido, todo en el castillo tenia vida, las escaleras, los cuadros hasta las armaduras, se había entretenido bastante mirando en el patio como del lago se asomaba un calamar gigante. Pero ahora, encerrado en esa sala, que no tenía ninguna ventana y estaba hecha de piedra, con todos los alumnos metidos con la cabeza en calderos y sin que sonora el viento, sentía que estaba a punto de morir de aburrimiento.

Bostezo por quinta vez desde que había entrado, recibiendo una mirada enojada del profesor, un tipo de cabello negro piel pálida y vestido completamente de negro. Por favor, ¿acaso el hombre se creía un cadáver?

-veo señor Potter, que su poción es de color turquesa cuando debería ser naranja- hablo el hombre, estilando veneno con sus palabras.

- lo siento profesor Snape- respondió el azabache.

Naruto arrugo el ceño. Vamos, el hombre no podía retarlo si solo había dicho que abrieran el libro e hicieran la poción.

-¿y me podría decir en que se equivoco?

- no lo sé, señor

-eso pasa cuando alumnos incompetentes creen que por ser estrellas recibirán de todos elogios y cumplidos, y que pasaran por alto por sus defectos, que debo agregar, son bastantes- dijo observando con sorna al moreno, que tenía su cabeza agachada- castigado por ser un incompetente, señor Potter.

"no interferir, no interferir, no interferir. Al diablo con lo que dijo Kakashi –sensei a este tipo….."

-parece que le falta una buena encamada

Tardo solo una fracción de segundos para darse cuenta de que lo que había pensado en verdad lo había dicho en voz baja, pero teniendo en cuenta que el salón parecía un cementerio, su susurro sonó lo bastante fuerte como para que todos lo oyeran.

Vio como la figura de Snape se tensaba visiblemente, y lentamente se giraba hasta donde él se encontraba, apoyado en la pared detrás de la mesa del profesor. "perfecto, acabo de meter la pata y ahora parezco mono de circo" pensó al ver como todos los alumnos del salón lo miraban sorprendidos, algunos asustados y algunos pocos se tapaban la boca para esconder su sonrisa.

-¿Qué fue lo que dijo…?

-Naruto, Uzumaki Naruto

-Disculpe que no recuerde su nombre, pero no tiendo a recordar nombres ridículos- espeto con veneno, con sus mejillas levemente rojas.

El rubio arrugo su ceño. Nadie se metía con su nombre.

-entonces discúlpeme por haber dicho eso pero con la apariencia de murciélago que tiene, no creo que sea muy "frecuentado"- "la termine de cagar" pensó cuando vio como el hombre tiritaba de impotencia. El tipo abrió la boca y levanto un trozo de palo en su dirección cuando sintió como su cabeza era obligada a bajarla.

-pido disculpa en nombre de mi compañero, es un tanto impulsivo- la voz de Sasuke lo sorprendió. No lo había sentido llegar.

Miró a su costado, Sasuke se encontraba inclinado mientras su mano seguía manteniendo su cabeza gacha. Los mechones negros caían a los costados de su rostro enmarcando su pálido rostro

-salgan de mi salón- murmuro el profesor, en un susurro tan fino, pero tan venenoso que de haber sido arma hubiera matado a los dos shinobis frente a él.

Sasuke saco su mano de la cabeza del rubio, hizo una última reverencia antes de tomar a Naruto de la muñeca y desaparecer a ambos en una bola de humo.

Cuando Naruto abrió los ojos, se dio cuenta que Sasuke lo había traído a un pasillo que daba hacia el jardín. Agacho la cabeza incapaz de mirar al moreno frente a él.

-No llevamos ni dos días y ya te metiste en problemas- le retó Sasuke mirándolo seriamente

-¡Tu no lo viste!, ese profesor es horrible, castigo a un alumno por….

- no importa si castigo a un alumno o a dos o tres. Nosotros estamos para proteger el castillo limítate a eso- le espetó

-quizás tú lo puedas hacer, bastardo, pero yo no me puedo quedar callado cuando veo una injusticia frente a mis ojos- replico Naruto, comenzando a acalorarse por la discusión.

-deja tus cursilerías de lado, Usuratonkashi

- no son cursilerías- respondió enojado. Se quedaron mirando a los ojos desafiantes, hasta que el Uzumaki se echó para atrás y doblo los brazos sobre el pecho- tal vez dices que son cursilerías porque te tocó lo que dije- dijo mirando con suspicacia a su amigo.

-¿a qué te refieres, dobe?

- a que tal vez a ti también te hace falta una encamada, frígido-Uchiha- soltó con una sonrisa triunfal en el rostro, que se le borro al segundo después cuando un puño se estrello en su mejilla. A penas logro reaccionar devolvió el golpe con una patada al pecho.

Sasuke, bloqueo la patada y tomando la pierna del rubio lo lanzo lejos, pero no pudo evitar que Naruto lo tomara del cuello de su uniforme de chounin y se lo llevara con él volando, estrellándose los dos en el suelo un par de metros más allá de donde se encontraban antes.

Sasuke coloca ambas manos en el suelo, cuando levanto la cabeza vio que la cabeza de Naruto había quedado atrapada entre sus manos. Se volvieron a mirar fijamente. Los tiempos en que sus respiraciones se agitaban por una de sus peleas eran tiempos pasados, ahora ambos mantenían respiraciones pausadas, y las miradas de enojo fueron reemplazadas por unas serias que trataban de ocultar la diversión que les producía pelearse entre ellos.

Naruto sonrió, levantando una mano tomó un mecho del moreno y lo puso tras su oreja, para luego bajarla y, en cambio, levantó su cabeza, depositando un suave beso en la mejilla de Sasuke.

-sabes Sasuke- murmuro bajito, mirándolo con los ojos brillantes- el día más feliz de mí vida fue cuando volviste a la aldea después de matar Orochimaru- acaricio con una de sus manos las pálidas mejillas que ahora tenían un imperceptible color rosa- ese día me hiciste muy feliz.

Sasuke se quedo mirando los ojos azules que brillaban bajo él. Y esa sonrisa tan cálida que sentía un calor recorrerle el pecho lentamente. Giró la cabeza hacia un lado, evitando mirar más a la persona que estaba debajo de él, sentía hormiguear la mejilla que Naruto había besado.

-¿se están declarando?- sin que los dos se dieran cuenta, Kakashi apareció al lado suyo, acuclillado y mirándolos sonriente.

Tanto Sasuke como Naruto reaccionaron al mismo tiempo, levantándose rápidamente del suelo, con las mejillas rojas por parte del rubio y un ceño fruncido por parte del moreno.

-que estupideces dices, Kakashi- espetó Sasuke mirándolo por la rendija de los ojos.

Kakashi se rasco la cabeza mientras soltaba una risa baja.

-perdón es que verlos así me hizo recodar uno de mis capítulos favoritos de icha icha Paradise- ambos jóvenes no pudieron evitar sonrojarse, sin embargo mientras Naruto se enrojecía de vergüenza, Sasuke lo hacía de indignación.

-te matare Kakashi- dijo activando su sharingan. Era hora de emprender la retirada.

-yo seguiré con mi asunto importante, y ustedes vuelvan a los salones- dijo antes de desaparecer.

Observaron el lugar por donde había desaparecido su sensei, voltearon las cabezas simultáneamente observándose por unos segundos antes de voltearlas. Silenciosamente, ambos tomaron caminos distintos.

º-º-º-º

Era fantástico. Corrección. Era ridículamente fantástico. Había superado su propio record, nada más ni nada menos que castigado el primer día de clases, y para colocarle la guinda a la torta, por pociones.

Mientras caminaba y descendía las escaleras que lo llevarían a la sala de pociones en las mazmorras, no pudo evitar pensar que Snape sería particularmente duro y cruel con su castigo. Es decir, no todos los días te dicen frígido frente a una clase repletas de tus alumnos.

Ya no había nada que hacer, pero la cara que puso Snape cuando el chico rubio, Naruto si mal no recordaba, le dijo que le faltaba una encamada, no tenia precio.

Con una pequeña sonrisa pensó que tal vez el castigo de hoy tenía su pago. Su buen pago de compensación.

Cuando llego a la sala, trato de borrar la sonrisa que se había instalado en su cara al recordar lo sucedido en la mañana. Hizo unas muecas para relajar los músculos de su cara y lograr tener una expresión seria y tranquila cuando ingresara en la habitación. Sin embargo su máscara se cayó, para poner una cara de sorpresa al ver sentado en la mesa del profesor, no a Snape, sino a una pesadilla que lo había atormentado durante todo el verano. Frente a él, sentado cómodamente sobre la mesa, con la piernas cruzadas, con una mano apoyándose hacia atrás en la mesa y con la otra sosteniendo un libro, se encontraba Draco Malfoy.

Malfoy giro su cabeza hacia la puerta, haciendo que su cabello se inclinara hacia la misma dirección y enmarcara su rostro. Harry se percato que Malfoy estaba utilizando unos lentes rectangulares, de marco fino y de color gris, que lo hacía ver endemoniadamente sexy.

Potter sacudió la cabeza para quitarse esa última palabra de su mente. Al volver la vista al frente, observo que Malfoy había cerrado el libro y que le miraba con una ceja alzada.

-por fin llegas, Potter- dijo en tono aburrido. Arrojo el libro sobre la mesa y giro su cuerpo para enfrentar al moreno, aun sentado en la mesa- Snape me ha pedido que yo me encargue de vigilar los castigos este año, ya que él se encuentra ocupado en asuntos más importantes.

Harry comenzó a acercarse de a poco a la mesa donde estaba el rubio, mientras éste explicaba la razón porqué esta ahí. Se detuvo cuando llego frente a Malfoy, trató de prestar atención a sus palabras pero su imaginación corría libre por fantasías en las que se involucraba una mesa y a Malfoy, claro que sin el uniforme del colegio.

-Potter ¿me estas prestando atención?- pregunto Malfoy frunciendo el ceño molesto.

-¿decías algo importante? Pensé que hablabas de pintarte las uñas- le picó. No tenía razón de ser el molestar al rubio, pero no pudo evitarlo. De mediados del año pasado Harry comenzó con esta manera de tratar al rubio, después de que surgiera el rumor de que el Slytherin bateaba para el lado contrario. Un chico de Ravenclaw había comenzado a correr el rumor de qué él y el rubio se habían acostado después de la fiesta de halloween. Malfoy no lo desmintió, así que todos supusieron que era verdad.

A pesar de las burlas y discriminaciones disimuladas que comenzó a recibir, Malfoy se comporto dignamente, alejándose un poco de la vida social estudiantil y tomando un porte elegante, transmitiendo a todos que su nueva condición no le avergonzaba, es más, parecía enorgullecerse. Fue desde el día en que Harry vio a Malfoy pasar con ese porte de orgullo que su ganas por fastidiar al rubio nacieron. Hasta un cierto punto, a veces no podía evitar compararse con un niño de preescolar que arroja papeles a la niña que le gusta.

-muy ingenioso Potter, pero te estaba hablando de tu castigo- respondió el rubio sin alterarse- tienes que limpiar todos los calderos que están sobre la mesa, sin varita. En ese cubo está la lavazas, esponja y paño- termino de dar las indicaciones y apunto a la esquina de la sala donde estaba el cubo con agua turbia.

Harry tomó el cubo y se dispuso a limpiar los calderos. Observo de reojo al rubio que volvió a tomar su libro y leía tranquilamente con los lentes resbalándose por el puente de la nariz.

-no sabía que teníamos algo en común- comentó Harry. Malfoy lo miró enarcando una ceja cuestionándolo.- tu también ocupas anteojos.

- por favor, Potter- soltó con malicia. Una sonrisa torcida se instaló en su rostro- no creerás que yo debo utilizar todo el tiempo estos lentes. Solo son para leer. Yo no naci ciego como un murciélago, así que por favor no me rebajes a tu nivel- ensanchó su sonrisa al ver al moreno arrugar su ceño.

Harry relajó su expresión, y se encogió de hombros.

-es una lástima- dijo volviendo a llamar la atención del rubio- te ves realmente bonito con los lentes- termino su oración con una sonrisa inocente, exclusiva para Draco. Éste por su parte se le quedo mirando incrédulo, con los ojos muy abiertos y la boca ligeramente abierta, su cara anonadada le duro sólo unos cuantos segundos, ya que un rubor intenso comenzó de a poco a instalarse en sus mejillas para propagarse por el resto de su cara y terminar escondiéndose bajo se cabello y el cuello de la camisa.

El ardor que en ese mismo momento sentía Draco en su cuerpo, solo se puede comparar cuando de pequeño junto a sus padres fueron a unas termas en los Alpes, calentadas por fuego de dragón y él sin saberlo se metió a una que recién estaba calentada. En esa ocasión había llorado por lo caliente que estaba para su piel de solo siete años. Ahora, no sabía dónde meterse de la vergüenza. No podía creer que Potter le hubiera dicho que era "bonito". Solo atinó a levantar el libro que tenía en su mano, tratando en un vano intento de ocultar su cara enrojecida.

-estúpido Potter- masculló. Harry sonrió antes de volver a su castigo.


Aqui de nuevo con un nuevo cap. Gracias por el apoyo, por las alerta y los agregados a favoritos.

Espero que les guste el capitulo.

Nos vemos en el proximo capitulo!