Cap. III.
Bella POV.
París, Francia.
No lo voy a mirar, me repetía mentalmente al menos quince veces; el estaba en el ascensor podía sentir su olor, olía tan bien, todo el ascensor olía a él. Me concentre en mi música, pero demonios, tener como canción favorita a Green eyes de coldplay, y esa canción se repetía al menos 20 veces no ayudaba pero en nada, yo sabía muy bien porque tenía esa canción como favorita me recordaba a él y a sus hermosos ojos verdes, pero ahora de hecho escuchar esa cancion no estaba haciendo las cosas más fáciles si no por el contrario.
Por fin el ascensor llego a mi destino el restaurante del hotel; por fin llegamos fue lo que pensé. ¿Llegamos? Estúpida bella él ni te conoce y estás hablando en plural. Definitivamente soy el ser más patético de este mundo. No lo mires, no lo mires…pero claro cómo no, falle estrepitosamente y lo mire nuestras miradas se cruzaron una vez más, ¿qué paso con mi única táctica referente a los hombres soy fácil pero muy difícil? Esto no entra en la categoría de fácil si no de regalada. Y desde cuando yo estoy pensando en tácticas con Edward cullen? Si ya sabemos muy bien que no se va a fijar en mí.
Cuando iba a presionar el botón para salir del ascensor, nuestras manos rozaron y si antes con solo mirarlo pude palpar cierta electricidad ahora puedo jurar que sentí una total y completa corriente eléctrica recorrerme.
Definitivamente esa corriente eléctrica me dejo completamente fuera de lugar, ¡no sabía que hacer!; Se lógica, pensé. Agradecí al cielo que al momento de Salir del ascensor había una señora que estaba regañando a su hijo por desaparecer sin su autorización. El niño era precioso y me recordó a mis épocas de niña cuando me regañaban por todo. Esto me permitió pensar y lo único que atine en ese momento fue a dirigirme directamente al el restaurante. Camine lo más rápido que pude y sin mirar atrás, rogándole al universo que no me fuera a caer.
Me dirigí directamente al buffet. Pero esta vez algo me distrajo el venia caminando detrás de mí lo pude reconocer por las puertas de vidrio del restaurante, se veía tan malditamente guapo.
Perdida en mis pensamientos me adentre en el restaurante, camine hacia el buffet por inercia, demasiado distraída estaba cuando sentí que levantaron un plato y ahí estaba el, mi pequeño milagro personal, desee mirarlo una vez mas y lo hice. Podría mirar esos ojos sin cansarme nunca.
Edward cullen tenía unos efectos colaterales en mi que realmente me asustaban un poco. Hasta hace unos minutos yo estaba deseando un delicioso desayuno francés, sabiendo que lo necesitaba, pues tenía un día demasiado agitado delante de mí, y ahora no tenía nada pero nada de hambre; El mesero me saco de mis estúpidas cavilaciones una vez más al parecer no era la primera vez que me preguntaba que deseaba, le dije lo primero que vi.
— Unas tostadas, una taza de café y una manzana —por lo general prefería algún jugo en las mañanas pero escogí café sabiendo que la cafeína me iba a hacer muy bien.
Me senté lo más alejada posible de la gente incluso del mismísimo Edward cullen, aunque podría jurar que él no me dejaba de mirar, aunque también pude observar que el pesado del mesero no dejo de coquetearme mientras me entregaba mi desayuno y sentí su mirada cuando caminaba hacia la mesa.
Mientras me comía mi desayuno abandone completamente a coldplay, demasiado ya tengo con ver sus ojos todo el tiempo en vivo y en directo, y preferí a Norah jones. Su voz realmente me relajaba.
Estaba tan pérdida en mis pensamientos que no me di cuenta que mi celular estaba sonando.
— ¿diga? — Estaba intentando por todos los medios encontrar mi voz. Intente una vez más.
— ¿Diga?— Repetí
— Huy…al parecer alguien se fue de fiesta sin mi anoche, tienes una voz de muerte… eso se quita con las milagrosas aspirinas y un vaso de agua gigante. — Se escucho al otro lado del teléfono con un tono claramente sarcástico. Era alice que acababa de llegar a parís, ya que su hermana se caso y ella decidió quedarse el fin de semana en las afueras de la ciudad con sus padres.
— Para que sepas, Marie Alice Brandon… yo no me he ido de fiesta, y ya me tome mi vaso de agua— Le recrimine. ¿Acaso no me conocía lo suficiente para saber que yo no me emborrachaba y mucho menos sabiendo que tenía que trabajar al día siguiente?
—Marie Alice… mmm…veo… alguien no amaneció de buen humor…— respondió.
—Ya perdóname si era solo una broma, relájate bells— me la podía imaginar en estos momentos haciendo pucheros.
—Perdonada— Dije. Sonando más dura de lo normal.
—Bueno pero a ti ¿que es lo que te pasa enana?, era una simple broma todas sabemos que bella swan es la modelo a seguir, puntual, educada, divertida, trabajadora, responsable… —
— Ya párale Ally no estoy de humor— la interrumpí; de todos modos era cierto no estaba de humor.
— Y no, no me pasa nada— añadí todavía en tono molesto
— Si tú lo dices…— dejo la frase en el aire, ¿por qué tiene que ser tan perceptiva? Definitivamente a ella no se le escapa pero nada.
— Entonces ¿estás molesta conmigo? — ´inquirió realmente preocupada.
—Claro que no Ally… solo que hoy no es día para bromas solo eso— hoy tenía un humor sombrío y bien sabia yo porque.
—Además no soy enana— dije cambiando un poco de tema realmente no me quería desquitar con Ally; ella no tenía la culpa de que yo fuera una tonta.
—Lo siento al... no quise ser grosera solo que estoy algo cansada— mentí, esperando que Alice lo dejara pasar. Pero Alice es Alice y eso quiere decir que ella nunca… lo dejara pasar.
—Si claro cansada… está bien no me cuentes swan, pero a la final me terminare enterando— sentencio.
Me llamo swan solo lo hacía cuando estaba enojada conmigo, pero eso nunca duraba más de 5 minutos, y más cuando le hacia un puchero de esos que ella me enseño hacer. Bendita Alice, a veces creo que puede ver el futuro.
—Y a... ¿qué se debe el motivo de tu llamada?— intente por todos los medios cambiar el tema, sabía que Alice lo iba a notar, pero dada las circunstancias ¿que mas daba?
— Escuche a Alice reírse a todo pulmón— realmente mi amiga si es extraña. Que yo sepa no he dicho nada gracioso ¿o sí?
— Ay bells, tu estas muy rara, pero debido a que no me quieres decir que es lo que te pasa, lo dejare pasar—¡aleluya! — pero no por mucho tiempo— completo.
Ahí mis expectativas se fueron al suelo. No es que no le tenga confianza a Ally, simplemente es que en estos momentos tengo que concentrarme en trabajar, no en Edward cullen; de todos modos ¿que le iba a contar? Imagínate que he visto a Edward cullen en persona, si, si el mismo. El famosísimo actor de Hollywood que actúa en la última película de zombies. Película que me he visto al menos 10 veces en varios idiomas, y por cierto el cual estoy perdidamente enamorada… a estas alturas a quien iba a engañar me estaba enamorando de Edward cullen, o ya lo estaba, estaba enamorada de un imaginario. Ridículo, lo sé. De todos modos soy bella swan; ¿Qué esperan?... Alice irrumpió en mis pensamientos.
— En fin...te podrías dignar a colocar tu hermoso trasero en el auto, Patrick y yo te estamos esperando—
Reí al escucharla pronunciar a Patrick, nuestro querido chofer, lo bueno de las semanas de la moda en Europa es que tienes chofer; lo sé, somos unas malditas consentidas. Patrick es un encanto, es nuestro chofer desde que empecé a modelar. Hace algunos 5 años. Cuando yo era la chica nueva de la agencia, y además acababa de salir de una pequeña ciudad en los estados unidos. Era el gran sueño para toda adolescente. Pero de todos modos no fue así fue muy difícil para mí el comienzo de mi carrera, sé que muchos piensan que todo en este mundo es color de rosa, pero realmente no lo es y al principio es mucho más difícil, empezando por el hecho de que…
Y de nuevo Alice, interrumpiendo lo que estaba pensando, o diciendo…
— Isabella Marie Swan—grito
Podría jurar que todo el hotel la pudo escuchar. Aparte un poco el celular de mis oídos, realmente sería demasiado incomodo quedar sorda, y más por mi amiga Alice, además no podría escuchar música y eso si sería una tortura.
— ¿Qué demonios te sucede? — completo, genial ahora se molesto, se supone que la enojada de esta conversación soy yo.
—Baja ya si no quieres que yo baje tu hermoso trasero hasta aquí— sentencio bastante enojada. Puse cara de pocos amigos; ¿quien se cree esta enana que es que me puede gritar así? Pero una vocecilla en mi cabeza me recordó que Alice es como mi familia, es mi única familia. Deje este pensamiento al lado y me apresure a salir del hotel.
—Si capitán ya estoy lista— dije en un tono bastante burlón… en referencia a un famoso cartoon del cual Alice y yo estamos profundamente enamoradas.
Me colgó. Y lo tome como señal que ahora había hecho enojar a Alice, ella detesta esperar y bien lo sabré yo, es siempre la más impaciente al momento de los desfiles.
Apresurada como estaba para no hacer esperar más Alice y por ende hacerla enojarla mucho mas corrí en el sentido más literal hacia el ascensor, ¿había mencionado yo que soy demasiado descoordinada? Y como no, con lo des coordinada que soy, casi tropecé y se me cayo la manzana.
Maldita estupidez la mía, yo y mis torpezas al momento que se resbalo la manzana unas manos níveas, y hermosas como todo el la recogieron.
Me quede idiotizada o más bien, mas idiotizada de lo que ya era. No podía articular palabra. Sabía que no iba a hablar, por lo que él, quien me miraba fascinado y de la misma manera que me miro en el ascensor pero realmente no lo puedo definir la sostenía.
— Supongo que esto es tuyo— dijo. Mientras me entregaba la manzana y al momento que nuestras manos se rozaron una nueva corriente eléctrica me volvió a recorrer, estoy segura que el también lo sintió ya que me miro aun mas fijamente—como si se pudiera—y me la entrego.
Ahora si morí, y estoy en el cielo, definitivamente cielo hasta queda pequeño, estoy en mi nirvana personal. Que voz. La voz más melodiosa que he escuchado hasta ahora. Definitivamente ese acento ingles, su rostro, todo el te invitaba a perderte con él. Y lo haría gustosa.
— Gra… gra... gracias— por fin pude decir, debe pensar que soy una imbécil pero es que lo soy.
¿Qué te pasa bella? ¿Desde cuándo eres tan insegura? recuerda corazón para que alguien te pueda querer te tienes que querer a ti misma, recordé las palabras de Renee y eso me infundio valor. El podría ser Edward famoso cullen pero yo no soy ninguna tarada, insegura y mucho menos le voy a mendigar amor. O lo que sea que esté haciendo .Edward me miraba con demasiada intensidad, es que ¿por qué tiene que ser tan hermoso?
— A tus servicios— sentencio con esa voz melodiosa y una sonrisa torcida surcaba en su rostro y él se veía…
Putamente sexy.
No podía creer lo hermoso de su voz, realmente este hombre me encantaba. Eso no lo iba a negar, su voz, su cabello, sus ojos, sus cejas gruesas y perfectamente delineadas esa sonrisa; juro y vuelvo a jurar que podría perderme sin ningún tipo de remordimiento en esos hermosos ojos verdes, su boca, rosada y demasiado incitadora. Decidí alejar esos pensamientos si quería llegar con alice al auto, ella realmente no tiene la culpa de las estupideces en las que yo misma me meto, no sé en que momento y cómo fue que sucedió pero Edward cullen había calado y hondo en mí, no sabía porque, cuando, ni como lo único que sabía era que tenerlo de frente a mi me había hecho dar cuenta que el no solo era un amor platónico, era mas mucho mas.
Pero por ahora no quiero pensar en eso ya tendré tiempo; O quizás no. Pero pensare en eso más adelante. Asi que me agarre al último rescoldo de razón que tuve y decidí dar por terminado este encuentro, un maravilloso encuentro… accidental, pero al fin y al cabo encuentro.
— Gracias, voy de afán pero de nuevo muchas gracias—
En esos momentos me atreví a mirarlo una vez más a los ojos, solo quería disfrutar este momento un poco más, sabía que esta sería la última vez que lo veía y siendo sincera me estaba matando lenta y tortuosamente. Soy una imbécil lo sé, no sé cómo me pude haber fijado en él y esperar que se fijara en mí, es absurdo el debe tener una vida, una en la cual desafortunadamente yo no tengo cabida.
Mientras lo miraba fijamente me di cuenta que sus ojos, de un hermoso precioso color esmeralda, esa hermosa sonrisa torcida surco su rostro una vez más y no pude hacer más que devolverle la sonrisa. En ese momento éramos solo él y yo, el siendo tan encantador como siempre, como esperaba que fuera y yo… en este momento hacia parte de su vida, solo por este momento…
Y sin más, me aleje, entre en el ascensor sin mirar atrás; sabiendo que Edward cullen era un hermoso sueño… uno el cual no se me iba a cumplir, que irónico cualquiera diría que todos mis sueños se han hecho realidad pero este, el único que realmente deseo que sea real no lo es y nunca lo será.
