Arissita: los hmm.. cómo los llamaste? rocecitos HH? jajaja (sorry, es que me hizo gracia) seguramente estarán en el próximo capítulo, bueno, no son precisamente rocecitos, pero algo hay de eso, jeje. Mil gracias por tu comentario :-D
Ahora si, la tercera parte. Debo decir que la cuarta tardará un poquito más, ya que ahora me enfocaré a otros escritos que tengo pendientes, jeje. Pero no se preocupen, que no tardaré mucho :-)
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Parte III
La lealtad tiene un corazón tranquilo...
"¿Acaso sois unas princesitas que necesitáis ser despertadas de vuestro placentero descanso!"
Harry tan solo fue consciente de encontrarse de pie al lado de su cama, como siempre sucedía cuando Alastor Moody entraba gritando a todo pulmón a alguna hora de la madrugada.
"No señor." Le dijo Harry con voz ronca y temblando ligeramente cuando el frío invernal le llegó hasta los huesos. El suelo estaba helado y sentía los pies entumidos.
"Vestiros de inmediato. Os esperaré en el campo de práctica."
Y se fue sin decir una palabra más.
Fue hasta ese momento cuando Harry lanzó un gruñido de exasperación. Observó por la puerta abierta, y se dio cuenta de que bien podían faltar un par de horas para que el sol saliera. Mientras se vestía rápidamente se preguntaba que nuevo tipo de tortura se le habría ocurrido a Moody. Nunca olvidaría aquella vez que los hizo cruzar un lago cercano a la media noche, mientras él se mantenía seco y gruñón en una balsa, al tiempo que les gritaba un sin fin de malas palabras para que se dieran prisa. Se acomodó rápidamente el uniforme y tomó su espada, se pasó los dedos por el cabello rebelde y sin prestar más atención al resto de su apariencia, salió apresuradamente de la habitación. Ron bajó un minuto después, como si se preguntara qué hacía ahí y en dónde había dejado su cama. Llevaba el cabello rojizo tan alborotado que casi parecía el de Harry, y una marca en la mejilla ocasionada seguramente por la almohada. Sujetaba un arco con una mano mientras con la otra aferraba una flecha. En fin, que su aspecto no rebosaba frescura por donde se le viera.
"¿Ese loco te despertó¿qué fue lo que dijo?" le preguntó Ron, y un segundo después bostezó tremendamente.
Harry comenzó a caminar en dirección al campo de práctica. "Que nos esperaba en el campo de práctica..."
"Estaba medio dormido y bajé esperando encontrarte aquí para preguntarte."
Harry rió ligeramente, y luego bostezó.
"¿Sólo una flecha?" le preguntó Harry a Ron, mientras caminaban en dirección al campo de práctica.
Ron se rascó la cabeza y levantó la mano para observar la única flecha que llevaba.
"No encontré mi carcaj. Debe de estar en algún lugar entre la ropa limpia y un montón de libros."
Harry negó con la cabeza. No se molestó en preguntarle por qué no había llevado su espada. Sabía que Ron se sentía más a gusto con un arco. Caminaron en silencio hasta llegar al campo de práctica, donde Moody ya los esperaba.
"Tardaron demasiado."
"Lo lamento, señor." Le dijo Ron "¿puedo preguntar para qué estamos aquí?"
Moody asintió vagamente y observó a su alrededor.
"Su entrenamiento como Aspirantes ya ha durado varios meses, y me parece que estáis listos para ascender a Guardias."
Harry y Ron se observaron nerviosamente.
"Habíais dicho que eran necesarios años para ascender a Guardia¿no es así?" Le dijo Harry.
"No están aquí para cuestionar mis decisiones, así que guardad silencio."
Harry observó a Ron y se encogió de hombros.
"Esperad aquí. De pie."
Moody se alejó cojeando, dejando a Ron y Harry plantados a medio campo, tiritando de frío y algo de nervios también. El campo estaba iluminado por algunas antorchas, que proyectaban sus sombras sobre el piso.
"No pensé que... fuera tan pronto." Le dijo Ron, sujetando su arco firmemente.
"Bueno... no ha sido tan poco tiempo, supongo que estamos listos. De lo contrario, Moody no habría pensado en ascendernos. ¿Nos hará alguna prueba?"
Ron asintió. La verdad es que a él también le había tomado por sorpresa aquello, pero ahora ya estaban ahí y nada podían hacer, salvo rogar para que la prueba o el examen, o lo que fuera que estuvieran a punto de hacer no resultara muy complicado. Había olvidado leer algunos libros de tácticas militares... y tampoco recordaba los diferentes nombres de puntas de flecha que le habían enseñado en las primeras lecciones. Eso sin mencionar que ni él ni Ron se habían leído Historia de Harmonyland. Levantó su espada y comenzó a ensayar algunos movimientos.
Escuchó el sonido de una flecha pasando a escasos centímetros de su costado izquierdo. La flecha cayó al suelo con un sonido que casi pareció hacer eco en el campo. Se quedó de pie en donde estaba y observó a su alrededor. Todo pasó en poco tiempo. Primero pensó que había sido su imaginación, pero dos segundos después otra fecha salió disparada de algún lugar, y le rasgó la manga derecha del uniforme. Y luego otra, y otra más. Y de pronto empezaron a salir de todos lados y a él solo se le ocurrió correr a algún sitio donde no fuera un blanco tan fácil. Y rogar para que ninguna flecha lo alcanzara. ¿Sería esa la prueba?. Si era así, no podía imaginar que alguna flecha fuera con la intención franca de atravesarle el corazón. ¿O si?.
Corrió hasta semi ocultarse detrás de una columna, y hasta entonces, reparó en las oscuras siluetas que se desplazaban por los pasillos del Palacio. ¿Serían Guardias?. De pronto, una figura mucho más alta que él, se abalanzó en su dirección, y Harry levantó la espada para evitar que lo atacara. Si era la prueba, no intentaría matarlo... quizá asustarlo, pero nada más. El sonido metálico de la espada del adversario contra la suya, lo hizo dudar lo que acababa de pensar. Luego, el hombre lo volvió a atacar, y él solo se limitaba a contener sus estocadas. Una tras otra.
"¿Quién eres!" gritó, con la respiración agitada.
Eso no podía ser la prueba. Ese hombre lo quería matar.
"¡Tu asesino!"
A Harry se le heló la sangre, y titubeó por un segundo. Sólo eso bastó para que su espada se le escapara de las manos y terminara en el suelo, a un par de metros de su alcance. El hombre levantó su arma y de pronto, una flecha lo atravesó. El hombre se desplomó a sus pies, cayendo boca abajo.
"¿Qué diablos está pasando aquí?"
La flecha había salido del arco de Ron. Harry apenas si pudo darle las gracias. Luego, se dio cuenta de que su espada volvía a estar en su mano derecha. El cómo, era algo que no le importaba demasiado. Quizá nunca la había perdido y se había paralizado de terror. Valiente Guardia de la Reina resultaría.
Se puso de pie rápidamente, intentando que las piernas no le temblaran demasiado. ¡Valiente Guardia!.
La silueta de Remus Lupin surgió entre las sombras, y luego se paró frente a ellos. Llevaba una herida en la mejilla y la espada en una mano. Observó alternativamente al hombre que estaba en el piso, y luego a Ron y a Harry. Se agachó y levantó un poco el cuerpo inerte del atacante de Harry. El rostro de Remus pareció tensarse un poco al ver algo que Harry y Ron no distinguieron.
"Están atacando el Palacio."
Les dijo con un tono cortante y explorando a su alrededor.
"¿En serio?" preguntó Ron con su mejor tono sarcástico.
"¿Estáis los dos bien?" les preguntó, como si no hubiera escuchado la pregunta de Ron.
Ambos asintieron.
"No sé como lograron entrar... y no son demasiados o de lo contrario ya estaríamos muertos."
Harry observó a su alrededor. Había cierta agitación y algunos Guardias iban y venían de un lado a otro, con espada en mano, el uniforme desarreglado y algunas heridas en los brazos, piernas y otros lugares del cuerpo.
"Acompañadme." Remus caminó por los pasillos, mientras Ron y Harry le pisaban los talones. "¿Qué estabais haciendo fuera de vuestros dormitorios? Aún faltan un par de horas para que amanezca."
"Moody nos despertó y mencionó... que ya podíamos ser Guardias."
"¿Ser Guardias?. Pero si sólo lleváis unos meses de entrenamiento. Y a Moody... no lo he visto por aquí."
Los condujo en silencio por un corredor angosto, donde había un Guardia tendido a mitad del pasillo. Ojalá que sólo estuviera herido. La ayuda llegaría pronto.
"¿A dónde vamos?" preguntó Harry, mientras pasaban junto al Guardia.
Remus lo observó y se llevó un dedo a los labios, para que guardara silencio. La mano del hombre tendido a mitad del pasillo aferraba algo que parecía ser un pañuelo. No se movía. La ayuda para él ya no serviría de nada. Remus tomó el pañuelo y cerró los ojos del hombre mientras murmuraba algo. Luego siguió caminando, hasta llegar a una puerta que conducía a unas escaleras, y luego, a otra puerta más. Se encontraban en la parte más baja de una de las torres. Harry alzó la mirada y vio más escaleras, que se enroscaban a la pared de la torre. Pero eran sólo escaleras. No tenían ningún tipo de barandilla o pasamanos. Remus comenzó a subir, con total despreocupación. Harry y Ron lo siguieron, pegándose a la pared lo más que pudieron e intentando no mirar hacia abajo. Remus se detuvo cuando habían subido aproximadamente hasta la mitad de la torre y se volvió hacia ellos diciéndoles:
"Olvidé decirlo..."
Se inclinó hacia el borde de las escaleras y Harry y Ron contuvieron la respiración cuando lo vieron alargar una mano mientras se inclinaba más y más.
"No hay manera de caer. Tienen un hechizo."
Con los dedos extendidos toqueteó hacia su derecha y se vio como si topara con algo sólido. Harry extendió la mano y percibió... piedra no, pero sin duda era algo sólido. Una especie de barrera. Aunque decir de qué, era algo imposible. Siguieron subiendo, un poco más tranquilos, aunque siguieron sin acercarse demasiado al borde.
Justo cuando Harry pensaba que subir la torre lo estaba dejando demasiado mareado, llegaron a otra puerta, que Remus abrió.
Salieron a una especie de puente, que se alargaba hasta conectar con otra de las torres mayores del Palacio (en total eran cuatro). Pero tampoco había barandilla. Ron se acercó al borde del "puente" y extendió la mano, topándose con algo sólido.
"¡Merlín!." Exclamó Ron "¿por qué esa manía de ponerme la carne de gallina?. No le tengo miedo a las alturas, pero sólo a un loco se le ocurre poner barreras invisibles en un puente alzado a... no sé ni cuantos metros son."
Harry creía que Ron tenía razón. Aún sabiendo que existía una barrera, no era suficiente para dejar de sentir que se estaba caminando en una cuerda floja. Y es que, de alguna manera, el viento corría libremente. No podía entender cómo una barrera no los dejara caer y sin embargo permitiera el paso del aire. En fin, así era la magia.
Un hombre con uniforme de Guardia se acercó corriendo a ellos. Había otros más, con apariencia de haber librado una batalla.
"¡Señor!" le dijo a Remus "El ataque no tuvo demasiado alcance. Todo está en orden aquí arriba."
Ron y Harry se observaron. A juzgar por la apariencia de los Guardias, el "orden" no se reflejaba demasiado en ellos.
"Logramos sacarla de sus habitaciones y traerla acá en poco tiempo."
Remus sólo asintió.
Caminaron hasta llegar a la otra torre, en cuya puerta Remus se detuvo y le hizo un gesto a el Guardia que los acompañaba, para que permaneciera fuera. Luego hizo otro gesto a Ron y Harry, para que lo siguieran.
Tocó la puerta y una mujer mayor abrió, los dejó pasar y luego salió inmediatamente. Los tres entraron en una estancia amplia, en donde no se sentía frío en lo absoluto. Había un escritorio, una silla bastante grande y otras tres más pequeñas. En un sofá, apoyando los codos sobre las rodillas y con expresión de ansiedad, estaba sentada Hermione. La muchacha se acercó a ellos tan pronto como los vio entrar.
"¿Estáis bien, milady?" preguntó Remus, haciendo una reverencia.
"¡Claro que si¿Qué ha pasado?"
"Atacaron el Palacio."
"¡Eso ya lo sé¿pero cómo?"
"El cómo es algo que tendremos que investigar, milady. No ha sido un ataque muy fuerte, pero nos demuestra que estábamos equivocados si pensábamos que teníamos plena seguridad en el Palacio de la Llama Azul."
"¿Quién nos atacó Remus?" preguntó ella, con gesto preocupado.
Lupin extendió la mano y le entregó un trozo de tela desgarrada (lo que Harry había pensado era un pañuelo). Se podía observar, bordada sobre la misma, una especie de serpiente enroscada sobre un yunque.
"No puede ser... debe tratarse de un grupo reducido de seguidores. Remus..."
"Puede ser una posibilidad, milady. Seguramente hay prisioneros, y obtendremos las respuestas aunque sea necesario recurrir a-"
"Nada de tortura, Remus. Se bien que no es vuestro estilo, pero conozco a los demás." Le dijo ella, observándolo severamente. Remus asintió ligeramente. "¿Por qué os acompañan ellos dos?." Preguntó, dirigiendo una mirada a Ron y Harry.
"Moody los condujo al campo de práctica con el pretexto de que los ascendería a Guardias. Justo en el momento en el que comenzó el ataque."
"¿Guardias?. Imposible, sólo llevan unos meses..." se quedó en silencio y observó el piso. "¿Y Moody?" preguntó, levantando la mirada.
"Habrá que buscarlo." Le dijo Remus.
Hermione asintió, con gesto serio.
"Dudo que lo encontréis. Podéis retiraros. Gracias Remus."
Lupin hizo una reverencia y salió de la estancia, seguido de Harry y Ron.
"Vosotros no." Les dijo la Reina, observando todavía el trozo de tela.
Ron y Harry se quedaron a media estancia y observaron a Remus, que les hizo un gesto con la cabeza, como dándoles confianza. Luego, cerró la puerta tras de él.
"¿Moody les ha tratado bien?" les preguntó la Reina.
"¿Tratarnos bien?. Milady, Moody ha sido estricto, pero lo es con todos. Demasiado." Le dijo Harry. Ella asintió.
"¿Estáis bien?"
"Tan bien como se puede estar después de haber estado a punto de morir, milady." Respondió Ron.
"Me da gusto escucharlo, Roland."
Se quedó en silencio, observando el piso, como buscando respuestas en las baldosas. Ron frunció el ceño, pero no dijo nada cuando le dijo Roland.
"Había terminado... se supone que había terminado." Susurró, al parecer sin darse cuenta de que Ron y Harry estaban ahí.
"Milady¿puedo preguntar que es lo que había terminado?"
"Esto." Les dijo, mostrándoles la insignia con la serpiente.
Ni Ron ni Harry dieron señas de entender las implicaciones de aquello.
"¿Es que no habéis leído Historia de Harmonyland?" les preguntó exasperada.
Harry negó con la cabeza. Ella puso los ojos en blanco.
"Es la insignia de los Caballeros Negros."
Ron palideció y Harry no pudo pronunciar una palabra. Pero ella permaneció de pie, observándolos y con el semblante totalmente serio. Luego les dio la espalda, y Harry notó que aferraba con fuerza el trozo de tela desgarrada.
"Podéis..." se aclaró la garganta "podéis iros, los dos..."
Ron observó a Harry, y el primero se encogió de hombros.
"Los Caballeros Negros... asesinaron a mi familia. Hace varios años." dijo Ron, a nadie en particular. Su voz sonaba distante.
"Y a mis padres... cuando yo tenía tres años." agregó Harry.
Harry observó como ella giraba ligeramente la cabeza, aunque sin observarlos por completo.
"Realmente lo lamento." les dijo. "A todos nos ha sido arrebatado algo." Añadió en un susurro.
Harry observó a Ron, que tenía la cabeza agachada y aferraba el arco tan fuerte que parecía que lo iba a romper.
"Defenderemos Harmonyland a costa de nuestras propias vidas, milady." Le dijo Harry.
En realidad Harry no sabía que decir, pero supuso que una muestra de lealtad... encajaría bien en ese momento. Esperaba que aquello la tranquilizara. Ella se volvió y los observó atentamente. Harry pudo notar algo en sus ojos: el fantasma de lo que le había sido arrebatado a ella.
"Os lo agradezco. Pero apenas sois Aspirantes."
Ron levantó la cabeza y la observó como si no comprendiera la lógica de aquello.
"Su Alteza, mi madre decía que cuando se siembra algo, sembrado está. Seremos Guardias algún día. Si Harry deja de quejarse como niñita cada vez que le dan un arco, claro está."
Harry abrió la boca, olvidándose de pronto de que tenía enfrente a la Reina de Harmonyland, y estuvo a punto de decirle a Ron que él nunca se había quejado como niñita. Claro que sí se había quejado, pero cualquiera lo hubiera hecho si cada tiro que fallara con el arco significaba un castigo de un día limpiando los establos. De pronto recordó que la Reina estaba en esa misma habitación con ellos. Cerró la boca e hizo una nota mental para vengarse de Ron posteriormente.
Hermione estaba observando a Ron como si de pronto el muchacho hubiera hecho una magnífica observación y ella se estuviera preguntando cómo ha logrado tal cosa. O más bien lo estaba observando con confusión, sorpresa e incluso... el atisbo de una sonrisa en sus labios. ¡Ron se la iba a pagar!.
Después, les dijo que se retiraran y ambos obedecieron, tras hacer una reverencia.
Continuará...
