II
Es extraño que todas aquellas cosas que tenía al morir siguieran allí. Stiles pensaba que su padre o Scott las quitarían, para luego guardarlas en alguna caja para recordarlo, pero, extrañamente, no. Su celular y —oh por dios— la pistola siguen en la residencia de los Hale, tirados en el piso manchado de rojo que nadie se ha molestado en limpiar.
Quizás sólo haya pasado poco tiempo —¿un día, dos, tan sólo?— y la manada quiera esperar antes de pretender que nada ha pasado.
Stiles lo entiende. Su padre y él habían hecho lo mismo con su madre.
Los Stilinsky tardaron una semana entera en adaptarse a la situación de que Claudia ya no vivía. Todo ese tiempo, lo usaron para llorar su pérdida y gritar; para intentar entender porque la mujer más importante en sus vidas ya no estaba. Los siete primeros días, no hicieron más que encerrarse en su casa y esconderse bajo las sábanas, sollozando y con los ojos cerrados y apretados, intentado despertar de aquella horrible pesadilla —o, en el caso del sheriff, bebiendo tres botellas de whisky por día, y borrando cualquier rastro de tristeza de su cuerpo.
Luego de la "Semana Negra" —como Stiles le llama a ese período de tiempo—, el pequeño Stilinsky logró juntar fuerzas y se asomó en la habitación de sus padres —la cual no había sido tocada por John, ya que dormía en el sofá; no podía meter un pie en aquel cuarto— con una gran bolsa negra en sus manos. En vez de hundirse en recuerdos felices de su madre, Stiles comenzó a tirar todas sus pertenencias en el costal. Ropa, perfumes, adornos, todo.
Luego de media hora, ya no existía nada que lo hiciera recordar a Claudia.
Recuerda vívidamente que su padre, al entrar y ver la habitación de esa manera, lo abrazó con gran fuerza y le susurró un pequeño 'gracias' —aunque Stiles tuvo que ignorar completamente el aliento a alcohol de su padre.
Si la historia se repite, quizás Stiles podría tener suerte y nadie iría por sus cosas en varios días.
El vampiro ruega que sea así.
Derek siempre ha disfrutado hacer ejercicio. Lo relaja y evita que sus pensamientos sean peligrosos. Y, luego de la muerte de Stiles, es demasiado probable que esto pase. No puede evitar pensar en los últimos momentos del adolescente; en cómo sus ojos se cerraron de manera rápida, en su mano temblorosa, sosteniendo el arma, y en la sangre… había tanta…
Por eso, todas las mañanas corre varios kilómetros para despejar su cabeza.
Sale de su loft y comienza la carrera, tomando el camino hacia el bosque. Luego de lo ocasionado en su antiguo hogar, intenta evadir esa ruta, pero por alguna razón masoquista, no se aleja demasiado de él.
Quizás lo hace para recordarse que nada bueno en su vida puede durar demasiado —su familia, sus amigos, su manada.
Mientras corre a una velocidad normal —y no como un hombre lobo—, nota el tenso aire del área en donde se encuentra. No sólo eso, sino que un extraño olor entra por sus fosas nasales y no puede identificarlo; debe de acercarse más para eso.
Para, y comienza a caminar muy lentamente hacia la zona.
Uno, dos, tres pasos, y puede notar de qué se trata.
Un cadáver. Un cadáver de hace pocas horas en el medio del bosque.
Se acerca más, y el hedor de la sangre lo golpea como un tren. Hay mucha, demasiada.
Y cuando ya visualiza el cuerpo muerto del pobre hombre, se da cuenta que no ha sido un ataque normal.
Derek maldice por lo bajo. Otra bestia a la que deben enfrentarse (y no se atreve a pensar que será la primera sin la ayuda de Stiles).
Debe decírselo a alguien.
No.
Sí, tiene que hacerlo, y lo sabe.
La pregunta es, ¿a quién? Todos piensan que está muerto —teóricamente, eso es verdad—, enterrado diez metros bajo tierra, con ojos cerrados que nunca más se abrirán.
Pero está solo, asustado y seguro de que atacará a otra persona inocente si no comienza a pedir ayuda —también maldice en voz baja a aquella chica que lo convirtió, para luego dejarlo solo, sin amparo alguno.
Debe hablar con alguien que no esté demasiado conectado con él —adiós a Scott, y su padre. También Lydia y Derek—; alguien que posea la habilidad de bloquear todas sus emociones para, si surge el caso, matarlo, o al menos, pararlo de hacer algo completamente estúpido —Isaac es imposible para esto, al igual que Kira. La chica es muy buena y dulce, como Scott. Quedan sólo dos personas que pueden ayudarlo —ni en sueños le pedirá ayuda a los gemelos—, y Malia queda inmediatamente descartada, ya que hay una gran posibilidad que lo delate. Sólo queda una opción…
Allison se encuentra limpiando uno de sus cuchillos cuando recibe la llamada.
Deja el arma, recién afilada, en el escritorio de su padre y toma su celular rápidamente, para luego mirar el contacto que la llama. Quizás podría ser Lydia, invitándola al centro comercial; o Isaac, lo cual sería algo lindo —hablar con un amigo, luego de la tragedia, le vendría bien.
No es ninguno de ellos. Su teléfono indica muy claramente que 'Stiles' está llamando. ¿Qué rayos…?
—¿Hola? —Contesta rápidamente, su voz confusa y asustada (aunque intenta enmascarar esta última emoción).
—Allison —responde una voz bastante conocida para ella. Los ojos de la chica se abren, y sus manos comienzan a temblar ligeramente—. Allison, necesito que me escuches…
—Tú estás muerto. Te vi morir. Y tu funeral… —Murmura Allison rápidamente, sin darle sentido a sus palabras, y sin importarle lo que el supuesto Stiles está diciendo.
Se encuentra al borde de lágrimas, y, por primera vez, no intenta pararlas para parecer fuerte —uno de sus amigos está llamándola, uno de sus amigos, al que vio morir, está llamándola. Hablándole.
Nunca fue una gran amiga de Stiles —no porque no quisiera—, ya que al momento de entrar como la 'alumna nueva' a la secundaria de Beacon Hills, instantáneamente puso su mirada en Scott, y no se preocupó por el mejor amigo de este. Y luego lo conoció.
A decir verdad, Allison sólo conocía a Stiles porque este se encontraba pegado al lobo adolescente. Ella estaba celosa de Stiles. En cada historia que su novio contaba, su nombre aparecía ("Stiles y yo hicimos esto a los cinco años…" "Stiles apostó que…" "Stiles, Stiles, Stiles"), y sabía que Scott nunca la amaría a ella tanto como quería y confiaba en su mejor amigo.
Pero después, con el pasar del tiempo, se vio riéndose con él, a pesar de los grandes problemas que poseían; pasaban más tiempo juntos, pero nunca el suficiente.
Y cuando la oscuridad comenzó a invadir los corazones de Scott, Stiles y ella, Allison estaba segura de que el humano estaba peor que todos los demás (y tenía razón).
Sin embargo, eso no fue lo peor. El Nogitsune sucedió, y fue ahí donde todo se rompió. Muertes, heridos, un Stiles débil… fue algo horrible, inimaginable (realmente tuvieron suerte, ya que ninguno de ellos murió o salió gravemente herido luego de su último intento para deshacerse del Kitsune malvado).
Fue en el momento en que Stiles cayó desmayado luego de asesinar al Nogitsune que Allison se dio cuenta que, por más distancia entre ellos, realmente le importaba el adolescente.
Stiles maldice mientras lleva una mano a su cabello. Aquella había sido una mala idea.
Allison, quien al principio había murmurado un sinfín de cosas sin sentido, ahora se encuentra callada, y unos pequeños sollozos se escuchan por el celular.
No sólo está confundida, piensa Stiles, ¡la lastimaste también! Nunca ha visto a la cazadora llorar, ni siquiera cuando veía a su abuelo Gerard escupir aquella cosa negra y asquerosa, pero ahora lo estaba.
Mierda.
—Allison —intenta llamarla Stiles, de nuevo, con voz suave—. Por favor, escúchame.
Silencio.
—Ally…
Sollozo.
—¿Cómo es posible? —susurra Allison, con un puño en su boca y su voz quebrada.
—Te lo explicaré. Lo juro, te explicaré todo. O, al menos, todo lo que entiendo. Sólo… necesito ayuda. Ven a la antigua casa de los Hale. —Stiles dice—. Y trae un paraguas y una sábana.
Debe de taparse del sol de alguna manera, ¿verdad?
Ojalá les haya gustado este capítulo, y muchísimas gracias por sus reviews. Ya sé que parejas tendrá esta historia (me parecen más apropiadas), pero muchas gracias por sus opiniones, en serio, las aprecio mucho.
Si les gustó, dejen una review, y si no, una crítica diciendo lo horrible que es(?), ah.
¡Nos leemos! Y para contestar tu pregunta, Jorge 4, no lo sé. Dependiendo de cuanto tiempo me tome hacer el capítulo y la inspiración que tenga.
