Se advierte que en este capítulo hay algo de Jotarou X Caesar. R-18
Capítulo 3
"el amor del viejo"
Me harté. Normalmente había cosas que tenía la capacidad de tolerar, aunque siendo sinceros, anoto muchas de las cosas que debo vengar en una libreta. Mi memoria es mala. He anotado muchas que el viejo y su amante me deben. Parecía que ese viejo desgraciado solo vivía para coger. Kakyoin me miró de lejos, mientras pensaba en cómo evitar esta desagradable situación.
-Oye, Jotarou, no te ves muy bien últimamente.
-Estoy bien.
-Si necesitas algo, puedes decirme, después de todo este viaje es largo.
-Gracias.
Se sentó a mi lado y observó a la nada. Solo quería hacerme compañía y se lo agradecí. Habían pasado dos semanas ya y el tal Caesar era cada vez mejor con su stand. Había ayudado con otros dos enemigos. Su capacidad era tan grande, que a veces probaba luchas con Polnareff y con Avdol. Esta vez sacó su stand mientras hablaba con el viejo. Ellos desaparecieron de mi rango de visión, pero el stand no. No debían estar lejos, así que me levanté y me acerqué sin ser notado.
-JoJo, ¿cómo está tu hija?
-Los doctores no han visto mejoría. Me tiene muy preocupado.
-Tranquilo, todo saldrá bien, ella debe ser fuerte, por ti y por Suzie.
-Lo sé, no sé qué haría si no estuvieses aquí.
-Pues simple, le dirías esto a los demás y ellos te contestarían lo mismo que yo.
-Pero ellos no son tú.
Era como si la dignidad se hubiese perdido. Ahí, detrás de una pared el viejo le besó la mano y después los labios. Caesar simplemente sonrió y le dio un golpe en la cabeza cuando el viejo le tocó el trasero. Ambos rieron y yo comencé a alejarme.
Cuando aparecí en el rango de visión de los demás, su rostro era de espanto. No entendía. Kakyoin se acercó y rápidamente comentó.
-Jotarou, ¿Qué estás haciendo?
Su pregunta fue muy extraña, miré a los demás y noté que tenían su mirada fija en algo. Cuando iba a observar escuché un grito, provenía del tal Caesar. Eso me enfadó más. Me di la vuelta y volvería para decirles un par de cosas, pero Avdol me detuvo.
-¡Jotarou! Qué rayos estás haciendo, detente ya.
El viejo corrió hacia nosotros y me miró, luego observó hacia donde los demás y me dijo.
-¡¿Pero qué haces?! Jotarou…
Como no entendía que pasaba, mejor decidí mirar hacia arriba, donde los demás ponían su atención. Cuando logré verlo bien, me sorprendí aun más que ellos. Era Star Platinum. No noté cuando lo hice salir, creo que no lo hice. Era como en un principio, cuando no tenía un control pleno de él. Estaba sobre aquel Stand, el que llamaron "Bello Amore", lo tomó de ambas manos con una sola y le abría las piernas con la otra. Le arrancó las joyas del tórax y le lamió la cara. El stand del tipo solo tenía lo que parecía ser una pequeña ropa interior, como un bikini. Estaba nervioso y rojo, lloraba y gritaba, de la misma manera en la que volvimos a escuchar a Caesar.
-¡Detenlo ya! Sabes bien que lo que le pasa a un stand le sucede al dueño de éste. – Avdol me gritó casi al oído, pero yo no podía moverme. Me impresioné tanto que abrí la boca y no supe que hacer. De atrás, llegó el amante del viejo. Estaba rojo y un poco sudado del rostro. Parecía temblar y le costaba hablar, jadeaba. Se acercó lento y miró. No vi si observó a detalle lo que Star Platinum le hacía a su stand pero lo único que supe de verdad fue que me golpeó la espalda con todas sus fuerzas con una gran patada.
-¡Que lo dejes en paz, Che Palle!
No sentí nada, solo caí. Lo último que recuerdo de ese momento fue cuando vi a Star Platinum desvanecerse y me desmayé. Qué vergüenza. Desperté casi automáticamente mientras escuchaba al viejo decirle "¿Estás Bien?" al igual que los demás. Kakyoin se me acercó y me ayudó a levantarme.
-¿Estás bien, Jotarou?
-Yo…ni siquiera noté cuando Star Platinum salió….
Una vez de pie sentí el golpe. Había sido bastante duro y fue doloroso. Miré al sujeto con desprecio y él me devolvió la mirada. A pesar de estar sonrojado, estaba molesto y su vista fiera me atravesó. Me sentí culpable. Avdol dijo.
-Lo supuse. Sr. Zeppelli, estoy seguro que Jotarou no quiso hacerlo intencional, es precisamente el poder de su stand, Bello Amore, el que provocó esto.
Miramos el stand del tipo recoger su joyería y limpiar sus lágrimas. Se colocó detrás de Caesar mientras parecía llorar. El tipo lo miró y quiso tocarlo. Hizo la pantomima de limpiarle las lágrimas y le extendió un collar, precisamente el que el viejo le había dado.
-No puedo tocarlo, ¿verdad Mohammed? Pobrecillo. Debió pasarla mal.
-Depende del stand, ellos si nos pueden dañar, pero nosotros no a ellos.
-Pero yo no quiero dañarle. – él miró a su stand y le sonrió. Al otorgarle el collar, el stand lo sostuvo en sus manos y ahí, Caesar lo tocó. Al parecer si podía tocar al suyo, que levitaba un poco sobre el piso. El stand se colocó el collar y Caesar le dio un beso en la frente.
-Perdona esto – le dijo, y el stand se ocultó. Después de eso me miró más tranquilo y me ofreció su mano para levantarme. Sólo lo miré y me levanté solo.
-Se bien que el Sr. Zeppelli ha entrenado con su stand, pero no ha sido suficiente para controlar su mayor habilidad: la de atraer a otros stands. Esta capacidad es muy problemática, porque puede llevarlos a ignorar a sus dueños y hacer este tipo de cosas por la cantidad de atracción que sientan por Bello Amore. Debe tener mucho cuidado, después de todo esto también le afecta a usted. Al parecer la cantidad de atracción que siente Star Platinum hacia su stand es demasiada. Es obvio que Jotarou no provocó esto, pero sí fue necesario sacarlo de shock golpeándolo. Lo siento Jotarou, pero te lo merecías esta vez.
-Está bien, Avdol – le comenté – Star Platinum se salió de control y eso fue mi culpa.
Miré al sujeto, se encontraba muy molesto con los brazos cruzados. Detrás de él estaba el viejo, que se encontraba impactado por todo. Respiré hondo y aunque para mis adentros pensé que él estaba mucho más usado por el viejo que lo que Star Platinum le hubiese hecho a su stand, me disculpé.
-Disculpa. No suelo decirlo, pero fue débil de mi parte no notar la ausencia de mi stand.
-Está bien, después de todo, Mohammed dice que no fue tu culpa, en todo caso la disculpa te la debo yo.
-Como gustes.
El viejo se le acercó preocupado y le dijo algo al oído. El tipo sonrió un poco y luego nos miró. El viejo dijo entonces.
-Bien, aquí no sucedió nada, así que sigamos buscando. Este asunto se resolvió.
Sin más, nos fuimos y no volvió a ocurrir.
Había quedado terrible. No solo recurría a pensar en el tipo frecuentemente, sino que, además, mi stand casi viola al suyo, y por lógica, a él mismo. Eso hacía que técnicamente yo le tomara y me puso a pensar si yo pudiese hacérselo. Nunca había pensado así de alguien y mucho menos tanto tiempo. Fue muy peligroso lo sucedido con Star Platinum, hacia parecer, por lo menos a mis ojos, que yo sentía esa atracción por el sujeto. Era frustrante y él seguía quedándose siempre en la habitación compartida con el viejo. Ni siquiera necesitaban las dos camas, era una pérdida de dinero. El viejo estuvo preocupado todo el día y me miraba constantemente. Al paso de unas horas se me acercó y preguntó.
-Oi, Jotarou, ¿te encuentras bien después de aquello?
-De qué hablas viejo.
-De lo de hace rato. Se bien que no fue tu culpa y que el golpe ya se te paso, supongo yo que esa debilidad que mencionaste es más bien vergüenza. Créeme que no tienes porque sentirla. Además, Caesar no está molesto contigo ni nada por el estilo.
-Porqué me importaría si está molesto.
-bueno, yo pensé que…
-No pienses de más viejo. Y ve a ver a tu amigo, le puede pasar algo.
Me levanté y me fui. No quería escuchar al viejo decir una sarta de estupideces para justificar su defensa para con su amante. Comencé a fumar en un rincón del sitio y el sujeto estaba ahí, fumando también. Cuando lo vi pensé en alejarme pero me detuvo.
-No te agrado, ¿verdad?
-No sé de donde sacas eso.
-De tus ojos, claro está.
-Me das igual, eso es todo.
-No lo creo.
-No me creas, pero en todo caso, mejor ve a buscar al viejo, se va a matar si no te encuentra.
Apagué mi cigarro y me fui otra vez. Esta vez me dirigí a mi cuarto, el que compartía con Kakyoin y medité toda la noche. Definitivamente debía deshacerme de esto ya.
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-¿Tú crees que él…?
-Estoy seguro.
-No puede ser…
Caesar le abrió al jefe Joestar un sinfín de posibilidades. La primordial era que, al parecer, Jotarou sabía lo que guardaban como secreto. La situación amorosa del Sr. Joestar se quedó guardada en una habitación: aquella que compartía en las noches con Caesar. Ésa, fue decisión del mismo Caesar, dado que, para él, aquello que hacían estaba prohibido. En los recuerdos de Caesar Zeppelli estaba muy marcado un día que quiso llevar a JoJo a Venecia a conocer la ciudad. Él mismo pensaba todas las noches que dormía con JoJo, en ese recuerdo, al igual que ésta noche:
"Aquel día que se escaparon de noche del entrenamiento, cuando JoJo ya le había dicho a su mejor amigo que le gustaba, salieron hacia la bella Venecia. El italiano rubio, el que desataba pasiones, estaba más que emocionado por llevar a quien tanto admiraba a una ciudad que él conocía muy bien. JoJo era turista y Caesar un guía excelente. Anduvieron por las calles caminando lento, mientras el italiano le contaba mil historias de cada sitio. El otro solo escuchaba, sonreía. Seguía cada uno de sus pasos y probaba cada manjar que él le decía. Pasaron a varios bares, de aquellos donde la gente va a beber vino y hablar de negocios, entraron a restaurantes de verdad y miraron atracciones que nadie conocía. Por un amigo de Caesar, pudieron subir a una góndola a altas horas de la noche. El propio guía de JoJo quiso conducir. Estaba tan emocionado que quería alejarse lo más que pudiese de los demás y estar solo con su admirado Joseph. Entonces, durante el trayecto, el inglés se acercó de más y sonrió de más. Todo aquel que se asomaba por un puente y les veía pasar murmuraba algo. Caesar no lo notó. Al terminar el recorrido, después de muchos besos entre cada túnel oscuro, se detuvieron en el paradero. Era de noche, muy noche, pero la ciudad vive a toda hora. Caesar era bien conocido, pero eso no era del todo bueno. Al bajar, y darle la mano a su turista escuchó una risa detrás. Luego, solo sintió cómo su cuerpo fue empujado hacia adelante y cayó al agua. JoJo se molestó y trató de levantarle. Al entrar de nuevo a la góndola miró a los tipos que estaban en el paradero.
-¿Estás bien, Caesar? Parece ser que te caíste - le dijo uno de ellos y le tendió la mano. JoJo no confiaba, pero Caesar, el buen Caesar sí. Le tomó la mano entonces y fue jalado hacia arriba. Se pudo salir del barco y se disponía a agradecer a sus "amigos", entonces, ellos, le jalaron hacia adelante, haciendo que se cayera de rostro. JoJo brincó de la góndola y se puso en guardia. Todos los hombres rieron. Uno de hasta atrás dijo.
-Que tristeza Caesar, mira que ser tan débil como para buscarte un noviecito que te defienda.
Él se levantó de golpe y extendió su brazo, deteniendo a JoJo. Sangraba por la nariz y su mirada era muy violenta. Se disponía a atacar lanzándole una pequeña onda de Hamon y le dio en un hombro uno de los sujetos. Cayó rápidamente y Caesar siguió en guardia, les gritó y se burlo de ellos. Estaba confiado, hasta que ellos, a pesar de todo, le dijeron algo que nunca olvidaría.
-No importa si nos pegas o nos matas. Da igual lo que hagas. Nosotros te vimos, lo que hiciste con ese sujeto detrás de ti. Nosotros te vimos deshonrar estas tierras con tus acciones sucias. Nosotros nos dimos cuenta que Caesar Zeppelli, el hombre de las mil mujeres se convirtió en una. Y dejó que ese extranjero pisoteara su dignidad. Qué asco.
"Qué asco" repitieron, "marica" se oyó en el fondo y, la peor ofensa de la época, aquella que los países del eje adoptaron de los alemanes era "¡FEMME!"*. Después de oír eso, JoJo vio a su héroe llorar. Perdió el aliento y las ganas de luchar y corrió. Joseph lo quiso detener, y lo persiguió dejando atrás las risas e insultos de los otros. En cada calle se escuchaba el grito "Maricas" desde los rincones más oscuros de Venecia. Por donde corriera, Caesar no estaba exento. Y no tuvo más remedio que ir hacia el puerto, por donde vino y subirse al barco de Lisa Lisa que había tomado prestado. Se metió al camarote y se tapó hasta la cabeza, ahí lo vio su turista.
Cuando JoJo entró se le partió el corazón. Sollozaba tanto y se acurrucaba en sí mismo. Él lo tocó por encima de la sábana y éste lo rechazó. Le gritó entonces que era su culpa. Que él era normal. Le dijo una sarta de barbaridades y le pegó una cachetada cuando lo quiso abrazar. Joseph se levantó y se salió. Durmió en la popa. Pensó que tal vez era cierto. En ese momento, mirando el vasto océano se imaginó a sí mismo en esa situación. Si todo su barrio le hiciera eso. Recordó que, hace tiempo, a un amigo suyo le pasó algo similar y lo único que pudo hacer fue huir. Entonces entró al camarote y le arrancó con furia la sábana al ya dormido Caesar.
-Si tanto te preocupa lo que estos idiotas dicen, entonces quédate con ellos. Si lo que quieres de verdad es ser feliz, entonces…vámonos. Después de esto, de todo, vámonos lejos y ya. Si a mí me gusta hacerte el amor eso no es problema de Venecia. Si a ti te gusta pasearme por toda Italia con esa sonrisa entonces que se joda toda Europa. Ahora dirás "Deja de decir tanta estupidez y salte, JoJo"
-Deja de decir tanta estupidez y salte Jo…. – al notar que lo repitió, Caesar se calló. Miró furioso a quien interrumpió su sueño y lo tomó del cuello.
-Tú no entiendes.
-Es precisamente por eso por lo que me atrevo a decirte esto. No quiero entender esas estupideces. Si a ti si te van está bien pero a mí no. Y si ya no me quieres como dijiste, me voy entonces.
Se bajó del bote y tomó uno pequeño que estaba cerca. Aprovechó la falta de vigilancia y se fue remando, mientras el rubio italiano arrancaba su bote. Ambos lloraron, fue más por furia que otra cosa. Sabían que ambos argumentos eran incorrectos y que, a la vez, la gente nunca los dejaría. Ahí Caesar se juró que haría hasta lo imposible para que el heredero Joseph Joestar se casara. Ahí, JoJo se juró que haría hasta lo imposible por hacer feliz y complacer a la persona de su vida, un tal Caesar Zeppeli.
Poco después se fueron a Suiza y, en esos montes fríos, su supuesto mejor amigo murió."
Al terminar siempre lloraba, como en ese momento. Era un hombre muy serio y formal, un guerrero honorable en toda la extensión de la palabra. JoJo lo supo, desde el 3 día que notó su rostro abatido. Para él, ese recuerdo estaba lleno de culpas, porque sentía que fue la última vez de verdad que estuvo con su amor y la pasó horrible. El Abuelo se cambió de cama y lo abrazó. Le dijo que no se preocupara. Aunque él mismo estaba muy preocupado, recordó su propia promesa y miró firme hacia adelante. Tenía que hacerlo feliz, eso no estaba en duda.
Tomó su mano y la jaló hacia su pierna. El otro se ruborizó. Dejó que le guiara hasta su pecho y después a la cara. Le tocó las arrugas. Él, Joseph, recorrió su blanca piel firme y bajó al contrario por el pecho. Sintió un pequeño temblor, como la primera vez, y le tocó con lentitud el bulto en la ropa interior. Caesar bajó las manos al cuello y lo rodeo, como si fuese a ahorcarlo y trató. Hizo como si lo hiciera pero no pudo. JoJo solo cerró sus ojos y él observó atónito eso.
-Hazlo si quieres, tienes el derecho. Yo tendré la penitencia de volver a esperarte, digo, es mi culpa.
Caesar respiró hondo y lo soltó. Se le pegó al pecho y lo tiró contra la cama.
-¿Qué le dirás a Jotarou?
-La verdad.
-¿Qué le dirás a Suzie?
-Lo mismo, pero más cruel.
-¿Por que?
-Porque solo voy a confirmar algo que ella siempre pensó y que, lo más seguro, ya sabía.
Esta vez solo durmieron. Se preocuparon de más. Al día siguiente, al levantarse, las cosas serían diferentes.
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En toda la maldita noche no dormí. Me quede demasiado inquieto por un sueño que tuve durante cinco minutos y que, para desgracia, despertó a Kakyoin por mi grito. Él solo se acercó a mi cama y me miró preocupado moviéndome de un lado a otro. Miré hacia su pecho descubierto por la pijama y después noté esos rasgos de su rostro que no conocía. Se me hizo "lindo". Me asusté tanto de ser como el viejo que me levanté de golpe, lo empujé y me salí. Aun le debo una disculpa. Kakyoin gritó mi nombre pero no lo escuché y me quede sentado en el pasillo durante todo el rato. Claro, hasta que escuché ruidos de nuevo.
En la mañana comencé a caminar por el hotel y pasé por la habitación del viejo y su amante. Era muy temprano y a pesar de eso escuché "eso". Star Platinum espió por la rendija de la puerta y fue tan impresionante saber que de verdad lo hacían a esa hora. El viejo le rozó el rostro con la mano y el tipo la besó. Comenzó a desabotonar lentamente la pijama de palmeras del viejo y a besarle el pecho. Hizo que el viejo se sentara y le tocó el miembro. El viejo se impresionó y se sonrojó. El tipo habló antes de comenzar a lamérsela.
-¿Me perdonas? Por todo lo que te hice aquella vez en Venecia…
-No tengo nada que perdonarte….
-¿Crees que funcione de verdad?
-Tú mismo dijiste que el amor no cambia, pero yo te digo que la gente sí. Sólo déjame tratar.
Antes de que comenzara a lamerlo, el viejo le levantó el rostro y lo besó. Lo tiró contra la cama con delicadeza y le metió la mano en la ropa interior de repente. Caesar se exaltó. Se aferró al cuello del viejo con los brazos y dejó que éste lo toqueteara. Lo escuché correrse, o mejor dicho, Star Platinum lo vio con claridad. Era tan grafico. No pude soportarlo y me senté justo afuera. Solo escuchaba como gemía una y otra vez. Escuché cómo, poco apoco, llegaron al orgasmo ambos y como, después de un rato el viejo pervertido se fue a bañar. Él se quedó solo. Miré de nuevo y estaba recostado en la cama, de lado muy tranquilo. Se encontraba mirando hacia la pared y la parte de su cuerpo que daba a la puerta era su espalda. Esta vez no dudé. No sé bien aun que me llevó a hacerlo, ni estoy seguro que haya sido la mejor opción pero por la razón que fuese, me metí.
Abrí la puerta de tal forma que no lo notó y camine sin zapatos hasta la cama. Escuché al viejo en la regadera y me asomé para corroborar que seguía ahí. Fue en ese momento en que, sin pensar, me acosté en la cama, me metí entre las sábanas y pude tocar aquella piel que me tenía desesperado. Tomé su cintura y la pegué contra mi cuerpo. Sentí como un escalofrío recorrió el suyo. Estaba despierto ya, pero no tenía idea de que era yo. Boté mi gorra al piso y dejé mi chaqueta afuera del cuarto. Él, se rió, sin saber.
-JoJo, ¿no crees que es demasiado hacerlo dos veces? No seas ambicioso que ya no estás en edad.
Caesar se rió de nuevo. Tomó mis manos pegándolas aun más a su cuerpo. Me ericé. Él notó esto y rápidamente hizo que una de mis manos recorriera su abdomen. De verdad creía que yo era el viejo. Entonces, quiso voltearse para besarlo y ahí notó todo.
-Jo…..¡¿JOTAROU?!
Rápidamente se hizo hacia atrás y se soltó de mí. Sentí por debajo de las sábanas la humedad del espacio que había dejado. Me asomé un poco y noté un pequeño rastro de semen. Por alguna razón, eso solo me puso más. Volví jalarlo y lo pegué contra mi cuerpo, esta vez se forcejeó. Pensé entonces que me golpearía y que toda relación que en algún momento tuve con ese maldito anciano que se dijo mi abuelo terminaría, pero él, Caesar Zeppelli, me volvió a impresionar.
-Ya sabía yo que tú no estabas bien.
Me miró, con esos ojos verdes, penetrantes, y me sonrió moviendo sus mejillas y las curiosas manchas rosas bajo sus ojos.
-No…..entiendo…
-Por alguna razón, hace un tiempo sentí que alguien nos estaba viendo a mí y a JoJo. Después notaba una mirada fija, penetrante e inquieta. Nunca lo dije pero ahora tu me lo confirmas. ¿Qué es lo que quieres, Jotarou?
-No lo sé. Yo…..solo quiero deshacerme de esto.
-¿Y qué es "esto"?
Para cuando él terminó de hablar yo ya lo estaba besando. Se impactó mucho pero no me rechazó. Cuando me separé me tomó la mejilla y me miró de una extraña forma gentil.
-Te entiendo. Y supongo que esto es difícil para ti. Para mí también lo es. Yo ayer le dije a tu abuelo que estaba seguro que tú sabías esto. Es verdad. Yo he hecho muchas cosas con tu abuelo y hubiese dado todos mis recursos para poder verlo tener una vida feliz. Estuve dispuesto antes de que aquel "accidente" pasara a desaparecer de su vida para que los Joestar tuvieran un heredero como debía de ser. Quería verlo bien, aceptado en la sociedad y por este mundo cruel y vano, pero me di cuenta, ahora que he pasado estos días con él, de que en verdad no lo hubiera hecho. Me dolería mucho verlo partir. Yo quiero a tu abuelo y aun así, le guardo una especie de rencor. Es muy simple, Jotarou, me enamoré de tu abuelo. Como el hombre que es. Sin edad, sin sexo, sin gustos o actitudes. Joseph Joestar es tan importante para mí que no me importó darle mi cuerpo y hasta mi vida para que estuviese bien y satisfecho. Preferiría haber muerto para causarle un solo dolor pero él es muy necio y heme aquí, ahora, y al igual que tú no se qué hacer.
En ese instante soltó mi rostro y se ensombreció. Nunca pensé las cosas así y mi calentura se bajó un poco. Lo miré y tomé su rostro, toqué al fin esas manchas rosas tan características y le rodee todo el cutis con las yemas de los dedos. Él estaba triste y eso me dolía, porqué, no sé. Al verlo, pensé en sus tiempos con el viejo, en aquellos momentos en los que compartieron su juventud. Era obvio que todo lo que hacían no estaba bien y era aun más obvio que al viejo no le importaba. Era seguro que debió sufrir mucho por aquella situación y no necesitaba preguntarle porque su rostro ya era demasiado fatal. Le di un beso. Uno lento y tierno, no podía creer yo mismo que yo haría algo así, y a pesar de todo, lo abracé. El se pegó a mí de una manera muy afectuosa pero de la misma forma en la que se abraza un niño. Ahí entendí que yo no era el viejo. Y él me lo dijo con su sonrisa.
-Eres un buen bambino, Jotarou.
-Sí sabes que tú también eres un "bambino" ¿No?
-Técnicamente y por fuera sí, pero en el fondo soy tan viejo como tu abuelo. Mi vida no fue fácil, así que se tratarla con precaución. Te pido disculpas por todo esto, debiste pasar momentos muy desagradables, pero me tomaré el atrevimiento de hacerte una pregunta.
-Habla.
-¿Perdonarás a tu abuelo? No necesito saber si te caigo bien o no. Si tienes una idea equivocada de mi o si te excita verme. Quiero estar seguro que tu abuelo seguirá siéndolo pase lo que pase y de verdad no solo biológicamente.
-¿Por qué quieres tanto al viejo?
-Porque él es mi héroe.
Y entonces su "héroe" entró.
Cuando el viejo apareció y vio la situación no tuvo más opción que gritar.
-¡OH MY GOD!
Y acercarse con rapidez a la cama. Cuando yo lo vi no supe que hacer, pero de alguna forma no quería soltar esa cintura ni dejar ese rostro. Sentí como el viejo me miraba, era una mirada tal que me atravesó la espalda. El viejo estaba en ropa interior, traía una toalla en la cabeza y su traje estaba en una silla junto a la cama. Miré a Caesar, pensé que le causaría problemas. Él, estaba tranquilo, y miraba al viejo fijamente sin soltarme.
-Tranquilízate, JoJo – le dijo serio al viejo.
-Cómo quieres que me calme, ¿Qué rayos hace Jotarou aquí, contigo, ASÍ?
-Justamente lo que tú querías hacer la primera vez que te metiste a mi cama.
Yo escuché eso y sentí vergüenza. No recuerdo haberlo sentido antes. El viejo tragó saliva y me miró. Me voltee y lo vi al rostro, no podía con su mirada y me agaché. Después de todo era mi viejo, era obvio que fuese difícil enfrentarle en una situación así. Caesar me soltó y se sentó, me indicó que hiciera lo mismo. No podía hacer nada más aparte de obedecerle y quería saber mucho más que estaba pasando, de mis ganas de cogérmelo.
-Caesar – habló el viejo de forma fría – explícame esto.
-Es simple, JoJo, ésta situación es culpa nuestra. Cada uno de nuestros pasos fueron vigilados por la desconfianza de Jotarou, y cada cosa que hacíamos fue descubierta por él. Si nos hubiésemos tomado la molestia de explicarlo un poco no abríamos llegado a esto. Lamento decir que fue mas culpa mía, dado que yo no quise que nadie supiera. Verás, Jotarou, mis tiempos no eran tan amables como los tuyos y temía de sobremanera que la gente dijera algo sobre tu abuelo más que nada. Él es hoy en día un hombre muy respetable y es un gran padre de familia. Quien son yo para romper eso. Si tu lo quieres así, Jotarou, desapareceré después de derrotar a DIO, sólo tienes que decirlo ahora.
Nunca pensé que el sujeto dijera eso. Yo no quería que se fuera, y por lo que vi y escuché, el viejo mucho menos. Era necesario y se volvió indispensable para nosotros. Nos había ayudado de más y nos ahorró muchos conflictos. Era un buen aliado, un gran peleador, un increíble sujeto y, por mucho que me costara, la persona que mi abuelo más amaba. El viejo se acercó a la cama y se agachó. Quedamos al mismo nivel todos.
-Con todo el amor y respeto que le tengo a mi único nieto, me atrevo a decir que NO me importa su opinión. Yo no sé si lo puedas entender, Jotarou, pero esto es más allá que una simple calentura. Es cierto que la primera vez que tuve el placer de dormir con Caesar fue porque hice lo mismo que tú, me metí a su cama. Pero era más que eso para mí. Era la persona que me daba esperanza de creer. Por él aprendí a creer en mí. Por él me esforcé para derrotar a Kars y salvar al mundo. Por él encontré a mi madre y la quise como nunca todo el tiempo que vivió. Por él me quise a mí mismo, porque mi necesidad de quererlo era muy grande así que tuve que aprenderá amarme. Puedes decirme cursi y ridículo, está bien, soy un viejo después de todo, pero este viejo, o mejor dicho, yo, Joseph Joestar, amo a Caesar Zeppelli desde aquél día que en lo más profundo de mi ser me dije odiarlo la primera vez que lo vi. Y ahora, después de 50 años, me vengo dando cuenta de que nunca fue así.
Pude sentir como algo se estrujó. Era el corazón del tipo. Lo miré y sonrió con los ojos llorosos. El viejo estaba rojo, se veía que todo aquello le dio mucha vergüenza y no era para menos, pero a pesar de lo ridículo que se escuchó lo respeté. Mientras miraba al viejo no noté que Cesar me abrazó por la espalda, solo vi la expresión del viejo de sorpresa.
-Yo creo que tú lo entiendes muy bien. Jotarou, hace rato me dijiste que te querías deshacer de "esto", yo te lo permito. Y una vez aclarado, estoy seguro que tu abuelo también.
No podía creer lo que me estaba diciendo, el viejo dijo algo como "pero lo acabamos de hacer, ¿Estás seguro?" y el tipo le contesto con un "No te preocupes, antes eras más encimoso, ¿Recuerdas?" y yo, no tenía idea de cómo reaccionar. Miré a mi supuesto abuelo y, a pesar de que tuvo que respirar muy profundo, agachó el rostro y contestó.
-después de todo fue nuestra culpa….
Accediendo sin ganas a ese pequeño encuentro.
-aunque debo decirte, Jotarou, que sólo será una vez.
Yo no necesitaba más. Seguía teniendo ganas y sabía bien que el viejo no se iba a ir. Vigilaría que no hiciese nada que lo dañase, de seguro pensaba que yo no me había cogido a nadie nunca. No pude esperar e ignoré por completo que el verdadero amante de Caesar estaba ahí, sentado en una silla que movió al rincón. Comprendí todos sus sentimientos, su pasado y su romance, y aunque en ese momento no me importó un carajo, poco después se me volvió algo que, hasta cierto punto, admiré.
Comprobé poco a poco lo que el viejo dijo, cuando aceptó que tuvo el "placer" de dormir con Caesar. Me deshice de mis propias ropas a una velocidad increíble y toqué aquella zona que hace poco había sido usada. Esta húmedo y muy sensible. Cada caricia que le hacía lo erizaba con facilidad y cada beso le llenaba de excitación. Cuando descubrí que lo excitaba más que lo besara, no pude parar. Recordé como el viejo se lo había hecho frente a mí y como yo mismo me había imaginado haciéndoselo.
Tomé su cintura, lo postré debajo mio. No tuve mucha delicadeza al abrirle las piernas y mucho menos cuando me agaché a lamerle. Él se impresionó. Se cubrió la boca para no hacer tanto ruido pero le moví la mano. Quería escucharlo y quería que el viejo escuchara. Se corrió y al contraerse soltó un poco del semen que tenía dentro del trasero. Me vi en la necesidad de introducirle un par de dedos. Me sentí mojado cuando lo penetré. Tenía ya varios moretes en el cuerpo y le hice muchos más. Lo mordí unas cuantas veces mientras lo embestía y le dejé un chupetón enorme en el pecho. Era una marca desechable, eso que le recordaría por unos días que fue mio y al viejo que soy una persona muy rencorosa. Lo masturbé hasta que me cansé y él se vino un par de veces. Se me aferró a la espalda y lo escuché balbucear muchas cosas en italiano. Nunca le entendí, pero una palabra conocida fue lo único que me llegó más que su cuerpo.
-¡Jo…..Jo!
En ese momento terminé y miré al viejo de reojo que no se movía ni quitaba la vista. Cuando ambos nos tranquilizamos el viejo se levantó y fue por unas toallas y unas sábanas, se disponía a limpiar. Caesar lo tomó del brazo cuando lo iba a levantar y le dijo.
-Acuéstate.
-No, te voy a limpiar.
-Perfavore, Acuéstate, aquí, conmigo.
Él le señaló su pecho, mientras yo le abrazaba por la espalda. El viejo me miró y me detuvo de levantarme.
-Quédate ahí. Caesar chan quiere que estés aquí, o sino él ya te hubiese corrido.
El viejo se metió en las sábanas y lo abrazó. Yo lo abracé. El besó al viejo y le dijo al oído "¿ves que todo está mejor?" y de alguna forma rozó mi mejilla con su mano. Así estuvimos unas horas y después bajamos con los demás. Todo fue extraño pero necesario. A partir de ese momento todo comenzó a cambiar, literalmente.
Lo que queda de contar es más raro que todo lo anterior. Con el paso de los días, todos notamos un cambio en el tal Caesar. Su manejo con el stand era mucho mejor, pero su aspecto se hacía más viejo. Entre más pasaban los días daba la sensación de que tenía más años. El viejo notó esto y se preocupó de sobremanera. Caesar no. Él estaba feliz. Al cabo de dos semanas el tenía ya como unos 50 años, y su rostro seguía teniendo ese curioso "encanto" que lo caracterizaba.
-¿seguro que estás bien, Caesar chan?
-Mejor que nunca. O que, acaso no te agrado porque esto más viejo, pedazo de rabo-verde…
Para ese entonces todos sabían de la relación que tenía con el viejo y solo Kakyoin sabía lo que había sucedido conmigo. Poco después comprendí su felicidad, y es que para él, tener la edad del viejo significaba que podía pasar sus últimos días con él, como siempre debió ser. Cuando llegamos con DIO tenía los 70 que el viejo había vivido. A pesar de todo nos salvó más de una vez. El "viejo Zeppelli" evitó que DIO se deshiciera de Kakyoin y yo se lo agradecí. Él se volvió especial para mí. Es ridículo, tal vez si soy como el viejo pervertido. Pero no importa mucho si se tiene esa felicidad que ellos comparten.
Tuvimos bajas y complicaciones. El viejo Zeppelli perdió una pierna y yo no morí. Al terminar todo, cuando regresamos a nuestras vidas él se fue con el viejo a Nueva york a la fundación Speedwagon. Ahora los dos idiotas tienen una prótesis. La abuela Suzie sabia de todo y está bien, ella lo entendió. Ahora ya solo basta esperar, cuánto tiempo les da la vida para reponer esos 50 años. No lo sé, cosas de viejos. Espero hoy en día no llegar a eso, y tener mis 50 años de felicidad sin intromisiones.
FIN
Notas:
*Femme es el nombre que se les otorgaba a los pasivos en los campos de concentración para homosexuales durante la segunda guerra mundial. Me gustaría ubicarnos temporalmente porque ésta época, en la que se supone vivieron Joseph y Caesar de jóvenes era especialmente cruel con todas estas cuestiones. Es por ello que llamarle Femme a alguien siendo parte de los países del eje era considerado una ofensa gravísima.
Como verán, éste es el último cap de este fic, preferí hacerlo corto pero bastante conmovedor. Me gustaría realizar otro, pero esta vez hablando de Jotarou y Kakyoin. Me gustaría escuchar su opinión al respecto, supongo que también sería lindo *risas* Muchas gracias por el tiempo que le dedicaron a esto y espero y de verdad haya sido de su agrado.
Atte(y con mucho afecto). T-Sensei
