Un frio recorre mis muñecas. Acero las abraza aprisionándolas.

Con instinto, dormido, intento liberarme. Imposible. Abro los ojos es busca de las respuestas para las preguntas que retumban en mi cabeza.

Solo veo oscuridad. Giro para ver que me aprisiona.

Un par de esposas impiden que mueva mis pies y mis manos, también mi cola. Ignoro de donde allá salido.

Una gota de lo que parece ser agua golpea mi rostro y pelo. Por su gusto, salado. Sabía que sería esto un cuarto de tortura.

Como el de Freezer.

Nieblas cubrían y revestían las paredes. O daban la impresión de estar hay. Fuese la razón que fuese, el frio de las almas en pena me abrazaba.

Una puerta de entre las sombras y nieblas se abrió. Dejo ver una figura fuerte y musculosa. Mi temor se había realizado…

-¿Respiras? –Pregunto Vegeta dos, se acercó con una bola de ki que alumbraba la habitación. Dejando ver muchos cadáveres Saiyajines.

Algunos pude reconocer, por sus vestimentas: El padre de Kakarroto, Bardock; el hermano, Raditz; Mi padre, el Rey Vegeta; Y algunos más, como Seripa, Tomma y otros de clases altas; Como el hijo de Nappa, Diive; y Nappa.

En las mismas condiciones en las que estaba. Aprisionado. Apunto de morir.

-No me has contestado… -Siguió –Quizás unos cuantos rayitos te sirvan… ¿No?

Intente hablar, abrir mi boca. Incluso formar una palabra, solo salió un débil -…No… - de mi boca seca.

-Qué pena, no te escucho –

Se alejó dos pasos de mí, apretó un botos que estaba a su alcance.

Unas corrientes de electricidad. Me abrazaron. Fundiéndose con mi cuerpo mojado y salado. Haciendo que mi cabeza se levantara hacia el cielo. Y mis brazos estirados como mis piernas, intentaran salirse de su lugar.

Mi boca se volvió de un gusto metálico. En un intento de mi cuerpo para parar. Detener. Lo que me estaba matando, empezó a convulsionar.

Como respuesta un líquido blanco burbujeante empezó a salir de mi boca…

Sin pisca de piedad, mi contraparte empezó a reírse de aquel espectáculo que le ofrecía.

Deleitándose. Saboreando el miedo que brotaba de mi cuerpo.

Como yo… éramos copias perfectas…

-Bueno… creo que es suficiente… -Dijo deteniendo aquella tortura.

Mi cuerpo se relajó, mi cabeza se volvió al piso. En el charco de agua, podía ver mi reflejo. Mis ojos con lágrimas de sangre, mi boca donde escurría un el líquido blanco.

Cualquiera diría que era epilepsia. Por desgracia, yo no soy cualquiera.

-¿Mmm? –Dijo moviendo el labio hacia el costado –Mejor traeré a una amiga… -

-Detén esto… -Dije escupiendo- Ella no te ha hecho nada…

Sabía que traería a Bulma, era obvio.

-¿Qué dices? –Pregunto- ¿Acaso no lo ves? ¿Tan ciego estas?

-… Yo… -

-Esa mujer, esa… terrícola. ¡Esa abominación te ha hecho muchas cosas! –Grito, violento. -¡Nos ha hecho muchas cosas! –Se corrigió –Mírate. Si no fuera por ella estarías destruyendo planetas. Serias inmortal, serias el rey del universo.

-No lo entiendes… -Intente entrar en razón con él.

-No, tú no entiendes ¿Por qué arruinaste tu vida? –Me agarro de la mandíbula teniéndome frente a él. Inmóvil -¿Por qué tuviste hijos? ¿Por qué sentaste cabeza con una mujer terrícola? ¡Responde!

-… -

-¡Hazlo! –En el grito, arranco su mano de mi mandíbula y me golpeo en el estómago con la otra.

Tosí una gran cantidad de sangre.

-… No lo sé… simplemente paso y ya –Le dije, algo me hacía estar cansado. Sin fuerzas para golpearlo o siquiera gritarle.

Era obvio. Ese sueño no lo controlaba yo, mejor dicho, Esa pesadilla.

-¿Paso y ya? –Repitió –Bueno, si la mujer muere solo "Paso y ya". SI el mocoso muere "Paso y ya".

-Para –

-¡Entonces todo esto "paso y ya"! –

Bajo una palanca, desconozco de donde salió.

Un cuerpo sin vida callo, era un bebe. Era Trunks.

-¿Por qué hiciste eso? –Le pregunte mirando al bebe sin vida en el suelo. Un corte de oreja a oreja le había rebanado la garganta. Había muerto desangrado...

-¿Que importa? Paso y ya –Dijo sonriéndome -Tu lo dijiste, no tengo que darte explicaciones por que… "Paso y ya" ¿No?...

-Eres un bastardo… -

-Somos… -Intento corregirme.

-No, te equivocas –Le dije –Yo no lo soy, lo era, pero recapacite.

-¡Guarda silencio! –

-¡Oblígame! –Grite.

-Como quieras… -

Un cuerpo bajo, colgaba del cuello. Un gancho de carnicero le perforaba la garganta, todavía respiraba.

Era un cuerpo blanco, tenía rasguños, mordidas. Le falta carne… incluso heridas en la columna vertebral evitaban que se moviera.

Un simple juguete. Desnudo. Como una muñeca.

-¿Esa es…? –Pregunte…

-Bulma, estas en lo correcto –

-No… no es cierto. –

-¿No quieres creerlo? Bueno ¿Y si le arranco una pierna lo creerías? –

-¡No! –Grite, estaba más lastimada que yo. Algo de mi quería salvarla, otra parte, ignorarla…

Una maquina salió del suelo, agarro la pierna y empezó a jalarla.

-¡VEGETA! –Gritaba pidiendo ayuda -¡VEGETA! ¡Sálvame! ¡Por favor!

Sus gritos se hacían más débiles, las risas de Vegeta rubio aumentaban. Y yo sin poder hacer nada… solo… gritar.

-¡Bulma! –

-¡Vegeta! –Algo empezó a sacudirme con mucha violencia -¡Vegeta!

Abrí mis ojos de nuevo y Bulma estaba agitándome, estaba pálida y asustada.

Milk, Piccolo, Gohan, Krilin, 18, Yamcha, El tres ojos y el payasito también…

Me miraban asustados. Con miedo. Con terror.

-¿Qué paso? –Le pregunte a Bulma -¿Por qué me despertaste? ¿Qué hacen estos en mi casa?

-Vegeta, estaba muy preocupada… -Me dijo. Se relajó.

-¿Dónde está le mocoso? -¿SI en verdad no fue solo un sueño?...

-Esta con mis padres –

-Señor Vegeta, temíamos que usted… pudiera, ya sabe –Dijo el niño moviendo sus manos, sin saber que palabra usar.

-Morir –Completo el pepino verde.

-… ¿Se preocuparon? ¿Por mí? –

-Si… También por Bulma –Dijo 18 –No te creas único.

-… ¿Dónde está? –Pregunte buscando con la vista.

Cuando gire a la derecha, una máquina que contaba mi pulso. Registraba de 0 a 120 en algunas partes. Eso debió a asustarlos. Lógicos, emociones humanas… y Namekianas.

-¿Quién? –Pregunto Yamcha.

-Bulma ya te dijo que Trunks está con sus padres –Me contesto los tres ojos.

El payasito dijo –No tienes por qué preocuparte, e septo por tu aspecto, claro-

-… No lo vieron… -Susurre -… Perfecto –Dije.

-Estoy aquí –Dijo Vegeta dos, estaba sentado en una silla.

-¿No te basta con torturarme? –Le pregunte. Capte la atención de todos -¿Tienes que acosarme siempre? ¿Tienes que matarme en mis sueños? ¿Por qué?

-Por qué puedo… soy más fuerte, inteligente y más grande que tu –

-¡Eso no tiene nada que ver! –Grite, estaba furioso.

-¿Vegeta? ¿A quién le gritas? –Pregunto Krilin.

-¿Te volviste loco? –Pregunto Piccolo.

-¡Deja de someterme! ¡Para de torturarme! –Grite casi arrancándome el pelo -¡Solo déjame! Déjame morir en paz… -Dije cansado, antes de desmayarme. De nuevo.

Solo puede escuchar una débil voz que no pude identificar con claridad. Pero mataría al que dijo o la que dijo…

-Ha enloquecido ¿Verdad? -

Continuara…