DE REGRESO SIN BUENAS EXCUSAS... LO SIENTO SUBO LA CONTINUACION DE ESTA HISTORIA MUY CORTA POR CIERTO PERO DECIDI DIVIDIR EL CAPITULO PORQUE EL SIGUIENTE SERA MUY LARGO Y NO PLANEO CORTARLO PARA NO QUITARLES LA INSPIRACION.

SALUDOS.


CAPITULO 3

-llegas tarde –dijo Ino al verlo entrar, sus enormes ojos azules le observaban fijamente.

Shikamaru se sorprendió un poco al verla sentada en el comedor sola y con una taza humeante de lo que parecía te, conocía muy bien a su amiga, y por su fuerte expresión al verlo entrar sabia que algo muy malo estaba por pasar.

-¿y? no me vas contestar –el Jounin se quedo mudo viéndola –está bien, no tengo ganas de escuchar tus disculpas hipócritas.

Se rasco la nunca y desvió la mirada -¿se habrá dado cuenta de algo? –pensó.

De pronto la chica se puso de pie para dirigirse a su habitación, dejando a su esposo en medio de la sala –Ino se supone que hablaríamos.

– ¿hablar? Creo que eso ya no es necesario, por mi parte ya lo pensé muy bien y sé que es lo quiero, pero al parecer tu no…

-lo que menos quiero es lastimarte, no puedo permitirme que las cosas terminen de este modo.

-pero si tú fuiste quien complicó las cosas y créeme cuando digo que ya me lastimaste demasiado, un poco mas no es nada.

-si tu quieres que me vaya entonces…

-No, yo quiero lo que tú quieras hacer –contesto la chica para darse la vuelta y entrar a la habitación que compartían.

La rubia se metió entre las cobijas para mitigar un poco el frio, cerró los ojos fuertemente buscando contener sus lágrimas y al mismo tiempo deseaba quedarse dormida y no sentir todo ese dolor que el ninja le causaba.

No tenía fuerzas para hacerle frente.

Entonces sintió como el Jounin se sentó sobre la cama, justo a su lado –no sé qué es lo quiero.

-te aconsejo entonces por la salud mental de ambos que tomes una decisión.

El Jounin en silencio termino de acostarse para ver de frente a su esposa, ambos se miraban intensamente percibiendo sus cálidas respiraciones en sus respectivos rostros, y a pesar de la cercanía ninguno de ellos se inmuto permanecieron observándose varios segundos como si quisieran encontrar alguna respuesta en las facciones del otro.

Por la tarde hiso un recuento de lo que había sido su vida desde hace cinco meses atrás, desde el día que ambos firmaron las actas formalizando su matrimonio, sus desplantes hacia él, las constantes discusiones e inconformidades, el engaño del que fue objeto, su primer beso, y ahora ese sentimiento de angustia al pensarlo lejos de ella.

El tiempo se estaba acabando, bien se lo dijo Sakura tenía una semana para hacer todo lo posible por rescatar ese barco que sin remedio parecía hundirse en medio del profundo océano.

A partir de aquel beso las cosas cambiaron, se arrepentía puesto que ahora su corazón se encontraba en tremendo dilema.

Ella no quería que se fuera, quería seguir viviendo a su lado, deseaba seguir discutiendo con él, hacerle pagar con sus berrinches, quería y deseaba volver a besarlo sentir que era suyo como el mismo lo había afirmado frente al juez que los caso.

Lo necesitaba, no pudo evitar sonreír ante su descubrimiento.

-me confundes.

-no, fuiste tú.

El Jounin acaricio su mejilla, miro sus labios y se acerco aun mas, Ino cerro sus ojos al sentir su respiración tan cerca ansiaba volver a sentir la calidez de sus besos.

Roso su boca con la suya un repentino deseo por conocer más de ella comenzó a invadirlo, necesitaba descubrir a que sabían sus labios, su delicado perfume y la tibieza de su esbelto cuerpo le provocaban una desesperación tremenda, dirigió su mirada hacia su cuello e inmediatamente se imagino besándolo con frenesí.

No se movió, esperaba que ahora el hiciera lo propio ansiaba ese beso porque si su amigo decidía romper de una vez esa barrera ya no habría marcha atrás, ella le correspondería gustosa. Pero por algún motivo el permanecía en silencio y sin moverse, se mostraba pensativo, dudoso ante lo que estaba a punto de hacer.

- ¿en qué piensas, en ella? –Espero una respuesta pero no la obtuvo – ¿qué es lo que sientes por Temari, la amas?

Su corazón comenzó a latir rápidamente al mismo tiempo que observaba atenta la seria mirada de Shikamaru, solo podía escuchar las gotas de la lluvia golpear su ventana, necesitaba saber que era lo que atravesaba por la mente del chico.

-Sí.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante esa pequeña palabra causo una profunda presión en su pecho, había sido rechazada por la persona que amaba.

Temió tanto escuchar esa palabra y ahora estaba sucediendo, quiso levantarse inmediatamente para guardar la poca dignidad que le quedaba, pero en ese momento la tristeza y el dolor eran aun más fuertes que ella misma.

¿Tan pronto había sido derrotada? Entonces deseo el consuelo de alguien quería llorar y gritar, se sentía más perdida que nunca, decepcionada con la vida, tal vez había reaccionado muy tarde y Sakura se lo advirtió –debí escucharte

La persona que amaba la rechazo ¿qué sería de su vida ahora? El juego había terminado quería salir corriendo de aquella habitación pero su espíritu la había abandonado, necesitaba que alguien apagara ese fuego que el mismo Jounin había encendido y quien mejor que amigo de toda la vida para consolarla en esos momentos.

Repentinamente enterró su rostro en el pecho de Shikamaru sus blancas manos se aferraron fuertemente a sus hombros mientras que las lagrimas poco a poco se convirtieron en un sentido llanto que pronto se escucho en toda habitación.

No se movió, permaneció en silencio escuchando los sollozos de su amiga y buscando darle consuelo la abrazó con ternura queriendo protegerla de ese dolor que la invadía, queriendo protegerla de él mismo.

Acaricio levemente sus rubios cabellos y poso su mentón sobre su cabeza para de algún modo confortarla, como si de una niña pequeña se tratase, el único fin de ese matrimonio había sido protegerla y apoyarla en lo que ella necesitase.

Había hecho todo lo contrario, terminó por lastimarla.

No supo en qué momento ambos se quedaron profundamente dormidos, después de esa escena no dijeron nada mas, no era necesario pues todo estaba claro la ruptura era inminente y el remedio que sus padres dieron para el resurgimiento del clan Yamanaka había fracasado.

Por la mañana el ninja se levanto temprano, con delicadeza aparto de su cuerpo a su esposa no sin antes observarla por unos momentos.

Su semblante extrañamente era tranquilo, de hecho el mismo debía de aceptar que tenía tiempo que no había descansado tan bien como anoche, miro sus delicadas manos deteniéndose en su dedo anular en donde brillaba un hermoso anillo de oro.

-lo siento Ino pero ya no puedo seguir con esto –dijo en su mente por temor a ser escuchado.

Se alisto pronto para no toparse con los inquisitivos ojos azules de su compañera de cuarto, debía llegar a la torre de la Hokage, habría una reunión muy importante donde todos los Jounin de konoha estarían presentes, iba temprano pero no le importó, Ino le alcanzaría seguramente en el salón de juntas.

Camino aprisa por las calles de konoha y entro sin hacer escalas a la torre donde normalmente se le podía encontrar a su líder principal, recorrió un par de pasillos y entro a un pequeño salón acondicionado solo con algunas sillas y una mesa larga de madera en el centro, era el primero en llegar.

Miro el reloj pegado en la pared fastidiado por la situación, hoy iba a ser un día complicado terminando la reunión iría a recoger todas sus pertenencias para terminar de mudarse al departamento que haba encontrado cercas del rio que atravesaba a la aldea.

Al poco tiempo vio como sus compañeros empezaron a llegar ocupando los asientos dispuestos, entonces observo a algunos Jounin con distinto uniforme al suyo.

-demonios lo olvide- los ninjas que se encontraban de visita en konoha también estaban obligados a acudir –Temari.

...

-¿Por qué no me despertó? – Se preguntaba una y otra vez al mismo tiempo que se abría paso entre la gente, corrió entre los pasillos de la torre hasta llegar a la puerta correcta –no podría empezar peor este día.

Abrió la puerta y lo primero que vio fue a su esposo sentado al lado de Temari quien le sonreía, desde el punto de vista de ella, de manera muy coqueta. Pero para suerte de Temari el salón estaba completamente lleno no podría acercársele a jalarle los cabellos, la mayoría de los Jounin al no encontrar más lugares para sentarse permanecían de pie escuchando las indicaciones de la Hokage.

Apretó sus puños con fuerza -¿acaso se están burlando de mi? –no presto atención a las palabras que salían de la boca de la líder de konoha, su atención estaba sobre la pareja que permanecía sentada entre la multitud.

-Ino… -murmuro Sakura, quien le toco el hombro en señal de apoyo a su amiga.

Las cosas se calentaron cuando de manera imprevista Temari dirigió su mirada ahora hacia ella, la Yamanaka leyó en esa falsa sonrisa su victoria.

Se movió unos cuantos pasos para ir tras su rival, pero Sakura la detuvo –aquí no.

Los minutos le parecieron horas, pero al fin esa estúpida reunión se dio por terminada y sin comprender muy bien el tema que se había tratado, salió al igual que todos sus compañeros después de la Hokage.

Quería irse a casa, sentía que todos la obraban y rumoreaban a sus espaldas, los celos la estaban carcomiendo por dentro y la humillación… nadie ningún hombre la había humillado de aquella manera.

-¡Ino, espera! – y allí estaba ese hombre.

Un sonoro golpe se escucho en los laterales del edificio hokague, incluso algunas aves volaron despavoridas para alejarse de la pareja de esposos.

Valla que la Yamanaka tenía la mano pesada, Shikamaru se cubrió la mejilla asustado y a la vez muy adolorido por la tremenda agresión de su amiga.

-aléjate.

-pero porque me…

-¿y tú eres el ninja más inteligente de toda la aldea? No lo creo.

El Jounin sujeto del brazo a Ino para impedir que esta siguiera su camino, la chica se detuvo y lo miro de manera fulminante –por tu bien, Shikamaru Nara suéltame.

-creo que despertaste de muy mal humor ¿Qué pasa Yamanaka? No entiendo como Shikamaru te soporta.

El Jounin cerró sus ojos resignado al escuchar la voz de Temari, hoy iba a ser un día pesado y muy problemático.

-te importa tanto? Pues quédatelo –la rubia sujeto del brazo ahora al Nara solo para aventarlo a la dirección donde se encontraba la kunoichi del desierto –no pienso discutir con un poca cosa como tú.

Ino reinicio su andar pero Temari enfadada le siguió los pasos.

-eso me ofendió –murmuro Shikamaru pero al ver a Temari acercándose amenazantemente a espaldas de su esposa no hiso más que detenerla –mejor vete no busques problemas.

-¿problemas? Fue ella quien los está buscando, fue ella quien se metió en medio –dijo fuertemente Temari para que Ino la escuchara, estaba furiosa la chica al parecer reclamaba lo que le pertenecía desde un principio.

El Jounin se rascaba la nuca, en qué momento se metió en tremendo lio, eso de estar en medio de dos mujeres era de lo más problemático. –te equivocas Temari, la que ahora está en medio eres tú.

Ino se quedo inmóvil observando cómo su esposo tomo suavemente del antebrazo a su ex novia para retirarla del camino, aquel que le conducía hacia ella. Con su corazón latiendo a mil por hora estuvo a punto de darse la vuelta, pero él con su mirada le pedía que lo esperara.

Cuando lo tuvo de frente la kunoichi ahora extendió su mano y el sin titubear la sujeto fuertemente, ambos caminaron sin soltarse hasta su casa sin decir palabra alguna dejando a una indignada mujer atrás, dejando un pasado atrás.

Tenían una plática pendiente.