Daryl salió del baño con la esperanza de que Rick se encontrara bastante lejos, de ser posible fuera de la casa, no podía aguantarse otra vez la burla en el brillo de sus ojos y su estúpida sonrisa, al parecer no había nadie en la casa o en toda la comunidad que no fuera consciente de sus sentimientos hacia Carol, y estaba casi seguro que incluso ella lo había notado, podría jurar que ella siente lo mismo, así que no veo otro puto problema que no sea el hecho de que no tengo ni la más mínima puta idea sobre lo que se debe hacer en estos casos, puto seas Merle todo esto es tu culpa.

Sin pensarlo dos veces se dirigió hacia el cuarto que compartiría con Carol, quería dormir por lo menos un par de horas antes de ir a recoger su venado, si es que aún le quedaba algo que pudiera recoger, al entrar a la habitación notó que su ropa ya no se encontraba esparcida por toda la cama, sino que estaba guardada en el closet que se veía a la izquierda de la cama, también notó que la rosa cherokee adornaba la mesa de noche que se hallaba en la otra orilla de la cama, la que daba justamente a la ventana, supuso que ese sería el lado en que Carol dormiría, mejor así, prefiero estar entre ella y la puerta en caso de que algo llegara a pasar.

Sin poder ser capaz de aguantarse un segundo más sobre sus pies se acostó en la cama y grande fue su sorpresa al percibir el olor de Carol entre las sábanas y la almohada, era una mezcla deliciosa entre galletas recién horneadas y el olor de las flores en primavera, dulce y fresco a la vez, ¿cómo es posible que en medio de este apocalipsis exista una persona que sea capaz de oler tan condenadamente bien?, por lo que enterró su rostro en la almohada dejándose llevar por la sensación relajante que dicha esencia le provocaba y justo cuando estaba seguro de estar ya soñando con ella el sonido de su voz lo hizo salir de dicho trance.

-¡Daryl Dixon!- el arquero prácticamente cayó al suelo al percibir molestia en el tono de su voz, de otra forma hubiese pensado que se trataba del mismo sueño.

-Perdón, pensé que Rick te había avisado, puedo dormir en el suelo o en el sillón junto a la ventana si no te molesta- sus manos se enterraron en las bolsas de su pantalón con cierto nerviosismo mientras observaba como Carol cerraba la puerta después de haber entrado a la habitación para luego dirigirse al otro lado de la cama- no es como si no hubiéramos tenido que dormir en lugares peores antes.

-No seas ridículo, la cama es lo suficientemente grande para los dos, si pudimos compartir el asiento trasero del carro de Shane con T-doc no veo por qué compartir esta cama vaya a significar algún problema.

-¿Entonces?, ¿cuál es el puto problema mujer?, ¿voy a tener que pedirte permiso cada vez que quiera dormir?

-Vamos a tener que poner algunas reglas sobre el uso de la habitación- Carol lo amenazó mientras ponía sus brazos en forma de tetera poyados en sus caderas lo que provocó que su blusa se levantara un poco dejando a la vista su cuchillo, tendré que tener cuidado con esta mujer, capaz de que me escucha roncando en la noche y me despierto con un cuchillo enterrado en el pescuezo, ¿y qué putas reglas irá querer poner ahora?- primero, por nada del mundo quiero ver tu ropa tirada en el piso, la cama o el sillón, para eso está el closet y no es como que tengamos mucha ropa, segundo, no me importa si tienes que salir del baño desnudo Dixon, pero si te veo poniendo un pie en este cuarto estando sucio y lleno de sangre, te pongo de rodillas a limpiarlo con la lengua- ¿qué se cree?, que por tener unos ojos bonitos y una sonrisa de ángel puede controlar el mundo a su alrededor, está loca si cree que voy a caminar desnudo desde el baño hasta acá solo porque la reina no quiere tierra en su piso- tercero y más importante, no quero, nunca, jamás de nuevo, verte acostado en la cama con los zapatos puestos, te lo juro Dixon, si te vuelvo a ver con los zapatos sobre la cama créeme que no te mando a dormir al sillón, no señor, te mando a dormir con Maggie y Glen o con Abe y Rosita, vos decidís- puta mujer siempre molestándome, Rick dijo que este era mi cuarto también, no tiene por qué andar diciéndome que hacer y qué no hacer, mierda ni que fuera un chiquito- espero que haya quedado claro porque no lo pienso repetir y espero no me obligues a hacerlo.

-Sí señora, como usted putas quiera- Daryl se sentó en su lado de la cama, dándole la espalda, por lo que no pudo ver la sonrisa burlona que apareció en el rostro de Carol al ver como este se quitaba sus zapatos con el fin de poder, ahora sí, acostarse y dormir- siempre y cuando pueda poner mi cabeza sobre esta puta almohada.

-¿Tenés alguna regla para mí?

-Sí, uno, no seas tan mandona, dos, intenta no apuñalarme mientras duermo, y tres, déjame dormir por lo que más quieras- Daryl la escuchó reír mientras sentía como se acostaba en el otro lado de la cama- ¿qué estás haciendo?

-No dormí bien durante estas últimas noches y necesito un descanso, cerrar los ojos un rato, por lo que vas a tener que aguantarte mi placentera compañía.

Daryl se sintió un poco perturbado con la presencia de ella en la cama, eso de dormir va a estar difícil, ¿que no le puse entre mis reglas que me dejara dormir?, bueno supongo que no es culpa suya lo que yo siento cada vez que la tengo cerca, sin embargo, al darse cuenta que su cercanía hacía que fuera más intenso el olor a galletas y primavera pudo sentir como su cuerpo se relajaba hasta llevarlo casi al mismo estado en el que se encontraba antes de que sus sueños fueran interrumpidos por unos putos zapatos.

-Me alegra que hayas regresado sano y salvo- sintió como Carol con las yemas de sus dedos empezaba a acariciar suavemente la palma de su mano derecha, ahora sí me cuesta definir si estoy soñando o si sigo desierto, Daryl no dudó ni un segundo en devolver las caricias de la misma manera, podía ser que no fuera un experto en el amor, pero siempre podía seguir el camino que le marcara ella.

-Uuummm- sus caricias lo relajaban a tal punto que estaba seguro que en cualquier momento se quedaría dormido- no me gustó ver que ibas a salir a buscarme, no es seguro allá afuera.

-No es seguro aquí adentro tampoco, si hubiera sido yo quién se encontraba afuera sé que hubieras ido por mí, ¿por qué no voy a poder hacer yo lo mismo?

-¿Qué pasó mientras estábamos afuera?, ¿Cómo fue el ataque?- sintió como Carol se estremecía con la pregunta, mierda, tal vez no había sido buena idea traer esos recuerdos de vuelta, se acercó con la intensión de abrazarla y así remediar su error, sin embargo, por su torpeza y su poca experiencia, no fue capaz de encontrar la posición correcta, al darse cuenta de esto, Carol decidió ayudarlo, por lo tanto se recostó sobre el hombro derecho de Daryl y puso su brazo por encima de su pecho abrazándolo, el arquero no tardó en atraerla más hacia sí mismo abrazándola con su brazo derecho, teniéndola así acostada sobre su costado derecho se dedicó a acariciar su espalda con el fin de que sus caricias la aliviaran.

-Te parece si dormimos primero y luego te cuento?

-Sí, pero quiero que sepas que siempre voy a estar aquí por si quieres hablar, no importa la hora que sea o si estoy cansado y con sueño, igual te voy a escuchar- sintió como el brazo de Carol que tenía sobre su pecho bajaba por su brazo libre para encontrarse con su mano, la cual tomó y llevo hasta sus labios, sintió como ella lo besaba con agradecimiento y cariño.

-Lo sé pookie, gracias.

-Para- ambos rieron.

Daryl no soltó su mano sino que la llevó hasta su rostro para poder oler su piel directamente y luego depositar él también un beso sobre ella, creo que sí es su culpa lo que siento cada vez que la tengo cerca, su mano es tan delicada y pequeña, nadie pensaría jamás que es un arma letal, tan linda, tan fuerte, tan perfecta, ¿Qué diantres pasa con esta mujer?

-Tu cuarto huele a primavera y galletas.

-Ya duérmete Dixon- la sintió reír entre sus brazos mientras sus dedos se entrelazaban con los de ella apoyados sobre su pecho, no pudo evitar abrazarla más a sí mismo y darse el lujo de tenerla aún más cerca.