Básicamente, tuve que enfocarme un gran momento para poder comprender sus palabras. En todos los años que he estado laborando jamás se me había presentado una ocasión así, por consiguiente hice lo que todo magnate haría:
Adopte una máscara fría y calculadora, estudie su rostro para comprobar si lo que me decía era cierto o solo era una trampa que me estaba tendiendo, no quería caer en el anzuelo.
Mis ojos lo miraban de forma penetrante y él me observaba de forma similar, este duelo de miradas perduro hasta que decidí romper el silencio de la sala; la atmosfera se estaba volviendo tensa y era algo que me estaba comenzando a fastidiar.
—A ver si entiendo, ¿ustedes quieren fusionarse con mi empresa? —Ellos se miraron entre si hasta que Edward rompió el silencio exclamando.
—Bueno, básicamente es lo que le plantee, pero obviamente tendríamos que discutirlo de forma pausada y queríamos mantenernos como accionistas mayoritarios. —Este me miraba de forma determinada y casi me hace flaquear, pero como no estaba en mi naturaleza confiar en las personas de forma ciega ya que algún motivo tendrán de querer fusionarse, así que tras meditar por unos instantes, decidí:
—Creo que entiendo lo que ustedes me están proponiendo, pero como comprenderán esto no es algo que lo pueda decidir de un instante para el otro, así que mi respuesta es un tal vez. Debo estudiar todos los pros y los contras. Como sabrás esto no es algo que sea fácil para mí ya que no solo me están pidiendo que se mantengan como accionistas mayoritarios, si no que quieren que invierta en su empresa, cosa que me pone a pensar; así que necesito tiempo para decidir si me involucro en su empresa o no.
Esta era una decisión que no se podía tomar a la liguera. Creé mis empresas a base de nada y no podía arriesgarme a que terminar en la ruina, tenía un prestigio que prevalecer y no podía defraudar a la cantidad de clientes que tenía.
En sus miradas hubo varias emociones desde desolación hasta anhelo, la duendecilla decidió hablar.
—Creo que entendemos tu postura, pero, en lo personal, me gustaría que dejaras de tratarme de usted. —Me miraba de forma pasiva y con una gran sonrisa, todos los demás la acompañaron en su sentencia a excepción de la rubia. Yo asentí por cortesía y una vez que me disponía a hablar, Jessica entró a mi oficina de forma rápida y un poco exaltada, al verme de forma inmediata me comunicó:
—Srta. Isabella, tiene una llamada… es del hospital – dijo mientras se me aproximaba con el teléfono en mano, pensando que se trata de mis niños o alguna noticia sobre ella conteste inmediatamente. Pero mi desilusión fue al ver que era una enfermera.
—Disculpe, ¿es Isabella Swan? —Al principio asentí, pero como no puede verme susurré un sí. Esta me indicaba que Él había escapado de nuevo y lo habían encontrado unas millas de distancia del hospital, completamente drogado—… Y como le había planteado, esta ofuscado pidiendo que vaya a verlo, por eso tenemos la esperanza que pueda visitarlo y así hacer que entre en razón y se calme ya que se ha mantenido sedado a causa de sus movimientos bruscos.
Hubo unos minutos de silencio antes de que le respondiera con un cortante "Iré"y corte. No era su culpa, obviamente, pero la rabia que sentía era lo que hacia que efectuara estas acciones.
Para la joven Isabella, la palabra Odio, era la descripción de lo que sentía hacia él.
La voz de la chica Pixie me saco de mis cavilaciones.
—¿Te encuentras bien? —Yo asiento y veo mi reloj, observo del tiempo y veo que solo tengo lo justo.
—Bueno, fue un placer hablar con todos ustedes. La verdad es que, al principio, tenía curiosidad por saber el motivo por el cual me estaban buscando, pero, como esto quedo aclarado pensaré en su propuesta y les daré una respuesta pronto. Así que me despido, dispongo de muy poco tiempo. —Una vez que les informe sobre mi salida, todos se levantan y estrechan mi mano… a excepción de Alice que me abrazó, al principio me sentí incomoda, pero luego se lo devolví de forma renuente.
Salí a toda prisa y una vez que bajé en el ascensor me dirijo a mi oficina y saco todas mis pertenecías. Al salir le informo a Jessica que cancele todos los compromisos que tenía apuntados para hoy y para mañana, alegando que quería pasar un tiempo libre con mis hijos, esta asiente.
Al entrar al ascensor reviso mi teléfono donde tengo un mensaje, decido no darle importancia y al abrirse las puertas, salgo de forma distraída, el portero me abre la puerta y mi chofer me espera ya que con anterioridad Jessica le había informado hacia donde me llevara.
Una vez en el camino, reviso unos papeles pendientes; me sumergí tanto en ellos que no noto cuando llegamos, este me abre la puerta y salgo dándole órdenes que diera una vuelta. Al entrar a las puertas del hospital no fui hacia recepción ya que conocía el paradero de la habitación de él; seguí derecho, no me preocupé por la mirada de los pacientes y del personal laboral.
Al subir al quinto piso, observo que en el pasillo hay una serie de cuartos. Me aproximo hasta el último y me detengo en la habitación 326, toco de forma leve, casi orando para que la persona que se encuentra ahí allá desaparecido o la tierra se la hayan tragado.
Pero como no tenia suerte, me abre una enfermera menudita con rostro regordete, me observa de forma meticulosa y me invita a pasar, al entrar a la habitación me golpea un olor a alcohol y medicamentos.
Me aproximo hacia el doctor, se encontraba cerca de la cama leyendo los signos vitales de Él. Una vez que llego, este me observa y con un suspiro me dice:
—Que bueno que pudo venir Srta. Swan, su situación está empeorando cada vez, hay momentos donde esta lúcido y solo pregunta por usted, pero hay otros, en los cuales, su mente esta a kilómetros de aquí. Creo que es necesario decirle que no le queda mucho tiempo a su… — Lo corte antes que terminara la frase ya que estaba segura de lo que iba a decir.
—Él no es nada mío, así que le sugiero que se mantenga en el plano profesional y solo me informe sobre su estado de salud, no necesito ningún consejo— Este me miro con asombro pero lo disimulo al instante, me informo cual era la situación y cual era su veredicto.
Una vez que terminó de darme todas las indicaciones, se despidió de mí alegando ver a otros pacientes, asiento de forma distante y se marcha. La enfermera se mantiene en la habitación, acomodando el cuerpo inconsciente de esa persona y luego, una vez que culmina, se despide de mí aclarando que cualquier problema la podía llamar. Pasan unos minutos hasta que me aproximo a la cama, me encontraba muy cerca, donde pude apreciar mejor su rostro.
Estaba pálido con unos hematomas en su rostro y cuerpo, unas ojeras prominentes dominaban su rostro, por lo que pude apreciar su cabello estaba todo mugriento y casi no tenía brillo, también estaba más delgado y sus dedos estaban cortados, tenían pequeñas quemaduras. Estuve analizándolo por una hora hasta que me canse y decidí salir.
Pero una vez que me disponía a salir, una fría y huesuda mano me detiene, me giro solo para verlo observarme con sus orbes marrones, llenos de tristeza, melancolía y un poco de locura.
—¿Qué haces?, suéltame en este momento —digo de forma brusca, este lo hace y se encoge en la cama, si pensaba que con eso me hacia sentir incomoda estaba muy equivocado. Lo miro de forma fría hasta que él rompe el silencio que se creó entre nosotros.
—¿Cómo has estado? —Al ver que no le respondía preguntó—: ¿Qué no preguntaras como estoy? —dijo de forma indignada. Al verlo con esa postura, una rabia bulle de mi y de forma lenta pero enfatizando mis palabras le señalo.
—MI estado no es de tu incumbencia y no me interesa saber cómo estas, ya que sabes que no estoy aquí por voluntad propia y me parece muy cínico de tu parte comportarte de esa manera, cuando tu y yo sabemos que la única relación que puede existir entre tu y yo es de odio puro.
Sus ojos bajaron de forma inmediata, ante mi mirada pero eso no me importada, ni tampoco el dolor que le estaba proporcionando, ya que todo lo que le hacía no era la cuarta parte de lo que él me hizo a mí.
—Pero ¡yo soy tu padre! —Cuando pronuncio esas palabras, fue como si una fuerza desconocida se apoderara de mí, como si lo que salió de su boca era una gran blasfemia, así con todo el odio de mi corazón le dije:
—Tú no eres mi padre, solo eres aquel que dio la semilla para concebirme. Un padre no es aquel que da vida, es aquel que cría, que da cariño y tú jamás me diste ninguna de esos sentimientos, así que no te atrevas a nombrarte mi procreador porque para mí eres la basura más grande que ha existido en el mundo y ese título te queda grande. —Se lo dije todo de forma fría y hiriente, no espere su reacción; me di la vuelta recogí mis pertenencias y salí de la habitación dando un portazo. No fueron los gritos de Charlie aclamando mi nombre, ni los nervios que tenía en ese momento que me paralizaron, sino una voz familiar.
—Srta. Isabella… ¿es usted?.
Buenoo! Holaaa chicas..disculpen la demora pero estaba full exámenes y ps semana santa la tome para vaguear! Xd
Que les pareció el capi? Feo?horrible? mas o menos? Cuentenmee sus teorías! Sus opiniones cuentan!
MERECE REVIEW?
