Majin Tantei Nougami Neuro - Fanfiction

Buenas :DD he vuelto despues de mil años con un nuevo fanfiction

adoro con toda mi alma este anime/manga. Neuro me parece uno de los personajes más bien diseñados que he visto en mucho tiempo.

me encantaría que hubiera algo más entre los dos protas jejjeje mi mente perversa lo desea jajaja MIL GRACIAS A YUSEI MATSUI POR CREAR ESTE MANGA.

espero que os guste.

NEURO X YAKO FANFICTION

-Deja de pensar en eso Yako-Se regañó a si misma por ocupar su mente en pensamientos con ese demonio. No importaba. Yako dormiría y volvería a la agencia para buscar más misterios. Todo volvería a ser como era, sin besos ni cosas extrañas. Solo serían su jefe torturador y su esclava pasiva.

Se metió bajo el agua para lavarse el cabello. Salió minutos después, con una toalla alrededor del cuerpo y secándose el pelo con la otra.
Su cara fue épica al ver al causante de sus problemas cómodamente echado en su cama, sin la mas mínima preocupación por su persona.

CAPITULO 3

-Te tomo mucho tiempo limpiarte, piojo-Comentó Neuro como si tal cosa, tachando otra palabra acertada en el libro de crucigramas. Había hecho 30 mientras la chica estaba en el cuarto de baño. Suerte que era un libro de los 200 mejores crucigramas.

El rostro de Yako paso por varias tonalidades hasta llegar al rojo escarlata. ¿QUE DEMONIOS HACIA NEURO EN SU CAMA?

-¿Q-Que estas...haciendo aquí, Neuro?-Preguntó, agarrando con fuerza la toalla que la cubría. Suerte que tenía puesta la ropa interior (Siempre lo hacía así).

-Vine a ver a mi esclavo, algún problema?

-Pues un par de ellos si que los hay

-No debes alterarte. Tu cuerpo plano no me provocará ninguna reacción-Ciertamente sus ojos no la estaban mirando, estaban concentrados en las hojas de papel del crucigrama.

Yako cruzó una ceja. Y rápidamente se acercó al demonio para quitarle el libro de crucigramas. Los ojos verdes de este no parecieron contentos por su acción.

-¿Que crees que haces, piojo?

-No puedes..estar aquí Neuro

-¿Un esclavo dando ordenes a su superior?-Su sonrisa se curvó hacia arriba. Se estaba divirtiendo.

-Me estaba duchando, demonio pervertido

-¿A eso lo llamas pervertido?-Sus ojos recorrieron sus cabellos mojados y sus ojos brillantes por el enfado-No sabes lo que es un pervertido.

-Si que lo sé

-No lo sabes. Un pervertido no se habría quedado en tu cuarto esperando-Su largo brazo le rodeó la cintura y con un hábil movimiento, solo pudiendo ser hecho por alguien como Nougami Neuro, la echó sobre la cama, colocándose él encima de ella. Yako ahogó un grito, que murió en su garganta-Él habría ido a por ti directamente y...-Su nariz recorrió su cuello-No se habría quedado quieto.

-Neuro...-Su voz sonó demasiado suave, totalmente hipnotizada por los actos de su jefe. Sentía su cuerpo siendo aplastado por el suyo, más grande, más pesado y más fuerte que el suyo. La tela de sus pantalones blancos le rozaba las piernas, era una sensación muy agradable. !Espera! !Estaba volviendo a caer en su juego!

-Parece que te sientes cómoda, piojo-Yako odiaba aquella sonrisa de superioridad.

-No lo estoy

-Estas sonrojada

-NO lo estoy, es por el baño

-Oh-Uno de sus dedos se paseó por sus labios-¿Enserio es por el baño?

-S-Si

-Eres demasiado inocente-Se inclinó hacia ella lentamente. Yako tembló. Neuro sonrió. Yako cerró los ojos. Los labios de Neuro rozaron los suyos. Una palpitación. Yako volvió a temblar. Buscó sus labios-Pero...he de admitir, que tienes un poder extraño-Capturó sus labios de nuevo, más intensamente, más poderoso. Sin dejarle opción a Yako más que corresponderle. Ella no se negó.

Él le mordisqueó el labio inferior, buscando una reacción, abriendo sus labios para una exploración más profunda. Ella le dejó.

El móvil de Yako sonó y la magia terminó.

Yako apartó a Neuro de ella con más fuerza de la que esperaba y saltó de la cama para coger el móvil. Saliendo de la habitación y dejando a Neuro solo en la cama.

Yako pudo escuchar la risa del demonio en su salón.


Habían pasado tres días desde la escena del cuarto de baño.
Yako había vuelto a su rutina de CASA-OFICINA OFICINA-CASA. Yako se alegraba de volver a su rutina de siempre pero había una cosa que había cambiado: todas las noches, Neuro se colaba en su habitación y se quedaba a dormir con ella. Yako hacía como que no se daba cuenta pero una noche se había despertado, encontrándose abrazada al fuerte pecho del demonio, quien le rodeaba la cintura con un potente brazo. El corazón de Yako no se había recuperado aun de aquella visión pero ella intentaba hacer como que no se enteraba (en el fondo le gustaba compartir la calor de aquel fuerte cuerpo) ya que nunca lo diría pero se sentía algo sola en aquella casa enorme (su madre estaba de viaje). Obviamente nunca se lo confesaría a Neuro.

El demonio se había recuperado de sus heridas a base de libros de crucigramas que le compraba Yako. Su ropa había vuelto a cambiar a la chaqueta azul y los pantalones elegantes (Yako prefería la ropa ceñida /) y en ese momento giró los ojos para verlo leer el periódico.
Neuro sentía las miradas de Yako pero lo disimulaba bien teniendo el periódico de por medio. La observó, sentada en el sofá, rodeada de casos por archivar, vestida con el regalo que él le había comprado. Neuro nunca lo diría pero cuando Godai le soltó a Yako que parecían una pareja de comediantes, puesto que vestían del mismo color, el demonio sonrió, aquello eran las llamadas bromas del destino.

Neuro le tiró un pisapapeles a la cara y sonrió al ver sufrir a su piojo. Si, SU piojo.

Todo había vuelto a la normalidad. Yako se frotó el golpe y discutió con él.

-Nos vemos mañana,Akane-chan-Se despidió Yako al terminar la jornada.


Neuro la vio marchar y después de un momento, apagó las computadoras y dio las buenas noches a Akane, quien le despidió con un movimiento del pelo y se dirigió, como las ultimas noches, a la casa de Yako. Ella ya había dejado la ventana abierta para que pudiera entrar sin problema, el demonio entró de un solo movimiento, dejando su chaqueta junto a la de chica y echándose en su cama. Yako había puesto una de sus revistas de crucigramas bajo la almohada (ya que a Neuro le gustaba hacerlos cuando venía) y Neuro no dudó en coger la que había.

Yako entró en la habitación sin sorprenderse por ver al demonio en su cama. Se paseó buscando un cepillo y se sentó a cepillarse el pelo, que estaba medio enredado. A Yako le gustaba cuidar de su pelo ya que el pobre no conseguía crecer demasiado. Lo máximo que había crecido era hasta llegar a los hombros.

Se cepilló el pelo bajo la mirada de Neuro, quien había dejado de lado el libro de crucigramas.

-¿Quieres que te cepille el cabello?-Preguntó Neuro. Yako se volvió sorprendida por la pregunta. Se quedo quieta un buen rato y Neuro torció el gesto-No lo repetiré Yako

La chica tembló pero rara era la ocasión en la que Neuro se ofrecía para algo. Raro y casi nulo. Yako se sentó en la cama y le paso el cepillo al demonio, este le comenzó a cepillar el pelo con lentitud, jugando con aquel pelo corto y cuando terminó se lo revolvió. Yako saltó de la cama.

-¿!Que haces!?-Su pelo parecía un nido de pajaros. Neuro sonrió.

-Los juegos mortales sin dolor no tienen sentido

-Cruel

Yako tomó el cepillo del pelo y se arregló los nudos. Luego movió la mano hacia el cabello del demonio. Neuro se apartó.

-¿Que se supone que haces?

-Solo..iba a cepillar tu cabello. Esta algo enredado.

La cara de Neuro era un poema. Parecía claramente disgustado.

-No puedes hacerlo

-¿Por que no? Tu lo has hecho

-Peinar el cabello de un demonio es un acto importate...como lo llamais vosotros. Intimo.

Yako no podía creer lo que escuchaba.

-Pero...si nos hemos besado-No conseguía entenderlo.

-¿Y?

-!Eso es mucho más intimo!

-No en mi mundo

-En este si

-Pero todo el mundo lo hace. En todas partes se ven comiéndose

-No se comen. Se besan. Y no todo el mundo lo hace

-En el mundo demoníaco, solo a las parejas se les permite cepillar el pelo-Dijo el demonio-Es como un ritual

-Como si fueran amantes?

-Las parejas se deciden al nacer. No sé que es eso de amantes

-Aquellas personas que se besan...-Yako intentó explicar el concepto a Neuro, este le prestó atención.

-¿Entonces nosotros somos amantes?

-!No!-Sus mejillas se sonrojaron como el fuego.

-Pero nos hemos besado

-No es lo mismo

-No tiene sentido

Neuro era complicado. Yako ya sabía eso. No sabía como hacerle entender que ellos no eran amantes, si en realidad lo parecían, pero realmente no se amaban. Al menos no por los dos lados. !¿Acaso ella amaba a Neuro?! Tonterias. Ni ella misma entendía sus propios sentimientos.

Neuro intentó leer el rostro de la joven. ¿Amantes no eran las personas que se besaban? ¿Por que a Yako le preocupaba tanto el tema del cabello? Si él permitía que su piojo le cepillase el cabello habría reacciones, Yako pasaría a ser su pareja, su compañera.
No es que Neuro no la considerase ya algo como una compañera, buscaba su mirada y se había acostumbrado a trabajar con ella, el piojo había evolucionado (para gusto de Neuro), sus deducciones eran bastante buenas y en ocasiones sorprendía al demonio (Nunca lo admitiría).

Con cuidado se desprendió de sus baterías y dio la espalda a la joven.

-Adelante, Yako-La joven lo observó, no esperaba que cediera a su capricho-Pero si haces un mal trabajo, te romperé todos los huesos de tu cuerpo

Yako gimió internamente y se colocó detrás de él, con manos temblorosas tomo unos mechones de cabello.
"Que suave es" Pensó la detective. Con el cabello rubio del demonio en sus manos, sentía como si aquellos mechones se enredasen en sus dedos, como si estuviera vivo. Ciertamente que su cabello se movía cada vez que encontraba el rastro de un misterio pero no esperaba que fuera de aquella manera, lo cierto es que se sentía similar a cuando ella cepillaba el cabello de Akane-chan pero se sentía mucho más tenso ya que era el cabello de Neuro. Y la había amenazado minutos antes.

Yako intentó no temblar y relajarse para poder hacer un buen trabajo y no llevarse una tortura. No lo quería.
Peinó con sumo cuidado cada mechón, mientras lo hacía podía sentir unas respiraciones aceleradas. Descubrió después que provenían de Neuro, que temblaba levemente ante el toque del cepillo. Yako quería asomarse y ver que tipo de expresión estaba haciendo pero se centró en lo que estaba haciendo y dejando a un lado el cepillo, enterró los dedos en su pelo, como siempre había deseado hacer y le dio un pequeño masaje, intentando darle descanso y cumplir un pequeño sueño.

-Listo. Terminé-Anunció después de unos minutos. Se apartó. Neuro se recostó en la cama con la respiración acelerada, Yako se asomó y se sorprendió al ver un leve sonrojo en las mejillas pálidas del demonio. Sorprendente-¿Estas bien, Neuro? Lo siento..no volveré a hacerlo-Si quedaba en ese estado...Aunque no le importaría volver a ver las mejillas rojas del come-misterios.

Neuro no le respondió enseguida. El demonio respiraba aceleradamente, como si acabase de correr una maratón. Sus ojos estaban cerrados. No la miraban.

Yako empezó a pensar que no había sido buena idea cepillarle el cabello cuando se vio envuelta por los brazos del demonio y sus labios cubriendo los suyos, en un beso húmedo y que no estaba segura de querer romper.