Muchisimas gracias a todos los que siguen esta historia, y muchos mas agradecimientos a las personas que me dejaron reviews con sus sujerencias. Espero que el tercer capitulo sea de su agrado
Imitation Black
El joven rubio continuó bebiendo el té con aire monótono, hasta que sintió que unos ojos estaban posados en él. Levantó su vista para encontrarse con la mirada de su acompañante, que estaba totalmente clavada en él. Se sentía incómodo. Muy incómodo.
—¿Sucede... algo...? —Preguntó nervioso, no le gustaba que lo miraran tanto.
—Si.—Respondió rápido y cortante, sin apartar la mirada.
Quería, en serio que quería preguntar qué, pero no podía. Estaba congelado. Esa mirada lo congelaba. Y eso le molestaba muchísimo, por lo que, con muchísimo esfuerzo posó sus ojos en la taza y siguió bebiendo, mientras sentía esa mirada sobre él.
—¿No te molesta? — Inquirió Gakupo, después de varios minutos de silencio.
—No.— No apartó su vista de la taza. Sabía que si lo hacía se perdería en esos hermosos ojos violáceos nuevamente, pero esta vez no podría escapar de ellos.
Siguieron en silencio un buen rato. Len terminó su té y ya no sentía los ojos del otro sobre sus hombros, o tal vez seguía ahí pero ya se había acostumbrado. Levantó un poco la vista, pero sus ojos se abrieron como platos al ver que su anfitrión ya no se encontraba ahí sentado. Recorrió la habitación con la vista, sin hallar nada. Estaba solo, como siempre lo había estado – o al menos eso sentía-.
Entonces, observó con detenimiento la taza del mayor, esta aún seguía llena. Vio su reflejo ahí y se sintió terrible por dentro, se sentía terrible estar en ese lugar solo. Se quedó pensando en ese sitio unos momentos y luego se levantó de la silla y se fue hasta la puerta. Cuando llegó al umbral miró hacia atrás, solo para confirmar que ese hombre no siguiera allí. Al no ver a nadie, se dio media vuelta y se fue, dejando ese hermoso cuarto detrás suyo.
Al llegar a la puerta de entrada se encontró con el mismo mayordomo que le había abierto. Lo miró por un segundo y notó que este estaba petrificado, sin moverse. Le extrañó bastante este hecho, pero continuó caminando. A unos pasos de la puerta volvió a sentir esa mirada sobre sus hombros. Volteó, pero no vio a nadie, entonces siguió caminando. Cuando salió de ese majestuoso lugar se sintió agobiado por el calor, debido, en parte, a que llevaba ropa color negra, y que además era un vestido. Al menos estaba el consuelo de que nadie se daría cuenta quien era con el maquillaje y la ropa que llevaba puesta.
Llegó a su casa media hora después. Caminó dentro de su casa hasta su habitación, allí se quitó el vestido y se tiró en la cama, solo con la ropa interior. Pensó por largo rato en esos ojos: ¿qué era lo que tenían que los hacía tan irresistibles? La respuesta, no la sabía.
Cerró sus ojos lentamente, imaginándose en ese lugar nuevamente y tratando de encontrarle una respuesta al enigma de los ojos del noble. Mientras pensaba sintió algo pesado sobre su pecho.
—Rin, ahora no tengo tiempo para jugar, estoy pensando. — Dijo sin abrir sus ojos, ya que era usual que su hermana se le tirara encima para jugar. —Rin, te he dicho que...! — El joven abrió sus ojos y se encontró con ésa mirada nuevamente, no podía creerlo, ¿cómo había llegado el Joven Gakupo a su casa? Y aún peor, ¿Cómo había entrado a su habitación sin que él se diera cuenta?
Tantas eran las preguntas que pasaban por su mente y ni una, ni siquiera una obvia tenía, para él, una respuesta. El de cabello largo se aproximó más a él, hasta quedar a unos pocos centímetros. El rubio, ya rendido ante esos ojos lo besó. El beso duró unos segundos, pero fueron los segundos mas preciados por el mayor, que deseaba ese momento desde que lo conoció.
" El amar y ser amado hasta el punto de la demencia, el beso es dulce y ardiente a la vez. Es una Imitación."
Kaito estaba ansioso, su amado estaba por salir del salón de clases, después de una larga charla con el profesor. Cuando el rubio finalmente terminó la charla salió a encontrarse con su compañero.
—¿Qué te ha dicho el profesor?— Preguntó sin esconder su interés el mas alto.
—Quiere darme una beca para una universidad.— Respondió sin ponerle mucho énfasis.
—¿Te ha dicho cuál?—
—La JUP.— Dijo mirándolo.
—L-la... J-JUP...? — El mayor estaba asombrado, esa era la mejor universidad de todo Japón, la Japan´s University: Prestige. Se decía que solo niños prodigios podían entrar ahí. Y bueno, Len tenía catorce años y compartía salón con chicos de diecinueve y veinte años, era obvio que salía de lo normal. —Que impresionante... —
—Si... — Respondió con desgana.
A todo esto ya habían llegado a la cafetería. El mayor pidió un café y el rubio un cappuccino. Se sentaron en una mesa cerca de un ventanal y comenzaron a beber. No había charla, era solo... beber un café, como el mayor había solicitado.
El de cabello azul se sentía ofendido, pues el más pequeño no le dirigía, ni siquiera, la mirada; pues estaba mirando hacia fuera. Estaba listo para iniciar una conversación. Se quedo unos momentos pensando en lo que podría decir y concluyó en hablar de su hermana. Abrió su boca para hablar.
—No me pediste una charla. — Exclamó, aún sin mirarlo, el de cabellos dorados. Su compañero se pregunta, ¿lo había estado observando todo este tiempo? Bueno, no podía saberlo. —Tú mismo lo dijiste, yo podía venir a tomar un café contigo y pude. Pero no mencionaste nada sobre charlar y la verdad no tengo ganas de eso en este momento. — ¿Cuál era la razón para este comportamiento? Pues, primero le incomodaba hablar con alguien como él en una situación de esa magnitud, y la otra es que sentía que le ardían los labios por alguna razón.
El más alto terminó su café y se quedó quince minutos –contados por el rubio- observándolo. Viendo como sus labios, ahora un poco mas rojos se curvaban para beber, como sus ojos se posaban en los vehículo y en las personas que pasaban por esa ventana, en la expresión serena de su rostro, que jamás parecía estremecerse. Entonces, como una ráfaga de viento, llegó a Kaito un recuerdo: Como había tratado a Meiko hace unas horas. Empezó a invadirlo un sentimiento de culpa, ya que ella era una de sus amigas y la quería mucho. Mañana se disculparía apropiadamente.
Lo que no se dio cuenta, era que mientras reflexionaba, sus facciones cambiaban y se podía leer fácilmente en su rostro en lo que estaba pensando. Al darse cuenta de las ideas del mayor, Len mostró una leve sonrisa, mientras lo miraba por el rabillo del ojo. Se podía decir que había crecido un poco más como persona.
—Ya acabé, podemos volver si lo deseas.— Dijo el rubio.
—¿Eh? ¿Qué? — Pregunta. Estaba tan sumido en sus pensamientos que olvido donde, y más importante, con quién estaba.
—Que podemos irnos ya. — Repitió con una leve sonrisa.
—Perfecto. — Respondió el mayor. Se levantaron de la mesa y se dirigieron para la puerta. —Gracias por aceptar, en serio, muchas gracias. —
—No hay problema. — Dijo. —Solo... no dejemos que esto tuerza nuestra... —Pensaba en decir amistad, pero no eran muy amigos. Luego pensó en decir relación, pero tampoco era muy apropiado para la situación. — ...nuestros encuentros como conocidos. — Terminó.
—No hay problema. — Contestó feliz el más alto.
Así, el rubio se dirigió a la parada del bus. Para su suerte vino enseguida y se fue rápidamente a su casa. Con una extraña sensación en sus labios.
Por su parte, el de la bufanda se dirigió a su casa a pie pensando en algo agradable para la castaña, para ofrecerlo en modo de disculpa. Desistió de estos pensamientos cuando a su mente llego una idea. No era la típica "No sé qué hacer, mejor ni me esfuerzo" que pensaba a menudo –aunque se las arreglaba para salir bien- no, era un pensamiento profundo, los que rara vez tenía, e insensible, que jamás tenía, si era el primero. ¿Qué había pensado? Pues, en dejar todo como estaba y dejar que Meiko se haga su propia idea de la situación. La conciencia del ojiazul... había desaparecido de repente.
Y todo esto sucedió solamente, en unas pocas cuadras que estaban desde la cafetería a su casa, mientras el cielo se oscurecía.
"Los sentidos se insensibilizan, la conciencia se desvanece. Las desbordantes emociones y realidad, se tiñen de negro"
Espero que les haya gustado, esperen el capitulo 4, prometo no tardar mucho. Sucede que... la escuela es maldita, solo eso x3
Espero sus reviews =3
