HEY! ... pos nada, gracias por los favs, los reviews y las correcciones y sugerencias a esta historia que hago con amor y dedicación para mí y para ustedes. Les invito a seguir aportando a esta noble causa :D
3.
El camino hacia la casa de John fue en silencio. Molly ya no se sentía tan asustada, pero seguía un poco confundida e intentaba ordenar sus pensamientos, poniéndolos acorde a la situación que estaba aconteciendo en aquel momento. De vez en cuando, miraba el termo que tenía entre las manos, lo cual inevitablemente le hacía mirar de reojo a Sherlock de vez en cuando, pero sin decirle nada, pues entendía que él se hallaba en un estado de concentración máxima.
Por su parte, Sherlock también volteaba de vez en cuando a mirar a Molly, quien sostenía con sus delgadas y blancas manos el termo, los nudillos un poco enrojecidos por la presión que hacía y por el frío que seguramente aún debía tener. Ella miraba por la ventana y los músculos del cuello se tensaban en respuesta a la posición en la cual se encontraba, apretaba los labios de vez en cuando y su cabello estaba sujeto como de costumbre en un solo moño. Para Sherlock era difícil no ser tan observador la mayor parte del tiempo y mucho más difícil aún no hacer deducciones a partir de lo que observaba en todas las personas que tenía alrededor. Pero lo que veía en Molly había dejado de ser algo molesto o desagradable durante el último tiempo, ella sin duda había dejado hace mucho tiempo de comportarse como una colegiala nerviosa y ahora reaccionaba como toda una mujer ante las situaciones. De pronto, Molly lo miró, girando levemente la cabeza, Sherlock reaccionó a tiempo y giró a su propia ventana. Debía concentrarse en los hechos.
Moriarty estaba vivo, y aunque no se había mostrado tal cual públicamente (por televisión había sido solo una mala animación con el fin único de intimidar) tenía a su disposición variada evidencia de que se estaba moviendo dentro de Londres. No conforme con llenar los titulares de prensa de aquella tarde y los siguientes días con su rostro y su frase "¿me extrañaban?" y causando revuelo en la población, había otro hecho que llamaba la atención y que aún no había salido a la luz pública: Hace 2 noches había ocurrido el robo de un camión de valores desde el aeropuerto de Gatwick en el sur de Londres; el camión llevaba £ 3.000.000 para ser repartidos en diversos bancos y cajeros automáticos del norte de Inglaterra, cuando 5 sujetos armados habían dejado inconscientes a los trabajadores del camión y a los encargados del andén del aeropuerto a esa hora. Fuera de ello, no había rastro de huellas dactilares, manchas, ni nada que pudiera dar con ninguna pista, los asaltantes cambiaron de vehículo varias veces en la carretera y en barrios marginales antes de desaparecer completamente. Sherlock se había sentido particularmente frustrado por la falta de evidencia que le llevara a la conclusión que para él era sin dudas, la más lógica: Moriarty estaba detrás de todo esto, el asalto había sido demasiado limpio y además, las casualidades según su propio hermano Mycroft, no existían. Sin embargo, y a pesar de todo lo que podía deducir solo observando los autos, las líneas en la carretera y las cámaras de vigilancia, nada podía sostener su teoría que inculpara a James Moriarty. De los 4 guardias que se encontraban trabajando para el camión de valores, y los 3 que trabajaban para el aeropuerto, solo uno no había quedado del todo inconsciente y había prestado declaraciones de lo poco que recordaba en Scotland Yard.* Sin embargo cuando se le intentó contactar nuevamente durante la tarde, nadie pudo ubicarlo, por lo cual se temía que su presunta desaparición se relacionara directamente con el asalto. Fuera del asalto, ahora se añadía la nota que había recibido Molly, y cuyo contenido, privado y secreto de ambos, desconocía como había llegado a ser de dominio para una tercera persona. Sherlock puso sus manos bajo su barbilla, repasando nuevamente los hechos y buscando alguna evidencia, algo que se le hubiese pasado (aunque era poco probable que algo se le pasara a Sherlock Holmes) o algo que estuviese oculto dentro de los hechos recientes. Molly volvió a mirarlo de reojo girando levemente su cuello y permaneció así varios segundos, solo mirando a Sherlock y pensando en que realmente, le gustaba verlo en esa "pose de pensar" tan propia de él. Reprimió para sí misma la línea que sus pensamientos iban tomando y escapando de su control, y volvió a mirar por la ventana, para descubrir en esta ocasión que ya se encontraban en un barrio residencial en las afueras de Londres.
-Llegaremos a la casa de los Watson en dos minutos. – pareciera que Sherlock le hablaba al aire, por lo cual Molly solamente asintió en silencio aún mirando por la ventana. Momento después llegaron frente a una casa de dos pisos que se hallaba en medio de una cuadra cuyas calles, aún eran de antiguos adoquines. Molly bajó del taxi y abrió el portamaleta para sacar su bolso, cuando Sherlock llegó a su lado.
- ¿Necesitas ayuda con eso? – parecía un poco torpe al momento de hablar para ofrecer ayuda, lo que hizo a Molly sonreír. Ofrecer ayuda por simple gentileza era algo extraño en Sherlock.
- Estoy bien, gracias Sherlock. – Molly sostuvo su mirada unos segundos y luego ambos se encaminaron hacia la puerta principal de la casa de John y Mary Watson. Sherlock tocó el timbre y momentos después, Mary se asomó por la puerta; vestía un chaleco verde y lucía un abultado vientre. Sherlock miró brevemente al piso y volvió la mirada a Mary para saludar.
-¡Sherlock! ¿Qué tal? –a continuación miró a Molly y le dio una sonrisa dulce, aunque pareció confundida al verla con el bolso en su espalda- Molly, que gusto verte. John aún no regresa, pasen por favor… -invitó.
Ambos entraron en silencio, Molly dejó su bolso en el suelo y miró de reojo a Sherlock, quien también la miraba en tanto que explicaba a Mary que había enviado varios mensajes a John, y que él había aceptado acoger a Molly, que lamentaba que Mary no estuviese enterada, etcétera. Molly se sintió incómoda en aquella casa, primero porque no era la suya (y esperaba volver ojalá antes del tiempo previsto por Sherlock) y segundo porque a pesar de lo mucho que quería a John, no tenía una relación tan cercana con él o Mary como para llegar y asentarse en su casa durante los próximos días. De pronto se sintió llamar y volteó; Sherlock la miraba con unos ojos que expresaban su preocupación por la situación que estaba ocurriendo.
-Me retiro, nos vemos mañana en el Bart's. – dijo escueto desviando la mirada al piso.
- Claro, buenas noches Sherlock… - le acompañó a la puerta principal en tanto que Mary se ocupaba de otros asuntos en la cocina.
-Buenas noches, Molly. – Sherlock la miró por última vez desde el rellano de la salida y le dio una tímida sonrisa estirando apenas la comisura de sus labios. Molly cerró la puerta y caminó de vuelta a la cocina para encontrarse con Mary, quien terminaba de preparar dos tazas de té con la intención de conversar, seguramente.
- Entonces, Molly ¿qué está pasando exactamente? – Mary ofreció una de las tazas a Molly y ambas se sentaron en la mesa que estaba junto a un aparador.
- Moriarty. –se encogió de hombros y se sentó frente a Mary, quien apretó los labios al oír ese nombre. Se hizo un pequeño silencio- ¿Cómo va el embarazo?
Mary infirió que el tema era preocupante para Molly, y que no quería hablar de ello, por lo cual no insistió.
-Bien, muy bien… en cuatro meses más tendremos a nuestra pequeña con nosotros aquí. Ya no tengo tantas nauseas por las mañanas –Molly solo asintió en silencio, pues no quería cometer el error de hacer algún comentario fuera de lugar, debido a que su experiencia médica era solo con féretros. Mary volvió a inferir del silencio de Molly que era mejor cambiar de tema– Podemos llevar tus cosas arriba si gustas, puedes quedarte en la habitación que estamos preparando con John para nuestra hija, si no prefieres el sofá, aunque tenemos una pequeña estufa para pasar el frío aquí en la sala…
-Creo que prefiero la habitación – Molly sonrió y notó que en verdad Mary era una mujer agradable, aunque no podía evitar guardarle cierto resentimiento por dispararle a Sherlock hace apenas un mes y medio atrás, no se sentía con la capacidad de juzgar a una mujer embarazada, quien a la vez era la esposa del mejor amigo de Sherlock, y al mismo tiempo que Sherlock parecía no guardarle ningún rencor y hasta confiaba en ella tanto como para sacarla de casa y dejarla aquí.
En el momento que ambas se dirigían a la sala para subir por las escaleras, la puerta se abrió. John apareció a través de ella y miró a ambas mujeres con un rostro que reflejó un evidente alivio, como si esperase encontrarse con algo más. Molly se sintió extraña ante aquella mirada y solo sonrió a John a modo de saludo.
-Me alegro que estés bien Molly. Mary, hola – abrazó breve pero tiernamente a su esposa y le dio un pequeño beso en los labios. Molly miró a otro lado, no supo si por respeto o por vergüenza.- ¿Las acompaño arriba?
- Oh, ve tú solo por favor – dijo Mary tomando el hombro de John- Es por mi vientre, no está muy grande aún, pero ya se hace un poco molesto ir y venir a todas partes con esta señorita dentro. –Molly asintió en silencio mientras John tomaba su bolso con ropa y subía por las escaleras. – Seguiremos conversando luego Molly…
Ambos subieron las escaleras hacia el segundo piso y Molly fue introducida a una habitación que estaba justo frente a la puerta de la habitación de los Watson. Era un pequeño cuarto a medio pintar de color amarillo suave, había una cuna armada en un rincón con un pequeño colchón aún sin sacar de su funda. Sobre el colchón había varias cajas de contenido desconocido y paquetes de pañales para recién nacidos.
-Veo que se están preparando bien – señaló Molly mientras John dejaba su bolso en el suelo.
- No te negaré lo ansioso que me pone entrar en este cuarto, pero sí, estamos preparándonos bien, además muchos de esos pañales han sido regalo de las amigas de Mary que ya tienen hijos.- John miró casi con angustia la habitación, evidentemente nervioso por lo que estaba por venir.
Hubo un momento de silencio. John y Molly se miraron al mismo tiempo que ambos esquivaban sus miradas recíprocamente. Molly inspiró y rompió el silencio que empezaba a extender su tiempo entre ambos.
-John, nunca te lo he dicho, pero lo siento. – John la miró confundido- Siento no haberte dicho en todo ese tiempo que Sherlock estaba vivo –El rostro de John pasó de la confusión a una pena total, como si cada vez que le hablaban de los años que su amigo no estuvo, la herida parecía abrirse nuevamente- Pensamos que era por tu bien, pero también me sentí muy mal de verte tan solo, de finalmente dejar de verte en ese tiempo – hizo un silencio, pensando si seguir o no, pero continuó hablando- soy cómplice de esos años de dolor que pasaste, y agradezco que me dejes estar aquí en tu casa, pero por favor deja de mirarme casi con rencor cuando crees que yo no estoy mirándote. En serio, John, eres un amigo, te quiero mucho y lo siento.
Las últimas palabras salieron atropelladas de su boca, pero finalmente las había dicho. Se había disculpado con John por lo que ella pensaba, había estado mal. Juntó sus manos en su vientre, esperando que John le dijera algo. Sus facciones pasaron de la pena, a una mueca que no supo interpretar claramente, pues en ese preciso momento John era un torbellino de emociones. Finalmente se relajó y la miró tan amigable como siempre. Molly sentía los músculos del cuello en constante tensión e intentó relajar su postura.
-Lo entiendo Molly, está bien. – John le dio una media sonrisa y sus ojos cansados expresaban que decía la verdad- Sé por qué lo hiciste, sé cuanto te importa Sherlock, y créeme, que para él significas mucho más de lo que podemos llegar a valer varios de nosotros en su vida. Él realmente confía en ti, Molly y eso en cierto modo es… bueno, para él – Se giró sobre sus talones para salir de la habitación, pero volvió para mirarla nuevamente- Acomoda tus cosas en los muebles, antes de que te acuestes te traeré una bolsa de dormir** y un colchón desmontable que tenemos con Mary. Y te agradezco tu sinceridad Molly. Te esperamos abajo. – le dio una ligera sonrisa.
Salió de la habitación, dejando a Molly con el corazón latiendo muy fuerte ¿ella era importante para Sherlock? Sí, algo intuía, pero no podía dimensionar que tanto podría valer alguien en la vida de un sociópata y como alguien podría caber dentro de una cabeza tan organizada, imparable y 100% funcional, con fines emocionales escasos. Comenzó a sacar unas pocas prendas de su bolso para dejarlas sobre un cajón que había frente a ella en la futura habitación de bebé Watson. Dejó su teléfono celular sobre el mismo, pero apenas lo soltó llegó un nuevo mensaje de texto a su móvil. Se sorprendió de su remitente, y sus latidos se dispararon nuevamente.
"Descansa, Molly Hooper. SH"
-Quizás si sea algo importante después de todo… - murmuró para sí misma con una media sonrisa.
n/a: * originalmente, el robo de dinero desde el aeropuerto, fue un caso real ocurrido aquí en Chile en Agosto del año 2014. Parte de la banda fue detenida durante el año pasado, pero se cree que ellos solo son una cortina de humo de los verdaderos autores del atraco.
** saco de dormir, sleeping, bolsa de dormir, esos sacos que te dejan durmiendo como momia cuando sales de campamento xd ¿cómo les llaman en su país?
gracias por leer!
