Konichiwa!! Siento mucho no poder subir antes los capítulos pero es que no tengo tiempo!!!! pero intentaré subir pronto.. -.- aunque no prometo nada ^^U

Bueno, os doy las gracias a todos aquellos que leen mi fic, en especial a aquellos que me dejaron comentario! ^^ Aoko-neechan, Arual17, Naiyara y a Lady Paper (cuando pueda me leere tu fic!! ^^)

Y de verdad, muchas gracias a Naiyara por su apoyo!! y gracias a todos por su paciencia! ^^ os dedico este capitulo a todos vosotros! ^^ espero subir muy pronto el capitulo siguiente! (si me dejan un rato libre mis padres y no me quitan el ordenados mis hermanos.. xD)

Bueno, os dejo con el capi ya.. ^^

Reviews!!!!

Ja ne!

Cap. 3

Una joven de cabellos alborotados corría por las escaleras piso arriba, con un bolso en la mano y un vestido envuelto en un plástico negro apoyado a su espalda, que ondeaba a causa de las patadas que le daba al subir las escaleras.

Llegó al último escalón y se tropezó con la bolsa cayendo al suelo de morros sin poder sujetarse a nada. Se frotó con la mano derecha, donde tenía el bolso, la nariz y la mejilla derecha doloridas y miró a los lados donde un largo pasillo lleno de puertas cerradas se abría ante ella. Bufó molesta. Con tantas puertas no sabría donde encontraría el baño, si es que había, o si le tocaría entrar a una de las habitaciones.

Caminó lentamente por el largo pasillo, mirando a los lados e intentando, de vez en cuando, abrir alguna de las puertas que se encontraban cerradas con llave, hasta que se encontró con una puerta entreabierta a su derecha. La abrió lentamente asomando su cabeza para ver si había alguien allí y entrando al ver que la habitación se encontraba vacía.

Encendió la luz del cuarto y se sorprendió al ver donde se encontraba. Estaba en una enorme suite, seguramente una de las mejores, que tenía una enorme cama con sabanas de seda natural y preciosas cortinas. Tenía un enorme armario de madera de roble, y una bonita mesa con varias sillas acolchadas y un florero en medio con flores de diferentes colores.

Corrió hacia la puerta de lo que parecía ser el baño y se quedó petrificada al ver que dentro del también enorme baño, había un yakuzzi una ducha a parte por si no querías bañarte en el yakuzzi, un baño, un bidet y el lavamanos que tenia unos preciosos cajoncitos y un espejo bastante grande.

- Valla aquí todo es a lo grande… –susurró la chica.

Dejó las cosas el la puerta del baño y corrió hacia la ventana abierta que daba a la terraza de aquella habitación. Sonrió mientas el viento mecía sus cabellos y se apresuró a asomarse por la barandilla. Desde allí podía ver perfectamente el salón de fiestas, con el techo de cristal, donde se encontraban muchos invitados. Miró hacia el frente y se maravilló con el paisaje. Desde luego eso si esa una bonita vista de su ciudad… Miró el reloj y abrió los ojos de para en par… 4 minutos para las doce.

- Madre mía!!!!! –gritó corriendo dentro del lavavo, cogiendo sus cosas y cerrando la puerta fuertemente- se me ha ido el santo al cielo viendo todo esto!! –decía alterada, desvistiéndose deprisa y pasándose el vestido por la cabeza.

En tres minutos se encontraba y vestida y con los zapatos puestos, todo un record para ella. El vestido era de color azul claro con tirantes que se ataban en un nudo cosido al cuello y con la espalda descubierta hasta las caderas. Le llegaba hasta las rodillas con unos leves volantes y unas bailarinas blancas. Guardó su uniforme bien doblado en su bolso y salió a la terraza dejándose olvidada la percha con el plástico en el lugar donde se habia cambiado de ropa. Sus cabellos sueltos le caían en cascada sobre los hombros acariciando su espalda con suaves cosquillas, no le daba tiempo a recogérselo y de todas formas tampoco quería hacerlo.

Se acercó a la barandilla apoyando los brazos en ella y admirando las vistas de alrededor mientras la suave brisa de la noche le acariciaba el rostro y mecía sus cabellos provocándole leves cosquillas en los hombros.

- Falta menos de un 1 minuto… –dijo mirando el reloj de pulsera que todavía llevaba puesto- no me da tiempo de nada… al menos admiraré estas vistas y podré ver desde aquí como mi padre atrapa…

Unos repentinos fuegos artificiales interrumpieron a la joven, que se sorprendió y observó maravillada aquellas hermosas luces de colores que brillaban en aquel oscuro cielo. Sonrió pensando que tal vez aquello seria cosa de su padre para dificultar la entrada en escena de Kid por los cielos y no pudo evitar una pequeña risita, pero estaba equivocada, aquello estaba todo planeado para dificultar la visión de los helicópteros, no la de Kid, y así atraer la atención de todo el mundo.

Mientras todo aquello transcurría y los fuegos artificiales atraían la atención de toda la gente y de los policías revueltos que no sabían por donde aparecería el ladrón, tres hombres sospechosos escondidos entre los invitados sonreían macabramente y de forma victoriosa, susurrándoles aquel llamado Snake a sus subordinados: "Es él, ya es la hora, preparaos la fiesta no ha hecho mas que empezar…"

Y, en otro lugar, el joven detective ingles observaba a su alrededor entre los invitados con una mirada preocupada buscando a su amiga que no se encontraba por allí, mientras el inspector se preparaba ansioso e impaciente a que el ladrón hiciese su esperada aparición en escena.

Ajena a todo lo que ocurría en el salón que se encontraba bajo ella, Aoko miraba ensimismada los fuegos artificiales con una sonrisa que le surcaba el rostro. Ya se estaban acabando, y las ultimas bengalas de colores iluminaban el cielo, sin sospechar que detrás de ella una figura la observaba en silencio, viendo sus preciosos ojos azules que brillaban bajo la luz de la luna y los fuegos artificiales, con el vestido azul que le llegaba a las rodillas y dejaba ver su espalda descubierta mientras sus cabellos caían en cascada por sus hombros acariciando su blanca y suave piel.

El castillo de colores había acabado, y la chica, con una enorme sonrisa, cerró los ojos levantando un poco la cabeza al cielo, dejando que la brisa nocturna echara sus cabellos hacia atrás, mientras la luna iluminaba su rostro haciéndola parecer un ángel.

La figura de detrás sonrió dulcemente, ensimismado en su belleza. Tan dulce, tan inocente, y ajena a que estaba siendo observada por él, cosa que agradecía. Iba a darse la vuelta para ir al salón donde realizaría su robo, cuando vio que la chica se había dado cuenta de su presencia. Se maldijo por no haberse ido antes, ahora tal vez podría reconocerlo, pero decidió arriesgarse y se quedó. Pocas veces tenía la oportunidad de ver a su amiga tan bella.

Aoko salió de sus pensamientos y se dio cuenta de que no estaba sola, había alguien allí con ella. Se giró lentamente con algo de miedo, sin esperar con quien se encontraría detrás. Se sorprendió al ver al ladrón detrás de ella entre la penumbra de la habitación con una sonrisa.

- Valla… -dijo el joven ladrón ocultando su rostro levemente pero sin dejar de mirarla con su amplia sonrisa- Que hace una señorita tan bella aquí sola y no está en la fiesta? –disimuló como si acabase de llegar y no estuviese allí desde que habían empezado los fuegos.

- K-… Kid!! –dijo algo asustada y nerviosa, sabia que se encontraría al ladrón, pero no esperaba hacerlo a solas.-que… que haces aquí?

- No es obvio? –preguntó como si fuese la cosa mas normal del mundo, haciendo enfadar a la joven- vengo a por la estrella de la tarde… -volvió a sonreír. Las luces de la habitación estaban apagadas al igual que las de ese piso hacia arriba, ocultando el rostro del chico. La única luz era la de la luna que iluminaba la figura de la joven.

Aoko, bajo la cabeza molesta, refunfuñando para si lo presuntuoso que era ese tío y lo tonta que había quedado delante de él, cuando siente que el ladrón se le acerca lentamente, cogiéndola del mentón hasta encontrarse con sus azules ojos.

Kid le pasó su mano enguantada por la mejilla en una caricia, mientras la observaba fijamente a los ojos, perdido en ellos, al igual que la sorprendida chica en los suyos. En ese momento no le importaba nada, ni siquiera si ella le podía reconocer, solo quería tenerla así de cerca, aunque solo fuese una vez.

Se quitó los guantes y se los guardó, mirando a su amiga con una sonrisa y diciéndole.

- Siento lo que te he dicho antes… -acarició su mejilla con su mano ahora sin guante, sintiendo la suave piel de ella bajo su mano- no pretendía molestarte hoy… -dijo sin pensar.

- Molestarme… hoy...? –repitió Aoko extrañada- pero si no nos conocemos! –enarcó una ceja.

El mago rió bajo y volvió a decir acercando un poco su rostro al de ella.

- Déjalo, no importa.

Y perdido en la profundidad de sus azulados ojos, al igual que ella lo estaba en los suyos, se acercó lentamente a sus labios, sintiendo sus acompasadas respiraciones y los latidos del corazón que cada vez se aceleraban mas, hasta casi rozar sus labios con los de ella…

Un murmullo repentino se escuchó muy cerca, provocando que el ladrón se separase de golpe de Aoko. La chica habría jurado oír la voz de alguien allí, pero era imposible dado que solamente se encontraban ellos dos solos en esa planta. Ella se encontraba muy quieta, completamente ruborizada y muy extrañada por el comportamiento de Kid, y este al ver a su amiga así sonrió pícaramente recordando lo que había estado a punto de pasar.

- Lo siento señorita, -dijo- pero a causa de mi retraso, no voy a poder realizar mi robo hoy, así que dentro de dos días –levantó dos dedos de su mano de nuevo enguantada- volveré a por la joya, ya que es la que yo buscaba…

- La que buscabas? –preguntó Aoko mas para si que para el ladrón.

- Si señorita, pero me he retrasado, así que dentro de dos días vendré y...

- Valla… siento haberte retrasado…. ¬¬ -le cortó algo molesta cruzando sus brazos. Aunque ni ella misma entendía el porqué de su enfado.

Kaito sonrió acercándose a ella y cogiéndola del mentón para volverse a encontrar con sus azules ojos.

- Ha sido una distracción que me ha salvado la vida… -Aoko se dispuso a contestar, pero Kaito le puso un dedo sobre sus labios y continuó- Aunque es una verdadera pena que no me haya podido retrasar mas… -sonrió picaramente, provocando que las mejillas de la joven se tiñesen de rojo- pero me tengo que ir, espero volver a verla señorita.

Y se despidió de ella dándole un suave beso en la mejilla y dejándola totalmente ruborizada y sorprendida.

Se alejó de ella haciéndole una reverencia mientras en su mano aparecía una rosa roja y una carta, y se la entregaba diciendo: "Una bella flor, para una hermosa joven", y por otra parte, le daba la carta a nombre de su padre mientras se alejaba de ella para desaparecer con una pequeña explosión de humo.

En el salón, tres individuos camuflados entre los invitados, se maldecían al no tener un plan en el caso de que ese estúpido ladrón no apareciese y la joya fuese la misma que llevaban tantos años buscando. Pandora. Y entre el tumulto de los invitados, tal y como aparecieron, desaparecieron, para alejarse de allí y de los numerosos policías que, infiltrados entre los invitados del salón, buscaban discretamente y muy disgustados por la ausencia de Kid, algún indicio que les dijese que el ladrón estaba allí.

- Las doce y diez… -refunfuñaba el inspector, en el salón de fiestas, mientras dicha fiesta seguía tranquila, sin contratiempos que la estropeasen- Ese estúpido ladrón me ha tomado el pelo!! –se quejaba, hasta que se dio cuenta de algo- Aoko… -susurró, para luego salir corriendo en busca del detective inglés que miraba a todos lados con cara de preocupación.

No le costó mucho encontrarlo, ya que andaba por allí cerca, vigilando la joya que custodiaba el inspector mientras miraba a todos lados buscando a alguien. Se acercó a él con el entrecejo fruncido a mas no poder, con la intención de cantarle las cuarenta como no le dijese donde estaba su hija, que desde que se fué a cambiase de ropa no había aparecido. Temía que le hubiese ocurrido algo o… que se hubiese encontrado con ese ladrón.

De pronto, de entre el bullicio de invitados apareció Aoko acercándose a ellos deprisa, con un sobre y su bolso en una mano, y una rosa roja en la otra.

- Aoko!! Donde te habías metido?! –dijo el inspector furioso acercándose a su hija- Desapareces tú, y encima el ladró-...

Pero no llegó a acabar la frase al ver que su hija le tendía un sobre en el que tenia escrito: "Para mi querido inspector" Frunció de nuevo el ceño al ver aquello y se dispuso a leer la carta que había dentro mientras el detective inglés se situaba justo a su lado para leerla también. Aoko se preguntaba que seria lo que había allí escrito al ver la cara que ponían los dos.

Poco después, el inspector arrugaba la carta furioso y se acercaba a su hija cogiéndola de los hombros y zarandeándola bruscamente mientras le decía algo alterado.

- Te has encontrado con ÉL?! Donde lo has visto?! Que te ha dicho?! Que te ha HECHO?!

La joven se soltó con algo de dificultad del agarre de su eufórico padre mientras Saguru se volvía a situar al lado del inspector, con las manos en sus bolsillos y rostro serio, atento a todo lo que Aoko dijese que le pudiera acercar más al escurridizo ladrón, para atraparlo de una vez.

- Nanimo!! No me ha hecho nada papá! –dijo gritando y llamando la atención del resto de los invitados que no estaba atento todavía a la discusión, asustando un poco al joven detective por su arranque de histeria y al inspector por el mal genio que tenia su hija- Solo ha dicho que le he salvado la vida y que esta es la joya que buscaba… -dijo sin contar lo que en realidad ocurrió, eso lo prefería guardar para ella.

Saguru se quedó pensativo mientras el inspector ponía cara de no entender nada.

- Aoko, será mejor que te vallas ya... mañana tienes que ir a clase... –dijo Geizo girándose para irse.

- Tan pronto!? –se quejó- y tu, papa?

- Yo iré mas tarde… tengo que pasar por comisaría antes. Ves con el oficial Oki que está en la entrada y te acercará a casa… -y se marchó.

Suspiró resignada mientras se despedía de su amigo que tenia que quedarse porque su padre estaba allí, y se encaminó hacia la entrada dispuesta a irse.

En otro lugar no muy lejano, una figura de blanco miraba al cielo estrellado, ahora despejado, con una enorme sonrisa recordando el momento anterior y la mala pata de que Ji-i les interrumpiera en ese momento, pero gracias a ello pudo averiguar que la joya que anhelaba era la que se encontraba en ese lugar y de que unos hombres sospechosos, posiblemente de la organización que también iba tras la joya, se encontraban también allí esperando a que él hiciese su aparición para probablemente asesinarlo y llevarse a Pandora.

Ji-i apareció por detrás del joven, que seguía ensimismado mirando al cielo, y se giró al darse cuenta de su presencia viendo la cara de preocupación del anciano.

- Señorito… -le dijo- no voy a decirle que ya se lo avisé porque por suerte no ha ocurrido ninguna desgracia pero… ahora que sabemos que esa joya es la que contiene a Pandora, debería ir con mucho…

- Ya lo sé Ji-i… -lo interrumpió, suspirando cansado- y te agradezco mucho que me avisaras de la presencia de aquellos hombres y de que la joya contiene a Pandora, pero… -le miró con los ojos entrecerrados- podrías haberme avisado un poco después… ¬////¬

El mayordomo rió al recordar en la situación en la que pilló a su señorito cuando le avisó de todo aquello, y la cara que se le puso cuando tubo que separarse de la joven.

- A mi no me hace tanta gracia!! ¬¬ y encima nos espiabas! ¬¬#

Ji-i volvió a reír con los prismáticos en su mano derecha, que se los entregó al chico, que ahora volvía a llevar el uniforme del instituto, y guardaba los prismáticos dentro del sombrero de copa mientras miraba al anciano mayordomo con cara de pocos amigos y rubor en sus mejillas. En hombre borró la sonrisa de su rostro volviendo a una cara de curiosidad mientras le preguntaba.

- Por cierto, ¿Que era aquello que decía usted de que iba a conseguir dos trofeos en su próximo robo? Sé que uno de ellos se refiere a la joya, pero el otro no se referirá a… -dijo sin acabar la frase y con una ceja arqueada.

Kaito sonrió travieso y empezó a caminar hacia la puerta de la terraza dejando atrás al anciano. Cuando hubo abierto la puerta y estaba a punto de salir, se giró levemente mirando al hombre, y le dijo.

- Digamos… que pienso recoger mi regalo de cumpleaños.

Y cerró la puerta tras de sí para dirigirse a su casa con una enorme sonrisa en sus labios.

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Reviews onegai!! n.n nos vemos en e próximo cap! (espero que no se retrase mucho...