Capitulo 2
-¿No dejabas pasar a tu hijo a casa por que esta ella? Mama, creí que aquí éramos todos lo suficiente maduros como saber llevar según que situaciones. Mas cuando han pasado tantos años, ¿verdad Bella?- dijo desde el marco de la puerta mirándome fijamente y con su habitual prepotencia.
-Ha sido una cena increíble, pero mañana trabajo y no quiero llegar tarde a casa. Gracias por todo- dije levantándome y hablando todo lo deprisa que era capaz sin que las palabras se me trabasen y no se me entendiese nada.
-No te muevas Bella. No eres tu la que no eres bien recibida aquí- me dijo Emmet aunque yo ya tenia mi móvil en la mano pidiendo un taxi.
-Emmet por favor…- dijo Esme con cara de estar sufriendo por tal incomoda situación.
-No digas eso. Yo… yo os aviso para vernos otros día, ¿de acuerdo?- dije intentando arreglar la solución de la forma mas pacifica posible entre la tensión que empezaba a acumularse en la sala.
-Niñas, despediros de Bella- dijo Rose viendo que aquello no era el ambiente propicio para unas niñas de apenas 4 años. Dos cariñosos besos después madre e hijas desaparecieron por las escaleras hacia el piso de arriba.
-Si, un taxi a la dirección…- dije hablando por el móvil y dando la dirección de la casa mientras me dirigía hacia la puerta de la casa, en ese momento para mi, mi salida de emergencia.
-¡Tu!- escuche a Emmet segundos después de colgar. Me gire para ver como iba directo a su hermano, y con muy pocas ganas de ser amigable. -¿Cómo la puedes hacer eso? ¡Eres un maldito miserable…!- decía mientras levantaba la mano a cada paso que daba.
-¡Emmet!- grite corriendo hacia el para ponerme en medio de los dos hermanos. Carlisle y Esme solo miraban con desesperación la escena. –No, no por mi. Ya esta, son negocios pero no es para llegar a estos extremos. Es tu hermano-.
-Dejo de serlo hace 10 años Bella- me dijo mirándome y cogiendome de los hombros. –Algún día tenía que estallar esta tensión, y ha sido hoy-.
-Si Bella, te ganaste el corazón de la familia. Dime el secreto, quiero reconquistarlo otra vez- dijo en tono burlón. Y aun sin verle, sabia que su expresión facial no era precisamente seria. Poco a poco empezaba a entender el comportamiento de Emmet hacia el. 10 años así minan la paciencia de cualquier ser humano. Me gire lentamente para comprobar que su actitud no había cambiado un ápice.
-Eres un cínico Edward. Yo no gane nada, tú lo perdiste por ser exactamente como eres ahora. No ha pasado el tiempo por ti, sigues siendo la misma persona despreciable de hace 10 años, exactamente la misma. Lo que hayas ganado hasta ahora Edward, tardaras poco en perderlo si sigues así. Eres repugnante como persona, y sinceramente, creo que es lo peor que he dicho nunca a nadie, pero no me arrepiento- mirarle a los ojos era una de las cosas más duras a las que me había enfrentado hasta ahora, era una escena que ni en mis peores pesadillas había soñado repetir.
-Tu no sabes nada- me dijo cogiendome del brazo con una fuerza desmedida y acercando su cara a la mía dejándola a penas a un palmo de distancia. El odio en sus ojos era más que evidente, y el miedo y el dolor en los míos desbordaba todo.
-Suéltame- dije con apenas un hilo de voz. –Suéltame antes de que sea yo la próxima en romperte la nariz-. Con un gesto seco me soltó el brazo, e inmediatamente frote la zona donde había agarrado viendo como empezaba a ponerse roja.
-Veo que no habéis tardado en poneros al día- dijo volviendo al marco de la puerta con los brazos cruzados y la sonrisa burlona.
-Creo que te hemos educado algo mejor Edward. La agarras del brazo con tanta fuerza como para dejarlo dolorido después de hacerle una oferta para que rechace el trabajo de sus sueños. ¿En que te has convertido?- pregunto Carlisle que tenia su brazo alrededor de los hombros de su mujer que asistía a la escena con lagrimas en los ojos.
-Solo venia ha haceros una visita. Veo que no es el momento- dijo dándose media vuelta y saliendo por la puerta principal. Dos minutos después, y con la sala totalmente en silencio sonó un claxon en la cale, señal de que mi taxi ya me estaba esperando.
-Eso… eso es para mí. Siento mucho la situación, de veras, pero espero volver a veros pronto ahora que por fin retomamos l contacto. Solo si no es ninguna molestia-.
-Tu nunca serás una molestia Bella- me dijo Esme acercándose y dándome un abrazo de despedida. -¿No prefieres que te lleve Emmet? Te saldrá caro el viaje- me decía mientras me despedía también de Carlisle.
-No Esme, no es necesario. Gracias por todo- le dije a Emmet. –Despídeme de Rose y de las niñas-.
-Hasta pronto pequeña- me dijo como en los viejos tiempos.
Salí de la casa dándome cuenta de que la temperatura no era la misma que la de hace unas horas, se acercaba la media noche y se podía sentir el frío si te quedabas mas de la cuenta en la calle y sin nada con lo que abrigarse. Quise dirigirme hasta donde se suponía que debía de haber un taxi, pero allí no había nada. Nada, pero si alguien que debía de haberse ido hace unos cuantos minutos.
-¿Qué quieres ahora?- le dije sin ningún tipo de intención de ser amable con el.
-Sube- me dijo señalando con el cabeza un coche plateado, precioso, todo sea dicho, pero presumiblemente suyo, algo que termino de convencerme.
-¿Estas loco? No pienso subir a tu coche-.
-Tendrás que hacerlo si no quieres helarte de frío, y eres demasiado buena como para volver a entrar en casa de mis padres y decir que uno de sus hijos te hizo esto. Tu taxi se fue-.
-¿Cómo que se fue?-.
-La palabra correcta seria "lo eche", pero eso no importa. Sube, yo te llevo a casa-.
-No quiero irme contigo Edward. Y si piensas que no soy capaz es porque sigues pensando como un niño de 18 años- dije dándome la vuelta con la intención de tocar el timbre. Pero una mano se poso alrededor de mi antebrazo y como si de una pared delante mía de tratara no tuve mas remedio que pararme.
-Por favor Bella-. ¿Desde cuando la palabra por favor entraba dentro del vocabulario de Edward?
-No quiero saber nada de ti Edward. ¿Qué parte no entiendes? Y suéltame, por favor- le dije mirando como su mano se aflojaba y soltaba mi brazo, donde todavía podía sentir esas cosquillas, las mismas que sentía cada vez que el me tocaba tiempo atrás.
-Solo te pido que me dejes llevarte Bella. No seas cabezota, estas temblando del frío. Serán solo un viaje corto. ¿Qué te puedo hacer?-.
-¿Quieres que te diga lo que eres capaz de hacer en 3 minutos Edward?- le respondí mirándole con unos ojos que hablaban por si solos.
-He madurado Bella. Tengo 28 años-.
-No sabes lo que significa esa palabra-.
-¿Quieres dejar de juzgarme sin conocerme? Por dios, han pasado 10 años Bella-.
-¿Sabes lo peor de todo? Que piensas que el tiempo lo cura todo, que e hace olvidar. Pero fíjate Edward, una nueva lección a los 28 años, no lo hace. Me marcaste de por vida, me humillaste delante de todo un pueblo, y lo peor de todo, yo te amaba, te quería porque eras mi mundo entero, y tu te reíste de ello. Destrozaste la confianza que yo podía depositar en cualquier persona. Y a día de hoy, todavía me cuesta. Deberías entender que el tiempo no basta. Y ahora, ¿me haces el favor de llamar un taxi?- dije temblando, pero frío era lo ultimo que sentía en estos momentos en el cuerpo. Hablarle a Edward sin echarme a llorar, era algo con el que jamás hubiese soñado conseguir, y cuando lo hice, una felicidad algo extraña me invadió y no pude evitar disimular una sonrisa que Edward pudo percibir entre su asombro.
-No entiendo de que te ríes. Al igual que no entiendo el porque discutimos sobre algo que paso hace tanto tiempo-.
-Me río porque aquella noche dijiste lo que tenias que decir, yo te lo he dicho ahora, y créeme, pocas veces en mi vida he sentido un alivio parecido. Solo por eso voy a aceptar montarme en tu coche. Pero no me lo tengas en cuenta, ahora mismo estoy demasiado feliz- dije pasando delante suya dirigiéndome hasta su coche.
Me senté a su lado y respire profundamente ates de que el ocupase su sitio y pusiese en marcha el coche, que con un suave ronroneo arranco. Le dije donde vivía, conocía el sitio asíque no hacia falta que yo le guiase. La mayoría del tiempo estuvimos en un incomodo silencio que el se encargo de romper.
-Has cambiado mucho- me dijo sin apartar la vista de la carretera.
-Ha pasado mucho tiempo- me limite a decir.
-¿Qué ha sido de ti?-.
-¿Ahora te importa?-.
-Vamos Bella, solo intento ser amable-.
-Tu amabilidad llega tarde-.
-Eres algo rencorosa. Reconozco que no fue el mejor gesto que pude haber tenido, pero era un adolescente inmaduro con demasiadas malas influencias-.
-No existe escusa para lo que hiciste. Deberías de empezar a asumirlo y no echar las culpas a otros. Esta situación me esta poniendo nerviosa-.
-¿Por qué?-.
-¡Por que tu me pones nerviosa! Tu presencia, tu… tu me pones nerviosa si. Me haces recordar cosas que no quiero-.
-Aunque no lo quieras creer yo también he tenido que cambiar a la fuerza-.
-No es que no lo quiera creer, es lo que veo Edward-.
-¿Pero que has podido ver si las dos veces que nos hemos encontrado apenas hemos intercambiado un par de palabras, y las tuyas no han sido precisamente amables?-.
-Se sincero Edward, ¿Cómo hubieses reaccionado tu si fueses yo?-. Después de un rato de silencio su cara seguía con la misma expresión.
-Creo que te puedo entender, nunca me he parado a ponerme en tu lugar, y tengo que reconocer que no es un lugar muy agradable. Pero entiéndeme, lo de tu tienda… es mi trabajo, no…-.
-No estoy así por eso Edward. Yo entiendo perfectamente que sea tu trabajo y lo tengas que hacer, pero para mi es imposible tratarte como un simple viejo conocido-.
-Siento haber vuelto a tu vida Bella, esta claro que no era algo que esperases con ansia-.
-Era algo que rezaba para que no volviese a ocurrir-.
-Cuando todo esto pase supongo que no tendrás que saber nada más de mi nunca-.
-Lo agradecería la verdad-.
-Depende de ti Bella. Lo que tardes en firmar será lo que tarde yo en…-.
-Espera, espera, espera- le dije parándole la frase. –Estas dando por hecho que voy a firmar, ¿verdad?-.
-¿Piensas no hacerlo?-.
-Si, no pienso firmar. Ese sitio significa mucho para mí-.
-¿Mas que 500.000 dolares? Por favor Bella, no tendrás una oferta así por eso en tu vida. Acepta un consejo y véndelo-.
-No quiero hacerlo. Para mi ese local no tiene precio. 500.000 dólares ni se le acerca. Para mi ha sido lo único para evadirme de la realidad, de los recuerdos. Mi único sueño después de lo que paso era abrirlo, y lo conseguí. No serás tu quien arruine mi vida dos veces Edward-.
-Puedes abrir otro, el doble de grande, en una mejor zona. Mismo nombre, mismo todo Bella. Necesitamos las oficinas ahí, es el centro de la cuidad, ya esta todo planeado. Todos han vendido Bella-.
-Yo no lo hare-.
-Bella, te lo pido por favor. Te lo digo como… como lo que yo sea para ti, hazlo, véndelo. Soy uno de los jefes, pero mis superiores… ellos han conseguido todo lo que se han propuesto Bella, y quizá no de las mejores maneras-.
-Me da igual. No podéis hacer nada de manera legal para quitármelo. Mientras eso siga así, yo seguiré en mi posición-.
-No sabes donde te estas metiendo-.
-¿Cuándo hemos llegado?- pregunte mirando por la ventana que tenia mi portal justo a mi lado.
-Hace un rato- dijo reposando su cabeza en el asiento y cerrando los ojos. –Te lo digo por última vez Bella…-.
-Gracias por traerme Edward. Buenas noches- dije saliendo del coche sin querer escuchar mas advertencias, ni excusas, ni nada que viniese de el. Por ahora ya había tenido suficiente Edward Cullen.
Como todas las mañanas me encontraba en mi lugar de trabajo, detrás de mi mesa y leyendo una de mis novelas favoritas. No me apetecía innovar, quería ir a lo seguro, un libro que me hiciese olvidar mis problemas en la primera línea, y sabia que Cumbres Borrascosas lo lograría. Incluso en mi lugar favorito en el mundo, aquel, me sentía hoy extraña. Solo quería llegar a casa, tumbarme en mi cama y dormir, dormir hasta que el mundo se olvidase que yo existía y me dejase de atormentar con todos los problemas a la vez, asíque hoy cerraría al mediodía y no abriría hasta el día siguiente. Mire mi reloj y v que apenas quedaba cinco minutos para cerrar, marque el libro, lo deje debajo de la mesa y me levante para ir organizando todo. Estaba de espaldas a la puerta cuando escuche como sonaba la campana de la entrada, señal de que la puerta se abría.
Lo siento mucho pero estoy a punto de cerrar. Vuelva mañana por favor- dije sin girarme para comprobar quien era. Era la primera vez en mi vida que me encontraba tan desganada que ni me apetecía encargarme de aquello.
-Pero es que me he perdido- dijo una voz de niño tremendamente dulce. Al girarme comprobé que el niño apenas tenía 8 años. Su pelo dorado y los ojos azules le hacían parecer casi un ángel. Era una autentica monada.
-¿Cómo que te has perdido?- dije saliendo del mostrador y sin poder evitarlo le acaricie el pelo transmitiéndole algo de tranquilidad, ya que el niño parecía estar a punto que ponerse a llorar.
-Estaba con mi papa, pero vi al otro lado de la calle a un amigo de mi colegio, fui a saludar y mi papa ya no estaba donde antes. Hace unos días vino aquí con mi tía, no he venido nunca por aquí asíque no conozco la zona-.
-¿Te sabes el numero de algún familiar? ¿Tu papa, tu mama, tu tía?- pregunte intentándole ayudar en algo.
-No- dijo empezando a sollozar.
-No, no llores, tranquilo. ¿Alguna dirección?-.
-Hoy íbamos a comer a casa de mis abuelos. Yo se donde viven-.
-Esta bien- dije intentando encontrar la parte buena de todo aquello, ya teníamos una posible dirección. A pesar de todo el niño parecía seguir asustado, algo totalmente lógico en esa situación. –Hagamos una cosa. Supongo que sabrás que no es bueno tratar con extraños- le dije agachándome a su altura. El niño solo asintió con la cabeza. –Asíque yo no puedo ayudarte a menos que me presente y seamos ya un poco menos desconocidos, ¿te parece?- le dije sonriéndole a lo que el me devolvió una tímida pero calida sonrisa. –Bien, me llamo Bella, encantada- le dije tendiéndole mi mano.
-Yo soy Simon- me respondió cogiendo mi mano y agitándola levemente. Y a pesar de que estaba segura de que era la primera vez que veía al niño, aquel nombre me sonaba de una manera tremenda, aunque decidí dejar las cavilaciones en otro momento y concentrarme en el pequeño. -¿Me vas a ayudar Bella?-.
-Claro Simon. Cojo mis cosas y nos vamos- dije levantándome. No tarde más de cinco minutos en coger mi bolso y cerrar la tienda. Poco después estábamos los dos montados en mi coche mientras el me dirigía hacia un lugar que cada vez se me hacia mas conocido.
-Hemos llegado- dijo mientras la sonrisa se instalaba en su cara, los nervios desaparecían y empezaba a botar en el asiento dando palmas, algo que casi terminada de confirmar mis sospechas de que no se había equivocado.
-Simon, ¿estas seguro de que esta es la casa de tus abuelos?-.
-Si, ¿a que es bonita?-.
-Preciosa- dije sin poder evitar ahora yo los nervios. –Vamos- dije mientras le abría la puerta y el me cogia de la mano guiándome hasta la puerta, cuando tendría que ser yo quien lo hiciese.
Vi que los coches de la familia estaban aparcados en la puerta, probablemente estarían todos alli. En mas de una ocasión me plantee muy seriamente despedirme de el y darme la vuelta para salir de allí lo mas rápido posible. Lamentablemente no era una opción, le habría preguntado al pequeño quien le trajo hasta alli y el sabia llegar a mi, era pequeño pero inteligente, hasta en una situación desesperada había atado cabos y había llegado a un sitio medianamente conocido.
Los gritos de dentro se escuchaban desde la puerta. Eran gritos de desesperación, de nervios, angustia. Hasta Simon sabia distinguir esas emociones por su cara.
-Me van a regañar mucho- me dijo tirando de mi mano antes de que tocase el timbre. –No quiero entrar-.
-Simon- le dije agachándome a su altura y mostrando una tranquilidad que no tenia. –Solo están asustados porque no estas. Estoy segura que te recibirán con muchas ganas y muchos besos. Son tu familia y te quieren, mucho-.
-Vale, pero por s acaso tu no me dejes- me dijo poniéndose frente a la puerta de nuevo con una seguridad envidiable para mi en esos momentos.
Al tocar el timbre los chillidos cesaron, y una cantidad de pasos a gran velocidad se escuchaban que llegaban hasta la puerta. Esta se abrió de un tiron y 7 caras desencajadas cambiaron su semblante por uno de tranquilidad y alegría que nunca antes en mi vida había visto.
-¡Simon!- gritaron todos cogiendole en brazos y comprobando que iba de una sola pieza, que no tenia ni el menor rasguño echo desde que lo vieron por ultima vez. A pesar de tal agobio, el niño parecía feliz con ver a su familia de nuevo. Nadie se fijo en mi, algo totalmente lógico por otra parte, asíque decidí que mi función estaba cumplida, di media vuelta alejándome de una felicidad que no me pertenecía y de la que no era parte.
-¿Bella? ¿Bella eres tu?- escuche una voz desde la puerta tras la que las demás voces dejaron de escucharse y apareció el silencio.
-Si papi se llama Bella, ella es la que me ha traído- vi como Edward sostenía al pequeño en brazos y como este le contestaba sin soltar sus brazos del cuello. ¿Papi? ¿Edward? ¿Edward padre?
-El niño reconoció la tienda de el otro día y vino porque se había perdido, yo solo he venido a traerle…- pero antes de poder terminar la frase un brazo rodeo mi cuerpo estrechándolo contra el de el. Edward con Simon en brazos me abrazaba, a mí. Yo no pude responder, me quede quieta como una estatua sin corresponderle, no porque no quisiera, si no porque mi cuerpo no sabia reaccionar a nada. Se separo y antes de que nadie pudiese darse cuenta, se seco las lagrimas que caían de sus ojos, una imagen que aunque quisiese ignorar era mas fuerte que yo. Edward Cullen llorando, ver para creer.
-Gracias Bela, gracias de verdad- dijo besando la frente de su hijo al que no se le borraba la sonrisa de la cara.
-Ves como te iban a recibir con besos- le dije picándole en la barriga haciendo que riese a carcajadas. –Tenia miedo de… bueno, los gritos se escuchaban…- dije haciendo gestos.
-Ya, estábamos todos un poco… nerviosos, si-.
-Normal- dije intentando que aquello se llevase de la forma mas normal posible.
-Creo que jamás me he alegrado tanto de ver a una persona, ni siquiera ayer. Eres un ángel Bella- me dijo Emmet abrazándome con fuerza.
-Necesito respi…-.
-Si respirar, ya, lo siento- dijo apartándose y cogiendo a Simon en brazos. –Hoy tendrás razón doble de cosquillas pequeño granuja- dijo echándoselo a los hombros.
-El si que es un ángel- dije en un susurro que no quería decir en voz alta, aunque supe enseguida que mi intención distaba mucho de la realidad.
-Si que lo es, si- dijo Edward mirándome y sonriendo.
-Entra Bella, quedas invitada a comer. Estas en tu casa, es lo mínimo que podemos hacer por ti después… después de traerle- dijo una emocionada Esme.
-No Esme, de verdad que no es necesario, no fue ninguna molestia. Además, ni siquiera sabia que era familia vuestra hasta que no aparque. Solo quiero ir a mi casa y descansar-.
-De ninguna manera. Tenemos que agradecerte esto de alguna forma…- dijo Carlisle esperando a que fuese yo la que dijese la respuesta.
-Ver vuestra alegría y al niño contento es las que suficiente-.
-Vente a cenar- dijo de pronto Edward.
-¿Qué?-.
-Ven a cenar con Simon y conmigo. Cuando puedas. Y cuando quieras-.
-Yo…-.
-Si, vente a cenar con papa y conmigo. Vente Bella, vente- decía Simon desde los brazos de Jasper, un Jasper al que veía después de 10 años y seguía igual.
-Hola Bella- me saludo.
-Hola Jasper. Simon yo no se si voy a poder…-.
-Claro que puedes, antes me dijiste que ya te ibas a tu casa-.
-A descansar pequeño…-.
-¿Y no vas a cenar?-. Confirmado, el niño era muy persuasivo y yo no podía decirle que no a esa carita, me superaba.
-Esta bien, este sábado cenare con vosotros. ¿Contesto?-.
-Mucho- contesto Edward con idénticas sonrisa a la de su hijo.
-Os dejo disfrutar el momento. Hasta pronto familia- dije despidiéndome con la mano y sabiéndome a mi coche mientras los Degas se agrupaba para despedirse delante mió.
Al perderles de vista sabia que me estaba metiendo demasiado en algo de lo que me había costado mucho salir. Tedia que esta vez no fuese diferente.
Holaaaaa!Como estais? Bueno, recien llegada de mis vacaciones de julio, y como prometi nuevo capitulo. Quedo cortito porque ando espesita de ideas, el verano ya se sabe, las neuronas descansan y las mias no son la excepcion jajaja Pero bueno, poco a poco ire retomando la historia que espero que quede como quiero. Tengo una idea para la proxima asique quiza escriba las dos a la vez, ya lo hice una vez y no me fue mal. Espero que todo ande bien, y como siempre, ideas, sugerencias, peticiones, etc, un cmentario y las tendre sin ninguna duda en cuenta.
Mil gracias por seguir comentando las historias a pesar de que yo no escriba, es increible verlos despues de tanto tiempo jojo
Nos vemos prontooo!
Un besitooo
