Capítulo 3: Carmen y Eleazar
-Dios, no me había percatado de eso – susurré con vergüenza, pero aunque ellas se encontraban a unos 5 metros de distancia me escucharon y se largaron a reír. Y yo me uní a sus risas.
Después de eso, decidimos volver a la casa, y por el camino, me iban preguntando cosas como cuál era mi color favorito, mi cumpleaños…
Llegamos a la casa y nos sentamos en los sofás que estaban en la acogedora sala, aunque obviamente no estábamos cansadas, ya que me explicaron que los vampiros no se cansaban nunca, y que tampoco dormían, por lo que tendría mucho más tiempo libre. Estaba pensando en eso cuando una pregunta de Tanya me sacó de mi ensoñación.
-Y Bella, ¿qué hacías ese día en el bosque antes que te atacara ese animal? – no me apetecía hablar de ello, ya que me dolía mucho recordar eso, pero sabía que debía contárselo para desahogarme un poco, además sabía que podía confiar en ellas.
-Mis padres… murieron.
-¿Cuándo? – preguntó Kate. Las tres tenían miradas comprensivas.
-El día antes de lo del animal. Iban en coche y tuvieron un accidente a causa de un fallo en los frenos. Ese día fui a su enterramiento, pero cuando volví a casa todo me recordaba a ellos, y no podía soportarlo, por lo que decidí salir… - cuando acabé mi relato me di cuenta que estaba sollozando, y al instante las tres se me acercaron y me abrazaron.
-Lo siento tanto… no debería haber… - empezó Tanya, pero ya sabía que se refería a lo de mi transformación, por lo que la corté.
-No te preocupes – dije todavía con sollozos, aunque no tantos como antes, ya que había logrado tranquilizarme un poco – en el fondo creo que me sentará bien un cambio de aires para superarlo… y siempre había deseado tener algún hermano… y ahora tengo tres… - me sonrieron con comprensión.
-Todos nuestros padres también murieron, solo que ya hace mucho de ello – comentó Irina – y ya verás como Carmen y Eleazar te tratarán como si fueras su hija y todo va a estar bien.
-Seguro, y no creo que tarden mucho en llegar. Estoy segura que vendrán hoy mismo, ya que después de nuestra llamada de antes… estarán ansiosos… - justo cuando Kate estaba acabando de decir aquello oímos como un coche se acercaba. - ¿Lo veis?
-¿Ya están aquí? – solté nerviosa.
-Bueno realmente aún están a más de un quilómetro, pero de todas formas supongo que sí, tienes razón, ¿preparada?
-No. Estoy muy nerviosa. ¿Y si no les gusto?
-Les obligaremos a aguantarte igualmente, así que si les caes bien o no, no importa mucho que digamos.
-Gracias Irina, eso me tranquiliza mucho, ya sabes, que puedan estar haciéndome la vida imposible durante toda la eternidad – intenté sonar sarcástica a lo que nos reímos, pero se me acabó la risa cuando escuché como se cerraban las puertas de un auto.
Seguidamente la puerta se abrió y entró una pareja. Los dos aparentaban tener poco más de treinta años. El hombre era alto, fuerte, pelo negro y como no los ojos dorados como la mujer, que tenía el pelo castaño ondulado. Ambos tenían los rasgos perfectos.
-Deberíais habernos avisado antes de hacerlo – Eleazar estaba serio, mirando a las chicas, pero evitando cruzar su mirada con la mía.
-Pero no le quedaba mucho tiempo, teníamos que tomar una decisión rápida y estaba claro que no la podíamos dejar allí – se defendió Tanya.
-Pero cariño ya sabéis que los neófitos son peligrosos, podía haberos hecho daño… - Carmen realmente actuaba como si fuese su madre, pero no entendí, ¿por qué era yo peligrosa? Si apenas sabía lo básico de ser vampiro…
-Pero ella es especial, mírenla, se comporta como si nada, vosotros mismos podéis ver que no es para nada agresiva. – Al decir eso Kate me sentí observada, ya que todos giraron sus cabezas en mi dirección.
Eleazar y Carmen me miraron al principio con confusión, pero momentos después Carmen me sonrió amablemente. Eleazar no relajó mucho su cara de confusión, más bien la intensificó.
-¿Ocurre algo Eleazar? – Irina parecía intrigada, al igual que las demás. - ¿Tiene algún don? - ¿Un don? ¿Qué era eso? ¿Era malo?
-Probablemente.
-¡¿Probablemente? ! – preguntaron al unísono.
-No puedo verlo, por lo que supongo que de eso se trata. Debe ser un escudo. – Eleazar estaba pensativo.
-¡Un escudo! Wow. Es increíble… - todas hablaban tan rápido que no distinguía quién decía qué.
-¿Eso es bueno? ¿Y qué es un don? – seguía un poco preocupada, verlas tan contentas me había relajado un poco, pero no del todo.
-¡Por supuesto que es algo bueno! – Chilló Kate – Yo también tengo uno ¿sabes? Y Eleazar.
-Cariño, un don es como una cualidad especial que pueden tener los vampiros. La habilidad de Kate, por ejemplo, se basa en que puede electrizar a su oponente si le toca. El don de Eleazar es que puede saber si otro vampiro tiene o no algún don. – me explicó Carmen.
-El problema es que contigo no lo puedo ver, algo que no me había pasado nunca, por lo que supongo que tu don se puede clasificar como escudo. – siguió la explicación Eleazar.
-¿Escudo?
-Sí. Cuando un don sirve para proteger al vampiro que lo domina este se llama escudo. Solo me pregunto hasta qué punto llega el tuyo ya que no puedo verlo.
-¿Y cómo podríamos saberlo? – le preguntó Tanya.
-No lo sé. Teniendo en cuenta que ella no está haciendo nada a propósito, supongo que con el tiempo se irá haciendo más claro.
-Tranquila, no te preocupes por eso. ¿Ya has decidido en que habitación te instalarás? – me preguntó Carmen maternalmente.
-¿Habitación? – eso me confundió. - ¿No se suponía que no dormíamos?
-Sí, no dormimos, pero aun así tenemos nuestra habitación para guardar nuestras cosas y tener algo más de intimidad. Ven que te enseñamos las dos que sobran.
Seguí a Carmen por una escalera hasta que llegamos a un pasillo lleno de puertas. Carmen me iba indicando de quién era cada habitación por orden: Kate, Tanya, de ella y Eleazar, Irina, y a continuación las dos que podía elegir. Me sorprendió que hubiera tantas habitaciones ya que cuando salí para cazar la casa me había parecido grande pero no tanto.
Las dos habitaciones eran muy parecidas y estaban ambas muy bien decoradas, pero elegí la primera, ya que tenía la ventana un poco más grande, y pensé que de día se vería más acogedora, ya que ahora era de noche.
Después de elegir, volvimos a la sala donde seguían los demás, y me siguieron explicando cosas como que los vampiros durante el día brillan y que sería mejor que durante unos meses no viera ningún humano, ya que seguramente como todavía era una neófita no podría resistirme…
Estábamos en eso cuando el teléfono empezó a sonar.
¡Hola! Espero que les haya gustado el capi.
Ya cada vez falta menos para que aparezca Edward...
¿Review?
Besos
Judy
