¡Hola! ¡Si, tu, al que me estas leyendo! :P
Espero que les guste el tercer capítulo de esta historia y ya saben, si tienen una duda o algo díganme. Acepto reviews :P
Muchas gracias por leer :)
3
Un lobo solitario, una conexión cortada, unos ejemplos muertos... su vida estaba ligada a la soledad y eso no le molestaba.
—¿Por qué saliste tan rápido? No nos esperaste. —dijo Ino mientras Hinata y ella se situaban a un lado mío.
—El examen de cálculo hizo que me diera un dolor de cabeza. —dijo Sakura mientras se tocaba la sien. Andaba muy sensible el día de hoy, su periodo ya se estaba acercando.
—¿Qué harán más tarde? —preguntó Hinata con una sonrisa pequeña. Ino se apresuró a decir que le ayudaría a su mamá con la pastelería, que eso le molestaba horrores. Sakura río un poco.
—¿Por qué te molestas? Tú te quedarás con esa pastelería algún día y allí trabajarás. —murmuró Sakura a lo que Ino la miró con el ceño fruncido exclamando un no rotundo.
—Mi madre quiere eso, pero yo no y se lo he dicho miles de veces. Ustedes saben que quiero ser una gran diseñadora de modas, es mi futuro. Ya me puedo ver presentando mi ropa en los mejores desfiles. —dijo mirando hacia el frente con cara soñadora.
—¿Te meterás al curso después de la Preparatoria? —preguntó Hinata con una sonrisa a Ino.
—Si, es lo más probable. Aunque tendré que trabajar un tiempito en la pastelería para pagarla. —dijo Ino molesta.
Diablos, ¡el tipo misterioso!, pensó Sakura alarmante.
—Yo iré a hacer un trabajo pendiente, ¿hablamos luego? —apresuró a decir Sakura para caminar más rápido hacia su destino. Hinata e Ino se miraron confundidas, ¿qué trabajo? Las dos se miraron con ojos coquetos. Tal vez Ino tenía razón y Sakura ya traía galán por más que lo negara.
••
Antes de entrar a la cafetería, puso sus manos en sus rodillas en un intento por descansar después de haber corrido muchas cuadras. Se tranquilizó un poco y espero unos segundos. Abrió la puerta y observó primero el lugar... sólo había un chico con un montón de papeles desordenados en la mesa. Sakura sonrío, había llegado primero que Sasuke. Fue hasta la barra y espero hasta que llegara Konan.
—Hola, Sakura -saludó con amabilidad Konan. Sakura sonrió con alegría y la saludó. —, ¿qué se te ofrece?
—Dame una malteada de chocolate, por favor. —dicho esto, Sakura se fue directo a su mesa. Bueno, no era su mesa, pero allí se sentaba cada que iba. Respiro hondo, se sentía un poco nerviosa. Konan llegó a su mesa después de unos segundos con la gran malteada que hizo que Sakura abriera un poco más los ojos. Se veía tan deliciosa. Konan la dejó en su mesa y la miró con curiosidad.
—¿Te puedo preguntar algo?
—Claro, Konan. ¿Qué pasa? —le preguntó Sakura sin preocupación. Acercó el popote a sus labios rosados y le dio un gran sorbo. Sabía de maravilla.
—¿Te gusta Sasuke Uchiha? —preguntó con curiosidad y a la vez con emoción. Esa emoción parecida como cuando Ino le contaba a Sakura sobre Sai. Se notaba claramente que a Konan le agradaban estos rollos amorosos.
—No, no, no. —negó al igual que su cabeza. Sakura se sonrojó levemente pero seguía aclarando que no, que sólo le daba curiosidad. Konan no se lo creyó obviamente, Sakura lo podía negar con sus palabras, pero sus sonrojos la desmentían de inmediato.
—Sakura, esta bien, no te preocupes. Siento ser tan importosa pero estos temas me agradan. Te pido una disculpa. —dijo Konan con algo de verguenza. Se había metido en donde no debía, no era de su incumbencia, pero diablos, ¡ya veía una gran historia entre ellos! Le encantaba apreciar todas esas situaciones, era una cursi sin remedio.
—No, Konan, no tienes de que disculparte. No tiene nada de malo ni me molesta. —murmuró Sakura con una sonrisa. Le agradaba Konan y aunque le había mentido diciéndole que no le gustaba Sasuke, no era por Konan, si no por ella misma.
La puerta de la entrada se abrió haciendo sonar aquella campanita y Konan volteó de inmediato. Volteó con Sakura y le hizo una cara graciosa. Sasuke Uchiha llegó a la barra primero y esperó a Konan. Pidió su típico café negro, y se sentó a la mesa enfrente de ella. Sakura se sonrojó, ¡estaba frente ella! Diablos, actúa normal. Sakura revisó su mochila y sacó su cuaderno de dibujo mientras lo hojeaba para parecer que estaba realmente enfocada en el, las hojas pararon hasta el dibujo de Sasuke. Lo observó unos segundos... ¿y si se lo enseñaba? Quería hablarle y ese era el tema perfecto, pero... ¿y si se molestaba? Chasqueó la lengua. Se paró decidida, sus manos sudaban, pero su cuerpo actuó por si solo en ese momento. Como si alguien inexistente la hubiera manejado como un titere. Ella se sentó en la silla enfrente de él. Sasuke apartó la vista de su celular y la miró con una ceja levantada y otra fruncida. Diablos, realmente es hermoso, pensó. Sakura se le quedó mirando unos segundos, cayendo en sus maravillosos ojos enigmáticos.
—¿Se te ofrece algo, niña? —preguntó él con ambas cejas levantadas. Su voz era tan... tan... Sakura río nerviosa, tenía miedo que su boca la traicionara. ¿Niña?
—Este... yo... —respiró y tomó valor. —Soy dibujante y quería saber tu opinión.
Su Sakura interna se estaba ahogando en un mar de vergüenza debido a aquella mirada penetrante y aquella voz realmente seria. Creía que le leería el pensamiento o algo así.
—¿Por qué mi opinión? —preguntó Sasuke un poco confundido. ¿Quién era esa chica y por qué quería su opinión? Nadie tomaba su opinión nunca. Sakura puso su cuadernillo en la mesa con la hoja que mostraba su dibujo. Sasuke lo tomó con sus largos dedos. Era él, era él en el dibujo. Su cara demostró un poco de sorpresa pero sólo duro pocos segundos. Observó el dibujo con determinación. Era un buen dibujo, lo mostraba a él leyendo aquel libro de Stephen King, aunque no se veía el título y con su típico café negro en la otra mano. Era impresionante, tenía que admitir.
—Es bueno. —finalmente Sasuke se decidió a decir, y Sakura abrió más los ojos sorprendida. Sorprendida y feliz.
—¡Muchas gracias! —Sakura sonrío más grande. A Sasuke le sorprendió su reacción, se veía muy feliz por su opinión. Sus ojos verdes destellaban pero después de unos segundos bajó la mirada pensativa.
—De nada. —dijo el Uchiha serio.
—¿Lo... lo quisieras conservar? —le preguntó Sakura viéndolo a los ojos. A Sasuke le daba igual aceptarlo o no, pero no le respondería eso.
—¿No quisieras tú...? —Sakura le hizo unos ojos de cachorro, incitándole a Sasuke a que lo tomara. Sasuke tomó el cuadernillo dispuesto a arrancar la hoja. Sakura al ver la brusquedad de éste, le quitó el cuadernillo de las manos. Quitó la hoja con lentitud y muy cuidadosamente, mientras el Uchiha se desesperaba.
—Toma. Me... me alegro que te haya gustado —le dijo Sakura mientras le extendía el papel. Sasuke lo tomó y lo observó de nuevo. Sasuke observó a Sakura mientras se ponía de pie. —. Nos vemos. —le dijo Sakura sonriente mientras se iba a su mesa. Sasuke bufó, ¿por qué aquella chica tenía que sonreír tanto?
Guardó el dibujo en su maletín y después de unos minutos en los que terminó su café más rápido de lo normal, se fue del local. No sin antes dejar el dinero en la mesa. Sakura vio con una sonrisa como se marchaba, controlando las ganas de gritar. Le dio un largo sorbo a su malteada y miró a Konan que la estaba mirando con una sonrisa enorme. Sakura se encogió los hombros y sonrió.
•••
Sakura se encontraba viendo la televisión aburrida, ¿por qué no había nada bueno en la televisión? Bueno, no podía dormir, quería esperar a su madre y así cenar juntas.
Su madre le había mandado un mensaje avisando que llegaría tarde, pero con la cena. El estómago de Sakura empezó a rugir y lo tocó. Fue hacia la mesa y no había nada más que un pan a la mitad. Lo tomó y se lo comió así, sin más, se fue al sillón a sentarse de nuevo. La puerta se abrió y entró su madre con su maletín y una caja de pizza grande. Sakura abrió los ojos con felicidad.
—Que bueno que llegaste por que ya me estaba muriendo de hambre.
—Lo sé, me apresuré lo más que pude. Anda, lávate las manos. —le pidió su madre.
—Ya las tengo limpias, y además no puedo esperar más. -Sakura fue directo a la mesa donde estaba la caja de cartón que olía delicioso y sacó una rebanada. No le importó mucho si sacaba fuego por la boca. Mientras masticaba se sentó en la silla del comedor y su madre volvió mientras agitaba las manos en un intento de secarlas. Ambas ya sentadas, comenzaron a comer en silencio.
La caja quedo totalmente vacía y hecha a un lado. Sakura suspiró, y se relajó en su silla. Miró a su madre que tomaba agua mientras veía a la nada. Sakura se sintió mal, ya sabía que tema la ponía de ese ánimo.
—Mamá, quiero hablar contigo.
—¿Qué pasó, Sakura? —le preguntó mirándola a los ojos con preocupación.
—Voy a buscar trabajo en estos días. -le dijo decidida. Sakura miró como su madre movía la cabeza en señal de no. —¿Por qué? ¡Mira como estas! Estás realmente cansada, y yo no puedo quedarme así y menos en vacaciones.
—Sakura... —La nombrada la interrumpió.
—Salgo esta semana, y no quiero estar aquí sin hacer nada. Quiero trabajar, quiero ayudarte con los gastos... por favor, mamá. —le dijo Sakura mirándola insistente. Su madre la miró con orgullo.
—Te quiero mucho. —le dijo su mamá mientras le tomaba la mano. La puso arriba de ella a lo que Sakura se la tomó y le susurró un "yo también".
