Disclaimer: Nada de esto me pertenece, todo es de la genial mente de S. Meyer.

Summary: Había tres cosas de las cuales estaba completamente segura: Una, soy la persona con menos suerte de el instituto. Dos, estoy enamorada de Edward Cullen. Tres, él me ve como su mejor amiga… (UA. TODOS HUMANOS).

Capítulo Tres:

"Novios"

Luego de hacer tiempo en casa- que por cierto lo dediqué a esconderme de Edward en el baño, fingiendo arreglarme- salimos rumbo a casa de los Hale en el flamante volvo plateado de mi mejor amigo. Jasper era uno de los mejores amigos de Edward, y se había convertido también en un gran amigo mío, era un chico muy guapo, algo reservado con los que no conocía lo suficiente y de carácter muy dulce, aunque cuando lo veías en la mitad del campo de fútbol dando órdenes cual general en batalla entendías porque lo habían escogido capitán del equipo de fútbol americano, porque tenía un poder de convencimiento y control de emociones increíble.

Eran pocas las veces que recordaba haber visto que alguien le dijese que no a Jasper Hale cuando se lo proponía, la única que parecía no caer bajo esos encantos era su propia novia, Alice, de ahí que Jasper cayera prendado de ella y viceversa.

- ¿Bella? ¿Ocurre algo?

Me sobresalté un poco, aquella pregunta me la estaba formulando demasiadas veces en el último tiempo, no había que ser muy observador para darse cuenta que en todo el camino no había dicho palabra. Lo miré y me encontré con unos ojos verdes que me miraban con cierta preocupación, aún con ese gesto no dejaba de verse completamente perfecto.

Negué con la cabeza.

- No…- dije volviendo a mirar hacia el frente- Es solo que…- obligué a mi cerebro a pensar alguna excusa creíble- sabes que no se me dan demasiado bien las fiestas…

Su melodiosa risa volvió a hacer que mi corazón se sobresaltara de gusto, en ese momento sentí su palma rozando la mía y sus dedos tanteando para poder tomar mi mano y lo miré, él estaba mirando hacia el camino.

- Te prometo que hoy será una noche fantástica…

Sus dedos se sentían perfectos entre los míos, la calidez de su tacto hacía que cada poro de mi piel se estremeciera ante aquel contacto.

- No es necesario que seas mi niñera esta noche- le dije sonriendo.

- No seré tu niñera, seré tu novio por esta noche…

Lo miré sorprendida, estaba segura que mi rostro era un poema en esos momentos, el me miró y apretó levemente mi mano.

- No te alarmes, tonta Bella- me dijo mientras yo seguía sintiendo que aquellas palabras habían sido demasiado crueles, aunque él no supiera el efecto que provocaban en mi- Esta noche no me apetece separarme de ti, sobre todo porque estás muy guapa y no quiero que mi mejor amiga sea rondada por idiotas descerebrados- explicó.

Me mordí la lengua sólo para no gritar de exasperación, siempre ocurría lo mismo, él hablaba, mi corazón se paralizaba, luego él explicaba sus palabras y yo volvía a sentirme miserable.

La situación comenzaba a preocuparme de verdad, no sabía hasta que punto podría soportar todo esto.

- No se como pretendes que me enamore de alguien más si tu haces el papel de hermano mayor el 99 por ciento del día- le dije sin poder ocultar el tono de sutil enfado, aunque mi enfado iba por otra cosa, que yo no se la explicaría jamás…

Sentí que me miraba pero yo bajé mi mirada hacia nuestras manos entrelazadas.

- Es cierto- corroboró él- pero es porque me preocupo por ti Bella, el día que aparezca alguien lo suficientemente bueno para ti no me opondré- dijo, haciendo que mi corazón se empequeñeciera hasta el tamaño de un maní.

Era completamente irónico que precisamente fuese de él de quien escuchara aquellas palabras, cuando para mi, él era el chico suficientemente bueno, de hecho demasiado bueno.

- "Pero él no te considera como tal, Bella. Lo sabes…"- mi mente volvió a contra atacar con mi parte pesimista y realista, me obligué a silenciarla.

Lo miré con una sonrisa algo nostálgica.

- Tus palabras… como si siempre estuvieras despidiéndote… no me gustan Edward- le dije con sinceridad.

En esos momentos llegamos a la casa de los hermanos Hale, Edward estacionó sin decir nada ante lo último que le había dicho, sólo cuando nos bajamos se acercó a mi y me abrazó y me dio un sonoro beso cerca de mi oreja derecha.

- Nosotros no nos alejaremos jamás, Bella- dijo en mi oído, sin soltar el abrazo- Perdóname si te hago sentir que me despido todo el tiempo… ya sabes…- explicó-aún no sabemos si iremos a la misma universidad…- se separó un poco de mi y me miró fingiendo un reproche- y más te vale que escojas Yale o no soportaré tenerte lejos.

Sentí mi cara sonrojarse completamente, el abrazo, aquel beso, su aliento chocando contra mi oreja era demasiado, más aún sus palabras. Había comenzado a hiperventilar… Edward siempre provocaba lo mismo en mi, aunque él no lo notara.

Nos abrió la empleada de la casa- o más bien mansión- de los Hale, inmediatamente vi a Alice moviéndose a su manera grácil, liviana y con una gran sonrisa en el rostro. Abrazó a Edward y nos tomó a ambos de los brazos para guiarnos.

- Jasper esta decorando con globos la piscina, y Rosalie esta coordinando con el DJ los estilos de música que se pondrán- comentó entusiasmadísima mientras daba pequeños saltos al caminar.

La miré con cierto horror.

- "¿Globos en la piscina? ¿Dj? ¿Es que Alice no entiende el concepto de austeridad?"- pensé.

Miré a Edward que miraba a Alice con una sonrisa de suficiencia.

- Las cosas modestas no van contigo ¿O me equivoco, Alice?- dijo él, observándome luego a mi, desvié la mirada inmediatamente pensando que quizás Edward si podía leerme la mente.

Alice rió.

- Por cierto- volvió a hablar él con su tono de voz aterciopelado y que me erizaba los pelos de la nuca- Hoy Bella esta más hermosa que de costumbre, supongo que el crédito de lograr que luciera ropa de su talla te lo debo a ti…- comentó sonriendo discretamente.

Alice me miró con una sonrisa que creí que le atrofiaría los músculos de la cara de tan estirados que los tenía. Yo sólo suspiré sintiendo el sonrojo venir a mi rostro, miré a Edward con cara de pocos amigos y luego a Alice que sonreía maliciosamente.

- "Pequeña demonio"- pensé.

- ¿A que esta hermosa, Edward?- le dijo Alice mirándolo con su rostro de duende.

- Preciosa…- corroboró él.

Me sonrojé y no aguanté más la situación, por suerte ya llegábamos al inmenso patio donde divisé a Jasper conversando con un hombre, al parecer dándole instrucciones, al vernos nos sonrió, se acercó y agradecí que interrumpiera la incómoda conversación a la que me estaba guiando Alice.

- Bella, Ed..- dijo saludándonos a ambos- ¿Han venido a ayudar?- nos preguntó con una sonrisa- Estoy entre dos mujeres que me creen su esclavo…

Reí por su comentario.

- Yo te ayudo Jasper… sólo dime en que…- mi amigo tomó de mi brazo, tal cual lo había hecho Alice hacía unos momentos.

- ¿No te importa que la rapte por unos segundos o si Ed?- preguntó Jasper con una sonrisa.

Edward lo miró con soberbia fingida.

- Sólo 15 minutos, Bella es mi novia hoy- dijo acentuando su sonrisa perfecta.

Miré a Alice quien parecía que aquella sonrisa no se la sacaba nadie del rostro, Jasper sólo asintió llevándome con él hasta uno de los extremos del inmenso patio.

- ¿Y Rosalie?- le pregunté dándome cuenta que aún no la veía.

- Estaba terminando de fiscalizar el ponche y luego subiría a arreglarse- contestó Jasper- Ya sabes como es ella…- añadió con una sonrisa que yo imité- ¿Y cómo va todo?- me preguntó el mientras soltaba mi brazo para tomar un juego de luces que estaba en el piso.

- Bien…- dije mirando el sector en dónde nos encontrábamos, estábamos en una especie de pequeño paseo, con arbustos redondos y pequeñas flores de diversos colores que le daban un toque romántico y perfecto a aquel sector.

- ¿Cómo van las cosas con Edward?

Me volteé rápidamente a mirarlo, su pregunta me había pillado con la guardia baja.

- Bien- dije algo confundida por aquella última pregunta.

Jasper me observaba receloso pero sin quitar la sonrisa de su rostro, comencé a preocuparme, no quería sufrir en carne propia los efectos de la famosa persuasión de Jasper Hale y confesando algo de lo que me arrepentiría.

Dejó de mirarme para luego comenzar a rodear los arbustos con los juegos de luces, lo imité en lo que hacía, ambos en silencio.

- Siempre he considerado a Edward un tipo inteligente- dijo rompiendo el silencio de pronto- pero debo confesar que ahora se pasa de idiota…

Lo miré sin entender y él se acercó a mi con una media sonrisa.

- Quizás no soy tan amigo tuyo como Alice, pero te conozco Bella. Se lo que sientes…

Me quedé estática sin saber que decir.

- ¿Tan obvio era? ¿Y por qué parecían darse cuenta todos menos él?- me dije molesta- No se de que hablas…- repliqué volviendo a poner las luces en los arbustos, le oí suspirar.

- Alice tiene razón en lo de cabezas duras, ambos son iguales.

Terminamos el trabajo luego de unos minutos, ninguno de los dos articuló palabra, Jasper no me presionó más con el tema, lo cual agradecí, es más, sentí que en su presencia lograba calmar un poco el hervidero que invadía mi cabeza, curiosamente Jasper tenía esa cualidad en las personas.

Regresamos con el grupo, Edward se encontraba sosteniendo un vaso, Alice se movía para todos lados decorando todo y Rosalie- quien se veía absolutamente fabulosa- conversaba con Edward. Nos observó llegar y me saludó con una leve sonrisa, sólo por cortesía, aunque al menos había sonreído, generalmente sus saludos eran bastante secos conmigo.

- Hemos puesto las luces en el paseo- dijo Jasper señalando el lugar desde donde veníamos.

- No se para que te molestas en hacer eso Jasper- dijo Rosalie con cierto tono de superioridad que era bastante típico en ella- Cómo si alguien fuese a ocupar el rincón romántico teniendo un excelente Dj en sus narices y ponche para beber hasta que lleguen a hipar.

Rosalie era la hermana melliza de Jasper, pero así como ambos eran espectacularmente hermosos, en personalidades diferían absolutamente, Rosalie no era de las que sociabilizaba con todo el mundo, es más, solía ser de carácter demasiado confrontacional como para que los chicos del instituto siquiera desearan estar cerca. Era hermosa, pero de un carácter de temer, aún así quienes la conocían sabían que era una buena persona.

- Esa es mi Rose, siempre tan romántica…- dijo de pronto una divertida voz, dando paso luego a un chico altísimo, corpulento y atractivo, de mirada vivaz y un caminar despreocupado y alegre.

Sonreí, Emmett, el novio de Rosalie era sin dudas uno de los chicos más carismáticos que conocía, lugar donde iba, lugar donde era el centro de atención, y no es porque lo buscase, simplemente su personalidad divertida y humor característico lo hacían ser de los chicos más populares de la escuela, también era miembro del equipo de futbol del colegio, junto a Edward y Jasper, y su imponente porte bastaba para que sus rivales lo consideraran intimidante.

- Hola chicos- saludó mientras abrazaba a Rose por la cintura.

De pronto me observó con un gesto de dramatismo asombro, casi como si tuviera dos narices o cuatro brazos.

- ¿Bella? ¿Eres tú?- dijo restregándose los ojos exageradamente- ¡Alice que le has hecho!- dijo volteando hacia mi pequeña amiga, quien reía y me miraba como si yo fuese su máxima obra de arte.

Rodé los ojos, realmente comenzaba a incomodarme que todos pareciesen notar que me había arreglado un poco, ¿Es que acaso soy muy despreocupada siempre?

- Bella, Bella, Bella- dijo el grandulón mientras me miraba con una sonrisa de malicia.

- Oh no, Emmett- dije poniendo mis brazos por delante mientras retrocedía unos pasos adelantándome a lo que sabía que vendría.

Él se acercó a mi sin quitar la mueca malvada y divertida de su rostro, escuché a Edward bufar mientras Rose se cruzaba de brazos.

- Emmett le arruinarás el peinado- dijo Rosalie, quien para mi sorpresa parecía defenderme.

Pero Emmett no pareció escucharlos- de hecho rara vez Emmett consentía lo que otros le decían- y se lanzó en mi dirección tomándome como si pesara lo mismo que una pluma y cargándome como si fuese un saco de papas mientras comenzaba a correr.

- ¡Emmett!- grité mientras intentaba inútilmente bajarme de ahí.

Escuchaba la risa de él seguida por la risa cantarina de Alice, yo trataba de golpearlo pero también la risa me lo impedía, además en alguien tan fuerte como él mis golpes carecían de efecto.

Se acercó a la piscina y fingió perder el equilibrio mientras yo veía con algo de terror el agua a pocos centímetros.

- Emmett si no bajas a Bella, te golpearé- escuché a Edward gritar.

Emmett giró sobre si mismo solo para fastidiarme un poco más antes de bajarme, ese era el deporte favorito de mi amigo, desde que lo conocía parecía disfrutar de aquellos juegos de hermano mayor conmigo, y era común incluso que me llamase "hermanita".

- Tranquilo Edward – dijo mientras me abrazaba y caminábamos de vuelta al grupo- sólo era un juego de hermanos.

Observé al grupo de amigos más cercanos junto a mi, y no pude evitar sentirme algo fuera de lugar, todos ellos tan guapos que llegaba a doler, todos ellos populares, destacados en algún área en el instituto, con autos fantásticos y proyectos de vida fascinantes; por otro lado yo era demasiado común para destacarme por algo, mis ojos y cabello eran absolutamente comunes, no me destacaba en ningún área en la escuela, sólo en Artes, pero no me gustaba mostrar mis trabajos, no los consideraba lo suficientemente buenos para hacerlo, a pesar que mi profesor, Aston Wright decía que era muy buena; y por último, estaba mi indefinido y confuso futuro universitario, no tenía ni la más remota idea que hace luego de terminar el instituto, Edward ya tenía claro que iría a Yale, y con sus excelente calificaciones no cabían dudas que lo aceptarían, Alice se iría a Nueva York a una prestigiosa academia de danza, en fin, todos tenían maravillosos planes para después de la graduación, mientras yo aún no sabía si quiera que estudiar.

De pronto mis pensamientos se vieron interrumpidos al sentir una mano tomando la mía, miré hacia mi costado y era Edward, me sonreía de aquella manera que sólo él sabe hacer, una sonrisa enigmática, atractiva y perfecta.

- Vamos… quiero un tiempo a solas contigo antes que lleguen todos- me dijo en un susurro mientras me guiñaba un ojo, haciendo que mi corazón quisiese abandonar mi pecho.

Lo dejé conducirme mientras sus dedos se entrelazaban a los míos por segunda vez aquella noche, no fue una sorpresa que nos condujera precisamente hacia el "rincón romántico" como lo había llamado Rosalie. Edward se sentó en un banco y me senté junto a él, admirando los arbustos con las pequeñas lucecitas rodeándolos, haciendo una imagen de falsas luciérnagas.

- ¿Bella?- dijo de pronto él, rompiendo el silencio.

- ¿Uhm?- dije yo sin prestarle mucha atención mientras continuaba admirando el hermoso jardín.

- ¿Estas segura que no te ocurre nada?- preguntó.

Lo miré con una sonrisa.

- "Ocurre que estoy enamorada de ti Edward, si, mi mejor amigo, ocurre que cada vez que estoy contigo mi corazón se arrebata como si hubiese corrido miles de kilómetros; ocurre que no puedo dejar de pensar en ti. Ocurre que cada vez que tomas mi mano, besas mi mejilla y susurras en mi oído mi pecho se llena de sensaciones que me son imposibles de explicar. Ocurre que cada vez que me llamas "tu mejor amiga" mi corazón se rompe en mil pedazos porque deseo ser más que eso…"- pensé en mi interior mientras observaba sus hermosos rasgos- "Incluso en mi cabeza suena absolutamente ridículo"- me dije.

Edward me miraba expectante.

- Estoy bien, Edward…- dije acercándome a él mientras lo abrazaba- no es nada importante, a veces suelo ensimismarme un poco.

- Si es importante para ti, para mi también- dijo él.

Sentía su corazón latir acompasadamente en mi oreja, mientras el mío latía frenético en mi pecho, y es que siempre ocurría igual cuando estaba con él, muchas veces llegué a considerar que tanta hiperventilación por su causa me provocaría algún problema cardíaco.

No se cuanto tiempo estuvimos así, en silencio, disfrutando de aquel abrazo, sentimos la música al otro extremo e inferimos que ya había comenzado a llegar la gente.

- Vamos novia mía- dijo él levantándose y ofreciendo su mano nuevamente, que gustosa acepte.

Estaba siendo masoquista, pero prefería aquella ilusión, de poder tomar su mano, aunque fuese de amigos, a no tenerlo nunca en mi vida, porque tenía una cosa muy clara, sabía a la perfección lo que ocurriría si llegase alguna vez a contarle a Edward de mis sentimientos, era más que obvio que él no sentía lo mismo por mi , y con lo noble que siempre ha sido es probable que se sintiese como la peor persona del mundo, luego yo no aceptaría su "gentil" rechazo y jamás podría mirarlo a la cara nuevamente, no sin sentirme más patética y miserable…por lo que desencadenaría en una in mente separación. No, definitivamente no era el cuadro que quería a futuro con él.

Cuando llegamos a la parte principal del inmenso patio inconcientemente me acerqué más a Edward, el rió por lo bajo por mi reacción y continuó sosteniendo mi mano. No sabía cómo en tan poco tiempo estaba todo atestado de gente, parecía que todo el instituto había sido invitado a la fiesta organizada por Alice y Rose, había gente en todos lados, junto a la piscina, en las dos terrazas, unos ya bailaban y otros saboreaban el ponche que estaba en los mesones.

Inmediatamente comenzó a acercársenos gente, principalmente a saludar a Edward, quien como estrella del equipo era uno de los chicos más populares, no sólo en el instituto, también en otras escuelas de la ciudad. Tuve que soportar al grupito de ineptas que no paraba de saludar a mi mejor amigo y aprovechar la oportunidad de colgárseles al cuello; por suerte para mi, Edward sólo les sonreía con cortesía para luego volver a tomar mi mano y alejarse de ahí.

- Parece que Alice invitó a todo Seattle- le dije a Edward entre gritos, ya que la música estaba bastante fuerte.

Él se acercó hasta mi oído para no gritarme.

- Espera a unos 20 minutos más y verás- me susurró.

Y sus palabras fueron una profecía que se cumplió demasiado bien, luego, sin saber como, la casa estaba completamente colapsada, hacía más de media hora que no veía ni a Alice ni a ninguno de los chicos, me había encontrado con Angela Weber que andaba en compañía de su novio Ben y a algunos chicos del instituto que conocía por compartir clases, pero el resto, la mayoría era gente que jamás había visto en mi vida.

Edward cumplió a la perfección su papel de "novio" durante la noche, sostenía mi mano la mayor parte del tiempo, me ofrecía ponche y hasta me esperaba afuera de los baños sólo para no perderme de vista, en realidad valoraba mucho su actitud conmigo, pero comenzaba a sentirme mal por limitarle tanto su noche.

- Edward, no es necesario que estés conmigo todo el tiempo, en serio, no soy una niña- le dije riendo- no quiero ser una carga toda la noche.

Él me miró arrugando un poco el ceño.

- No eres una carga- dijo mientras bebía un poco de su vaso de ponche, lo observé beber, hasta para eso era perfectamente guapo, observé sus labios que habían quedado un poco húmedos por causa de lo que bebía, oscureciendo levemente el tono de sus perfectos labios, desvié la mirada rápidamente de ahí, antes que mi mente fuese traicionada una vez más, tenía suficiente de ensoñaciones por aquel día.

- Anda, ve con tus amigos, he visto recién pasar a Alice junto a Rosalie- mentí.

Vi que me observaba algo receloso.

- Es en serio, apúrate, así yo las alcanzo, te veo luego- le dije empujándolo amistosamente a irse mientras lo miraba con mi mejor cara de convencimiento.

Pareció dudarlo unos segundos y se acercó a mi rostro para decirme con voz ronca y para mi absolutamente sensual.

- Te veo aquí en veinte minutos, si no apareces soy capaz de cortar la música y llamarte por alto parlante- dijo él muy serio.

Me eché a reír.

- Edward no es necesario que…

- No te estoy preguntando si lo encuentras o no necesario, Bella- me dijo interrumpiendo mis palabras sin quitar la pose de seriedad.

Lo miré algo sorprendida, esta vez Edward estaba llevando su sobreprotección de mejor amigo un poco lejos, aún así asentí con la cabeza y él pareció conforme.

- ¡Veinte minutos!- me gritó mientras se alejaba, yo por mi parte asentí y me fui por el otro extremo donde "supuestamente" había visto a Rosalie y Alice.

Comencé a caminar entre los grupos de gente, para ver si realmente lograba localizar a los chicos, Emmett debería ser fácil de ver, por su estatura y contextura, pero al parecer ni siquiera eso servía con tamaña cantidad de gente que invadía no solo el patio si no también todo una parte del interior de la casa.

Varias veces se me acercaron sujetos para invitarme a bailar o para beber algo juntos, invitaciones que claramente rechacé, en primer lugar porque yo no bailaba jamás, era pésima coordinando manos y pies, definitivamente el baile no era algo que quisiera hacer en público sin vivir la vergüenza de mi vida; y en segundo lugar porque no me apetecía compartir nada con sujetos desconocidos y además ebrios.

Mientras caminaba me pareció distinguir la cabellera rubia de Rosalie, me apresuré en abrirme paso entre la gente, sin embargo me estaba costando trabajo, sobre todo porque muchos parecían haber bebido demasiado ponche y los movimientos bruscos, los gritos y palabrotas parecían ser la tónica de la noche, definitivamente la fiesta se estaba saliendo de control.

Comencé a caminar por una de las terrazas siguiendo el rastro por donde creí ver a Rosalie, pero en esos momentos una mano en mi cintura me retuvo en mi andar, me volteé pensando que era Emmett o alguno de los chicos, pero grande fue mi sorpresa al darme cuenta que era un chico completamente desconocido.

- ¿Bailas?- me dijo él en un evidente tono de embriaguez.

- No gracias- le dije intentando soltar su mano de mi cintura, pero sin éxito, el tipo tenía fuerzas, aún borracho.

- Vamos…- dijo él enfocándome con algo de dificultad- ¿O al menos bebes algo conmigo?- preguntó acercándome más a él.

En esos minutos se encendió mi luz de alarma mental, miré hacia mi alrededor en busca de alguien que conociera, pero con mi habitual mala suerte no hallé a nadie ni siquiera remotamente conocido, en esos momentos maldije el ser impopular.

- ¿Podrías soltarme?- dije intentando alejarme lo más posible de él, pero fue inútil, el sujeto volvió a acercarme más a él, llegándome de lleno todo su olor a alcohol en exceso.

- ¿Y si no quiero?- dijo él acercándose a mi oído.

Le pegué en las costillas y grité improperios, pero la música a todo volumen y el ambiente absolutamente festivo de todos hizo inútil mi intento de llamar la atención.

Cuando sentí que olía mi cuello comencé a desesperarme ¿Cómo era posible que nadie notase lo que me estaba ocurriendo? Mi corazón comenzó a latir más desesperado mientras inútilmente intentaba zafarme de él. Lo que más me extrañaba es que el chico no parecía tener más edad que yo, y no parecía muy fuerte, pero era imposible para mi soltar su agarre. Me tomó con ambos brazos la cintura mientras yo intentaba huir golpeando su rostro que seguía en mi cuello, mientras comenzaba a sentir sus manos peligrosamente cerca de mi piel.

De pronto todo ocurrió demasiado rápido, en un segundo me vi liberada del forzoso agarre, mientras unos cabellos color bronce se cruzaban frente a mi con una rapidez inusitada, lo siguiente que supe es que el sujeto ebrio estaba en el piso con sangre por el rostro mientras Edward tenía una mirada por completo amenazante que jamás había visto en él.

- Ahora lárgate si no quieres que te rompa algo más aparte de la nariz- dijo en un tono de voz absolutamente intimidante.

En esos momentos éramos rodeados completamente por un círculo de curiosos, yo seguía estando en estado de shock, tanto por la situación recién vivida como por el hecho de ver a Edward completamente furioso, como nunca.

- ¡Bella, Edward!- dijo Alice abriéndose paso entre los mirones, siendo seguida por Emmett, Jasper y Rosalie.

Los tres miraron con asombro al chico que yacía sobre el piso, luego a Edward quien seguía con el puño apretado y pose amenazante y luego a mi, que de seguro estaba roja por la vergüenza, la ira y el susto recién pasado.

- ¿Qué ha ocurrido?- preguntó Alice acercándose a Edward.

- Ha ocurrido que es un imbécil- dijo Edward mirándolo con completo odio- Emmett, hazme el favor de llevar a este sujeto lejos de aquí- dijo Edward posando sus dedos índice y medio en el tabique de su nariz mientras cerraba los ojos, gesto común en él cuando estaba molesto por algo.

Rosalie miraba al sujeto con asco y para sorpresa mía se acercó a mi con el rostro preocupado.

- ¿Te hizo algo?- me preguntó.

Negué con la cabeza. El grupo de curiosos comenzaba a aumentar a nuestro alrededor. En esos momentos Jasper se acercó a su hermana y le susurró algo al oído, inmediatamente ambos desaparecieron entre la multitud, Emmett tomó al chico del suelo y se lo llevó pasando entre la gente y sin tener ningún cuidado si es que el chico se golpeaba en la cabeza mientras él lo llevaba, Alice se fue tras él.

De pronto me vi observando de muy cerca un par de ojos verdes mientras sentía dos manos posarse delicadamente sobre mi cuello y rostro.

- ¿Estas bien?- preguntó Edward.

Yo asentí, él seguía teniendo aún aquella pose algo intimidante y el recuerdo del sujeto oliendo mi cuello vino a mi mente.

Edward seguía teniendo su rostro a escasa distancia del mío, su mirada se suavizó; dejé de estar conciente si seguíamos siendo el centro de atención o no, sólo podía verlo a él y sus impresionantes y hermosos ojos demasiado cerca, como en mis ensoñaciones.

- ¿Te ha…tocado?- dijo él en un susurro algo titubeante, aunque no era necesario ya que al parecer la música había cesado a nuestro alrededor.

Sus palabras llegaron a mi junto con su dulce aliento que me embriagó por completo. Abrí la boca pero no podía articular palabra, mi corazón latía más desbocado que antes.

De pronto, antes que pudiera lograr decir algo, lo vi acortar los pocos centímetros que nos separaban y sentí sus labios sobre los míos.

Y esta vez no era ninguna ensoñación…

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

¡HOOOOOOOOOOOOLAAA! No saben lo feliz que me ha puesto el darme cuenta de lo bien que han tomado esta historia. ¡12 reviews en el segundo capítulo! En serio muchas gracias a las maravillosas doce personitas que han dedicado unos segundos de su tiempo a escribirme sus opiniones y palabras. A todas las lectoras nuevas que se han sumado )

Se los agradezco de todo corazón a: camii granger… Tephy… Lulii… Hikari-chika3rill Cullen… ady… EstrellaDeHieloSabinaCullenBlack… Almudena Aramburu… nAnIa LoKaceria13Kara Cullen

¿Qué les ha parecido el capítulo? Ahora por fin he presentado a todos los personajes principales, aunque me faltan algunos, pero el grupo más importantes de personaje ya esta. No se si se percataron que no puse a Jasper como el chico "dulce" nada más, no me gusta cuando siempre describen a Jasper como el de personalidad más plana de los Cullen, cuando yo no lo veo así, al contrario, y por eso lo describí con sus características mientras era humano: Un lider.

¿Cómo quedaron con ese final? xD ahahahaha

Espero que hayan disfrutado de este cap .. y me digan sus opiniones! ¡Si no les gustó también díganlo! Valoro sus opiniones sinceras.

Quiero decir nuevamente gracias, me esforcé por subir este tercer capítulo pronto, sin embargo les aviso que es muy difícil para mi actualizar los días de semana, ya que estudio, soy hija, amiga y tengo que cumplir millones de responsabilidades como tal, asi que es más probable que mis actualizaciones sean los fines de semana.

Saludos y muchos besos a todos.

Mademoiselle K