Solo contigo

Por Nian

Para Soru

II.

Advertencia: Este capitulo esta un poco fuerte. Espero que no me maten despues de leerlo.

Llego a su casa después de una larga jornada como siempre cansado, sin esperar visitas, la verdad es que quería pasar ese sábado limpiando un poco su casa, hacia días que no hacia nada mas que visitar a su madre o a sus hermanos además de "trabajar".

Se ducho como siempre y durmió bastante, sus gastos del mes aun no estaban cubiertos, pero se sentía optimista y sin grandes preocupaciones decidió no salir hasta el lunes siguiente.

Limpio, lavó y cocinó algo de comida para el, no le agradaba comer solo pero tampoco tenia ganas de invitar a nadie a su casa, desafortunadamente sus planes de descanso en soledad se fueron a la basura al escuchar el timbre de su casa.

Salió a abrir de inmediato sin esperar que uno de sus ex compañeros – su maestro en las artes amatorias – lo visitara al atardecer con algunas botellas de cerveza y sake en sus manos.

—Hola "putito" – le saludo ofensivo como siempre.

—Mitsui – quiso sonreír para disimular su desagrado pero no pudo – que haces aquí, por que no me llamaste antes, hoy no...

—Déjame pasar – entro sin invitación empujando a Hanamichi que parecía no desear su compañía – Estas solo? – dijo acomodando sus paquetes por ahí, esperaba un si, pero solo obtuvo un movimiento afirmativo de parte del pelirrojo.

Sonrió acercándose como depredador a Hanamichi, induciéndole miedo solo con su mirada sexy pero perversa. "Por lo menos viene solo", pensó el pelirrojo y se dejo abrazar por Mitsui.

No esperaba que lo azotara contra la pared con fuerza, ni mucho menos sus besos fieros en su boca, pero si sus manos en sus nalgas apretándolas con ninguna gentileza.

En cuestión de segundos lo desnudo, con violencia como siempre pero esperando obediencia por parte de su "putito" rojo.

—Aquí no por favor – rogó el pelirrojo, logrando que Mitsui lo sostuviera por las nalgas hasta llevarlo a su sillón en la sala.

Ni siquiera lo preparo para la invasión, sencillamente se puso un condón e intento entrar en su cuerpo poco a poco, ignorando el dolor que le causaba a Hanamichi, le gustaba follarlo, le gustaba su olor, le gustaban sus gemidos de placer, y aquellas lagrimitas que derramaba cada vez que lo penetraba sin previa preparación.

—No tan... rápido... Agh! – gimió con fuerza apretando los hombros del moreno que lo lastimaba con sus envestidas – Mitsui... Ah!... por favor... mas lento... AH!

El pelinegro jamás lo escucho y no se detuvo hasta que eyaculo y cayo exhausto sobre el chico mas joven.

La noche no fue muy agradable para Hanamichi, aunque después de lo que tuvo que soportar sabia que Mitsui le pagaría muy bien, como siempre.

Cuando al fin se durmió sobre su pecho, totalmente ebrio, se lo quito de encima con mucha dificultad y se ducho nuevamente, pero estaba muy cansado, no deseaba limpiar el desastre que habían hecho en la sala de su casa, así que se fue a dormir, no sin antes dejar una calida frazada sobre el cuerpo de su cliente.

Al día siguiente Mitsui despertó con una gran resaca y preguntándose donde estaba. Al abrir bien los ojos reconoció al fin el lugar, se puso su ropa y llamo a Hanamichi quien aun se encontraba en la cocina, bebiendo su té.

—Que hora es? – le pregunto cuando este llego a la sala.

—Las 12.

—Carajo! Por que no me despertaste antes?

—No me lo pediste.

—Donde esta mi chaqueta? – pregunto desconfiado y Hanamichi se la dio al encontrarla tras un sillón.

—No me robaste verdad... "putito"? – saco su cartera y contó el dinero dos veces.

—No soy un ladrón – lo miro con odio, jamás creyó llegar a odiarlo, no a Mitsui.

—No me mires así! – le volteo el rostro con una bofetada, se ofendió y con el dinero en la mano lo golpeo otra vez.

—Perdóname – pidió humillado y cubriéndose con sus manos la cara al caer al suelo después del segundo golpe – no lo volveré a hacer – miraba al suelo, tenia que callarse, debía aguantar, ese dinero que Mitsui le daría le resolvería la vida por ese mes – lo prometo.

—Así me gusta – se agacho y levanto por la barbilla el rostro lastimado del pelirrojo.

Llevo su otra mano hasta donde Hanamichi la pudiera ver, beso sus labios sangrantes y le ofreció el gran fajo de billetes por los que el pelirrojo había "trabajado" toda la noche.

Se levanto antes de pudiera tomarlos, esperando que Sakuragi lo mirara curioso, hacia arriba, esperando alguna reacción por parte del mayor.

Le lanzo el dinero a la cara, Hanamichi cerro los ojos, no sabia que le dolía mas, su cuerpo, su cara, su alma, o su orgullo humillado en su suelo de madera.

—Hasta pronto "Putito" – miro hacia el frente ignorando las lagrimas de impotencia que su aprendiz ya derramaba y caminó hasta la puerta – No necesito que me acompañes a la puerta, ya conozco el camino, ja, ja... – su risa se escucho hasta que la puerta se cerró.

—Maldito! Te odio! – en un gemido silencioso exclamo su inconformidad, deseoso de darle la golpiza de su vida, pero se contuvo, miró el dinero y al contarlo sonrió, ya no tenia que trabajar por mas de una semana.

Se levantó al domingo siguiente nada temprano, pero acostumbrado a buscar empleos bien pagados para el mono torpe, leyó el periódico hasta que al fin encontró uno que le llamo la atención, un anuncio que le dio la mejor idea posible.

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N/A: Aquí esta otro capi medio fuerte, espero no haber sido muy mala con mi Hana, aunque creo que si, espero que no me quieran matar después de esto por que aun falta un poco mas je, je, gracias Elena, Kaehana9 y Miguel y hasta el siguiente capitulo.