N/A: He estado recibiendo comentarios diciendo que no es justo que Daryl no tenga su turno para ser emisor en lugar de receptor todo el tiempo, así que aquí está. Él finalmente consigue su turno.


N/T: Holas!

Perdón, perdón, pero quedé trancada con la traducción u.u y aún tengo otras mas en el tintero D:

Bueno, esta historia llegó a su fin.

¡Gracias por leer y comentar ;)

Bye.

Annima c: ¡Claro que continua! Aquí esta. Gracias por comentar e visto que ha sleído algunas de las traducciones que he hecho ;)

conny: Gracias por comentar, perdón la demora :)


Disclaimer: Los personajes The Walking Dead no me pertenecen, lamentablemente.


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Capítulo 3. Turno de Daryl

Muchos días habían pasado desde la noche en que Rick y Daryl se citaron en la escondida oficina del director de la prisión, desorientados por las paredes de la prisión que ahora llaman hogar sin ninguna mención de ello, ni Rick ni Daryl, incluso cuando estaban solos y fuera del alcance del oído de alguien. Ambos se preguntaban si el otro había pensado alguna vez en ello y si volvería a suceder. Rick estaba ahora seguro de que Daryl estaría a su entera disposición y que haría cualquier cosa que él le pidiera, pero se preguntó cómo Daryl realmente se sentía acerca de sus encuentros. Daryl se preguntaba lo mismo de Rick. ¿Fue sólo un medio para liberarse o significaba más que eso? ¿Fue Daryl el único miembro del grupo con el que Rick tenía esos encuentros? ¿Por qué él? ¿Fue una elección o una oportunidad? Estas fueron las preguntas que se arremolinaban alrededor de la cabeza de Daryl mientras yacía solo en la tranquilidad inquietante de la noche en el bloque de celdas del grupo y trató de negar que cada noche, en secreto, esperaba oír el susurro de Rick cortando el silencio, persuadiéndolo para seguirlo a un lugar privado. A medida que cada día se convertía en noche, el tiempo lo llevó más lejos de aquella hermosa horrible mezcla de agonía y éxtasis donde Rick y solo Rick alguna vez le había proporcionado. Después de nueve días de no recibir dicha invitación en las noches, Daryl decidió que sólo había ayudado a Rick en un mal momento y que nunca volvería a suceder. Por un lado, se sintió halagado por el hecho de que él fue responsable de la ayuda, por otro estaba un poco decepcionado de que la emoción hubiese terminado. Había poco para ser feliz o estar emocionado sobre los últimos tiempos en el mundo, y sus reuniones secretas eran una bienvenida distracción de las matanzas y el miedo que esto acompaña al fin del mundo tal como ellos lo sabían. Pasaron mucho tiempo concentrándose en simplemente sobrevivir que todos los placeres habían muerto junto con todos los demás, y sus pocos momentos robados juntos eran un magnífico contraste con eso.

En la décima noche, Daryl sintió sus párpados pesados mientras yacía desnudo en su colchón mirando hacia el techo oscuro del bloque de celdas y tratando de frenar sus pensamientos lo suficiente como para permitir el sueño. Él acababa de comenzar a dormirse cuando un sonido lo llevó bruscamente a la conciencia. Al principio no estaba seguro de si había oído algo en absoluto, hasta que escuchó con atención y lo oyó de nuevo.

— ¿Daryl? ¿Estás dormido? —llegó un susurro familiar. Daryl ansiosamente se levantó de un salto, un rayo de adrenalina se disparó a través cada fibra de su ser.

— ¿Rick? ¿Eres tú? —él tenía más emoción en su voz de la que pretendía.

—Sí. ¿Te desperté?

—No, quiero decir, me estaba empezando a quedar dormido. ¿Qué pasa? —preguntó mientras comenzaba a arrastrarse tan silenciosamente como le fue posible por las escaleras y deliberadamente tratando de jugar al ignorante de por qué Rick estaba allí. Fue cauteloso al tener la esperanza de otra invitación al aislamiento. Con suerte había una brecha en las vallas exteriores o algo que no podía esperar hasta mañana para ser atendido. Cuando Daryl caminó hacia donde estaba Rick, él no dijo nada hasta que el cazador dio un paso hacia abajo y Rick estaba en marcha quedando a pocos centímetros de distancia de él.

— ¿Está todo bien? —preguntó Daryl, preocupado e intrigado por el silencio de Rick.

—Sí, todo está bien —dijo, mirando el cuerpo de Daryl vestido sólo con unos vaqueros negros que tenían un agujero en la rodilla, las sombras y luz tenue de la luna bailaban alrededor del torso sin camisa de Daryl. Entonces, se inclinó para susurrarle al oído, asegurándose de que nadie más se enterara de lo que estaba a punto de decir.

—Me preguntaba... si deseas volver a la oficina de nuevo conmigo —dijo con una tímida sonrisa en su voz. Daryl permaneció aparentemente imperturbable, pero por dentro se estaba regocijando, aunque fuera en contra de su voluntad y para su propia sorpresa. Estaba demasiado atrapado dentro de su propia cabeza que ahora estaba comenzando a nublarse con las feromonas para darle a Rick una respuesta, lo que hizo que Rick entrara en pánico un poco—. Si tú no quieres, sin embargo, está bien —añadió abruptamente.

—No, yo sólo... —Daryl dio una leve risita nerviosa en lugar de llegar a equivocarse con las palabras—. Sí. Sí, vamos.

Incluso en la oscuridad Daryl pudo ver como la sonrisa se dibujó en el rostro de Rick.

—Bueno. Vamos entonces —dijo Rick, con una sonrisa inquebrantable. Daryl se giró para subir las escaleras rápidamente y agarrar su ballesta, en caso de que se encontraran con algún problema inesperado en el camino.

Caminaron juntos en silencio, ni una palabra intercambiada entre ellos. La linterna de Rick estableció una atmósfera inquietante contra el oscuro silencio de las largas y sinuosas catacumbas de la prisión. Daryl se dio cuenta de que el paso de Rick pareció tomar más ritmo en cuanto más se acercaban a la oficina. Esto lo hizo sentir bien, el cómo Rick estaba mirando hacia adelante como él. Finalmente, llegaron a la puerta de la oficina. Rick la abrió cautelosamente, su linterna brillo alrededor de la totalidad de la habitación para asegurarse de que no tenían ningún caminante entre ellos, Daryl sacó su ballesta en previsión de tal. Una vez que ambos estuvieron satisfechos, entraron. Rick otra vez cerró y bloqueó la puerta detrás de ellos. Se dirigió a la mesa y comenzó a rebuscar en el cajón del medio los cerillos que había estado usando para la docena de velas que pudo preparar. A medida que los encontró, comenzó encender las velas una a una, Daryl no pudo evitar preguntar a Rick. Su curiosidad pudo más y tenía que tener una respuesta.

—Uhm… ¿Rick? —preguntó tímidamente

— ¿Si? —preguntó Rick, todavía encendiendo las velas.

— ¿Soy el único con el que tienes estos… encuentros? —preguntó Daryl en voz baja y desconcertada, casi avergonzado de lo que quería saber.

—Sí… sí —dijo Rick tranquilizadoramente mientras se volvía hacia Daryl después de encender la última vela—. Tú eres el único.

—Oh. Bueno. Tenía curiosidad... ya sabes... —respondió Daryl torpemente mientras comenzaba a morderse nerviosamente la uña del pulgar.

—Sí… —contestó Rick, en un tono seductor en su voz mientras se acercaba a Daryl y lo miraba con sus ojos azules inquietantes— eres solo tú.

Él anhelaba el toque de Daryl, un beso de él. Tenía que tenerlo ahora. Comenzaron besándose dulce y suavemente al principio, pero rápidamente se volvió más apasionado e impaciente mientras se alejaban de la puerta y se movían hacia la habitación; las manos de Rick estaban plantadas firmemente en las caderas del cazador, Daryl ahuecando la cara de Rick por lo que poco a poco se acercaron a la mesa en medio de la habitación. Rick se separó del beso para recorrer sus labios a través la mejilla de Daryl y su oído. Le mordisqueó suavemente el lóbulo antes susurrarle sensualmente —Sabes, he estado pensando. No es justo que siempre me des la ventaja, por así decirlo. Así que pensé que esta vez, tú podrías tenerla.

Daryl se apartó para mirar a Rick con una pregunta, sin saber exactamente lo que quería decir. Rick se dio cuenta de la confusión de Daryl y sonrió tímidamente, alejándose de él mientras empezaba a desabrocharse la camisa, arrojándola al suelo. Luego desabrochó y bajó la cremallera de sus pantalones, dejando la bragueta abierta mientras susurraba a Daryl —Ven acá —Daryl obedeció, y se acercó a Rick, todavía inseguro acerca de dónde iba esto. Rick retrocedió contra el escritorio y miró fijamente los ojos de Daryl durante un momento antes de darse la vuelta y presionar su espalda desnuda contra el pecho desnudo de Daryl. Alzó la mano y detrás de él y agarró la parte posterior del cuello de Daryl y le dio un pequeño empuje sugerente en la entrepierna. Daryl entendió ahora lo que quería decir. Las cosas se iban a dar vuelta esta vez y Daryl finalmente iba a llegar a experimentar el otro extremo de esta situación. Rápidamente besó el hombro de Rick antes de susurrar suavemente en su oído — ¿Seguro?

—Sí —sonrió Rick—. Le he dado muchas vueltas. Sólo... sólo tienes que hacerlo lento, ¿De acuerdo?

—Lo haré —prometió Daryl. Rick giró la cabeza y apretó el cuello de Daryl mientras lo besaba. Mientras se besaban, Rick llevó su otra mano hacia atrás para desabrochar y abrir la cremallera de los pantalones del cazador. Luego deslizó su mano por debajo de la cintura de calzoncillos de Daryl y comenzó a masajear la masculinidad ya endurecida. Una oleada de placer y emoción se apoderaron de Daryl y aumentó con cada golpe de la fuerte mano de Rick.

—Bien, entonces —dijo Daryl con una seductora voz baja— vamos a hacer esto.

Puso ambas manos en medio de la espalda de Rick y rápidamente lo empujó boca abajo y se inclinó sobre el escritorio. Él apretó los hombros de Rick con fuerza antes de correr sus manos suavemente por su espalda hasta que llegó a la cintura, la agarró y agresivamente la bajó hasta la mitad del muslo. Se quitó sus propios pantalones y se lubricó a sí mismo con saliva lo mejor que pudo antes de intentar penetrar a Rick, quien llevó una mano atrás y agarró suavemente el miembro sólido de Daryl ofreciéndole orientación en él. Daryl dio un empujón suave y lento hacia adelante con sus caderas hasta que estuvo completamente envuelto dentro de Rick. El placer superó todo su ser mientras se acomodaba en un ritmo deliberado y constante en Rick, todavía boca abajo sobre la mesa, dejó escapar gruñidos y suspiros de incomodidad y el placer aumentó. Daryl se mostró inflexible sobre ir más lento y pausado que cuando Rick estaba con él, la intención de no causar más dolor a Rick era absolutamente necesario; a pesar de que estaba luchando con fuerza por el deseo de empujarse en él tan rápido, duro y profundo como pudiera. Daryl apoyó las manos en las caderas de Rick mientras inclinaba la cabeza hacia atrás y cerró los ojos; determinado en disfrutar plenamente de cada minuto de esto. Se centró en nada más que la abrumadora sensación de placer que venía deslizándose fácilmente dentro y fuera de Rick. Con cada golpe hacia adentro, el placer aumentó y comenzó a subir hacia el éxtasis. Rick había aliviado su dolor y estaba más acostumbrado a ello. Su atención se desplazó hacia su propia incomodidad de proporcionar a Daryl tanto placer como fuera posible. Después de todo, él había ganado de varias maneras. Él siempre estaba justo al lado de Rick en todo lo que lo necesito, y esto solo lo demostró. Llegó detrás de él para agarrar el muslo de Daryl diciéndole con los dientes apretados y con evidente esfuerzo —Follame. Duro. Hazlo —ese fue todo lo que necesito Daryl mientras apretaba las caderas de Rick y aumentaba la velocidad e intensidad. Pronto él se estaba empujando dentro y fuera de Rick tan duro, rápido y profundo que estaba haciendo un esfuerzo consciente para no hacerlo, y su cuerpo se electrificó con gratificación y puro placer desvergonzado. Daryl se dio cuenta de que Rick parecía disfrutar de lo duro que estaba llegando, por lo que decidió añadir un poco más a él mientras tomaba su mano justo al lado de la cadera de Rick y agarró un puñado de su pelo, tirándolo de espaldas hacia él. La cabeza de Rick disparó de nuevo hacia Daryl y soltó un gemido — ¡Joder, sí!

— ¿Sí? ¿Si te gusta eso? ¿Eh? ¿Te gusta duro? —bromeó Daryl mientras continuaba tirando del pelo de Rick y se empujaba profundamente en él con toda la fuerza que pudo reunir.

— ¡Sí! ¡Sí! ¡Ohh... sigue adelante! ¡No pares! —animó Rick. Daryl no tenía ninguna intención de parar. La crudeza, la energía primitiva y la cercana brutalidad junto con la obvia confianza que Rick estaba inculcando a Daryl dándole el control completo de esto era lo más sexy, lo más erótico que Daryl había experimentado, y le empujaba al borde rápido. Él sintió que se aflojaba cuando empezó a temblar y a respirar tan rápido que se estaba sintiendo mareado. Ambos hombres estaban empezando a sudar por el esfuerzo y su piel brillaba y resplandecía en la luz suave de las velas.

— ¡Oh Dios... oh mierda! —exclamó fuerte Daryl, el orgasmo más intenso que había experimentado alguna vez recorrió su cuerpo y disparó con fuerza dentro de Rick, que estaba sorprendido por lo mucho que se deleitaba con la sensación de Daryl pulsando profundo en su ser. Se quedó sin aliento mientras su propia excitación comenzó a temblar bajo sus pies, y presionado entre su estómago y la fría madera de la mesa, él también lanzó varios chorros largos de esperma sin aplicar contacto en esa área. Cuando la satisfacción de Daryl residió, también lo hizo su empuje, hasta que se detuvo por completo. Estaba tan mareado y aturdido por la intensidad del clímax que acababa de experimentar, se desplomó encima de Rick, todavía tranquilamente oculto dentro suyo; y esperó a que su ritmo cardíaco y su respiración volvieran a la normalidad. Exhaló tan fuertemente como si acabara de correr una maratón. Rick jadeó igual de fuerte, y se mantuvo en ese abrazo post-coito durante unos diez o quince minutos. Cuando sus signos vitales regresaron por fin a la normalidad, Rick comenzó a reírse entre dientes ligeramente.

— ¿Qué es tan gracioso? —preguntó Daryl, confundido e inseguro de si debía sentirse inseguro y avergonzado o no.

—No puedo creer lo que acaba de suceder —respondió Rick, sin dejar de reír.

— ¿Qué? —preguntó Daryl.

—Tengo un poco de un lío para limpiar aquí —respondió Rick.

—Pero tus dos manos estuvieron todo el tiempo sobre la mesa, ¿Cómo ocurrió? —preguntó Daryl.

—No sé, pero lo hice —Rick sonrió con un suspiro—, sólo eres tan bueno, supongo.

Daryl se sonrojó por la combinación de halagos y timidez cuando sonrió. Pronto se retiró de Rick, que agarró la caja de Kleenex que se habían aplicado la última vez que estuvieron juntos y comenzaron a limpiarse. Daryl inmediatamente se puso la ropa de nuevo, de repente se sintió un poco incómodo ya que el deseo sexual se había disipado. No sabía si debía tomar su ballesta y dejarlo como lo había hecho antes, o continuar quedándose por un momento. Se dio cuenta de que él no quería irse. Cuando Rick se limpio, se dio la vuelta y se dio cuenta de que Daryl se había vestido ya.

— ¿Cuál es la prisa? Tú no tienes que irte inmediatamente sabes —dijo casi en voz baja.

—No sabía que querías que me quedara —respondió Daryl.

—Bueno... quiero decir... es tarde. Tal vez deberías quedarte aquí esta noche conmigo para asegurarnos de que no despiertes a nadie mientras vuelves —dio una excusa Rick. Realmente sólo quería dormir con Daryl a su lado.

— ¿Qué pasa si alguien se da cuenta de que me fui? —preguntó Daryl.

—Sólo vamos a decir que viniste, te busqué y te pedí que vinieras a ver algo conmigo. Algo que bien podría haber sido una ruptura en las paredes o algo. Y entonces las baterías de mi linterna murieron y no podías ver con seguridad el camino de regreso al bloque de celdas por lo que sólo dormiste aquí.

—Suena como si ya hubieses calculado todo esto de antemano —sonrió Daryl.

—Bueno... tal vez. Vamos, hay espacio en mi colchón para nosotros. Debemos dormir un poco, ¿No? —instó Rick.

—Okay —respondió Daryl mientras hacía su camino hacia el colchón en la esquina. Se acostó mientras Rick se ponía sus pantalones de nuevo, y luego se unió a Daryl en el colchón. Fue un ajuste perfecto y cercano, pero les hizo acomodarse. Rick tiró la manta sobre ellos y ambos casi al instante cayeron en un sueño profundo y satisfecho; la espalda desnuda de Daryl contra el pecho desnudo de Rick y el brazo de Rick sobre Daryl. Ninguno de ellos tenía que preguntarse lo que el otro estaba pensando o sintiendo, era evidente en su toque, ya que ambos durmieron más profundamente de lo que lo habían hecho incluso la última vez.

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