Título: Un arma secreta
Autor: BlackSensei
Clasificación: M (por posible lenguaje o lemon)
Advertencias: Slash, relaciones homosexuales. Se mantiene toda la historia igual hasta justo antes de la batalla final. Posiblemente utilizare tanto hechos de los libros con los de las películas.
Disclaimer: Harry Potter, su mundo, trama y personajes no me pertenecen. Son creación de J.K. Rowling.
Notas: El prólogo contiene el primer texto que escribí en un momento de inspiración y del cual inició a surgir toda la trama.
Capítulo 2
24 de Diciembre 1998
Un simpático moreno de ojos chocolate caminaba grácilmente entre el campamento militar 3634 del Bando de la Luz, nombre oficial otorgado a las tropas de la fusión entre la Orden del Fénix y el Ministerio de Magia Británico.
El campamento 3634 era ubicado en los terrenos de la Madriguera y la antigua casa de los Weasley se había convertido en un centro de operaciones.
Los altos mandos dormían dentro de la edificación y el resto de las tropas estaba en los campamentos estilo militar muggles fuera del lugar.
Por supuesto, gracias a la magia los terrenos permanecen en condiciones habitables comparadas con las tormentas invernales típicas de la época en Gran Bretaña.
El moreno rió entre dientes al pasar a un grupo que jugaba a la botella y que gritaba ante las dos pobres almas que habían sido elegidas por el artefacto para besarse.
Era la noche de víspera de Navidad y los soldados habían logrado infiltrar alcohol al campamento, cosa que realmente no era tan sorprendente si se tiene en cuenta que los encargados del 3534 eran los gemelos Weasley.
Tras atravesar la mitad del campamento finalmente llegó frente a las puertas de la madriguera. Un guardia en la puerta registró el escudo de su uniforme y le dejó pasar sin hacer preguntas.
Dentro del cálido recinto el moreno, que si alguién observador lo analizaba concluiría que era la viva imagen de lo que sería el hijo de Blaise Zabini y Pansy Parkinson.
— Scorpius - llamó una voz desde la cocina, al acercarse el moreno reconoció a nada más y nada menos que al, ahora Capitán, Kingsley.
— Capitán - asintió respetuosamente el moreno - No sabía que ya había llegado.
— Es un secreto para las tropas mi llegada, no quiero que armen un alboroto por mi presencia - desestimó el hombre con un movimiento de mano - además, quería deleitarme con la comida desde temprano, mira que eso de no tener esposa para que me cocine - se carcajeo el hombre.
Scorpius pusó los ojos en blanco ignorando el intento de bonachonería del hombre, que de hecho había sido altamente sexista, tenía que tratarse de un Hufflepuff por supuesto.
— ¿A qué se debe su llamado? No creo que me haya invitado para unirme a la cena navideña de los Weasley - sonrió de medio lado.
— Por supuesto - el hombre ignoró su tono venenoso - Fluffy arrivó hace un par de horas para limpiar el caldero.
El cuerpo moreno se tenso inmediatamente.
— Pero que cosas digo - se carcajeo el hombre - no es necesario hablar en clave ahora, pero en fin, obviamente te necesitamos constantemente durante las próximas semanas.
— ¿Cuanto se quedarán?
— Esta semana aquí pero los enviaremos al cuartel general pronto, allí es donde se harán las sesiones.
Aunque el vejete de Dumbledore había muerto el Bando de la Luz había mantenido las ridiculeces del hombre como codigo clave. Eliminando solamente el exagerado uso de la palabra "Caramelo de Limón".
Fluffy se había implementado cuando los estúpidos gryffindors encargado del código se dieron cuenta que "El trió de Oro" era demasiado obvio para llamar a Potter, Weasley y Granger.
Y limpiar el caldero se refería al entrenamiento mágico con el que capacitaban a las tropas del bando de la luz. Una especie de curso de auror express, pero ya que entrenamiento compartía partes de la runa con caldero y limpiar, aritméticamente, coincidía con especial. Los "entrenamientos especiales" eran limpiar los calderos.
Tras perder la batalla de Hogwarts y con la posterior alianza oficial de la orden con el ministerio se había declarado una guerra civil contra el lado oscuro.
Y por ende muchos jóvenes más habían sido reclutados para unirse a las filas del bando de la luz. Y por supuesto, estos tenían que ser entrenados para la batalla así que durante los tres primeros meses se habían dedicado a enseñarles de la forma más espartana posible. Y había valido la pena.
Si, Draco había logrado salvar la vida de Lord Voldemort.
Habían sido varias semanas extenuantes pero pronto el Señor Oscuro se estabilizó.
Entonces Draco se había convertido en el consentido del señor de las tinieblas y el único portador de una deuda de vida con el líder del lado oscuro.
Sin embargo, el daño había sido casi mortal por lo que la recuperación había tomado varios meses.
Una semana después de la semana los medios habían tomado la figura de Harry Potter y lo habían canonizado mucho más que antes. Volviéndolo casi un messiahs, todo para que los magos pusieran su fe ciega en él y olvidaran el hecho de que se les venían encima muchos años más de guerra y genocidio.
Pero literalmente habían hecho una figura del aire porque tras un discurso, todo sea dicho fue uno muy inspirador, durante los funerales de la Batalla de Hogwarts El Elegido había desaparecido de la faz de la tierra junto a sus inseparables amigos alias al comadreja y la sabelotodo.
Cuando Draco curó definitivamente a Voldemort finalmente pudo salir de la prisión en la que se había convertido el refugió en las catatumbas.
Después de semanas finalmente pudo salir con la frente en alto, y como buen Malfoy, dando órdenes.
Porque aunque la loca de Bellatrix todavía mantenía su posición como la mano derecha de Voldemort Draco sabía que como mínimo el era la mano izquierda del señor oscuro si lo quería.
Y desde su posición privilegiada Draco se encargó de asegurar a sus padres y amigos. Porque Blaise y Pansy habían sobrevivido a la batalla de Hogwarts.
Ambos habían llegado un día, el rubio había pasado 12 horas seguidas tratando a Voldemort y lo esperaban fuera de la habitación.
Ninguno había sido nunca muy expresivo y abrazarse no era una opción por lo que habían pasado al menos dos minutos solo mirándose el uno al otro. Pero sin duda un…
— ¿Así que ahora eres la puta del Lord Oscuro?
De Pansy había dicho mucho más que cualquier cursilería Hufflepuff y tras una carcajada grupal su relación había regresado a como era antes de la batalla.
El padre de Pansy había escapado por poco de los aurores pero la madre de Blaise no había tenido tanta suerte, había recibido el beso del dementor en Azkaban sin un juicio como muchos más mortifagos. Sin importar su edad o rango en el lado oscuro.
Draco había visto a Gregory desde el primer día por los pasillos, siempre a la sombra de su madre, claramente afectado. Pero la señora Goyle no le permitía a su hijo acercarse a él temerosa de que no podía sanar al Lord y ellos salieran afectados entonces.
Uno de sus nuevos privilegios es que podía librarse de ir al campo a asesinar muggles en su puesto como jefe del nuevo departamento médico de lado oscuro, si algo debía otorgarle a Voldemort es que aprendía de sus experiencias y ahora un equipo completo estaba listo para tratar a los heridos en batalla.
Un poco después de la batalla final había sido contactado por Kingsley, y en una casa donde estaban solo ellos y un ya completamente recuperado Severus marcaron las pautas de su nueva posición como único espía de la orden y su papel dentro de esta.
Sin duda lo necesitaban para conocer los movimientos del otro bando pero también en sus filas para entrenar a los nuevos. Ahí había nacido la fachada de Scorpius, solo una nueva cara para que nadie se enterará que se trataba de él pero fuera productivo para su bando, Draco sabía que era solo una forma de darle más trabajo pero aceptó, después de todo ¿quién mejor que él para entrenar en las artes medicinales y lectura de mentes?
Por supuesto, Draco se preocupo por decir en voz alta esos pensamientos, no siempre podía ser humilde solo por esconder que era claramente superior al resto de los humanos.
Además, sin preguntarle a nadie, había reclutado a Blaise y Pansy como espías. Y obviamente, como él sabía, estos habían aceptado.
Nadie había podido decirle nada porque ninguno de sus novatos, jóvenes reclutados oficialmente a unirse a su causa. Todos mayores de 20 años por ley. Le podía ganar a las habilidades que él sabía sus amigos tenían.
De hecho era acertado decir que los líderes del Bando de la Luz le debían un enorme favor por reclutarlos.
Con el tiempo el Lord, sutilmente influenciado por Draco, había elegido a Pansy como su espía en la orden debido a las excelentes habilidades de la chica con el Glamour. Y es que hasta Draco se preguntaba si su amiga no usaría un Glamour desde niña para hacerse más guapa, las habilidades de la chica daban cabida a sospechar.
Así que la morena había entrado a las tropas como una muy voluptuosa versión femenina de Draco, convirtiéndose en la única doble espía del momento.
Hablando del diablo. Tras dejar a Kingsley y sus malos chistes en la cocina, antes de que se diera cuenta de su repentina tensión, se encontró con la ahora rubia saliendo de lo que parecía el baño de invitados tras un musculoso soldado que portaba un brillante anillo de matrimonio en su mano izquierda y al verlo, sonrojado, había huido al otro lado del pasillo.
— Que puta - escupió con mala cara Scorpius.
— ¿Me hablas a mi? - se hizo la desentendida la chica acercándose a él con una sonrisa felina que le había dado su seudónimo, Lynx.
— Se que es normal querer parecerse a mi, querida, pero… cuando te los tiras con esa apariencia parece que yo lo hiciera - ambos se dieron un empujón como saludo.
— ¿Debo asumir que si tu estas aquí Jin también viene?
— Muy acertada para estar recién follada, Lynx - llegó la voz desde el otro lado del pasillo.
Un castaño de apariencia y rasgos vulgarmente promedios se acercó a ellos, igual que su físico su seudónimo era igual de aburrido, Jin.
— ¿Lo han oído? - se podía oler el ligero aliento de Hidromiel ahora que lo tenían más cerca - Nos traen porque llegó Potter con sus dos amiguitos.
— Y mejor aún, quieren que les enseñemos - rió la rubia - como da vueltas el mundo.
— ¿Que te puedo decir? Cuando eres el mejor todos terminan pidiendo tu ayuda, ¿no es así Scorp?
El moreno estaba con la mirada perdida en la pared del pasillo, demasiado tenso como para esconder su estado de sus amigos.
Y es que incluso aunque ese par eran sus mejores amigos de toda la vida no había razón para contarles que había besuqueado al Niño que Vivió.
Había pensado más de lo saludable en el intercambio de saliva que mantuvo con San Potter durante los nueve meses que habían pasado desde ese día… y no había llegado a entender que lo había cegado para hacer semejante cosa.
Y lo peor, es que era plenamente consciente de que él fue quién había besado al héroe y este, ni una sola vez, había iniciado el contacto.
— ¡Hey! - un empujón de Pansy lo sacó de sus pensamientos.
— Solo espero que no nos dé más trabajo, ya los ayudamos lo suficiente - dijo lo más digno que pudo.
Pero la mirada que compartieron sus amigos le indico que no podría engañarlos.
— Voy a buscar a Severus
Dijo antes de, literalmente, huir escaleras arriba.
Con todo su padrino era la mejor opción para distraerse, tras curarlo en la batalla de Hogwarts se habían convertido mucho más cercanos que antes.
Scorpius bajaba las escaleras junto a Severus tras recibir un patronus de Kingsley anunciandoles que era hora de la reunión.
En la sala ya se encontraban los miembros más cercanos de la orden saludando efusivamente al trío dorado.
Aunque habían estado escapando por tanto tiempo los gryffindors se veían bien, limpios y bien alimentados, para todos menos Molly Weasley por supuesto, además de tener unas amplias sonrisas por participar en el que seguramente era su primer encuentro con la sociedad en mucho tiempo.
Scorpius se sentía más preparado ahora, ¿el plan? hacer como que nada había pasado. Simple ¿no? después de todo ahora era Scorpius, líder del escuadrón médico del Bando de la Luz.
— Harry déjame presentarte - el hombre lobo Lupín no se había despegado del cuatro ojos ni un segundo.
La atención de Harry se fijó directamente en él y sus dos amigos, que habían llegado a su lado en algún momento. Pero antes le dedicó una inclinación a Severus quien estaba a su lado.
— Profesor
— Potter - respondió escupiendo cada sílaba Severus.
— Este es el grupo del que te hable…
Pero la presentación fue interrumpida por un portazo de la puerta principal que mostró a una Ginevra Weasley sonriente quién corrió como si se tratara de una estúpida película muggle hacía Potter con todo su largo y pelirrojo cabello ondeando llenando la sala de un asqueroso olor a flores.
¿Como carajos era posible que la comadrejilla sudara el aroma de una rosa? Que desagradable.
Cuando la chica llegó finalmente a Potter ¿acaso había corrido en cámara lenta? el imbécil la alzó en brazos girándola por el aire en medio de un abrazo.
El ahora moreno tuvo que contenerse para imitar arcadas.
Si alguna vez se había preguntado si la parejita más nombrada por Corazón de Bruja realmente seguía junta, no que le interesara claro, esta escena cliché de comerciales baratos respondía toda sus dudas.
Un suspiro lleno la sala.
— ¿Es que al menos por una vez no le es posible saludar a su hermano primero? - Ron le lloriqueaba a la sabelotodo.
— Ya deberías haberlo superado - rió la chica sin dejar los brazos de Harry.
Un carraspeo, de Severus, cambió la atención de los presentes hacía el.
— Creo que estamos aquí para una reunión y no tenemos precisamente todo el tiempo del mundo.
— Es verdad - apoyó Kingsley - resolvamos los asuntos oficiales primero para poder cenar todos juntos pronto, vamos chicos.
El hombre hizo una seña para que lo siguieran. Y se encaminó hacia una habitación al fondo de la casa.
Severus y los tres espías lo siguieron inmediatamente y tras despedirse y prometer volver pronto el trío dorado también lo hizo… junto a la comadrejilla por supuesto.
— Ginevra querida - dijo Kingsley claramente abochornado - es un tema delicado…
Intentó mediar el hombre sin sonar brusco, la cara descontenta de la chica lo decía todo.
— No hay nada de lo que nos tengan que decir que ella no pueda oír - salió Ron en defensa de su hermana.
— Usted no es quién para determinar eso, Weasley - arrastró Severus, ganándose miradas de odio del susodicho, su hermana y Harry.
Cuando estos estaban a punto de saltarle a la yugular a Severus la castaña, y aparentemente la única sensata, intervino.
— Lo siento Ginny, pero tienen razón, te vemos en unos minutos
— ¡Hermione! - chillaron al mismo tiempo los hermanos.
— Lo siento - repitió con voz firme la chica, el ahora moreno recordó ese tono de voz de justo antes de que la chica le partiera la nariz de un puño.
— Pero, Mione…
— Debe haber una razón, Ginny seguramente es por tu seguridad. Por favor
Con un infantil puchero la ridícula pelirroja fijó su mirada en Harry. La atención de la sala se dirigió a él. El moreno pareció encogerse en su sitio, incómodo.
— Te alcanzamos en un momento - murmuró finalmente.
Y entonces la chica, claramente enojada, se dio media vuelta y se alejó a zancadas.
— Harry - regañó Ron
Los tres Slytherin se miraron con iguales expresiones de burla.
— Muy bien - Kingsley cerró la puerta y selló la habitación con varios hechizos.
— Después del espectáculo tal vez podemos iniciar a comportarnos como adultos
Emponzoñó la situación Severus. El hombre nunca decepcionaba a sus ex alumnos.
— Como les comente en mi última carta, el momento de regresar que les prometí es ahora - inició Kingsley - Pero muchas cosas han cambiado en su ausencia.
— Lo que tienen aquí es un ejército - habló Hermione - Niños han sido reclutados…
— Todos mayores de edad, que eligieron unirse a nosotros - interrumpió Jimmy, con voz militar.
Si con algo se había comprometido el chico era con los soldados del lado de la luz, al ser el menos activo de los tres en el bando del señor oscuro pasaba la mayor parte de su tiempo entre las filas entrenando a los escuadrones.
— Un gran avance si pensamos en los jóvenes de 17 años o menos que se unieron a la batalla de Hogwarts solo porque no tuvieron otra opción, ¿No cree señorita, Granger? - terminó.
Hermiones alzó el mentón con dignidad pero no dijo nada más.
— Bueno, aparentemente debemos apresurar un poco el tema de las presentaciones - interrumpió Kingsley.
— Tal vez sería sabio iniciar primero con el protocolo - medio amonestó Severus al hombre.
Si ponias la situación en términos sencillos Kingsley era el líder y representante del acuerdo con el ministerio, como jefe de aurores y Severus era el líder predecesor de Dumbledore en la orden. Sin embargo, en general, los hombres compartían su liderazgo sin problemas.
— Como les comente es esencial que ustedes pasen por el entrenamiento de los soldados - Ron abrió la boca - claro - lo interrumpió Kingsley - se que ustedes están altamente preparados y han luchado solos contra el lado de la luz, pero aún les falta mucho que aprender y deben acoplarse a la nueva forma de combate, la militar.
— Estamos de acuerdo - hablo la castaña, aparentemente ya habían tenido esa conversación a pesar de la mala cara de Weasley.
— Entonces ellos son… - se aventuró Harry.
— Exactamente, señor Potter - medio sonrió Snape - son sus profesores.
A eso siguió un momento de silencio en el que el trío de oro miraba dudoso a los chicos frente a ellos.
— No es por ser grosera… - interrumpió tímidamente Hermiones.
— Solo eso ya hace groseras tus próximas palabras - la corto Lynx rudamente.
Vale, Draco debía admitir que estar nueve meses como soldados tal vez había vuelto a sus amigos mucho más agresivos que antes.
Lo que para él no era malo, cabe resaltar. Pero él sabía, en los últimos meses mientras los escuadrones de la luz eran cazados como presas mientras intentaban defender a los muggles. Y aunque Draco solo había acompañado a un par de misiones altamente importantes, ya que su papel lo mantenía en otros asuntos normalmente, sus amigos si debían ver compañeros morir diariamente para defender al trío sentados frente a ellos… juzgandolos.
En misiones se habían adoptado medidas de obliviate de rutina para mantener la información de las operaciones seguras en caso de ser atrapados en interrogados con veritaserum o legeremens.
Los soldados solo seguían órdenes sin hacer preguntas sobre el peligro u objetivo por el que arriesgaban sus vidas. Todo porque cualquier información no borrada de sus mentes podría caer en manos de los mortifagos.
Y aunque los tres Slytherin informaban de cada movimiento no podían evitarlos todos o revelarían al bando de la oscuridad que tenían espías y disminuiría el valor de esas armas secretas. Y también, muchos ataques no eran planeados, solo contaban con la mala suerte de toparse con mortifagos.
Así que Draco entendía el que sus amigos se comportan de esa manera, después de todo ahora las tropas eran su familia.
— Solo quería resaltar - la castaña no se amedrento - de que no parecen mucho mayores que nosotros.
— No lo son - asintió Kingsley - pero son los mejores.
Los slytherins casi hacen sonar sus cascabeles mientras las palabras se les subían a la cabeza.
— Ellos son quienes le enseñaron a los maestros que entrenan actualmente a las tropas.
Hermiones solo asintió, la idea de seguir estudiando después de tanto tiempo atraía a la chica lo suficiente como para morderse la lengua en sus comentarios.
— ¿Y que se supone que nos van a enseñar personas de nuestra misma edad? - pregunto Weasley.
— Hechizos de combate, médicos, manejo de la mente y combate - respondió Kingsley sin inmutarse por el tono del pelirrojo - entre muchas cosas más.
— Kingsley y yo también seremos sus instructores - agregó Severus.
— Pero hay cosas en las que ellos podrán enseñarles mejor incluso que nosotros - el hombre sonrió amistosamente palmeando la espalda de Blaise, quien estaba más cerca de él, con confianza - este chico aquí es alias Jimmy.
Tres pares de ojos se posaron el ahora castaño que solo atinó a asentir secamente.
— ¿Alias? - preguntó Harry.
— No solamente decidimos implementar el uso de la máscara para proteger la identidad de los soldados - inició Severus.
Draco sonrió de medio lado, esa había sido su idea. Aunque un par de estupidos Gryffindors de la orden se habían opuesto diciendo que como el bando del "bien" debían ser honorables y dar la cara, no como los mortifagos. Finalmente la idea de la máscara se había adoptado, ya que los igualaba en ventajas sobre la identidad con los mortifagos y además defendió a muchos familiares en caso de alguna venganza.
Por supuesto la máscara no era terrorífica como la de los vasallos de Voldemort, la de ellos era una negra y simple versión de la máscara de pájaro, con un pequeño pico que, se suponía, les daba un ligero toque de Fenix.
Aunque el diseño le parecía de más Draco se daba por satisfecho de que hubieran adoptado su idea y ya que la máscara se pegaba a su dueño mágicamente también los protegía en batalla.
— También adoptamos alias por precaución en los altos mandos, eso junto a mensajes codificados en Clave…
Hermione en ese momento levanto la mano pidiendo la palabra.
— No estamos en clase- gruñó Draco, ¿acaso no le daba pena?
— ¿También nos enseñaran los códigos?
— Si, señorita Granger - asintió Kingsley - de hecho, yo seré quien lo hará, son una mezcla de runas y aritmancia. Donde la primera generalmente se da a los adjetivos y la segunda a los verbos.
Las caras de Potter y Weasley eran de pura confusión pero la de Granger era de fascinación pura.
— Jimmy, principalmente, se encarga de ataque físico...
— Es decir, lucha - interrumpió el castaño, los otros dos Slytherin rieron por el tono de obviedad usado por su amigo.
— Y estrategia - continuó Kingsley como si nada.
— No pretendo enseñarles como crear una estrategia - sonrió de medio lado Blaise cuando Harry quiso abrir la boca - solo que se familiaricen con las que usan los escuadrones, tranquilo Potter
El trío de oro se miró confundidos, en general acostumbrados a que les hablaran con respeto y sobretodo admiración hacia Harry.
— La joven a su lado es alias Lynx - la chica asintió, aún riendo ligeramente por los comentarios de Blaise.
Draco no pudo evitar notar como el idiota de Potter analizaba más de lo normal el cuerpo de su amiga. Moralistas gryffindors estúpidos, ante un par de tetas se les iban a la mierda todos los valores.
— Se especializa en transformaciones, ya sea de apariencia física que son muy utilizadas pero también de objetos.
— En servicio todos los soldados deben sobrevivir de la nada, transformar su propia tienda y lograr transformar incluso troncos en comida - agregó Severus.
— Exactamente, Severus y junto a ella tenemos…
— Scorpius - se presentó a sí mismo el moreno - hechizos de combate y médicos.
La atención de Potter, que no se había despegado de Pansy a pesar de que la conversación había continuado, posó sus ojos en él de inmediato.
Sí, aunque sus cuerpos eran diferentes ninguno de los tres habían considerado necesario cambiar sus voces… ¿ups?
El elegido bloqueo un par de veces pero finalmente cerró la boca, decidido a no decir nada.
— Perdón profesor, pero, ¿y usted? - se aventuró Hermiones.
— Legeremens y Oclumancia - respondió parcamente el hombre- a excepción del señor Potter…
— ¿Disculpe? - saltó el nombrado.
— No cometo el mismo error dos veces, yo ya lo intente con usted… Potter
— Pero…
— Yo me encargare, en su caso - interrumpió Scorpius al moreno de lentes.
La conversación continuó pero esta finalmente se enfocó en una curiosa Hermiones y Kingsley sobre algunos detalles de lo que debían aprender.
Cuando ya la conversación había pasado el punto de aburrida Severus interrumpió.
— Ahora bien, la razón por la que esta reunión es secreta va más allá de esto.
— Si, hemos mantenido la estrategia en la que nos estamos basando en secreto para evitar filtraciones - asintió el calvo.
— Seguimos en guerra y los ataques no se han detenido, pero es una cacería, el lado oscuro no esta atacando realmente ya que Voldemort permanece en recuperación - continuó el ex profesor.
— Los ataques son simples y sin ponerse en riesgo para encubrir que Lord Voldemort permanece inactivo - agregó la rubia.
— Pero se estipula que para dentro de cerca de tres meses, para el aniversario de la batalla de Hogwarts ya esté completamente recuperado e inicien los verdaderos ataques - dijo Scorpius.
La sorpresa brillaba en la cara del trío dorado.
— ¿Como lo saben? - preguntó Weasley.
— Espías - sonrió Blaise.
— ¿Quienes, son confiables? - se apresuró Harry mirando directamente a Snape.
— Completamente confiables, Potter- respondió el hombre de nariz ganchuda.
— ¿Como puede estar seguro? Usted ya no está en las filas enemigas - aseveró la castaña.
Los tres slytherins rodaron los ojos al mismo tiempo.
— Él no, pero nosotros sí - casi bufó Scorpius.
Si alguien hubiera tomado una foto en ese momento habría capturado tres gryffindors con la boca estupidamente abierta.
— ¿U-u-ustedes? tartamudeó Harry mientras los tres los miraban como si fuera la primera vez.
— Tan elocuente como siempre, Potter - gruñó Snape.
— Pero profesor… - inició Hermione, Ron estaba adquiriendo un tono rojo peligrosamente rápido.
— Desde antes de la batalla de Hogwarts ya estábamos tomando medidas en caso de que mi fachada fallece, se necesita más de un espía para vencer a Voldemort…
Ron, Blaise, Kingsley y Pansy temblaron ante la mención del nombre.
— Chicos, creo que es momento de eliminar los hechizos glamour…
Tras esas palabras los seis ojos de los menores en la habitación se dirigieron completamente abiertos hacia Kingsley.
Nadie había mencionado a los slytherins revelar sus identidades. Y el trio dorado hasta ahora contemplaba la posibilidad de sus verdaderas identidades.
— ¿A qué esperan? - los apuró Snape… y ningún Slytherin cuerdo se atrevía a desobedecer a Severus para contarlo.
— Pero… - intentó mansamente Pansy pero una mirada de los ojos negros bastó para callarla.
Y Draco que había estado tan feliz creyendo que podría evitar un encuentro incómodo con Potter… vale verga la vida, pensó.
Los tres espías, enfurruñados y ante la mirada dilatada del trío de oro se apuntaron con sus propias varitas.
Finite Incantatem
.
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— ¡Ma-ma-Malfoy! - los ojos verdes fijos en el rubio.
— Potter - se resignó el aludido incómodo ante la mirada.
— ¿Zabini?
— Granger
— ¡Parkinson!
— Weasley
¡Burro!...
(No lo pude evitar XD)
Sus comentarios son lo que alegra mi inspiración ¡Espero sus Reviews!
