Nada de lo que leas en este fic me pertenece a mí, sino a sus creadores originales y a Sunset siren curse, su autor original fic en inglés. Yo sólo lo he traducido al español.


Jericho contempló a la hermosa chica que estaba frente a él. Tenía cabello rosa hasta los hombros, un vestido brillante de color azul claro y tenía la expresión más inocente en el rostro. Caminó hacia ella con cuidado de no asustarla. Kole abrió los ojos y parpadeó sorprendida al ver a un apuesto chico frente a ella: tenía un suave cabello rubio rizado y ojos verdes como la lima que brillaban de felicidad.

Dio un paso al frente. El muchacho se inclinó, sacó una rosa de un arbusto cercano y la sostuvo frente a ella. Kole lo miró sorprendida.

- ¿Es para mí?

Los ojos del muchacho se ensancharon y desvió la mirada. Kole miró sobre su hombro y vio a sus amigos junto con la nueva familia, les estaban haciendo señas, así que se acercó a ellos.

Luego de un par de minutos regresó con él.

- Jericho -dijo suavemente- soy Kole.

Él alzó la mirada sorprendido y la miró sonriendo. Ella tomó la rosa de su mano y se la puso en el vestido. Jericho sonrió y tomó su mano. Juntos comenzaron a bailar. A un lado del castillo los bailarines y la familia sonrieron.

Pero al otro lado Arthur estaba furioso. "Esa hermosa chica será mía." Pensó, luego se escabulló con cuidado por los rincones y atrapó a la familia y al resto de los bailarines bajo un vaso para que no pudieran interferir. Slade y Richard no tardaron en descifrar lo que Arthur estaba haciendo y comenzaron a golpear el vaso y a gritarles a Jericho y a Kole tratando desesperadamente de llamar su atención, pero ya era muy tarde.

Arthur agarró a Kole y la encerró entre unos libros. Al ver eso, Jericho peleó contra Arthur haciendo lo posible por derrotarlo, pero no sirvió de nada. Arthur lo levantó y lo aventó por una ventana. Kole gritó y Adeline comenzó a llorar en los brazos de Slade.

Arthur sonrió y se giró hacia Kole, pero afortunadamente el sol comenzó a elevarse y los juguetes se congelaron.

Elizabeth, quien era la dueña de los juguetes entró en la habitación y los encontró a todos en posiciones extrañas. "William debe haber estado jugando con ellos otra vez -pensó mientras limpiaba la habitación y cuando se dio cuenta de que no estaba Jericho frunció el ceño.- Me pregunto dónde estará."