Este capítulo me gustó mucho, por que más que nada proyecte todos los sentimientos de los Mugiwara. Bueno, al menos eso intente. Muchas gracias por su apoyo. Espero que disfruten de este capítulo tanto como yo.


In The End: Lealtad, Orgullo y Honor.


—¡AAAAHHHGG! – el grito de dolor de Luffy se alcanzó a escuchar por todo el campo de batalla y en el acto todos dejaron lo que estaban haciendo para enfocarse en la pelea entre los candidatos a ser rey. El cuerpo de Luffy salió volando debido a la onda de choque que Kurohige había provocado con su mano izquierda.

Al estar cerca de él, la Yami Yami no Mi absorbía todas las propiedades de goma del muchacho y lo hacía vulnerable a todo tipo de ataques. Quizá no era preciso decir que la tierra se destruyó por completo debajo del terrible monstruo de tres cabezas. Las tres cabezas del perro exhalaron completamente exhaustas. Mugiwara había sido más resistente de lo que pensó al principio, aunque de antemano ya lo sabía. No por nada su encuentro en Impel Down le había dicho que Luffy no era un oponente cualquiera.

Ahora el muchacho del sombrero de paja yacía tendido en el suelo, con los ojos en blanco y posiblemente destrozado por dentro. Al no ser de goma los golpes contundentes le afectaban fácilmente. Era como si un humano normal intentara pelear contra un dios. Al menos, esa era la mentalidad de Teach.

Miró sus manos, llenas de anillos, y sonrió levemente al tiempo que se limpiaba la sangre de su boca. El muchacho era muy bueno luchando y, aunque no lo pareciera, tenía muy buenas tácticas de lucha. Al principio usó la velocidad y su precisión, después la fuerza bruta, Haki y más haki… pero de nuevo, la fuerza de su oscuridad logró resurgir y acabar con el muchacho antes de que él pudiera acabar con él.

Marshall D. Teach se acercó al cuerpo de Luffy, no parecía respirar, así que pensó que quizá ya lo había matado. Se sentó a su lado, en una roca. Miró sus manos y después a Luffy otra vez. ¿Debería tomar su Gomu Gomu no Mi? Bien, no es como si fuera una fruta muy débil, era obvio que no. Pero… ¿Y si ya estaba muerto? Entonces mejor se dedicaría a buscar la fruta de nuevo, porque no tendría caso. No era como Barbablanca, que tuvo la oportunidad en el instante de su muerte, más bien había perdido tiempo y ahora no le podría quitar su fruta.

—Bueno. – dijo con desaire. —Has peleado bien, Mugiwara. – palpó su cuerpo, muy adolorido, la felicitación estaba de más. Si no fuera porque tenía resistencia a los golpes, en definitiva con el primer Jet Pistol se hubiera desvanecido. Pero de ser así, no hubiera sido digno de convertirse en el rey de los piratas. Una risa desencajada comenzó a fluir de su garganta. Recordaba pues, las palabras de Shirohige, cuando en Marineford, antes de morir, aseguraba que él no era el hombre destinado a ocupar el lugar de Roger. Si tan sólo lo viera ahora. Había superado a todos los piratas que se enfrentaron a él. La Marina no era un obstáculo, porque sabía que tarde o temprano se encargaría de destruir todo rastro de ésta.

Su risa se intensificó. Era el Rey de los Piratas. Simplemente eso. Miró de nuevo a Luffy. De todas las personas del mundo, fue Mugiwara el que le declaró la guerra abiertamente. El hermano menor cabeza hueca de su Comandante Ace; aquel muchacho que le enfrentó sin miedo en el nivel 6 de la gran prisión y le propinó un puñetazo tan severo que en ese momento creyó le explotarían las entrañas. Ese niño que había subido en los escalafones de manera impresionante, cosa a la que él tuvo que esperar y ser muy paciente. Ahora Monkey D. Luffy no era más que un recuerdo heroico de la Era de los Sueños. Había matado al único que tuvo las agallas suficientes para oponérsele.

Bueno, mejor así, con el cuerpo de Mugiwara tendría para intimidar a todo aquel que se acercara creyendo que podría ganarle. No podía dejar de admitirlo, Luffy era sin duda un mejor trofeo que Portgas D. Ace, estaba seguro que con esta victoria se convertiría en leyenda. Se paró y acercó su mano para tomar el cuerpo maltrecho de Luffy.

—Dos Fleurs. – los manos emergieron desde el pecho y el hombro de Kurohige y lo obligaron a alejar la mano de Luffy.

—¿Qué demonios es esto? – miró sorprendido esas manos extra.

—¡Tres Fleurs! – se escuchó de nuevo y sintió cómo le apresaban el cuello y las extremidades para después doblarle el cuerpo entero.

—¡Quién demonios…! – escupió molesto.

—¡Clutch! – exclamó la voz cansada de Nico Robin, quien había llegado al campo de batalla, muy herida y apenas pudiendo mantenerse en pie. Exclamó dolorosamente, temblando de pies a cabeza. Tenía el cuerpo lleno de raspones y hematomas.

Sin embargo, a pesar de ser un ataque muy efectivo, Robin comprobó con horror que el sonido de los huesos al quebrarse no aparecía. En vez de eso, el cuerpo de Barbanegra se transformó precipitadamente en el de un híbrido con cabezas de perro y musculatura agobiante.

—Cerbero. – exclamó la mujer, reconociendo por completo esa forma. El híbrido Zoan se liberó del agarre de los brazos de la Hana Hana no Mi. Miró expectante a Robin.

—Ah, tú eres Nico Robin, la criminal que puede leer el lenguaje antiguo. – de las tres cabezas sólo una hablaba, la del centro. La derecha se encargaba de emanar oscuridad, mientras que la izquierda al centro dejaba salir ondas expansivas potencialmente peligrosas.

La arqueóloga estaba temblando de cansancio, ciertamente el pelear con los subordinados de Kurohige le había costado más de lo que pensó, sólo esperaba que los demás también estuvieran bien.

—Aléjate… de mi capitán. – pronunció jadeante.

—No sé si te habrás dado cuenta. – sonrió el pirata desaliñado. —Pero Mugiwara ya está…

—¡Mil Fleurs! – automáticamente una enorme pierna apareció desde el suelo. El triple usuario se quedó boquiabierto, esto era sumamente interesante. —¡Gigantesco Mano! – exclamó Robin, furiosa. —¡Stomp! – la pierna descendió rápidamente para aplastarlo. Pero Kurohige tuvo la fuerza de sostener aquella extremidad gigante y resistir al impacto.

—Ciertamente decían… - murmuró haciendo resistencia sobre sus hombros. —Que los tripulantes del Sombrero de Paja eran igual de tercos que su capitán. – sus músculos parecieron crecer. —¡Tus ataques son inútiles, Nico Robin! – se quitó el peso de encima y por el impulso mandó a volar unos metros a Robin, quien no podía sostenerse por mucho rato.

—Luffy. – exclamó entre suspiros, resistiendo el dolor de su cuerpo. El chico estaba no muy lejos de ella.

—¡Muere, Niña Demonios! – el Cerbero se preparaba para darle un puñetazo cargado de una explosión sólida, pero antes de poder tocarle sintió que le arremolinaban el estómago con una fuerza inaudita.

—Anti-Manner Kick Course. – exclamó Sanji, mientras le propinaba una de sus paladas más poderosas al osado que intentó tocar a su querida Robin-swan. Kurohige salió disparado del sitio, todavía sin saber qué demonios pasaba.

—Sanji. – exclamó Robin, sorprendida a verlo ahí de pie y protegiéndola.

—¿Estás bien, Robin-swan? – respiró forzadamente, le dolía permanecer en pie. La arqueóloga se dio cuenta que el cocinero tenía fracturada una pierna.

—Tu pierna izquierda…

—No te preocupes, estoy bien. – dijo mientras sacaba de su bolsillo un cigarro y lo encendía. —¿Cómo está Luffy?

Automáticamente Robin se acercó y le tocó la cara. Estaba muy frío. Después los pulsos… sus manos temblaron y escondió la vista.

Luffy casi no tenía pulso…

—Necesitamos que Chopper lo vea. – dijo Sanji antes de que Robin pudiera hablar. La mujer asintió, mordiéndose el labio inferior.

—¡Desgraciado! – de entre los escombros emergió el regordete usuario de la oscuridad. —¡¿Quién eres tú?! – gritó sumamente molesto. Esa patada lo había tomado por sorpresa.

—¡Soy el Mugiwara más poderoso! – exclamó Sanji mientras se preparaba para pelear. —¡Soy Kuroashi Sanji! – declaró mientras le apuntaba con el cigarrillo encendido.

—¿Pierna negra, eh? – se acercó, la imagen del monstruo mitológico era un visión terrorífica. —Sabes usar Haki. – se tocó el estómago. —Bien, muéstrame tu poder. – se transformó por completo en el perro guardián del inframundo. Atacó como si fuera una fiera desbocada. Sanji se apresuró a enfrentarlo, no podía dejar que se acercara a sus compañeros.

—¡Diablo Jumbe! – exclamó, ambos pies se colorearon de rojo. Atacó certeramente y le dio de lleno a la cabeza del medio. Ésta exclamó lastimeramente pero en el momento las otras dos lo apresaron del cuerpo. El cocinero exclamó adolorido mientras comenzaban a tirar de cada lado de su cuerpo.

La cabeza del medio se recuperó y lo atacó directamente al abdomen, la mordida, aunque no logró perforarle le rasgó severamente la piel y los músculos. Lo tomó de su ropa, ya manchada en sangre y lo alzó al aire. Una vez ahí se transformó en su forma híbrida y le dio de lleno con el brazo de la Gura Gura. La explosión salpicó de sangre a los alrededores y el cuerpo del cocinero voló hasta donde estaban Robin y Luffy.

—¡Sanji! – la hermosa mujer se quedó en una pieza al ver lo sucedido. Iba a levantarse para atraparlo antes de que se impactara al suelo pero Usopp llegó justo a tiempo, convocando un arsenal de plantas que detuvieron la caída del rubio.

—Usopp. – exclamó Robin, aliviada.

—Cuida de Sanji. – se preparó para disparar. —¡Midori Boshi: Dokuro Bakuhatsu So! – la semilla se aproximó instantáneamente a Kurohige, pero éste escapó del ataque. Al hacerlo y ver la calavera rosa debido a la explosión exclamó sorprendido.

—¿Qué rayos es eso?

—¡Midori Boshi: Impact Wolf! – no se esperó un ataque tan presto, pues observó entre divertido y sorprendido cómo la maleza tomaba forma de un lobo gigante.

—¡Déjate de juegos! – dijo divertido al verlo acercándose. Pero tal sólo estuvo a menos de tres metros la onda expansiva del bulbo rojo lo atrapó. Lo mandó a pasear contra unos escombros. Usopp exclamó orgulloso pero muy cansado. Se llevó un brazo a su costado, el cual comenzó a sangrar de la nada, después su hombro izquierdo, su pierna derecha y dos puntos rojos de sangre se vieron en su abdomen.

—¡Nariz larga-kun! – exclamó Robin, le habían disparado.

—Tranquila. – cayó sentado. Exhalando con dolor. —Estoy bien. – miró su sangre y se sintió algo acalorado y cansado. —Era un buen tirador, pero nadie mejor que Sogeking. – se río, intentando parar el sangrado mientras se colocaba un ungüento sobre las heridas.

—¿Qué es eso? – para estas alturas Robin tenía a Luffy recargado en sus piernas y Sanji a su lado desmayado.

—Es… una remedio especial de Heracles'n- sensei. – espetó, sentía que las cosas le daban vueltas.

—¡Mocoso! – el pirata enemigo se levantó furioso. —Déjame enseñarte un impacto de verdad. – ajustó su puño y se colocó en la pose característica del difundo Shirohige.

—Está vivo. – comentó con pesar. Comenzó a tirar muchas Pop Green y comenzaron crecer una enorme cantidad de bamboo. —¡Cúbrete! –ya había visto ese poder capaz de crear terremotos.

—¡Desaparezcan! – dejó ir entonces una onda peligrosa por ellos. Las plantas se doblaron y terminaron por destruirse, los cuatro Mugiwaras cayeron con dolor al suelo del terreno maltrecho. Estaban inconscientes. Kurohige escupió un poco de sangre, los últimos ataques lo había tomado por sorpresa pero ahora se encargaría de desaparecerlos de la faz de la tierra.

Comenzó a acercarse a donde estaban los cuerpos de la tripulación enemiga. Pero al acercarse más sintió que su cabello se erizaba. Observó al cielo y comprobó sus sospechas, había mucha estática en el aire.

—¿Nubes negras? – alzó una ceja.

—¡Thunder Trap! – el grito de Nami lo distrajo por un momento, antes de que los rayos lo atraparan en una onda dolorosa y ardiente. El pirata de la barba se contorsionó presa de la electricidad. Cuando el ataque terminó se levantó lentamente, transformándose.

—¡Tú lo hiciste, mujer! – Nami estaba parada enfrente de sus amigos, se encontraba maltratada y herida, pero no le impedía estar de pie, firmemente afianzada. —¿Oh? – la observó de arriba hacia abajo, era sumamente hermosa.

—¿Qué tanto miras? – preguntó irritada.

—Eres muy bonita. – se relamió los colmillos. —Dime, ¿No quieres casarte conmigo?

Nami exclamó molesta y después le guiñó un ojo.

—¿Eso es un sí? – preguntó entusiasmado, olvidándose por un momento que lo había electrocutado.

—Eso quiere decir que el informe de tiempo corre por mi cuenta.

—¿Tiempo? – alzó las cejas.

—¡Thunder Lance Tempo! – dijo al momento que un poderoso rayo se sumió contra Kurohige y lo atravesaba por completo. El Younko se retorció entonces y al terminar el ataque se levantó del suelo furioso.

—¡Mujer insolente! – se iba a preparar para hacer otra onda destructora pero entonces escuchó un potente rugido detrás de él.

—¡Chopper! – la chica de pelo naranja se sintió cohibida cuando el Monster Point entró a escena.

—¡Nami, aléjate! – ordenó el reno al momento que se empeñaba en aplastar a Kurohige con su pie. Apoyó todo su peso para aplastar al desgraciado que había osado en lastimar a sus amigos. Pero se sorprendió al darse cuenta que el terrible usuario de la robada Gura Gura no Mi, resistía.

—Tú también eres un usuario, ¿Verdad? – se dio cuenta en seguida y comenzó a emanar oscuridad de su cuerpo. Chopper sintió que perdía fuerza y su cuerpo enorme se encogía segundo a segundo hasta el Brain Point.

—¿Qué está pasando? – argumentó incrédulo.

—Mi fruta de oscuridad tiene la habilidad de absorber toda Akuma no Mi. – tomó a Chopper de una pata y lo alzó para verlo de cerca. —¿Qué se supone que eres tú? ¿Un mapache?

—¡Soy un reno! – exclamó irritado.

—¿Un reno? – lo analizó cuidadosamente. —¿Ah, esas cosas son cuernos?

—¿Y que se supone que eres tú? – regañó molesto el más joven de la tripulación.

—¿Yo? – sus cabezas se miraron entre sí. —¡Soy el gran perro Cerbero! – gruñó, olvidándose por completo que estaban peleando. —¡Soy el guardián de las puertas del infierno! – sonrió orgulloso. —Por lo tanto soy capaz de mandar a los vivos al mundo de los muertos y no dejarlos salir.

—¡Pues creo que se te escapó uno, Yohohoho! – Brook apareció de la nada, con su espada desenvainada y detrás del abominable enemigo.

—¡Un esqueleto! – gritó sorprendido el usuario de tres frutas.

—Si me disculpa. – cantó el hombre resucitado. —Acabo de cortarlo.

—¿Qué acabas qué? – y como si fuera un conjuro el brazo que sostenía a Chopper se congeló en perfectas líneas que le causaron un gran dolor. Soltó al pequeño y se retorció sin comprender que pasaba.

—Kasuri Uta: Fubuki Giri. – recitó con tranquilidad. Pero nada de eso parecía poseer en este momento. El esqueleto tenía fisurado los huesos peligrosamente.

—¿Hielo? – analizó su brazo, todavía intentando quitarse el hielo que estaba causándole escozor en la piel y la carne.

—Nami-san, Chopper-san – Brook los observó desde atrás de Kurohige.—¿Están bien?

—Sí. – asintieron al mismo tiempo.

—Chopper-san, revisa a los demás. – se colocó en guardia y el enemigo se volteó a él. —Ahora es mi turno.

—¿Enserio crees que podrás vencerme, esqueleto? – a pesar de estar impresionado no podía evitar sentirse molesto. —Estás a punto de desmoronarte.

—Hace un momento dijiste que tú eras el guardián del mundo de los muertos. – no prestó atención a lo que acababa de decir y comenzó a hablar. —Parece que al fin nos conocemos, Cerbero-san.

—¿Eres una alma en pena?

—No. – una neblina fría emergió de su espada. —Soy un hombre que regresó de la muerte.

—Interesante. – respiró para después ponerse en guardia. —Eso quiere decir que tú te escapaste de la custodia del poderoso Cerbero.

—Supongo que sí. Jamás creí ver a una criatura como tú… aunque claro, yo no tengo ojos, ¡Yohohoho! – la risa cantábile del músico sólo molestó más a Kurohige.

—Eres realmente extraño… pero puedo ver que es por una Akuma no Mi.

—¡Brook, ten cuidado! – Chopper no tardó en advertirle. —Este sujeto puede quitarte tu habilidad en cuanto te toque.

—¿Ah, sí? – lo ojeo de arriba abajo. —Entonces tendré que tener cuidado. – su mirada se ensombreció. Miró a sus compañeros, los cuales estaban inconscientes. —No permitiré que dañes a mis nakamas. No de nuevo. – masculló molesto.

—Chopper. – Nami estaba junto a Robin y Luffy, él estaba revisando a Sanji y ella a los dos mencionados. —Luffy no…

—Espera. – se acercó rápidamente cuando se cercioró de que Sanji estaba vivo. Tocó sus pulsos y después posó su oreja sobre su corazón. Los ojos de Chopper se agrandaron en el acto. Apretó su puño.

—Chopper. – Nami estaba temblando.

Luffy estaba a punto de…

—Nami. – se levantó, nunca había estado tan furioso en su vida, era algo que sólo se comparaba a aquel día, cuando los malditos estúpidos del Reino Drum se rieron de los actos de Hiruluk. —Cuida de los chicos. – sacó entonces de un bolsillo una píldora.

—Espera, Chopper, ¿Cuántas te has tomado?

—Esta es la tercera. Pero no te preocupes, no pasará nada. – finas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. —¡Rumble! – en el momento la figura del pequeñín se transformó en la de una horripilante bestia. No eran los gritos comunes que solía emitir el reno al transformarse, eran más bien aullidos dolorosos, como en Enies Lobby, cuando perdió el control.

—Oh, es ese reno otra vez. – miró en ambas direcciones. Por un lado estaba el esqueleto y por otra el monstruo. —Los dos son usuarios, ¿Creen que pueden enfrentarse a mí?

—¡Cállate, bastardo! – Chopper nunca usaba lenguajes ofensivos, pero esta era una ocasión especial.

—¡Chopper-san! – Brook se sintió intimidado.

—¡Kokutei: Palme! – Kurohige se defendió con el poder de la fruta de Shirohige. Detuvo el impulso y lo mantuvo a expensas de la Gura Gura no Mi. Chopper empujó con todas sus fuerzas y al hacerlo la onda explotó, mandando a volar a ambos.

—¡Choppre-san! – el rey del soul se apresuró a atacar mientras Kurohige estaba en el aire. Pasó como una flecha sin que el malvado se diera cuenta. Cuando cayó al suelo el corte del espadachín causó escozor.

—¡Ah, par de cabrones! – farfulló mientras se retorcía de dolor. El cuerpo de Chopper cayó limpiamente cerca de todos. Brook corrió donde él. Lo inspeccionó y al cabo de unos segundos el reno se levantó, escupió sangre y se revisó la mano, seguramente estaría fracturada.

—¿Estás bien, doctor-san?

—Sí. – masculló sin aliento. —¿Y Kurohige?

—Todavía respira. – dijo para su disgusto la calavera.

—Tenemos que aplastarlo antes de que se levante, si lo atacamos rápido quizá no podrá usar su habilidad. – se levantó y con ello su sombra cubrió gran parte del terreno.

—¿Listo? – el músico subió a su hombro. Chopper saltó y atacó directamente con su mano sana. Aplastaría a ese pirata así fuera lo último que hiciera.

Marshall D. Teach reaccionó antes de que lo aplastaran y rodó para evitar el ataque. Cuando el reno golpeó la tierra cercana se sorprendió cuando poco a poco empezó a hundirse en una cortina negra.

—¡¿Qué es esto?! – intentó salir pero su fuerza se perdía.

—Es un agujero negro. – mencionó Kurohige sonriente. —Eres realmente poderoso. – se limpió la sangre que escurría por su boca. —Te perderás en la inmensidad de la oscuridad.

—¡Eso nunca! – la apuñalada de Brook lo tomó por sorpresa. Justo antes de que el médico cayera en la trampa había saltado para atacar por sorpresa. Una de las cabezas del híbrido aulló con dolor. Teach aprovechó entonces para rodear al enemigo con su oscuridad.

—¡Eres un tonto al atacarme así!

—Mi cuerpo… - Brook miró con horror como sus huesos comenzaban a perder movilidad y se tambaleaban. No encontró otra manera para escapar más que expulsar su alma. Observó de lejos con horror, cómo sus huesos se desquebrajaban aún más al estar a merced de esa aura negra.

—¡Ah, un fantasma! – gritó sorprendido Barbanegra.

—¿Qué es lo que hiciste? – cuestionó el músico, temiendo por la integridad de sus huesos.

—Ya veo, tu fruta del diablo te permite anclarte a este mundo.- reflexionó Teach sin prestar mucha atención a la pregunta de Brook. Tomó los huesos entre sus garras y sonrió con malicia.

—¡Espera, no te atrevas! – el esqueleto se dio cuenta de lo que planeaba.

—Parece que le tienes un gran aprecio a tus huesos. –tomó la cabeza y se entretuvo con su afro. —Hasta tienes un afro.

—¡Deja mis raíces en paz, villano! – por más que quisiera no podía defenderse a menos de que regresara a su cuerpo.

—Vaya, es muy raro. – desprendió la cabeza. —¿Mmm? Algo suena adentro. – abrió el cráneo y observó el dial. —¿Un caracol?

—¡No lo toques! – tampoco podía acercarse o si no se esfumaría por efecto de la Yami Yami.

—Parece que esto es muy importante para ti.

—¡Déjalo ahí! – no permitiría que manoseara la reliquia que contenía la promesa de su tripulación pasada.

—¡Brook! – Chopper intentaba salir del agujero pero estaba atorado.

—¡Él dijo que no lo tocaras! – una poderosa ráfaga empujó a Kurohige lejos, ante esto Chopper sacó su mano del agujero negro y Brook logró regresar a su cuerpo, tomó entre sus manos el dial y lo guardó de nuevo.

—¡Franky! – los dos usuarios miraron al cybor, que se desplazaba lentamente con un brazo inutilizado hasta donde estaban ellos. Había usado un Coup de Vent.

—Este tipo no entiende palabras. – dijo con una voz cansina.

—¿Estás bien? – Chopper se le acercó, el efecto de la píldora se acabó y regresó a su estado normal, ahora podía moverse sin necesidad de esperar, su cuerpo ya resistía la presión del Monster Point.

—Sí, sí, estoy bien. – aunque era obvio que no, el carpintero se mantuvo en pie. —Eso fue peligroso, chicos, no se acerquen a ese lunático, les quitara sus poderes.

—No teníamos opción. – se disculpó el reno.

—De cualquier forma… ahí viene. – El perro de tres cabezas se levantó iracundo.

—¡¿Otro nakama apareció?! – se estaba comenzando a cansar de que lo tomaran por sorpresa. —¡Acabare con ustedes de una buena vez! – con su fuerza sobre humana se apoderó de dos grandes rocas y las cubrió con el poder de romper el aire. Les lanzó las rocas y al momento se dieron cuenta que eran bombas, muy similares a las que Kuma usaba.

—¡Atrás de mí! – Franky enfocó el objetivo y disparó desde los hombros. Las piezas explotaron causando un gran estruendo. Entonces desde atrás de la explosión la enorme figura del ser mitológico los agobio.

—¡Tatsumaki! – la voz de Zoro se percibió enseguida y con la fuerza del tornado logró alejar a Kurohige de sus compañeros. El espadachín apreció con gusto cómo el cuerpo del enemigo caía a la tierra, pero también que inmediatamente se levantaba.

—¡Zoro! – El médico, el músico y el carpintero jamás se habían alegrado tanto de ver a su primer oficial enfrente de ellos.

—¡¿Todo el mundo está bien?! – miró desesperado a sus compañeros.

—Eso creo. – respondió Franky, aunque de ante mano estaban muy lastimados como para levantarse.

—¿Cómo está Luffy? – preguntó temeroso.

—Luffy… - Chopper cerró los ojos dolorosamente y el Cazador de Piratas comprendió.

—No te preocupes, Chopper. – mordió con fuerza el mango de su espada blanca. —Él se levantará. – curiosamente, a pesar de decir aquello, una pequeña lágrima se asomó en su ojo sano.

—Zoro-san. – Brook intentó reconfortarlo.

—Vayan con los demás, yo acabaré con él.

—¡De ninguna manera! – se interpuso el cybor. —No podrás solo.

—¡Tampoco ustedes! – se colocó en guardia, percibió que el enemigo se estaba levantando. —Chopper, atiéndelos. – se lanzó directamente hacia Kurohige, la visión de un furioso guerrero llenó el panorama. El alma del Cazador de piratas se manifestó una vez más mostrando entonces la imagen del dios Ashura. Era en momentos como estos que Roronoa se convertía en un demonio verdadero.

—Kiki Kyuutouryuu: Ashura. – murmuró en la carrera y los brazos adicionales aparecieron. —¡Ashura: Makyuusen! – sin darle tiempo si quiera a Kurogihe de reaccionar los cortes fueron por la espalda, bañando de gravedad a pesar de la gruesa piel de su fruta Zoan. El capitán de los piratas enemigos exclamó sorprendido y muy lastimado, puesto que Zoro no mostró delicadeza alguna, aunque claro, no tendría por qué.

Inmediatamente, sin darle tiempo a reaccionar el aspirante a ser el mejor espadachín se infló los músculos de sus brazos y con las espadas atacó a Teach sin darle tiempo de reaccionar. Lo mandó al aire y una vez arriba se preparó para otra estocada.

—¡Rengoku Oni Giri!- el grito cortado de Marshall D. Teach llamó la atención y al momento los truenos hicieron acto de presencia. Se avecinaba una tormenta eléctrica, fue lo que Nami les dijo a sus nakamas, mas la atención en este momento se centraba en el fiero Zoro, que no paraba de cortar a Teach.

El cuerpo del capitán regordete cayó a la tierra, con los ojos en blancos. Zoro intentó tranquilizarse, tenía muchos deseos de mutilarlo, pero no vendría al caso después de todo no parecía moverse más. Observó el rostro del enemigo y sintió un escozor profundo en su garganta, alzó la espadas para atravesarle el corazón, pero antes de tocarlo con el filo de sus katanas una oscuridad imperiosa trepó por sus piernas y lo atrapó deliberadamente, deteniéndolo.

—¿Qué es esto? – exclamó entre dientes.

—Maldito. – escuchó la voz de Teach, estaba bastante furioso. El pirata de aura negra se levantó lentamente, ya no estaba transformado pero igual se veía amenazador. —Me tomaste por sorpresa, espadachín. – lo contempló, Zoro estaba congelado sin poderse mover debido a la oscuridad.

—¡Suéltame! – ordenó furioso.

—¿Estás loco? – tocó sus heridas, vaya que eran profundas, pero si no fuera porque la piel del Cerbero era sumamente dura y tenía conocimientos de Haki hubieran sido fatales. —Casi me matas. – suspiró.

—Y me arrepiento de no haberlo hecho rápido. – retó, muy enojado.

—¿Tú eres Roronoa Zoro, verdad? – lo observó atentamente, el hombre estaba muy herido, seguramente cortesía de Shiryu de la Lluvia, ya que si más no recordaba se habían quedado peleando por ahí.

—Bastardo. – escupió Zoro, forzándose a liberarse de la oscuridad, sin embargo no podía.

—Eres fuerte, ¿Te gustaría unirte a mi tripulación?

—¿Eres estúpido o algo? – apretó con coraje sus espada, debido a la fuerza aplicada pequeños hilos de sangre emergieron de su boca y manos.

—¿Oh? – se sorprendió de aquel desafío, sin duda era un NO rotundo. —Veo que eres muy fiel a tu capitán. – sonrió con intención. —¿Pero sabes una cosa? Mugiwara no Luffy ya no tiene tiempo. – dejó ver sus dientes de forma burlesca. —Él no será el Rey de los Piratas.

—¡Silencio, hijo de perra! – Zoro gritó embrutecido, ahora la fuerza que aplicaba contra la oscuridad era mayor. Pero su desgastado cuerpo tenía límites sin embargo. —¡Luffy será el Rey de los Piratas te guste o no! Yo juré que lo convertiría en el rey y eso es lo que haré. – y se liberó para después atacar fortuitamente al traidor de la banda de Shirohige. El corte de sus espadas pasó sobre su barriga y le dejó una enorme cicatriz en forma de X. Teach retrocedió asustado pues una nueva estocada se dirigía hasta él.

—¡Quieto ahí! – creó una onda expansiva y logró tenerlo. Zoro se forzó a sí mismo para cortar la explosión, aunque sonase inverosímil. Pero antes de eso Teach la hizo estallar y el cuerpo del espadachín voló muy cerca de donde estaban sus nakamas. La fuerza de la onda lo había herido.

—¡Zoro! – Chopper y Franky que aún podían moverse levemente intentaron auxiliarlo.

Rayos y centellas adornaron el campo de batalla mientras que los pasos pesados de Kurohige resonaban en todo el campo de batalla. Una sonrisa malvada adornó sus labios.

—Alégrense piratas del Sombrero de Paja, ustedes pasarán a la historia como la tripulación que casi derrotaba al actual Rey de los Piratas. – se colocó en pose y en su mano izquierda se manifestó el poder de la Gura Gura no Mi.

—¿Qué es lo que va a hacer? - Nami tragó saliva.

—¡Acabaré con todos de un solo golpe! – la fuerza acumulada en su puño se hizo más grande. Entonces parecieron comprender lo que sucedería. Iba a hacerlos explotar a todos.

Zoro se levantó y se colocó en guardia enfrente de sus amigos. Suspiró con un poco de resignación. Cruzó sus espadas sobre su pecho y preparó su cuerpo para el impacto.

—Yo los protegeré.- afirmó el espadachín.

—Pues no lo harás solo. – Nami se levantó y se acercó donde él, con su Sorcery Clima Tact se puso en guardia.

—¿Se están olvidando de mí? – Usopp se levantó aún con sus heridas y se colocó a un lado de Zoro.

—No, por supuesto que no. – habló de repente Sanji, se levantó del suelo y se acercó a Nami, sacó un cigarrillo y lo encendió. —No te preocupes, Nami-swam, estoy aquí contigo. – la chica sonrió.

—Hai, Sanji-kun.

—Necesitarán ayuda. – exclamó Chopper, mientras se colocaba al lado de Usopp, puesto que estaba sumamente cansando no sabía si podría transformarse en un Guard Point, pero quería ser de ayuda.

—Bienvenido, Chopper. – dijo Usopp, sonriéndole de forma convencional.

—Parece que este será un enfrentamiento interesante. – Robin se colocó al lado de Sanji, cruzó sus brazos, preparada para defenderse en cualquier momento.

—No te angusties, Robin-chan, yo las protegeré a las dos. – alardeó el cocinero mientras exhalaba humo de su boca.

—Cuento contigo. – la arqueóloga sonrió.

—¡Estoy Super preparado! – alardeó Franky mientras se colocaba a un lado de Chopper y le acariciaba la cabeza para después mostrar una gran sonrisa.

—Yohohoho, ¿Me permite permanecer a su lado, señorita? – dijo con cortesía Brook a lo que Robin asintió delicadamente.

—Claro que sí.

Marshall D. Teach pensó por un instante en que todos estaban locos, pero al mismo tiempo una sonrisa sincera se asomó en su rostro.

—Ustedes realmente pasarán a la historia. – dijo, la onda en su mano se hacía más grande. —Son verdaderos piratas. ¿Así que protegerán a su capitán aún les cueste la vida?

—¡Por supuesto! – exclamaron en coro los Mugiwaras, por un momento esa afirmación, llena de seguridad y fortaleza se transformó en una sincera sonrisa para cada uno.

—Si no estuviéramos dispuestos a morir por el sueño de nuestros nakamas… no podríamos ser una familia. – argumentó Zoro, muy seguro de sus palabras.

—El marimo tiene razón. – Sanji dio otra bocanada a su cigarro. —Nosotros somos una familia.

—Y si quieres llegar a uno de nosotros, tendrás que enfrentarte a todos.- declaró la gata ladrona.

—Oh, ya veo. – bisbisó con admiración el enemigo. —Ha sido un honor conocerlos, Piratas del Sombrero de Paja. – los atacó.

La explosión arrasó con todo a su paso. Era sin duda tan poderosa como las que Shirohige solía usar en batalla. Los cuerpos de los piratas volaron y se esparcieron por el campo de batalla. El piso de aquel terreno de guerra se resquebrajó por completo y en la bahía, poderosas olas se manifestaron. El rugir de la tierra y del cielo se hizo uno, acompañado entonces por la risa maniaca de Marshall D. Teach.

El pirata de barba negra resopló victorioso y en su risa malvada los rayos cayeron en el campo de batalla. Pero especialmente uno de ellos, uno poderoso y cargado se impactó en el suelo e hizo explotar varios escombros. Al ver esto la locura se desató en la mente de Teach. Era como si el cielo hubiese enloquecido al mismo tiempo. Definitivamente esta era su Era, era una declaración a todo el mundo de que se había vuelto, oficialmente, el nuevo Rey de los Piratas.

Pero su celebración se terminó cuando una voz, ajena a la suya se escuchó por todo el campo de batalla. Kurohige miró aterrado el lugar de donde provenía esa voz. De entre las ruinas del campo de batalla, una explosión de vapor dio paso a la voz enardecida de Luffy. El cuerpo del muchacho desprendía un espeso vapor, pero al mismo tiempo pequeñas corrientes eléctricas todavía visibles se asomaban en su cuerpo de goma. Si el demonio estuviera ahí sería, con seguridad, la misma imagen que Luffy proyectaba.

—¡Kurohige! – vociferó más que furioso. De aquí en adelante, Teach no pudo reprimir el temblor aparente en sus piernas.

—Mu-Mugiwara… - tartamudeó más que asustado. —Estás… Estás vivo.

Luffy se llenó un puño a su mano y sonrió despiadadamente.

—Claro que sí, no dejaré que un imbécil como tú se convierta en el Rey de los Piratas. – sonrió y eso sólo causó más temor en Teach. —¡Yo seré el único Rey de los Piratas! – su grito hizo eco en toda el lugar.

—Maldito… yo pensé que habías muerto. – Kurohige todavía estaba en shock, totalmente incrédulo.

—Yo también. – admitió Luffy. —Por cierto. – su sonrisa volvía a tornarse poderosa y despiadada. —Ace te manda saludos. Me dijo que te pateara el trasero. – el vapor de su cuerpo se expandió en donde estaba. —Te haré pagar. – se colocó en guardia. —Nadie, en la vida, lastima a mis nakamas y se sale con la suya. – los ojos de Luffy transmitían una sola frase: Estás muerto. —¡Prepárate Kurohige! Esto apenas empieza.

Y ahí estaba la descripción gráfica del infierno para Marshall D. Teach. Era momento de que se enfrentara cara a cara con su destino… comprobaría el verdadero significado de la voluntad D.

Continuará…

Personalmente creo que esta es una de las escenas más impresionantes y soñadas de todo One Piece. Pero sobre todo creo que sigue siendo lo mismo que siempre nos proyecta en todo momento Oda. La unión de una familia tan especial como son los Sombrero de Paja.

Respecto a los ataques, usé los más poderosos y actualizados posibles, quizá para las alturas del verdadero final sean más que increibles la variedad de ataques de los personajes. Gracias de nuevo y disfrutad de la lectura.

¿Merece un comentario?

Yume no Kaze.