¡He vuelto! No me maten, intentaba que esta viñeta quedase mejor, porque la había hecho rápida y sin nada de gracia, pero ya me gusta. Me estoy dando cuenta que son viñetas, pero que de alguna manera tienen mucha relación entre sí, así que no se asusten si ven que hago como tres viñetas continuación de otra, como si fueran de un "fic", porque en eso se está convirtiendo, ya dije, el que avisa no es traidor. Les dejo la tercera entrega ;)

Viñeta Nº 3: Orgullo.

-¡Eres una rara!

La castaña apretó los dientes. Se sentía furiosa. En cuanto escuchó a su primo James terminar de decir esas palabras, apretó fuertemente los puños, y sintió un dolor agudo en sus palmas. Se estaba haciendo daño, pero no importaba. Aquel desgraciado se había atrevido a faltarle el respeto a ella. Gritándole. Echándole en cara que no era una bruja. Que era…

-¡Eres una squib!

Apretó nuevamente sus puños, hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Cerró los ojos, iracunda. "Él a ha dicho que yo… que yo soy una squib. Que soy un objeto sin magia. Que soy inútil. ¡Sólo porque manifesté ninguna reacción mágica nunca!"

-¡Squib!

-¡Te voy a matar, Potter!

Dicho esto comenzó a apretar fuertemente los ojos, apretándolos con fiereza, ocultando sus ojos azules llenos de ira detrás de pálidos párpados. Respiró, y sintió como el silencio comenzaba a invadirla por dentro. No tenía conciencia de lo que pasaba alrededor suyo. Sólo quería darle a James su merecido. No era una Squib, era una bruja. No podía picarle de ese modo el orgullo. Asqueroso estúpido. No escuchó a los numerosos platos de la Abuela Weasley romperse, no escuchó a los vasos destrozarse, ni a los vidrios temblar vertiginosamente, tampoco a los cuadros que adornaban la casa de sus abuelos tambalearse bruscamente en las paredes. Ni siquiera escuchó a su primo gritándole que parara.

Sólo escuchó a su madre.

-¡Rose!

Abrió los ojos con sorpresa, sintiendo como todo aquel sentimiento de poder y magia desparecía suavemente, para ver a los preocupados (pero sorprendidos) ojos castaños de Hermione Weasley. Miró a su alrededor y observó el desastre que había ocasionado; pero también, que se sentía terriblemente cansada. Soltó el aire y se dejó caer en un sillón cercano. Entrecerró los ojos y escuchó satisfecha el sermón que su tío Harry le hacía a su hijo. Su madre se acercó a ella, pero la muchachita sólo sonrió, por lo que la Gryffindor pudo respirar con tranquilidad. Su primo James se acercó con ligero mal humor, para pedir disculpas. Pero Rose sólo ensanchó su sonrisa, y mostrándose algo arrogante, comentó:

-¿Ves, idiota? No soy ninguna squib.

Amo a James. Me lo imagino como su abuelo XD. Ok, adiós y reviews :)