Capítulo 3: Cena fría

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Si a Eren le pagaran por cada vez que frunce el ceño; sería más rico que Bill Gates. Y estamos hablando de una suma de mierda que Eren gastaría en comida y camas para sus gatos: Boris, Canela y Ruso.

Justo ahora está sentado en la mesa, con los ojos iracundos sobre el reloj de pared. El cual marca las diez. Las cejas de Eren se tocan y podría lucir tremendamente aterrador. Si tan solo no tuviera puesta su pijama de gatitos. No podemos culparlo, es la hora de la cena, ¿Qué tipo de persona usaría ropas elegantes cuando la franela es calentita?

Bueno, Eren es de ese tipo de personas.

Hoy se ha esmerado mucho en dejar algo decente en la cocina. Sirvió dos platos con puré de manzana y lomo adobado con papas fritas. Para Levi una copa de vino tinto y para él refresco de cola.

Estaba ligeramente ilusionado cuando su maldito esposo le prometió que llegaría temprano de la oficina y no te puedes dormir, pedazo de mierda o te dejaré las nalgas hinchadas de los azotes que te daré.

Por consiguiente, su sonrisa y su esfuerzo se vieron inmersos en una cena elaborada. Normalmente le habría dejado a Levi un emparedado de crema de maní junto a una taza de té verde. Pero Levi le había asegurado que llegaría a cenar y Eren quiso ser más amable de lo acostumbrado.

Empero Levi no llegaba y la ceja derecha de Yeager temblaba de ira mal contenida.

«Ese cabrón»

Sus dedos bailan sobre la superficie de madera, los labios en línea recta.

Entonces escucha las llantas de un auto derrapar contra la calzada, las luces iluminan las cortinas de la estancia y Eren espera pacientemente.

Levi se sacude los problemas en el umbral de la puerta y sonríe ajeno a la molestia de Eren mientras sus pies se restriegan contra la pequeña alfombra del rellano.

- Lo siento, hay un tráfico en el cruce de Rose y María. – Levi dice con su habitual tono de voz. Ese que usa para toda ocasión y que en Eren provoca un tic involuntario.

- - ¿Qué?

Casi puede escucharse como un psicópata que está preparando las armas con las cuales va a diseccionar a su víctima.

- - Que hay muchos autos varados en Rose y María – Levi deja el maletín y el abrigo en la percha.

Luego, sus pasos precisos lo dirigen a Eren y deposita un sentido beso sobre la frente del menor. Levi sigue hablando del tráfico, de los pitidos de los claxon, de las calles adoquinadas y mal alumbradas. Salta de ese tema a otro más amable, de que hay una nueva tienda de limpieza y que planea ir allá el sábado, que Kuchel quiere visitarlos este fin de semana con su tío y Mikasa. Habla y habla. Levi ignora lo muy molesto que esta Eren, él mismo se vuelve a calentar la cena y de paso la de Eren, que ya estaba muy fría. Le agradece por la copa de vino porque la necesitaba.

Y Eren escucha con muchísima paciencia y unas inmensas ganas de ponerse de pie, abandonar el comedor y dejarle un saludo muy mal sonado a la madre de Levi.

Pero no lo hace. Porque entonces Levi lo atrapa entre su silla y su cuerpo, lo besa larga y seductoramente, y al separarse, un hilo de saliva une sus bocas.

- - ¿Cómo estuvo tu día?

Y pueden culpar a Eren por una cosa: su maldita debilidad que se llama Levi Ackerman. Sí, estuvo malditamente enojado, odiándolo y juramentando su vanagloriado nombre. Eren quería vengarse, pero, luego de aquel beso, todos esos malos sentimientos se fueron por el drenaje.

Eren no podía odiar lo que amaba con tanto fervor.

- - Bien, aburrido.

- - Cuéntame – Levi se sienta frente a Eren, ambos empezaron a cenar sumidos en una conversación banal.

Trabajo, vecinos, gatos, familia, mierda de gente que no conocen. Ríen, se miran a los ojos, y hay amor de verdad, complicidad, y todo eso bueno que debe haber en un matrimonio.

NOTAS FINALES

Agradezco todos sus comentarios, responderé en el cap siguiente, ahorita no me dio mucho tiempo :c pero gracias por todo su apoyo, besos de chocolate!