Hacía ya un buen rato que se había separado de Miku. Dio unos cuantos pasos y miro su sombra. Alzó la mirada y se dio cuenta de que ya se encontraba a unas cuantas calles de su casa. Volteó hacia ambas partes de la calle y cruzó con tranquilidad.
Aunque no quería, lo estaba recordando. El momento en el que se enamoró de aquel rubio, o más bien, los días que se tomo en aceptar que realmente le gustaba. Aunque Miku se había dado cuenta mucho antes que ella. Sonrió recordando el momento exacto en el que se encanto con su mirada:
Era el primer día de clases de la preparatoria, y estaba muy nerviosa buscando a su amiga de largas coletas. Miraba a un lado, miraba a otro. ¿Por qué ahora que más la necesitaba se disponía a desaparecer de su vista? Resignada, tomo su horario e intento encontrar su aula sola. Caminó por los pasillos, y al parecer iba por el incorrecto. A su alrededor habían cientos de chicos y chicas que ya habían encontrado con quien familiarizarse, quizá porque ya los conocían o simplemente porque eran buenos haciendo amigos.
Rin bufó desesperada, había empezado a estresarse al no poder encontrar el lugar correcto. Arrugó sin querer su horario y frunció el ceño, mordió su labio inferior y se dio media vuelta. Error. Se arrepintió de haber hecho lo que hizo. Su mirada se perdió en unos hermosos ojos azules. Hipnotizada, empezó a caminar más lentamente, examinando cada parte de aquel chico. Era por lo menos unos diez centímetros más alto que ella, pero era pequeño para su edad; su caminar era muy gracioso pero distinguido, como si estuviera dando pequeños pasos de baile al caminar; su cabellera rubia era casi igual a la de ella. Miró hacia su propio hombro, donde reposaba un mechón dorado de su cabello. Corrección: su tono de cabello era prácticamente igual al de ella. Sonrió y se empezó a aproximar a él.
Al pasar a su lado, bajó la mirada y se sonrojo. Su cuerpo tembló y se debilitó de tan sólo sentir el aroma de su perfume, su esencia tan varonil. Su estómago se contrajo, y empezó a experimentar cosquillas en él al alzar la mirada y mantener un contacto visual de por lo menos unos dos segundos.
Después de eso, emocionada, empezó a acelerar su caminar y se dispuso a encontrar su aula. No tardo en encontrarla, y en ella Miku ya se encontraba. Habían quedado en el mismo salón. Encontró un lugar adecuado y se sentó en él. Al estar ya cómoda, miró hacia la puerta, y su corazón se detuvo al ver quien era la persona que pasaba por ella y que tomaba asiento muy lejos de ella. Con una sonrisa estúpida, miró hacia Miku, quién al darse cuenta de cómo sonreía la rubia y del color que tenían sus mejillas, la miró frunciendo el ceño. Miku alzó la mirada y empezó a buscar quien era la persona que había causado tal efecto en su amiga, y sin poder encontrarla, habló.
- Rin, ¿qué te sucede? -la rubia negó con su cabeza mientras sonreía- Me estas preocupando…
- Nada, Miku, nada -Rin miró hacia donde estaba el rubio, ya rodeado de personas, y volvió rápidamente su mirada a su lugar. Miku la observó con detenimiento, siguió hacia donde había visto Rin y encontró su objetivo-
- ¿El chico rubio? -preguntó curiosa. Una sonrisa burlona se había empezado a formar en rostro- ¿Es él?
- ¿Qué? ¿De qué hablas? -preguntó nerviosa la rubia-
- El, el rubio, el que esta con Mikuo -dijo señalando a su hermano que se encontraba platicando con el rubio que traía loca a su amiga-
- No se de que me hablas.
- Len
- ¿Cómo se llama? -cuestionó curiosa Rin. Punto para Miku-
- Kagamine Len, es un viejo amigo de campamento de mi hermano. A veces iba a la casa, ¿nunca te platique de él? -Rin negó con la cabeza- Ah…
Los días pasaron, y Rin negaba su encanto por Len. Miku sabía perfectamente que su amiga estaba volviéndose loca por aquel chico, y que si no hacia algo, esta iba a terminar enferma por tanto pretexto que soltaba para negarlo. Y Miku también estaba ayudando a crear una tormenta en un vaso de agua, así que sin más, se decidió a presentarlos.
Con su caminar gracioso, tan peculiar en ella, tomó de la mano a su amiga y, prácticamente, la arrastró hacia donde estaba su hermano y su amigo Len. Se sentó a lado de su gemelo y lo miró sonriente. Ambos miraron a Miku y después detuvieron sus miradas en Rin, quién se encontraba completamente helada y paralizada. Miku haló de su brazo y la sentó a su lado.
- ¿Qué se te ofrece, Miku? -dijo Mikuo con su tono tan particular en él. Frío y un tanto cortante-
- No me dieron para mi comida hoy -mintió extendiendo su mano- Dame dinero.
- ¿Por qué debería dártelo yo?
- ¡Porque eres mi hermano mayor y es tu obligación! -Len soltó unas risitas y captó la atención de Rin, quien nerviosa se empezó a remover en su lugar- Oh cierto, Rin también quiere dinero.
- ¿Perdón? -hablo nerviosa la rubia. ¿Por qué Miku la estaba metiendo en esto? ¿por qué la había llevado hasta ese lugar? Rin miró con una sonrisa nerviosa a Mikuo y negó con la cabeza- Y-yo tengo mi comida, no le hagas caso a… -Miku estrelló su mano contra la boca de Rin y la calló. Volteó su mirada hacia Len y extendió la mano que tenía libre, pidiéndole caridad al rubio-
- Lo siento, Miku, no tengo nada de dinero hoy -confesó el rubio apunto de estallar en carcajadas-
- ¡Es imposible! ¡Malditos egoístas! -Miku alzó las manos y gritó aquello a los cuatro vientos. Rin, quien tenía la boca roja por la bofetada que le había propinado su amiga, estuvo dispuesta a levantarse, pero la tenebrosa mano de su peliverde amiga la detuvo. Miró a Miku como si fuera a matarla- Len, ¿tendrías dinero para mi amiga? Yo sé que si, pequeño -Len corrió su mirada hasta Rin. La examinó de pies a cabeza, lo que puso nerviosa a Rin. La penetrante mirada del rubio la hizo querer morir-
- Oh, no, tampoco tengo nada para tu muy sexy amiga.
Oh, oh. Miku miró con los ojos abiertos a Len, Mikuo miró con el ceño fruncido al rubio y Rin estuvo apunto de morir. Los colores le habían subido a la cara, y todo le empezó a dar vueltas. A cualquier chica le hubiera dado gusto y le hubiera levantado el ego cuando le dijeran tal cosa, pero Rin no era de esas. Por alguna extraña razón, odiaba que le dijeran cosas de ese tipo.
- ¿Perdón? -soltó la rubia. Sus manos sudaban, sus piernas estaban temblando, y si hubiera estado de pie, hubiera caído inmediatamente- ¿Qué haz dicho?
- Je, je, creo que ya nos vamos -Miku se levantó y haló a Rin, quien de un tirón se levantó-
- No, espera -Rin miraba a Len esperando una respuesta- ¿Qué me dijiste?
Len estaba viendo tranquilamente a Rin. La volvió a examinar de pies a cabeza y se detuvo en sus piernas, observando la longitud de su falda, y después la comparó con la de Miku. La verdad era que Rin llevaba una falda más larga por unos centímetros que Miku. Ambas eran arriba de la rodilla, pero la de Miku era notoriamente más corta que la Rin. El rubio se levantó y encaro a Rin. Mikuo se levantó lentamente y arqueó una ceja, sabía que su amigo iba a empezar a hacer lo que mejor sabía hacer. Coquetear.
- Hey, eres muy linda -el rubio tomo del mentón a Rin y acarició lentamente sus mejillas. Rin se tensó-
- No me has contestado lo que te pregunté.
- Eres sexy. ¿Contenta? -la rubia lo miró arqueando sus cejas, claramente enojada- - Tal vez si te subas un poco más la falda pueda darte…
Sin dejarlo terminar, Rin propinó una sonora cachetada en la mejilla del rubio, haciendo que este retrocediera unos pasos y la mirara sorprendido. Sin decir nada más, la chica huyó echando humos del lugar, seguida por Miku, quien se sentía culpable de lo ocurrido.
- Te lo merecías -dijo Mikuo con tranquilidad- No conoces a esa chica, y tu manera de querer coquetear con ella no funcionó ni funcionará. Ella no es como las demás, hermano. Le faltaste al respeto -Len tronó la lengua y observó por donde se había ido la rubia. Por primera vez había fallado.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Sin darse cuenta de cómo, ya estaba en la puerta de su hogar. Entró con tranquilidad, y al parecer, como siempre, no había nadie. Subió directo a su habitación, tomo un baño y se propuso a dormir. Había sido un día cansado, y recordar todo eso la ponía peor y de mal humor.
Hello. La verdad no estoy contenta con el capítulo... ya que hasta ahora me viene a parecer estúpida la razón por la cuál Rin y Len no se llevan bien... pero, en serio que a una conocida le paso algo parecido, y como cuando me lo conto me causo mucha risa, -y ese mismo día escribí el cap- me decidí por poner eso ya que mi hueca cabeza no me dio chance de más...
¡En fin! Gracias por los reviews. Son poquitos pero me animan a seguir aquí :) Besitosssss y perdón porque este también esta cortito. ¡Dejen reviews que muero de hambre! ;_; (?)
Con amor, Pao.
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