Disclaimer: Ghost Hunt y todos sus personajes pertenecen a su creador Fuyumi Ono. Y la historia es originalmente creada porLee Anna Kindred, yo sólo la solicité para su traducción.


Capítulo 3. #La historia del fantasma en el parque!

Lin miro la parte posterior de la cabeza de Noll mientras seguía al equipo que iba en dirección al parque. Tenían que investigar un fantasma a pedido de Masako. A pesar de que no se había dicho nada aún, Lin sabía que serían divididos en parejas por cuestiones obvias. La médium haría todo lo posible para asegurarse de que Naru estuviera a su lado, lo que significaba que podría ser su pareja Matsuzaki-san o Taniyama-san. No sabía a quién prefería, y es que elegir pasar la tarde con Ayako era agobiante y más porque a veces ella no tenía miedo de mostrarle a un hombre lo que quiere, pero por otro lado, era más fuerte el desagrado con Mai. Lin suspiró cuando llegaron al centro del parque, deseando que John hubiera estado ahí para sustituirlo de esa situación.

−Comencemos la investigación. El fantasma sólo ataca a las parejas que parecen comprometedoras. Así que, seremos el cebo y nos emparejaremos. –Comenzó Noll.

−Yo estaré contigo, Naru. –Dijo Masako, ya aferrada del brazo del muchacho y jefe del grupo.

Los labios de Lin temblaron al ver la molestia en los ojos de quién era su protegido. También, pudo notar la oscura mirada que se tornaba en Mai.

−Bien. Entonces, Matsuzaki-san estará con Takigawa-san y Lin, te quiero con Mai.

El chino asintió, haciendo acopio de soltar un suspiro de frustración. Mai se le acercó tristemente a él, sin siquiera tocarle. Estaba contento con eso por el momento.

−Pasen la tarde como lo harían en una cita. Si son lo suficientemente creíbles, el fantasma puede atacarles. O llegar a ella. –Con esas palabras, Noll se volvió con Masako emprendiendo camino casual.

Lin observó y vio a Ayako y Bou-san caminar fuera, quedando muy pronto sólo Mai y él.

−Supongo que deberíamos caminar un poco, Taniyama-san. –Dijo Lin cordialmente.

Mai asintió. –Está bien. ¿Qué vamos a hacer?... Quiero decir, si se supone que esto es una "cita"… Probablemente deberíamos hacer algo más que caminar.

El chino levantó una ceja. –Si así lo desea…

La menor sonrió y comenzó a caminar con Lin a su lado. A su vez, éste suspiró, sabiendo que si esto realmente era una fecha especial, al menos se esperaba que pudieran mantener las manos sostenidas. Extendió su diestra y la entrelazó con la de ella, sintiendo como una pequeña chispa se disparó en su brazo ante el contacto. Caminaron, prácticamente deambulando por entre los árboles, no apartándose del camino. Más adelante en el parque, pudo notar que había un grupo que se reunía y bailaba al ritmo de la música pop del estilo de los años 50. Los labios del mayor se crisparon al reconocer las aberturas de "Blue Suede Shoes" de Elvis Presley. Miró de soslayo a Mai y vio una pequeña sonrisa en sus labios, pero su mirada desprendía nostalgia. Suspiró de nueva cuenta, decidiendo que si iban a fingir estar en una cita, podrían actuar como tal. Luego de eso, tiró del brazo y la llevó a dónde estaba tocando la música. Cuando el coro estalló, Lin la tomó con sorpresa cuando la tomó de la cintura y comenzó a bailar con ella.

Mientras giraba, Mai soltó una carcajada y Lin pensó que tal vez pasar el día con Mai no sería tan malo. Transcurrieron unos minutos más allí, bailando entre sí antes de continuar. Lin condujo a Mai a un vendedor de helado y le compró uno pequeño a ella, y él una simple paleta. Mirando a su alrededor entre tanto, dándose cuenta de que los otros estaban cerca; Ayako estaba golpeando a Bou-san, probablemente por algo que había dicho, y Noll estaba sentando con Masako en una banca, bastante distantes. Pero fue sacado de sus observaciones por parte de Mai cuando haló de su brazo.

− ¿Sí? –Preguntó él devolviendo la mirada a la joven.

−Lin-san, ¿de dónde eres? Tengo la sensación de que no eres japonés. –Dijo en pregunta Mai, sosteniendo un ligero rubor en su rostro.

El aludido levantó una ceja. –Soy de Hong Kong. Soy chino. ¿Qué pasa con eso? –Preguntó Lin curioso.

Ella se encogió de hombros mientras dejaban al vendedor, dónde caminaron hasta un banco y se sentaron. –Sólo fue un sentir. Supongo que podría llamarlo intuición.

Lin asintió. − ¿Es siempre malo?

−No lo sé… En realidad nunca he pensado en eso. Quiero decir, tengo esa extraña sensación desde el día en el que murió mi madre, fue como si no quisiera salir de casa para ir a la escuela. Sentía que sería la última vez que la vería… y así fue. Como también tengo el presentimiento de que Naru está ocultando algo grande.

−Tienes gran perspicacia. Te sugiero que aprendas a reconocer lo que es tú intuición y lo que noes. Cabe la posibilidad de que eso sea una habilidad psíquica.

Los ojos de Mai se abrieron, asintiendo a eso. − ¿Tienes alguna habilidad, Lin-san?

Éste negó con la cabeza. –Sólo lo que has visto. Todo lo demás se adquiere.

Mai asintió. –Hey… Lin-san.

− ¿Sí, Taniyama-san?

−Lo siento por… hacer que esa librera callera encima de ti. –Mai admitió, agachando la cabeza.

Él suspiró y decidió ser honesto. –Bien… Mis ánimos hacia ti no eran los mejores, aunque no es sólo por algo sin razón. Yo odio a los japoneses, y odio estar rodeado de ellos.

Mai se levantó bruscamente, saltando desde el banco, notándose como casi se encendía un fuego en sus ojos. –Tú… tú no puedes odiarme sólo porque soy japonés. ¡Soy sólo una persona! ¡Deberías… odiar a las personas conociéndolas y no por una simple imagen!

Lin se sintió sorprendido, viendo en ese momento una corta memoria pasar frente a él.

−"¡¿Cuál es su problema?! ¡Sólo me odia porque soy japonés! ¡Soy alguien decente y eso no significa que deba odiarme así automáticamente! ¡Sólo soy una persona! Debería conocerme primero antes de emitir juicios así nada más. Si va a odiarme, ódieme por lo que soy, no por lo que imagina." –Gene gritó, apuntando con ese comentario a Lin en su mejor resplandor para Noll.

De repente, Lin rió casi en voz alta. Los ojos de Mai se abrieron, dando un paso atrás.

− ¡Esto no es gracioso Lin-san! ¡Estaba siendo honesta y seria! ¿Es así entonces? –Mai espetó algo ofendida.

−Lo siento. –Gestiona Lin a través de una sonrisa. –Alguien me dijo exactamente lo mismo hace mucho tiempo. Sólo me recordaste a él.

−Oh. ¿Quién? ¿Naru?

Él negó con la cabeza. –No. Alguien más.

Mai no quiso presionar el asunto, sintiendo que era algo de lo cual no sería correcto o no se podía hablar. Ella volvió a tomar lugar junto a Lin en la banca.

−Lin-san, ¿me puedes llamar sólo por mi nombre?... Por favor. –Preguntó ella cuidadosamente.

Él le miró y le regaló una pequeña sonrisa. –Muy bien, Mai-chan.

− ¡Gracias Lin-san! –Terminó por sonreír brillantemente.

Sin previo aviso, Mai llevó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza. Lin se congeló antes de responder suavemente envolviendo el alrededor de ella en un gesto amistoso. Cuando comenzaron a alejarse, Lin se dio cuenta de lo que cerca que estaban. Sus ojos se tornaron serios, y ninguno podía apartar la mirada del otro. Pronto él comenzó a inclinarse hacia ella, cuando de repente… estaban mojados. Muy húmedo.

Tanto Mai como Lin saltaron desde el banco en estado de shock, y Lin podía oír el cacareo de sus Shiki cerca. Hizo acopio de un pequeño sonrojo al darse cuenta que casi besaba a Mai. No sabía por qué, pero sabía que si ese espíritu los había bañado con agua, era porque realmente estuvo a punto de suceder.

− ¡Hey! ¡Chicos! ¿Están bien?−Se oyó al monje y Ayako acercándose. Detrás de ellos, Lin notó a Noll y Masako prácticamente corriendo también. Una vez que estuvieron juntos, se dignó a responder el mayor:

−Además de mojados… estamos bien.

− ¡Wow! ¡Lin-san! Conociéndolos a ustedes dos, pensé que serían los últimos que terminarían así. –Dijo Ayako burlona.

Mai les miró. − ¡¿Qué te hace pensar eso?!

Lin puso una mano en el hombro de ella. –Ahora no Mai-chan, no es el momento.

En seguida el mayor notó a Noll levantar una ceja ante el hecho de que había utilizado por primera vez el nombre de Mai tan directamente. –Hara-san, ¿el espíritu sigue aquí todavía?

Masako cerró los ojos y asintió. Pero de repente, se desplomó en el suelo. Todo el mundo le miraba en estado de shock, sobre todo cuando ésta se puso de pie y no dudó en prenderse a Naru exclamando: − ¡Gyah! ¡Eres tan guapo!

Los ojos de Mai se agrandaron aún más en sorpresa. –Masako-san es tan arrebatada..

Lin se inclinó un poco a Mai. –Ella está poseída a decir verdad.

− ¡Posesión! –Espetaron entendidos Ayako y Bou-san.

El resto de la tarde transcurrió hablando con el espíritu y ayudándole a seguir adelante. Acabó todo cuando su ex novio fue rociado en la cabeza con agua, ya casi el sol se estaba poniendo cuando llegaron a la oficina. Mai suspiró apenas entró. El grupo se sentó alrededor de la mesa de café, burlándose de Masako y como actuó estando poseída. Lin se adentró en su oficina y de rente, Naru entró.

− ¿Qué hacen aquí todavía? Esto es una oficina, no una cafetería. –Espetó.

De repente Masako se puso de pie y lo enfrentó. –Naru, deja que te lleve a cenar para darte las gracias por la ayuda que me diste hoy.

Mai gruñó pensando que él no iba a aceptar algo como eso.

−Bien. –Respondió Naru, inclinando la cabeza en señal positiva.

Los ojos de Mai notaron sorpresa, sintiendo pronto un dolor en su pecho. ¿No podía simplemente rechazarla como siempre lo hace con ella?

−No estés tan sorprendida. Hemos estado saliendo para ver películas y conciertos desde hace un tiempo. –Jactó Masako, tomando el brazo de Naru con una sonrisa.

Y Mai los vio salir de la oficina juntos.

−Oh jovencita, no estés triste. Estoy seguro de que sólo lo está chantajeando. –Dijo el monje, colocando una mano sobre su cabeza.

−Sí. Dudo que saliera así como así, algún motivo más profundo debe haber. De seguro lo está obligando. –Dijo Ayako.

Mai suspiró y asintió con la cabeza, todavía estando un poco abatida.

−Oye, ¿vamos a cenar?− Preguntó Takigawa colocando una mano en el hombro de Mai.

Ella dirigió su mirada arraba. –No lo sé. Creo que por ahora quiero estar sola.

−Voy con ustedes. –Se apuntó Ayako. –No tengo nada interesante que hacer.

− ¿Estás segura Mai? No nos importaría que vinieras. –El monje le miraba atentamente esperando un cambio de respuesta.

Mai colocó su mejor sonrisa más brillante antes de responder. −¡Estoy segura, vayan ustedes! Tengo un poco de tarea de todos modos y debo acabarla.

−Bueno, si estás segura…

No pasó mucho tiempo antes de que Mai se quedara en la oficina sola. Ella suspiró y se puso de pie, con la intención de al menos hacer la limpieza de la cocina y quedarse hasta tarde, o hasta que Naru regresara. No es como si alguien le estuviera esperando en casa.

− ¿Taniyama-san?

Mai dio un salto de sorpresa al ver a Lin de pie en la puerta de su oficina. − ¡Lin-san, me olvidaba que estabas aquí todavía! Y… ¡Es Mai!

Los labios de Lin se crisparon. –Muy buen Mai-chan. ¿Por qué no has ido con los demás?

Ella se sonrojó y miró a otro lado. –No tenía ganas de ser un tercero entre las parejas. Sé que ellos tienen buenas intenciones, pero no quería incomodar.

Lin asintió y suspiró. –Mai-chan, ¿te gustaría que fuéramos a tomar un café juntos?

Ella quedó algo sorprendida, pero luego se recompuso y sonrió. − ¡Claro!

Mai no tenía ni idea que esa noche, las cosas en su corazón iban a empezar a cambiar.