Disclaimer: los personajes y el universo de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling; yo los utilizo sin ánimo de lucro y con afán de diversión.
17 de Agosto de 1954
Orion siempre la llamaba Wally en la intimidad. Desde el primer momento que pasaron a solas, cuatro años atrás, la noche de su boda.
La llamaba Wally cuando le pedía ayuda en el despacho, la llamaba Wally cuando compartían una copa por las noches, la llamaba Wally cuando se dedicaban muestras de cariño y la llamaba Wally cuando ella se disgustaba. Parecía existir cierto componente balsámico en su nombre.
Y Walburga necesitaba oírlo aquella tarde de Agosto. Orion se sentó junto a ella y la abrazó; dejó que ella apoyara la cabeza sobre su hombro y sollozase tranquila. Había pocas cosas que hiciesen llorar a Walburga Black y Orion no podía recordar apenas ninguna, pero gran parte de sus propios pensamientos estaban con ella.
Wally no se quedaba encinta. Llevaban años intentándolo con verdadero fervor, los sanadores aseguraban que todo estaba bien y la familia insistía en que tarde o temprano ocurriría, pero Wally languidecía mientras tanto y Orion no soportaba la idea.
Necesitaban un hijo con desesperación. Un niño puro y perfecto, un pequeño Black que hiciese las delicias de sus padres y llevase el nombre de la familia a lo más alto. Pero no llegaba, nunca llegaba.
Suspiró.
Nota de la autora: no se conoce la fecha de la boda de Orion y Walburga, pero teniendo en cuenta la fecha de nacimiento de ambos podemos deducir que Sirius y Regulus fueron niños tardíos. He pensado que probablemente la tardanza tuvo que afectarles de alguna manera dado el historial familiar -y especialmente a Walburga-, y he querido contarlo.
