Na: Disculpen ustedes la demora, pero aquí esta su esperada continuación.
CAP ITULO 3 UNA NOCHE MAS, PORFAVOR!
Mas tarde, cuando se reunieron otra vez Bankotsu les dio una regañiza.
- Pero, no entiendo – dijo Renkotsu - ¿a que viene el regaño? Nosotros solo estuvimos afuera como querías.
-Hay! Olvídenlo – respondió – ya mejor vamonos, que no tenemos todo el tiempo.
- No, vamos a quedarnos una noche – dijo Jakostu – dicen que esta ciudad tienen muchas cosas interesantes a esa hora.
- De acuerdo – dijo Bankotsu después de pensarlo un momento – pero solo una noche.
Renkotsu fue asignado para buscar una buena posada con corralón o establo para Ginkotsu y Kyokotsu, lo cual fue un problema porque la mayoría ya estaban ocupados o había borregos, y como Kyokotsu era alérgico a la lana, (le salían puntitos rojos por todo el cuerpo, le salía pelo en las orejas y le crecía un pie mas que el otro) no podía quedarse ahí.
Pero finalmente encontró uno libre, algo sucio, pero como él no se iba a quedar allí no le importó.
Al oscurecer muchos puestos se iluminaron dejando ver extravagantes mercancías, como pedazos circulares de madera, con una pelota amarrada por el centro con una hilo elástico. O como guantes gigantes con forma de puño pero con el dedo índice levantado.
Jakotsu recorrió todo el lugar, desde la venta de gelatina hasta el rodeo en donde participó y se llevó el segundo lugar aguantando 40 segundos arriba de un caballo salvaje, porque el primer lugar estuvo 2 horas.
Bankotsu simplemente se sentó a ver un concurso de comida, donde el primer lugar murió mientras comía pero nadie se dio cuenta hasta la premiación.
Renkotsu fue a una exposición de armas, espadas y paliacates.
Suikotsu solo fue tranzado por un sujeto de juegos de azar que estaba a la mitad de la calle. Y claro que el tipo no se quedo sin sus arañazos.
Al día siguiente todos despertaron con jaqueca y con moretones que no sabían ni de donde habían salido, pero lo mas extraño que es que Mukotsu había regresado con mucho dinero.
- ¿De donde sacaste todo eso? – le preguntó Bankotsu.
- Me lo gane en un juego de canasta – respondió Mukotsu.
Pero lo que sucedió en realidad fue que Mukotsu había decidido ir a una casa de diversiones para hombres (no sé si me entiendan, yeah) pero era tan horrible que las tipas decidieron pagarle para que se fuera.
Por fin después de alistarse salieron del loco pueblo que ya había regresado a la normalidad, ningún juego extraño, ni puesto loco.
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Y mientras caminaban y la tarde caía Mukotsu vio una abeja que se le acercaba y es su afán de alejarla pues esta no se iba, retrocedió y retrocedió y tropezó con algo y cayó en una zanja, el golpe fue tan fuerte que la cabeza le reventó, todos saltaron hacia atrás asqueados.
- Bankotsu! mira lo que sucedió - exclamó Renkotsu
-Bueno, estas cosas suelen pasar- respondió Bankotsu - déjenlo ahí, ya vendrán los buitres,
- Hay! Pobre Mukotsu - dijo Jakotsu - pero tuvo un final mas digno de lo que yo pensaba
Kyokotsu le lanzó una delicada flor al cuerpo de Mukotsu y ahora los 6 guerreros siguieron su camino, un camino que parecía nunca terminar, y no había nada alrededor, no árboles, no piedras, nada, solo el sol ardiente sobre sus cabezas.
- Hay que buscar donde descansar – dijo Jakotsu – estoy muy cansado.
- Si, Bankotsu-oniisan - dijo Suikotsu - así no llegaremos vivos
- No sean mariquitas - respondió Bankotsu - sigan caminando, no falta mucho para el próximo poblado
Y así continuaron, durante casi cuatro horas mas, sin comer ni beber nada, solo caminar
y mas adelante, vieron una hermosa ciudad, los 6 corrieron hasta alli, pero al llegar la ciudad se desvaneció, pues solo había sido un espejismo
- Maldita sea! - exclamó Suikotsu - maldita, maldita sea!
- Cálmate!- dijo bankotsu sin darle importancia - si no te parece, porque no cavas para encontrar agua
Suikotsu no lo pensó dos veces y con sus garran empezó a rasguñar el suelo
- Oye, suikotsu - dijo Jakotsu – ten cuidado.
y cuando menos se lo esperaba una enorme cantidad de agua salió de agujero con mucha presión, lanzando a Suikotsu muy alto, hasta perderse de vista
-Wow ! vieron eso? - exclamó Bankotsu - lo vieron?
- Pero, hermano Bankotsu - dijo renkotsu - no crees que Suikotsu muera con eso?
- Bueno eso nunca lo sabremos - respondió - bueno tomen agua que tenemos que continuar.
Todos bebieron hasta saciarse, y luego llenaron una vasija y la pusieron sobre ginkotsu
Volvieron a retomar su camino, y cuando
- AHHH! exclamó Jakotsu - mi tobillo!
-¿que sucedió? - preguntó Bankotsu
- Me tropecé con algo, no se que, pero me duele mucho
- Te llevo, vamos
Y por fin, después de mucho trabajo llegaron a las puertas de la ciudad
