De nuevo gracias por los coments! y por ahi en un review leí que querian mas pairs ¿que otras parejas quieren?, diganme e intentare meterlos de poco en poco, aunque tampoco es que esto vaya a ser muy largo, and thanks a mi hermosa beta, te amo princesa :hearts: yo se que te gusta, y a mi me gusta que te guste n.n
Capitulo III: A simple date
La moto iba a toda la velocidad que poseía, mientras la rubia agradecía el casco que llevaba puesto de forma que su rostro no podía verse, no le gustaba tener que ir abrazada al mayor pero la velocidad la obligaba a ello, sin contar que si tenía que ser honesta le gustaba mucho eso de andar rápido… aun y si no sabía exactamente a qué lugar la estaban llevando ¿y qué sería de ella luego? ¿Un paseo de la mano y todas esas cursis que se ven en la tele? ¡Claro que no! No iba a permitirse a sí misma semejante estupidez, así que simplemente le seguiría la corriente por un rato y eso era todo.
Recorrieron más de una vez las estrechas calles donde la rubia pudo identificar su casa, pero luego se dio cuenta de que se estaban alejando demasiado de la ciudad… vagamente empezó a preocuparse ¿A dónde diablos la estaba llevando este hombre? En fin… si no era algo bueno juraba que le patearía donde más le dolía y huiría de la escena rápidamente, se preguntaba cuanto tardaría en llegar su troll hasta allí, mas no pudo pensar demasiado en eso cuando el vehículo al fin empezó a disminuir la velocidad, cerca de un lindo lugar con aspecto de cabaña, pero que en realidad termino siendo un restaurante.
Cuando al fin se detuvo tardo varios segundos en reaccionar y soltar su cintura, mientras se quitaba el casco y ondeaba su largo cabello para así acomodarlo antes de que se hubiera despeinado, observando con ojo clínico todo el lugar… en realidad le parecía bastante acogedor incluso para ser escogido por alguien como él, se volteó a verlo pero antes de darse cuenta ya la tenía de la mano otra vez sujeta firmemente
- ¡Mira es aquí! ¿te gusta? – volteo a observarla y ella asintió levemente, no se le daba mentir y el local simplemente se veía agradable - ¡qué bien! Vamos Rebe –suspiró nuevamente ante el mote pero sabía que simplemente no habría forma humana de hacer que le dejara de llamar así, por lo que sería mejor rendirse, al menos hasta nuevo aviso
- … Vamos – susurró en voz apagada, adentrándose al local que era mucho más cálido de lo que en un principio se imaginaba, aunque si era un tanto como se temía que fuese… pero no podía decir mucho más, después de todo estaban en Francia y no había lugar en esa ciudad del mal donde no se sintiera aquel ambiente
Un camarero amablemente les guió hasta una de las mesas vacías, demasiado lejos de los demás para el gusto de ella, nuevamente la idea de que no le gustaba nada de eso le volvió a la cabeza aunque ya con menor intensidad, no tendría por qué dejarse llevar ¡es más! Solo tendría que tomarlo como una comida gratis, y eso para ella estaba bien
Aunque había una duda que atormentaba su existencia, y su naturaleza curiosa la obligó a formularla
- ¿Por qué me trajiste aquí? –le miró de frente mientras lo decía, nunca fue de esas que se callaban lo que pensaba, no dejaba que su introversión llegara a ese limite
- ¿Mmm? – mientras tanto el muchacho seguía en su nube personal porque ella había aceptado (aunque fuese más un secuestro) a ir a comer con él - ¡Pero si ya te lo dije Rebe! Eres la única chica que vi interesante en ese lugar –suspiró mientras ella aun asimilaba la información – eres una bailarina genial sin contar que eres bonita ¡podrías hasta ser modelo si quisieras! –ella negó aquello frenéticamente con la cabeza a lo que el mayor no pudo hacer más que soltar una carcajada –vale, entiendo eso no es lo que quieres
- ¿Cómo puedes afirmar algo así? –se quejó mientras leía la carta, no podía fingir conocerla así tan fácil y sin más, era completamente ridículo
- No sé, es que también pareces de las que saben lo que quieren –la chica tuvo que taparse la cara con el menú para ver si lograba bajar aquél rubor de su cara - ¡a que el Rey es bueno leyendo a las personas!
- Deja de halagarte, eres molesto – exclamó bajando la carta ya un poco más tranquila -… creo que pediré salmón
- ¡Salmón! Lo sabía, seguro eres del norte igual que el Rey –asintió varias veces con la cabeza a lo que la rubia negó tranquilamente
- ¿No ves que soy francesa? No puedo creer que confundas mi nacionalidad –de repente y cualquier chica bien educada lo haría, con modales que ni ella misma supo de donde saco puso una servilleta sobre sus piernas mientras acomodaba todos los cubiertos en perfecto orden, al tiempo que le observaba seriamente
- ¿En serio? Vale lo siento –se rascó la nuca mientras reía nervioso – es que siendo de aquí pensé que querrías otra cosa
- Soy de gusto fino –aquél juego le estaba empezando a gustar, el rubio de verdad se estaba creyendo aquel mal improvisado teatro y si tenía que ser honesta le gustaba verle así… era divertido, tal vez demasiado
- Ahh ya, como mi madre – sonrió aún más grande mientras una extraña mueca cruzaba segundos después su rostro, ella no pudo hacer más que ladear ligeramente la cabeza –a ella también le gustaba mucho el salmón y más si era salado jajaja –ella no era idiota, no preguntaría por la mujer, el "gustaba" le dejaba claros varios puntos
- A mí también me gusta salado –afirmó mientras escuchaba al camarero venir por su orden, ella simplemente volvió a repetir lo que quería
- ¡Yo quiero lo mismo que ella! ¡Y una cerveza! –todos se voltearon a verlos, lo cual era normal considerando lo que estaba pidiendo… se supone que en esos lugares se tomaban cosas más delicadas ¿y si le sentaba mal? -¡y que sea danesa! –ahh, con eso explicaba todo, el camarero se retiró mientras ella miraba al mantel como si fuera lo más curioso del mundo -¿Qué sucede?
- Nada –declaró tranquila mientras veía ahora a la ventana cerca de ella –me atrevo a asegurar que eres de Dinamarca ¿no? – y es que con eso ya entendía muchas cosas siendo honesta
- No pareciera… ¡sabes! Te verías muy bonita sonriendo –dijo más bien sin pensarlo mucho, mientras le dedicaba una enorme sonrisa - ¿me lo mostrarías?
No tengo por qué –se encogió de hombros, no es como si fuera algo que controlara, solo lo hacía cuando de verdad pensaba que la situación lo ameritaba y eso era muy de vez en cuando -¿haces esto con todas o debería acostumbrarme?
- ¿Ehh? –su mueca de completa estupefacción la dejo incrédula… bah, semejante chico no podía venirle a negar tal cosa, por supuesto que no ¿cierto? Ni que ella fuese única en el mundo… aunque nunca se había dado cuenta de su terrible auto-percepción y de que era mucho más linda de lo que pensaba -¿de cuáles todas hablas Rebe?
- ¿Me crees tonta? –recalcó, aun sin entender cómo podía poner con tanta naturalidad aquel rostro de no entender en lo absoluto de que le estaban hablando -… Odín, de verdad estás hablando en serio
- ¡Si eres del norte! –qué manera tan estúpida de dejarse descubierta, y eso que ella era una persona lista ¡pero es que tanta estupidez era absurda! -¡Lo sabía!
- No lo soy, solo que tú lo eres y por eso dije eso, se llama cultura general –al ver que el bajaba la mirada avergonzado suspiró, vale si había acertado y solo por ahora le dejaría ganar, y eso nada más porque le invitaba a comer y el plan luego de eso era salir corriendo, además se notaba a leguas que el muchacho no entendía de sarcasmo – está bien está bien, si soy del norte
- ¿En serio? –parpadeo un par de veces y luego le dedicó una enorme sonrisa –jeje lo sabía –ahh no, pero que saliera con sus auto-suficiencias eso si no se le permitiría, lo tomo de las mejillas y empezó a halarlas con fuerza – ¡Debe duebe!
- Vanidoso – exclamó sin inmutarse luego de soltarle las mejillas que le quedaron rojas, con eso esperaba enseñarle una lección
- Eres más fuerte de lo que pareces –se quejó inflando una de las mejillas que permanecía completamente roja, luego la miró – ¿de qué parte eres?
- ¿No que lo sabías?
- ¡Anda dime! –se quejó mirándola como si fuese un niño pequeño, con eso daba a entender que además de caprichoso era berrinchudo, todo lo que ella buscaba un hombre, sarcasmo aparte
- Noruega –se quedó callado por unos segundos mientras ella pensaba que si solo con eso lo habría callado desde un principio lo habría hecho, disfruto de la paz por unos segundos hasta que él la saco de sus cavilaciones
- Somos vecinos –lo declaró con tal felicidad que casi el ambiente cambiaba por uno completamente alegre, nada más faltaba la gente tocando música aleatoria y los niños bailando alrededor, la noruega se deshizo de su repentina imagen mental de cuento de hadas y volvió de inmediato a la realidad, asintió levemente a la afirmación y no hizo ademán de hablar nuevamente – te voy a cuidar –ok, eso no se lo esperaba, y menos que sonara tan sincero
- ¿Qué?
- Lo que oíste – exclamó sin perder en ningún segundo su sonrisa mientas se acercaba a ella en la mesa – serás mi princesa porque el rey lo ha decidido así
- Aquel nivel de autoridad la dejo con la mente en blanco por unos segundos ¿lo hacía porque si… y ya? ¡Qué clase de razón era esa! No podía escoger ese tipo de cosas, además ¿le había llamado princesa? Eso simplemente no podía ser, era un ser molesto que al parecer no escuchaba si opinión, y ella simplemente no estaba dispuesta a tener ese tipo de distracción ¡no podía darse ese lujo! Ella había llegado a volverse una bailarina, ese era su único objetivo
- Yo no pretendo ser tu princesa Soren –y lo dijo con toda la autoridad que confería su seria voz –no te des a la idea equivocada
- Puedo entenderlo –bien, eso lo hizo todo más confuso – aun así ¿crees que porque tú lo digas me rendiré tan fácil? Claro que no hermosa, ya verás que el rey nunca falla –ella no pudo más que sonrojarse mientras suspiraba, y no pudo replicar nada pues llego la comida
Como pudo mantuvo la calma mientras comía: todo estaba realmente delicioso así que no pondría quejas al respecto, tenía días sin comer tan bien, de hecho tenía días sin comer algo en abundancia, en parte y con todo el dolor de su alma tendría que hacer algo lindo por el rubio cabezota
- Gracias –susurró apenas hubo acabado, él no pudo más que reír en respuesta
- ¿Entonces estas lista princesa? –ella frunció el ceño, no le gustaba el adjetivo – oye no pongas esa carita, las princesas deben verse lindas ¿sabes?
- ¿Vas a seguir con eso? -era un tanto exasperante, no podía simplemente soportar sus tonterías
- Hasta que te acostumbres a oírlo hermosa – asintió – te llevo a casa ¿sí?
Bien, él la trajo, así que lo mejor era irse con él también, ya era un poco tarde
El viaje se le hizo largo, quizás porque estaba muy llena, o tal vez era que iba muy cómoda con el calor del chico que manejaba el vehículo… momento ¿Qué? ¡No! Ese era justo lo que estaba esperando no sentir, cerró los ojos mientras enfriaba la cabeza, sinceramente que a veces no sabía en qué pensaba, no tenía razones para sentir aquello, y mucho menos por él, un tonto vanidoso, eso era todo lo que era.
Apenas llego a su hogar devolvió el casco al mayor, casi corriendo de regreso luego de agradecer, pero este antes de nada la retuvo del brazo
- … ¿Qué pasa?
- ¿Te veo el lunes en clases? –ella asintió mecánicamente, no tenían más opción por mucho que le molestara –entonces hasta el lunes –se quitó por completo el casco y se puso a la altura de ella, tomando con delicadeza su rostro, dejando un beso en su mejilla, más de lo que ella iba a tolerar
Quizás le dolería la consciencia después de dejarle aquella marca de su mano en la cara, pero él se lo había buscado, aunque debería tener cuidado si se volvía a aparecer, no pensaba ceder a él, tenía muchas cosas aún por delante que tenía que cumplir y prefería hacerlo ella sola.
