Hola, soy Lady Adry. Lamento informarles que Mafer (Severus's Lady) está ahora mismo en el hospital, por su diabetes. Por lo tanto me dejó (nuevamente) encargada de sus fics. Hoy voy a traer a la vida a "el príncipe y la sangre sucia". Necesita un aseo total en cuanto a comas y un par de diálogos. De todas los mantendré al tanto de sus avances.

Saludos y gracias por la atención prestada.

Lady Adry de Lockshire.

Los rews los contestará ella personalmente.


Psiquis destrozada

No pasaba con regularidad a esa habitación. Lo último que había escuchado de una de sus confiables enfermeras, era que el paciente parecía recuperarse paulatinamente y todo parecía ir a la marcha. Necesitaba rehabilitación y ejercicios para fortalecer aquellas piezas de fina tecnología robótica. Por supuesto, sería ella misma en persona quien terminaría diciéndoselo. Era de vital importancia, que él estuviera enterado de todo lo que acontecía con su cuerpo y su operación. Inspiró aún más fuerte y tomando su tabla de apuntes con su historia, decidió que ese día tenía que entrar en la habitación a verlo.

Al entrar no entendió por qué sentía tanto miedo. Como si de Voldemort se tratara. Pero no. A sus veintiocho años de edad, no podía dejarse vencer por miedos tan prosaicos. Ya había luchado contra tantas cosas, que simplemente había perdido la cuenta enormemente. Permaneció quieta en la puerta, mientras las enfermeras le quitaban el vendaje de las rodillas. Lo pondría a prueba. Necesitaba ver cuánto podía resistir en una caminadora. Aunque al principio, él no se mostraba muy congraciado con la idea. Quizá no podía hablar, pero su mirada hablaba por él.

Sus pensamientos a flor de piel.

- Necesita correr aquí, para que midamos su resistencia y sus latidos cardíacos- rogó la enfermera, pero él se rehusaba a subirse en la caminadora. Hermione tenía que tomar mejores medidas.

- Profesor. Es de vital importancia, que sepamos que lo que hemos hecho... funciona y usted debe cooperar. ¿O quiere morir?

Pregunta estúpida. Claro que quería morirse. Miró el tubo que recorría su nariz y le brindaba el aire que respiraba. Alzó su temblorosa mano y pretendía quitárselo, cuando Hermione sostuvo sus manos. De forma amable.

- Por favor. Al menos inténtelo. ¿Qué tiene que perder, profesor Snape?

Las enfermeras esperaron con paciencia. Algunas tenían preparado el tensiómetro y otras, la caminadora. El hombre no dijo nada, ni siquiera con la mirada y se subió sobre la caminadora. Se quedó de pie, sin entender lo que tenía que hacer. Solamente esperaba instrucciones. Hermione se posicionó cerca de los botones y señaló con su pluma, cada uno de ellos mientras explicaba sus funciones.

- Acelerar y pausar. Aceleraremos conforme veamos su ritmo cardíaco.

- Pero doctora, no sabemos si es capaz de correr. O siquiera de caminar. Podría resultar mal.

- No deberían ser tan pesimistas. A ver, profesor Snape. Corra o camine lo más que pueda. Mediremos su resistencia a grandes esfuerzos y su capacidad responsiva.

Snape apenas la miraba, de hecho siquiera respiraba con comodidad. Hermione había encendido la caminadora y el hecho era, que jamás había estado en una. Al principio le había costado adaptarse. Mucho más, cuando le habían pedido permiso para retirarle la camisa y conectarle una gran cantidad de cables.

- Eso es... siga corriendo así y pronto acabaremos- le dijo, mientras aumentaba la intensidad. Un poco de intensidad a la carrera y nos indicará sus niveles de resistencia.

Mientras corría, una de las enfermeras notó algo bastante particular. El paciente, no podía respirar adecuadamente y estaba por resbalarse. El cable se había enredado y el respirador había brincado de su soporte. Estaba exhausto y no demoró en caer. Hermione apagó la caminadora violentamente, mientras Severus permanecía arrodillado en el suelo.

- Bien, mucha respuesta por hoy. Será mejor que le permitamos descansar. Necesita dormir muy bien y buena alimentación. Al menos sabemos que su corazón está sano.

Pero ¿y su mente?

Luego de el correspondiente aseo y descanso, ella regresó a la habitación. Lo miró con un gesto agradable, que Severus Snape decidió ignorar. Se acercó a él con una lámpara de bolsillo y él trató de separarse de ella.

- Solo quiero mirar su ojo- dijo, levantándole el párpado izquierdo- un poco de mirada perdida. Quizá necesitamos hacer unos ajustes y...

"¿Por qué me ha traído a la vida de nuevo?"

- Porque merecía una nueva oportunidad.

"Yo no quiero vivir. Seguir viviendo"