No tenía planeado actualizar hoy, pero comencé a escribir y pensé "¿por qué no?", todo fluyó como si no llevará días tratando de completar el capítulo, y a sido lindo. Me siento satisfecha, aunque tengo cosas que hacer esto ha sido un respiro que ya necesitaba.
SumSum, esto va con cariño y espero que te guste este mini regalo de navidad, sabes que te quiero un montón. Besos y abrazos.
¡Feliz navidad a todos!
Heaven is a Place on Earth with You
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Capítulo 3:
Everything I do
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Las sabanas frescas y suaves no eran un lujo que había tenido en demasiado tiempo, por lo que despertó sintiendo la comodidad que estas le brindaban, sonrío ante este hecho, era bueno ya no estar en el barco con sus incomodas camillas. No sabe si debe de levantarse ya, ni siquiera es capaz de adivinar que hora era. Se queda quieto, viendo el techo para comenzar a recordar lo que había ocurrido en días anteriores.
— ¿Lo haz sentido, verdad?—Mikasa sonrío como nunca lo había hecho, con ese brillo especial en sus ojos. Asintió, sin saber que palabras usar para expresar este sentimiento desconocido.
— ¿Mikasa?
Jean alejó su mano del vientre de Mikasa como si le quemará, algo avergonzado de haber sido encontrado en esa situación tan intima, aunque no sabía exactamente porque.
— ¡Armin!— ella se apartó de Jean para ir hacia Armin, que camino hacía ella mientras abría los brazos, sin aparentar ninguna incomodidad ni importarle que las miradas de las personas en el mercado estuvieran enfocadas en ellos. La abrazó con tanto cariño que Jean se sintió como si fuera un intruso que perturbaría la atmosfera de atreverse a soltar alguna palabra.
El joven rubio se apartó con una clara expresión sorprendida, Jean estaba seguro que no había notado el embarazo de Mikasa hasta ese momento, y sus ojos azules inmediatamente se dirigieron hacía el vientre de la mujer.
— ¿Estas…?— Ella asintió al mismo tiempo que sonreía, divertida al ver a su elocuente amigo sin palabras—, ¿puedo?
Hizo ademán de querer tocarla, pero con duda si estaba bien hacerlo.
—Claro que sí— tomó la mano de él para colocarla allí—, ya no se mueve tanto, el bribón debió de haberse cansado de patalear tanto, hace nada Jean pudo sentirlo.
—Pero que envidia, supongo que ya tendré otra oportunidad— suspiro mientras retiraba la mano, pero aún así sonrío—, ¿dónde está Eren?
Inmediatamente se tensó, ambos varones fruncieron ligeramente el ceño, sin saber como interpretar el lenguaje corporal de la pronto madre.
—Esta de cacería con Levi.
— ¿Con el capitán Levi? ¿Desde cuando se llevan tan bien?
No pudo evitar preguntar, hasta donde recordaba le tenía bastante miedo.
—A Levi no le gusta que le llamen capitán, y Eren, bueno, ha tenido que aprender a llevarse bien con él. Nos visita bastante seguido— ella ya se encontraba incomoda con la atención de las personas, quienes no sabían quienes eran estos dos jóvenes hombres, así que comenzó a caminar esperando que ellos le siguieran.
— ¿No es peligroso el bosque de esta zona? No era necesario que se pusieran en riesgo
—Lo es, hay algunos osos. Pero no creo que puedan hacer mucho contra un titán y contra el hombre más fuerte de la humanidad— inmediatamente Armin replicó, recordándole a Jean lo que Eren era, y entendió la razón de porque Mikasa se tensó ante la mención de Eren: tenía miedo de que no volviera por la maldición de Ymir.
—Eren insistió en que quería que comiéramos algo de carne de ciervo para celebrar su llegada. Creíamos que iban a volver en unos días más.
—Tuvimos que volver más pronto, tuvimos problemas en el último puerto que llegamos— estaban teniendo dificultades para seguirle el paso, al parecer el embarazo no le iba a impedir seguir teniendo sus extraordinarias habilidades. Les vio curiosa, queriendo saber que era lo que les obligó a regresar antes de lo pensado—, al gobernador no le agradaba Armin.
— ¿No le agradaba?
—Tuve un altercado con él en el pasado, antes de que tuviera ese puesto, no creí que fuera a causar tantos problemas a los demás. Es de la clase de personas que no les gusta que alguien más tenga la razón y volverme a ver no le agrado mucho que digamos.
—Escuche que tu altercado llegó hasta un duelo con pistolas.
— ¿Qué?— Armin se sintió como si estuviera a punto de ser regañado por Mikasa como si fuera su madre por haberse involucrado en una riña.
—Mikasa, no fue un duelo, las personas exageran mucho— suspiró—, sólo fue una discusión.
Ella sabía que no le estaba diciendo la verdad, pero por alguna razón decidió quedarse callada y fingir que le creía. Decidió que no había manera de sacarle la información a Armin así que decidió cambiar de tema, este más tarde podrían retomarlo.
— ¿Y cómo fue el viaje?
—Bastante agitado, nos hemos enfermado varias veces. Tan sólo espero no traer un parásito conmigo.
—Armin se enfermó de manera muy grave— Jean agregó inmediatamente, y el nombrado le miró severo, pareciera que quería tomar el papel de soplón, pero a Jean no le intimidaba para nada su amigo, por lo que siguió hablando—, casi se muere de fiebre. Tiene una suerte incomparable.
—Armin siempre se las ha arreglado para sobrevivir de alguna forma— Mikasa trató de bromear, después de todo, la situación había resultado favorable para su amigo. Se detuvo, justo frente a una casa con patio amplio.
— ¿Mikasa, esta es…?
—Sí, es el terreno de la casa de los padres de Eren. Es un poco más grande, cortesía de nuestra reina— abrió el portón, dejando ahora apreciar bien el lugar. No era para nada una casa pudiente, era bastante normal a excepción de su mayor tamaño a comparación de las otras casas, y por allí andaban unas gallinas—. Demonios, se han salido de la jaula.
— ¿Quieres que las persiga?— Jean se ofreció a hacerlo, sabía que en su estado Mikasa no le sería fácil.
—No, déjalas. Sólo espero que algún perro no se las coma.
— ¿Segura? No es ninguna molestia— Armin insistió.
—Son mis visitas, no les voy a poner a trabajar.
—Menos mal que haz vuelto. Emmanuel muere por su fruta— antes que pudieran replicar fueron interrumpidos por una conocida voz, aunque no esperaban para nada que estuviera allí—. Chicos, que alegría verlos.
— ¡Comandante Zoe! Que alegría verla— Jean la saludó cortésmente, Armin se limitó a sonreír, no era que le desagradara, simplemente a veces se sentía cohibido ante su presencia después de tantos experimentos que había sido sujeto.
—Llámame Hanji, que ya no estamos en la Legión como para que me llames de tal manera.
Ella salió inmediatamente a saludarles, con una gran sonrisa mientras les ofrecía la mano. Jean no pudo evitar pensar que la comandante Zoe se veía exactamente igual que la última vez que la había visto, aunque verla con el cabello suelto era algo extraño.
—No esperábamos que llegaran hoy. Había escuchado que tardarían al menos una semana más.
—Sentimos mucho si causamos problemas por nuestro pronto regreso— dijo Armin ahora algo apenado. Hanji sonrío mientras negaba con la cabeza, restándole importancia al asunto.
—No es como si lo pudieran controlar— Mikasa se les adelantó y entró a la casa—. Pasen
Armin reconoció ese mismo ambiente cálido que solía tener la casa de los Jeager, pero para Jean esto era completamente nuevo, no tenía idea de cuales eran los gustos de Mikasa y Eren, se preguntaba que tanto de cada uno había en las habitaciones. También por un instante se sumergió en la fantasía de como habría sido su hogar de haberse casado con Mikasa.
— ¡Mamá!
Un pequeño se encontraba en el suelo sobre una manta, no podía ser mayor a los tres años, agitaba el caballo de madera que tenía en la mano emocionado mientras se recargaba en el lomo de un perro bastante robusto con la cara achatada que parecía también de madera pues no mostraba molestia por el peso del menor, pero el niño cambió su expresión al notar la presencia de los extraños, ahora claramente cauteloso. ¿Sería posible que este fuera el primer hijo de Mikasa?
— ¿Qué ocurre bebé?— Hanji cargó al bebé con bastante ligereza haciendo que el perro se moviera por fin al sentirse libre, ella se acercó a ambos con él en brazos—, ellos son Armin y Jean, amigos de mami y papi. Di hola.
Les vio receloso, tenía la misma mirada inquisitiva de Hanji, revisando cada pequeño detalle, así que ya no había dudas de que era de ella, Jean por un instante se preguntó quien estaría tan loco como para tener hijos con ella. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el bebé ocultó el rosto entre los cabellos castaños, haciendo que no pudiera evitar abandonar esos pensamientos para sonreír.
— ¿No le gustan los extraños, verdad?— Armin de inmediato comentó cuando notó que desde su posición les continuaba viendo.
—Eres un niño muy asocial, Emmanuel, ¿me pregunto a quien te pareces?
—Es un misterio que no me deja dormir— bromeo Mikasa desde la cocina—, sobretodo con el padre que tiene.
Hanji rio sin contenerse mientras Mikasa traía consigo un plato con fresas ya limpias en una mano y en la otra una jarra con lo que parecía ser té, le dio lo primero a Hanji, quien agradeció inmediatamente, ofreció a los jóvenes hombres, que no pudieron negarse pues llevaban mucho tiempo sin beberlo.
—Que bueno que han vuelto chicos, con este engendro necesitamos mucha ayuda— bromeo la castaña, haciendo que el bebé arrugará el entrecejo de manera cómica, a Jean le resultaba casi imposible que un bebé fuera capaz de hacerlo con tal intensidad. En ese momento el bebé le recordó muchísimo al capitán Levi. ¿Sería posible que fuera de ambos? Sonaba a una broma descabellada que de todas las personas esos dos acabaran teniendo un hijo—, debe ser nada comparado a las bestias que debieron encontrar allá afuera.
—Hay muchas cosas interesantes allá afuera.
—Deben de serlo, he escuchado que hay lugares con muchos avances tecnológicos y otros en donde los pueblos se mantienen totalmente aislados.
—Tuvimos la fortuna de convivir con ambos tipos de sociedades, fue una experiencia bastante enriquecedora.
—Me encantaría poder verlo, lástima que soy demasiado vieja como para querer salir de esta isla. Algo me dice que debo quedarme aquí— Hanji acarició los cabellos negros del niño—, supongo que es miedo a dejar el nido. Ustedes que son más jóvenes y no han echado raíces no lo sienten tanto.
—Quizás simplemente estamos buscando la muerte— bromeo Jean, aunque quizás no hacía tanta gracia como el pensaba que lo hacía—, la vida es demasiado corta como para no hacer algo que deseamos.
—En eso tienes razón. Realmente espero que hayan encontrado lo que estaban buscando.
—Ni siquiera sé si estaba buscando algo— Armin suspiró mientras dejaba el té en la mesa—, sólo se que no me arrepiento.
—Lo importante es que están aquí— dijo Mikasa al sentarse, mientras esbozaba una de esas pequeñas sonrisas que tanto le gustaban a Jean—, y eso me pone muy feliz.
Se les hizo bastante tarde, entre Hanji que no dejaba de hacer preguntas y entre tantas cosas que contar ni se dieron cuenta de que había anochecido.
—Creo que ya es hora de irnos, Mikasa. Es muy tarde— Jean se puso de pie y después lo hizo Armin.
—Quédense a dormir— ella inmediatamente abandonó su asiento, cortándoles el paso.
—No sé si sea prudente, las personas aquí van a hablar de ti y Hanji.
—Hablan de todas formas— ella suspiró, como si no quisiera contarles esto pero de todas formas lo iba a hacer—. Me juzgan porque trabajo y tengo éxito gracias a la casa de modas. Que más da que digan que hospedo a dos hombres.
— ¿Tienes una casa de modas?— Armin pareció más sorprendido por esto que porque hablaran de ella.
—No soy diseñadora, lo que pasa es que mis bordados se volvieron populares en la realeza, y después la moda se propagó al pueblo— dijo orgullosa—, todas quieren un vestido con mis bordados, son tantas que he tenido que enseñarle a otras como se hacen.
—Supongo que te atareas mucho, no queremos interrumpirte.
—Armin— habló severa—, quédate.
Sabía el poder que tenía su voz en él, y lo utilizo a su favor. Jean supo que la batalla estaba perdida, no podría contra Mikasa el solo. Y así acabaron durmiendo en la casa de los Jeager.
Dos noches después llegaron Eren y Levi junto con un ciervo, varios conejos, un ganso y sus perros de caza. Eren abrazó a Armin como si hubiera pensado que no iba a regresar, con una alegría tal que casi le dio envidia a Jean no ser recibido de igual forma. Levi se abstuvo a cualquier clase de muestra de afecto y simplemente les saludo con la mano.
Eren había cambiado poco a comparación de la última vez que le había visto, tenía algo de bigote, quizás por los días que pasó a la intemperie, pero tenía el cabello más corto que cuando había invadido Mare. Se veía mayor, sus ojos aunque conservaban su vitalidad le recordaban más a los de un anciano, sabios y cansados de ver tantas cosas, tanto buenas como malas.
Dijeron que sólo esperarían a Sasha y Connie para celebrar, seguramente llegarían al día siguiente.
Jean se levantó de la cama, vio que Armin seguía dormido, quizás era demasiado temprano, pero no creía que Eren o Mikasa se fueran a molestar por que anduviera por la casa caminando, lo más probable es que saliera al pueblo a dar una vuelta.
Se dirigió hacía la puerta cuando escuchó una voz en la cocina.
— ¿Sabías que hoy te ves tremendamente hermosa?
—Siempre dices eso, ni siquiera me he peinado como para que lo digas— observó por el rabillo de la puerta como Eren abrazaba a Mikasa por detrás y la mantenía contra el mostrador, ambos sonriendo. Sabía que no debía de estar allí, pero decidió quedarse.
Él se agachó para pesar su hombro que se encontraba descubierto, para después besar su mejilla, sorprendiendo a Jean por toda la ternura de las acciones de una de las personas que antes consideraba como escalofriante, alguien tan despistado y desinteresado en el romance, y aun así hoy podía hacer algo que seguramente haría suspirar a cualquier mujer.
—Es la verdad— sonrío travieso, ahora separándose de ella para empezar a pasar sus dedos en su largo cabello—, cada día te vez más radiante.
—Y gorda.
—No digas eso, ve a sentarte. Te prepararé el desayuno.
La tomo de la mano para llevarla a la mesa, ella sonriendo radiante. Sin duda, después de haber visto el infierno, ahora vivían en su pequeño paraíso en esta casa.
—Jean, Armin. ¡Bienvenidos!— Sasha inmediatamente los abrazó a ambos al mismo tiempo, aliviada de volver a verlos con vida y en perfecto estado de salud. Casi se le salían lagrimitas de la felicidad.
—Chicos— Connie les saludó desde un poco más atrás.
—Lo sabía, sabía que iba a pasar— Sasha soltó una carcajada potente sabiendo a lo que Jean se refería y Connie se ruborizó mientras la bebé en sus brazos les veía curiosa—, ¿estaban esperando a que me fuera para tomar el primer paso o que fue lo que pasó?
—Nah, tan sólo hacía falta un poco de celos— Connie la vio como advirtiéndoles que no les contará, y ella tan sólo se rio—, pero esa historia no es para hoy.
— ¿Cuál es su nombre?
—Se llama Ashley.
—Hola Ashley— saludó Armin, y la niña inmediatamente le sonrío, él le ofreció los brazos sin esperar que la niña quisiera ser cargada por él. Connie se la entregó malhumorado y Armin la recibió torpemente—, no esperaba que hiciera eso de inmediato.
La pequeña comenzó a tocar su cara con sus regordetas manos. Era idéntica a Sasha, con las mejillas mucho más regordetas y pestañas largas y curvas, pero sus ojos que se quedaron unidos a los suyos durante unos cuantos segundos eran del mismo color que Connie.
— ¡Ma!
— ¿Eh?— parpadeó confuso, y nadie tuvo reparo en reír de la situación.
—"Ma" es su manera de dirigirse a una mujer y "Pa" a un hombre—Dijo Sasha haciendo que las cara de Armin se coloreara de un intenso rojo, incapaz de alegar en el criterio de una niña menor de dos años, quizás debería de cortarse el pelo—. No te pongas así, es una bebé.
—Tranquilo Armin, a veces también lo hace conmigo— Eren le dio unas palmaditas en la espalda, apenándole más, dejo esa expresión monótona para sonreír a sus nuevos invitados—. Pasen. Saben que esta es su casa.
Esta clase de convivencia era lo que Jean más extrañaba, aunque no se había percatado de ello. Verse a si mismo preparando el postre mientras que a Sasha pelaba las patatas, a Connie preparar las verduras, Eren cuidado de la carne, Hanji con la ensalada, Levi trayendo leña, tarea que normalmente era Mikasa, pero por su condición obviamente no podía hacer, así ella se estaba encargando en este momento de rellenar el ganso. Se le sumaban dos pequeños que Armin cuidaba, aprovechando el cariño rápido que se gano de ambos niños.
—Ven a ayudar Armin— exclamó molesto.
—Estoy ocupado— rápidamente se defendió, mientras que Ashley decía "más rápido" al paseo que Armin daba en su espalda mientras que Emmanuel tenía suficiente viéndolos—Auch.
La niña le jaló el cabello, como si fueran las crines de un caballo. Quizás no era tan malo estar en la cocina.
Se sentaron en la mesa a cenar, todo tranquilo a excepción de los balbuceos ocasionales de los bebés, con las típicas platicas.
—Y díganme, ¿ninguno de los dos volvió con una novia?
Sasha, como siempre tan confiada preguntó, haciendo que ambos se quedaran mudos. Decidió avergonzar un poco a Armin.
—Pues Armin se ha quedado un tiempo en Egipto por una mujer.
— ¡Jean!— de inmediato se quejó, no se había sonrojado, pero si estaba abochornado—, ya basta de quemarme en frente de Mikasa.
El comedor se lleno de risas, incluso Levi sonrío. Jean se preguntó porque se había ido en primer lugar, todos se veían tan felices, habían encontrado el amor y tenían una familia. Quizás debió de quedarse, afrontar la realidad y seguir adelante dentro de las murallas. Vio a Mikasa, que se escondió brevemente en el hombro de Eren, y también notó él sonreía amoroso: Y lo recordó, por un instante lo había olvidado por la felicidad de ver a Mikasa tan bien, había olvidado lo mucho que dolía saber que era el perdedor.
Aunque la posición de Mikasa tan sólo le dejaba apreciar parcialmente sus facciones, notó como su rostro mostro una mezcla entre confusión y vergüenza de manera repentina, después pareció como si hubiera notado que pasaba.
— ¿Mikasa?— preguntó, no seguro de que era lo que estaba pasando.
—Se me ha reventado la fuente.
