Los personajes son obra de Masashi Kishimoto. No me pertenecen, la historia si.
Es tan sorprendente como la vida de una persona cambia tan pronto. Apenas hace unos días estaba tan emocionada y lista para su celebrar su cumpleaños y ahora estaba acostada en su cama llorando sin cesar.
Estaba segura de que su vida jamás volvería a ser la misma. La extrañaría demasiado, le haría tanta falta que ni siquiera se podía imaginar el sufrimiento que llevaría el resto de su vida.
Justo en ese momento su mente se empeñaba en recordarle una y otra vez el hecho que jamás la volvería a ver. Sabía que morir era parte de la vida de una persona, pero dentro de su mente esa regla aplica para todos menos para su familia y sus seres queridos. ¿Cómo vivir día a día sin su compañía y sin sin su sonrisa? ¿Sus consejos y sus abrazos? Seria imposible.
Su padre a hace muchos años cuando era mas pequeña, le había explicado sobre el ciclo que todos algunas vez seguirían, asegurándole que cuando eso pasara, su madre estaría esperándolos a los dos.
Recordaba una y otra vez esa noche cuando había entrado a la grande alcoba donde su madre se había despedido del mundo. Recordó su mirada ausente, su piel pálida y sudorosa. Aquellos labios tiernos y rosados con los que había dedicado miles de sonrisas, yacían blancos y quebradizos. Se había ido ya hace unos días, pero su corazón aun sentía su pérdida como si fuera de tan solo unas horas. El no darse cuenta sobre aquella situación hacía que su corazón se partiera irremediablemente.
Se metió más abajo de las cobijas esperando que el día se terminara como los anteriores, que con el pasar de los días pudiera lograr levantarse y seguir con su vida, o por lo menos salir de su habitación. Ya nadie la buscaba, al menos nadie quien no fuera su padre. Ni siquiera Nori iba a verla mas. Sus amigos habían ido solo para quedarse esperando en la sala por horas sin éxito de hacerla salir.
El día del velorio no cruzó palabra con nadie, juraba que si tenía que recibir un pésame más, los dejaría hablando solos.
Aparte de todo lo que había pasado, todo había regresado a la normalidad. Su padre volvió al despacho, y la servidumbre a trabajar. Sus estudios por lo pronto estaban fuera de cuestión. Si no tenía ánimo de ni siquiera levantarse de su cama, menos de redactar libros una y otra vez. Sabía que una vez reanudará sus clases, Mei la llenaría de cursos intensivos, aclamando que tendría que terminar todo lo que no hizo para mantenerse al corriente.
Un día después del entierro había hablado con su padre acerca de Mei y sobre lo que se encontraba haciendo mientras su madre agonizaba. Se suponía que ella no atendería la fiesta con el solo propósito de que cuidara de su madre, cosa que claramente no había hecho.
Se oyeron pasos por el corredor detras de su puerta. Escucho abrirse, y su cama se hundió ante el peso de la persona que se sentó a su lado.
-Hija ya levántate. No has salido de tu habitación en días. No es saludable que estés así tanto tiempo.
Sakura sacó su cabeza de entre las cobijas mostrando su cara húmeda llena de lágrimas.
-¿Cómo quiere que me levante si no tengo fuerza emocional ni físicamente para siquiera caminar?
Enterró su cara en la almohada y comenzó a sollozar de nuevo.
-Entiendes como te sientes pero no puedes quedarte aquí el resto de tu vida. Tenemos que seguir con nuestras vidas. Tu madre así lo hubiera querido.-Acarició su largo cabello con su mano justo como Mebuki solía hacerlo.
-¡Lo que no entiendo es porque Mei no dijo nada! Pudimos haber llamado al doctor o llevarla a la ciudad.
-Saku, no culpes a Mei, todos sabíamos que tu madre estaba muy enferma y que cualquier día se nos iría...
-Parece que a usted no le duele.-Estaba siendo muy ingrata pero el echo de que su padre se viera tan calmado le hervía la sangre. No sabía si era por eso o porque sentía coraje de que nadie más sufría igual que ella.
-¡Sakura! ¡No tolero que me faltes al respeto de esa manera!-dijo con voz seria y el ceño fruncido.- Yo aun estoy vivo y mientras lo esté, exijo respeto de tu parte.
Sakura siguió llorando sin rezongar ante el regaño de su padre. Era una niña educada y de categoría, sabía que había cruzado la línea con ese comentario.
Pequeños golpecitos milagrosamente interrumpieron la agitada conversación entre los dos. Se abrió la puerta y Nori asomó la cabeza.
-Discúlpeme muchísimo en interrumpirlo señor pero le llegó un encargo a la señorita Sakura.
-Ahora no porfavor.-dijo la pelirosa hablando con la cara aun sumida en la almohada.
-Retirate.-dijo Kizashi. Nori asintió, y haciendo o una reverencia salio de ahi.
Su padre soltó un respiro y se acarició el puente de la nariz antes de volver a hablar.
-Sakura entiendo como te sientes, y creeme cuando te digo que yo también me siento terrible, pero no te tolero que te comportes de esa manera. Te quiero hija, pero te prohíbo que vuelvas a decir cosas como esas. Todos están preocupados por ti y quieren saber cómo te encuentras. Asi que te voy a pedir que bajes y recibias sea lo que sea que te hayan traído. No tienes opción.
Se levantó y salió de ahí a paso marcado. El era un hombre razonable pero sabía que su hija era de espíritu libre y a veces tenía que apretar un poco la mano.
Se quedó sola unos minutos pensando si bajar o no, para finalmente decididio ir a echar un vistazo.
Salió de su cama lentamente, su cuerpo le dolía a causa de estar acostada tanto tiempo y sus pies estaban un poco entumecidos.
Traía un camisón blanco que le llegaba hasta las pantorrillas junto con unas calcetas para ayudarle a mantener sus pies calientes en la noche.
Se acercó al espejo y se sorprendió al ver a una persona totalmente desconocida. Se vea completamente irreconocible a hace unos días. Se veia que habia perdido peso a causa de las ojeras por culpa de las cabello era un desastre, por lo que decidió al menos tejerse una trenza. Se puso un vestido sencillo, demasiado como para una persona como ella que acostumbraba a usar prendas muchísimo más elegantes.
Cuando se aseguro de estar lo más decente que se pudiera, decidió bajar, no era propio que alguien la viera asi, era como violar la primera regla sobre el ser una persona de sociedad, pero estaba tan cansada y triste, que lo que pensaran de ella en ese momento era irrelevante.
Bajo las escaleras muy despacio y pudo ver a Nori en la puerta platicando con un joven cerca de su edad. Notaba como ella se sonrojaba y jugaba con sus manos tímidamente mientras que el solo se rascaba la cabeza.
-¿De que encargo me hablabas Nori?-le pregunto mientras bajaba. Nori se sorprendió y acomodo su postura rápidamente, pero fue el joven quién habló.
-Buenas tardes señorita, le traigo este recado de la hacienda Uzumaki.-dijo ofreciéndole un pequeño pedazo de papel bien doblado.
-¿Quien lo manda? ¿Kushina-San?.- preguntó curiosa mientras lo tomaba.
-No señorita, el recado lo manda el joven Naruto Uzumaki, y las flores el señor Uchiha.
Sakura detuvo el proceso del desdoble del papel. Se sorprendió pues no vio ningunas flores cuando bajo.
-¿Flores?- pregunto para aclarar su duda.
Nori quien había estado callada hasta ahora, hablo con demasiada exaltación.
-¡Si señorita! ¡Estan hermosas! Las puse en la sala principal.
Nori camino a la sala dejando al muchacho en la puerta quien asomaba la cabeza curioso por ver la reacción ante el detalle.
Giraron la esquina y en la mesa de centro se encontró con un arreglo floral compuesto de por lo menos cien lilis de todos los colores. No puedo evitar sonreír, Naruto sabía que eran sus flores favoritas. Eran hermosas y de alguna manera iluminaban todo el lugar logrando asi que la tristeza abandonara su mente por un momento.
-Si quiere se las pongo en su habitación, va a ver cómo con tan solo el aroma se le levantan los ánimos.
-Si esta bien, ponlas en el buró al lado de mi cama.
Nori asintió. Tomó las flores con demasiado cuidado para no tirarlas y salió de ahí.
Una vez que se quedó sola, desdobló cuidadosa e impacientemente el recado.
El papel era color crema y contenía una caligrafía poco rigurosa, la cual ya sabía a quién pertenecía. Al leer el contenido no pudo evitar sonreír ante las últimas líneas del papel.
Sakura-Chan:
Sentimos muchisimo tu perdida. Tengo entendido que no quieres ver a nadie en este momento y te entiendo completamente. Recuerda que te quiero muchísimo y cuentas con migo para siempre.
Naruto
Ps. Las flores fueron idea y escogidas por el teme (Sasuke). Espero y te gusten.
Claro, Sasuke Uchiha. Lo recordó por primera vez después de ese día.
A pesar de que solo había platicado con él por menos de un minuto. No se le había olvidado cada detalle sobre el. Su cabello azabache que cubría su cabeza, umirada misteriosa y ojos negros como la noche provocaron que le diera una leve arritmia. Después de todo, era imposible el olvidar a alguien como él.
-No puedo creer que me hayas hecho hacer esa tontería.
-No seas insensible, perdió a su madre ¿no sientes ni aunque sea un poco de empatía? Te aseguro que las amará, la conozco demasiado bien.- decía Naruto cabalgando con elegancia. La tarde se había puesto hermosa. Estando apunto de anochecer decidieron ensillar los caballos e ir a dar una recorrido por las milpas.
Tenía que admitir que a lo largo de su vida jamas se habia sentido tan querido por una familia. Claro excepto cuando tenía la suya, pero eso había sido hace mucho tiempo ya y casi no lo recordaba.
Antes de que Minato se convertirá en el gobernador su familia se había dedicado a cosechar maíz y arroz. Aun después de tener el puesto más importante, alegaba con frecuencia sobre el tener un patrimonio para su familia, o en este caso su único hijo. Exportaban a casi todos los países vecinos. Eran muy ricos pero no tanto como los Hyuga y los Sannin.
El pensar en el dinero no podía evitar recordar su meta. Tenía que regresar tarde o temprano a ajustar cuentas con Madara y limpiar su nombre. No podía darse el lujo de seguir perdiendo el tiempo, pero en esos momentos no tenía dinero para volver. Era un golpe bajo en su orgullo el tener que depender tanto de la familia de Naruto, pero como ya se lo había dicho tantas veces a Kushina, le pagaria cada centavo.
-Sasuke…- el azabache salió de sus pensamientos y volteo su mirada hacia el.- Se que tal vez sea inapropiado preguntarte pero tengo mis dudas. Mi madre dijo que haz tenido muchas tragedias en tu vida, y quisiera saber si de verdad tú mataste a ese hombre.
El pelinegro desvió la mirada y soltó una sonrisa burlona.
-De verdad no eres nada cortés. Vas directo al grano.-dijo sin dejar de sonreír.
-No soy del tipo de hombres que se anda con rodeos. Soy muy honesto, si no entiendo algo lo pregunto, si algo me molesta lo digo. Odio a las personas falsas y aquellas que se mienten a ellas mismas. Simplemente no me agradan 'ttebayo.- dijo el rubio rascándose la barbilla.
-Eres muy inocente, simplemente la gente no piensa de esa manera. Siempre encontrarás a aquella persona que mienta o diga algo que no te agrade. No seas tonto. Deberías entenderlo, ¿No dijiste que querías ser gobernador?
-No todos son corruptos ¿sabes? Bueno al menos yo no lo seré. Siempre hablaré con la verdad.- Sasuke volvió a negar con la cabeza, era simplemente imposible hablar con alguien como él. Tanta positividad hacia que le doliera la cabeza. Aunque no podía juzgarlo tan a la ligera, él no había tenido la vida a la que se había acostumbrado desde niño. - Pero no me cambies el tema, contéstame lo que te pregunte.
Sasuke soltó un respiro antes de contestar. Se puso serio y apretó la rienda con mucha fuerza tratando de calmar su odio.
-Pues sí, lo maté.- dijo sin mirarlo y mostrar expresión alguna. Naruto lo miró sorprendido de él cómo podría decirlo tan a la ligera.
Hubo un silencio incómodo. Las pezuñas de los caballos chocando con las piedras era lo único que se escuchó por unos minutos. Naruto lo miraba sin despiste, su madre ya le había contado lo sucedido con Sasuke. Sin embargo, para Naruto no era suficiente, necesitaba saber si había alguna oportunidad, por más pequeña que fuera del poder ayudarlo verdaderamente. No con dinero o lujos, sino con apoyo moral. Así que como había dicho antes, si había algo que no sabía, en ese momento aclararía sus dudas.
Sin miedo pero con un poco de duda volvió a preguntar.
-¿De verdad tu tío casó a tu hermana con un hombre mayor? o solo fue una treta para poder matarle.
Sasuke arqueó la ceja y apretó su quijada en forma de incomodidad. Se había levantado con un humor ya bastante tedioso y agregarle a un curioso Naruto no hacia las cosas mejor.
-No tengo porqué decir nada. No es de tu incumbencia.
Naruto frunció el ceño.
- Te salvé la vida ¿recuerdas?
-¿Y tu te vas a encargar de reprocharme el resto de mi vida? ya te dije que en cuanto regrese te pagare por tu hospitalidad.
-Yo no te estoy reprochando nada y tampoco quiero tu dinero. Tan solo quiero ayudarte. Se que no ha sido simple para ti, pero tengo el presentimiento que seremos amigos.
El pelinegro rodó los ojos y suspiró.
-No me vas a dejar en paz ¿cierto?
-Nop.- contesto casi de inmediato.
- Esta bien pero quiero que jamas me vuelvas a preguntar.- dijo seriamente apuntándole con el dedo índice.
Naruto levantó las manos en forma de defensa.
-Te prometo que no lo haré, solo si tu me dices la verdad.
-De acuerdo, pero hay que regresar, se oscurece y no es muy seguro. Aparte tu madre se puede preocupar.- dio la vuelta al caballo moviendo la rienda y el rubio hizo lo mismo.
Después de un largo recorrido y del haber hablado sobre la vida de Sasuke, llegaron a la casa justo a tiempo para la merienda. En su estancia ahí, los Uzumaki lo habían tratado como un hijo. Le habían dado su propia habitación y ropa nueva. Sabía que no podría depender de ellos el resto de su vida y que tenía que empezar a ganar dinero de alguna manera. Se sentía muy extraño, la manera en la que actuaban entre ello se le hacía desconocida para él. Aunque muy dentro de su mente los recuerdos de su familia se hacían presentes haciéndolo recordar lo que un día tuvo. Había pasado tantos años solos desde que sus padres fallecieron y desde que su hermana murió ya no era el mismo. Kushina se portaba como una madre para él y Minato como un padre. No debía encariñarse pues sabía que muy pronto tendría que seguir su camino. De vez en cuanto se percataba el mismo de que sonreiría más a menudo cuando Kushina le hacía algún gesto de cariño, se sentía querido.
Cuando abrieron la enorme puerta principal Naruto subió las escaleras rápidamente dejándolo atrás. Él estaba a punto de seguirlo cuando la dueña de la casa salió de donde era el comedor principal.
-Sasuke-kun ven a merendar.- dijo con una sonrisa. Se veía hermosa su largo cabello estaba recogido por una coleta que estaba muy bien adornada con joyería muy cara. Su vestido brillaba por la seda tan fina. Era grande y frondoso, justo como una mujer de categoría usaría.
El peligro asintió. Se quitó su saco y se lo dio a una de las sirvientas que se había acercado. Debajo de este usaba una camisa blanca de manga larga con un chaleco por encima. Traía unos pantalones de lana que eran también oscuros junto con botas que le llegaban a la pantorrilla.
Siguió a Kushina hasta el comedor donde optó por sentar a un lado de Minato que por ser el hombre y dueño de todo ocupaba el extremo de la mesa. Todo el lugar tenía un toque rústico y elegante. La casa de ellos no era tan grande como en la que había vivido, pero sí lo suficiente como para considerarse personas con dinero. El grande comedor ocupaba el mayor espacio del lugar. Detrás de donde estaba Minato había unas puertas cantineras que facilitaba la entrada de los empleados con la comida, sin duda eran gustos de la pelirroja.
Supone que Naruto bajaría en unos segundos y así lo hizo. Bajo las escaleras con pasos muy marcados para después sentarse enfrente de su madre a un lado de Sasuke. Una mujer mayor salió de la cocina con un plato lleno de lo que parecía algún tipo de estofado. Lo puso en el centro de la mesa y regreso por donde vino. Kushina empezó por servirse y los dos rubios hicieron lo mismo. Aunque ya le había explicado el porqué de su acción no seguía sin sorprenderle. La razón que había dicho era porque según la pelirroja, los empleados eran eso y no esclavos. Él supuso que era por su origen, ya que ella venía de una familia humilde.
Todos empezaron a tomar con un cucharón los diferentes tipos de comidas que la servidumbre había preparado. Comían en silencio cuando de repente Kushina rompió el silencio.
-Sasuke como ya sabes Naruto se va a estudiar al país vecino la próxima semana. Minato y yo lo discutimos y llegamos a la conclusión de que deberías ir con él. Un muchacho de tu edad no debería estar sin educación.- dijo tomando de su copa al mismo tiempo que soltaba una risa burlona.
Naruto se atragantó con un pedazo de pollo y Sasuke lo miró con cara de asco. Se recupero al darle un trago a su copa.
-Esa es una gran idea madre! jamás se me habría ocurrido.- Agregó con felicidad una vez que pudo hablar.
-Así mi hijo no estaría solo.- continuo.
Sasuke hizo una respetuosa inclinación de la cabeza. Apreciaba su hospitalidad pero eso ya seria demasiado y un abuso de confianza.
-Se lo agradezco demasiado Kushina-san pero no creo que sea conveniente.- le dedicó una media sonrisa antes de regresar a comer adecuadamente de su plato.
-¿Porque no lo seria? a mi me parece una buena idea.- esta vez fue Minato el que hablo. Casi no cruzaba palabra con él puesto que nunca estaba en casa. Pasaba la mayoría del tiempo en la oficina arreglando asuntos del estado, pero siempre cenaba con ellos diciendo que la hora de la cena era tiempo para la familia.
Sasuke dejó a un lado sus cubiertos y puso la servilleta en su regazo.
-Me refiero a que ya han hecho muchas cosas por mí.- explicó con voz serena.- el brindarme educación sería por demás. Estoy muy agradecido pero creo que es hora de que continúe mi camino.
La pelirroja se levantó golpeando la mesa haciendo que el cristal temblara. Los dos rubios pusieron cara de circunstancia y una gota de sudor se les resbalaba por la nuca. Si, Minato era el hombre de la casa, pero Kushina tenia la ultima palabra.
Todos la miraron asustados, no se veía contenta. Lo apuntaba con un tenedor y juraba por un momento que su cabello había tomado vida propia. Sus ojos pusieron vista a Naruto quien se hacía a un lado con las manos cerca de su pecho, claramente asustado.
Después miró a Sasuke aun apuntándole con el tenedor.
-Y cómo piensas hacer eso sin educación ni dinero eh?- cerró los ojos y le acercó el tenedor más cerca.- Mírame y escúchame pero muy bien jovencito. Jamas me contradigas, jamas. Recibirás tu educación, y una vez lo hayas hecho ya decidirás que hacer, pero por lo pronto enfócate en sacar buenas notas. ¿Quedo claro?
Sasuke inconscientemente asintió tragando saliva. La mujer se sentó de nuevo resumiendo su platillo.
No se mostraba asustado, pero sí sorprendido de él como una mujer tan dulce podía ir de cero a cien en un instante.
-¡Genial! Iré a despedirme de Sakura-chan tan pronto me conteste mi recado.
-Cómo ¿No has ido a verla?-interrumpió su madre a punto de estallar de nuevo.
-N-No es eso. Ya fui pero no quiere ver a nadie. - Kushina se acomodó en su asiento calmandose.- Dice que quiere estar sola. Le mande un recado como quiera. ¡Ah y Sasuke le envió flores!
Ahora fue él quien se le atoro el pollo, pero lo despisto lo suficiente como para que no se dieran cuenta.
-¿ Enserio? Que buen detalle Sasuke. Te aseguro que lo apreciaría muchísimo.- soltó una risa pícara.- Aunque te advierto que Sakura tiene un temperamento bastante fuerte. Si quieres conquistarla tendrás que echarle más ganas que solo mandarle flores.
Antes que volviera a hablar el pelinegro tomó la palabra.
-Nada de eso, solo que Naruto me dijo que a ella le gustaban las flores y me pareció lo más apropiado considerando la situación. Fue cortesía, nada más.
-Bueno si tú lo dices.- lo ultimo lo dijo con tono de sarcasmo.
Continuaron resto de la cena el silencio. Cuando terminaron Sasuke se excusó y subió a su alcoba. Cuando entró puso el seguro en la puerta para que nadie entrara y lo sorprendiera. Se quitó su ropa dejándola en el suelo y desnudo se acercó al balcón y se recargo en el barandal. La casa se ubicaba en las afueras de la ciudad al otro extremo de donde se encontraba la de Sakura, por lo que no había nadie afuera. La noche estaba muy oscura y era iluminada únicamente por la luz de la luna. Esta resplandecía en su piel en la cicatriz que tenía en su espalda y pecho. Miraba el bailar a los árboles a causa del viento que soplaba esa noche dando un ambiente espeluznante. Los mechones de su frente se movían haciéndolo ver muy guapo.
Trataba de pensar en alguna forma de regresar a su casa y enfrentar a Madara, pero cuando lo hacía la cara de Sakura se le venía a la mente. Jamás lo admitiría en voz alta pero esa noche se veía despampanante. Jamás había puesto interés en el sexo opuesto. Para el solo eran niñas lloronas que no apreciaban lo que tenían siempre pidiendo mas.
Aun así veía a Sakura de manera diferente. Tal vez por la pérdida de su madre hacía que él sintiera más interés y empatía, pues los dos habían perdido a un ser querido. No La había visto desde esa noche, pero cuando hablaba con la criada no pudo evitar notar su cara de angustia. En ese momento quiso consolarla y decirle que las cosas se pondrían mejor aunque fuera mentira. Después de perder a alguien tan cercano, el dolor se hace tolerable y aprendes a lidiar con el, mas sin embargo nunca se va. Pero quién era él para decirle esas cosas, pensándolo bien no tenía interés de ni siquiera hablar con ella, eso era algo que ella aprendería sola con el tiempo.
Se masajeó el cuello por el cansancio y se metió cerrando la puerta del balcón.
Se puso solo unos pantalones de algodón, el cansancio lo venció y se dejó caer en la cama cayendo profundamente dormido.
Alguien lo sacudía violentamente.
-¡Sasuke-kun despierta!
El mencionado abrió los ojos de golpe.
Aun medio dormido se levantó devolada al darse cuenta que era Kushina con una vela en la mano y solo con un camisón puesto.
-Kushina-san ¿Que sucede?
-Unos generales te vinieron a buscar al parecer alguien les dijo donde te encontrabas y vinieron a arrestarte.
-¿Cómo se enteraron de que me encontraba aquí?
-No lo se, probablemente alguien en la fiesta te mencionó y fue a dar a los oídos de Madara. -Caminaba con desesperación con una mano sosteniendo la vela y con la otra atajando la llama para que no se apagara.- No hay tiempo ponte algo y baja. Hay un coche que los llevará a ti y a Naruto al país del viento. Ahí en la escuela estarás seguro. Iré a despertar a Naruto.
Sasuke asinto. Se movió rápidamente poniéndose lo de la noche anterior.
-¿Que paso con los guardias?
Pregunto mientras que se vestía.
-Les dije que estabas en un hotel del pueblo. Cuando se den cuenta de que no es asi volverán.
-¿Y ustedes? ¿No se meterán en problemas?
Kushina se acercó a él con pasos largos y le tocó la mejilla.
-Tú no te preocupes estaremos bien. Cuida a Naruto por mi ¿si? Tiende a meterse mucho en problemas.
Sasuke asintió y la pelirroja salió por la puerta.
Nomás terminó de vestirse y bajo a la puerta principal donde se encontraba Minato hablando con un trabajador del campo. Podía distinguirlo por el paño en la cabeza, pantalones de lana y pies maltratados.
Pudo ver por la puerta antes de acercarse que el carruaje ya estaba listo con muchas maletas y cajas detrás.
-Sube, no pierdan tiempo.
Sasuke hizo caso y subió con mucha rapidez. Jugaba exageradamente con sus manos sudorosas para calmar los nervios. Se sentía cobarde el no poder enfrentar a los que le hicieron mal, pero como había dicho Kushina, no tenía nada con que luchar con el.
Escucho voces y se asomó por la ventanilla. Vio a un somnoliento Naruto que era abrazado y besado por su madre. Después su padre le tendió la mano dándole un apretón, seguido por otro fuerte abrazo. Se escuchaba a la pelirroja sollozar y a su esposo murmurar muchísimas cosas. ¿Consejos tal vez? Quien sabe , eso solo Naruto. Se acercaron al carruaje y el rubio se subió sin ganas. Como Sasuke estaba cerca de la puerta que Kushina se inclinó poniéndose de puntillas para alcanzarlo y tomar sus mejillas. Le dio un fuerte beso seguido por un abrazo. Esto hizo que el pelinegro se sonrojara, no estaba acostumbrado a tan expresivas muestras de afecto. Era extraño cómo en unas semanas habían llegado a tener tanto cariño. Especialmente por parte de Kushina que ya lo veía como parte de su familia.
-Cuida de él.- le susurro en despacio.-Cuídate tú.
-Debemos irnos señora o nos van a alcanzar.-dijo el chofer.
-Claro.- se dijo a su misma mirando a los muchachos y luego al suelo tratando de contener el llanto.- Cuídense mucho y nos vemos pronto.
El hombre soltó un grito el cual alertó a los caballos. Después de un pequeño golpe con el látigo empezaron a andar.
Se quedaron un momento observando pero Minato pronto se dio la vuelta sin decir nada y camino hacia hacienda. Tenía que prepararse para cuando llegaran los guardias a buscar a Sasuke.
Kushina por lo contrario se quedó mirando el camino con lágrimas en los ojos, viendo como sus dos hijos desaparecían en la oscuridad.
Hola muchachos aqui les traigo otro cap. Disculpen la tardanza. Yo culpo a la teoria del big bang.
En fin, con respecto a la historia ira un poco lenta como hadta el cap 4 y despues de ahi nos vamos recio a lo que es el drama. Espero me tengan paciencia.
Bueno ya no los aburro espero que hayan disfrutado el cap... Los amouiiii.
