Hola! Aquí traigo el siguiente capitulo. Disfrutad!

Inuyasha no me pertence, la histora sí.

3 Violinsta

La alarma sonó a las seis y media de la mañana y Kagura suspiró. Con los pelos completamente despeinados y el pijama revuelto, caminó hasta el baño y calentó la bañera. Una vez limpia, desayunó un café con leche y alguna que otra galleta antes de prepararse un tupper con arroz y salmón para comer más tarde. Buscando en su armario una chaqueta para el frío de la mañana maldijo el uniforme. Una camisa blanca, corbata negra y americana blanca de parte de arriba y una falda carmín hasta medio muslo. Tan solo unos calcetines altos hasta la rodilla podían calentar las piernas.

Cogiendo una corta cazadora negra y una bufanda blanca, recogió la mochila, el violín con el chándal de la academia y salió de casa sin antes enviarle un mensaje a su hermana.

'¿Todo bien?'

Kanna tardó escasos segundos en contestar.

'Sí, mañana después de clase iré a cenar a casa'

Kagura no contestó, pero Kanna ya sabía que lo había leído.

Esta vez cuando Kagura entró al edificio se topó con Kagome y Sango.

-Hey- saludó ella. Kagome y Sango sonrieron.

-A mí hoy me toca Matemáticas en la aula 8. - comentó Kagome subiendo las escaleras junto con ellas. - Almenos tengo a Sango en el mismo grupo.

Kagura levantó las cejas. Pese a hacer el mismo grado de biología, cada año cambiaban los grupos en según qué tipo de asignaturas.

-Nunca lo recuerdo. - murmuró Kagura mirando la agenda. - Ah, es verdad, hoy tengo Química y luego…-Kagura frunció el ceño y maldijo en voz baja. -...citología.

-¿Con el nuevo profesor? -preguntó Sango. Kagome la miró.

-¿También lo has tenido? Vino ayer. - Sango asintió.

-Hace clases también por la tarde de Bioquímica.- informó. - es el hermano de Inuyasha, el chico de pelo blanco que hace INEF en el edificio de al lado.

-¿Ah sí? Pero Sango, ¿que haces a las ocho de la mañana si haces clase de tardes?- preguntó Kagura.

-Es que la semana pasada no vine porque me resfrié y he de recuperar esas horas.

Cuando se separaron, Kagura dejó sus cosas en la taquilla y entró con una carpeta y el estuche. Las batas blancas y las gafas protectoras estaban colocadas en cada escritorio y los alumnos procedieron con sus experimentos en silencio mientras el profesor hablaba.

Para cuando Kagura salió de química, ya pasaban de las once y media y la hora del desayuno había acabado. A toda prisa abrió la taquilla y recogió sus cosas dirigiéndose a la aula de citología. Cuando entró, varios alumnos hablaban entre ellos. Kagura pudo observar a Sesshomaru sentado en su mesa de tutor escribiendo en una hoja. Cuando levantó la vista y cruzaron miradas, ella rápidamente la apartó y se sentó al lado de Kagome. Dejó el violín detrás suyo y sacó la libreta. Se quitó la coleta y dejó que el pelo le cubriera las orejas mientras se colocaba un auricular en la oreja derecha, a vista ciega del profesor.

-Como te pille te matará. - murmuró Kagome por lo bajo.

-Sht, he de aprenderme las notas antes del viernes. - susurró Kagura mientras encendía el móvil y buscaba la canción. - tengo la actuación dentro de tres semanas y no puedo fallar ni una nota si quiero que me paguen bien.

Kagome solo suspiró y Sesshomaru se levantó. Todos los alumnos se sentaron en sus sillas y se mantuvieron en silencio.

-Bien, abrimos la página 89 del diccionario y apuntamos la lección 3. - se dirigió a la pizarra y en silencio escribió unas definiciones que Kagura ni leyó.

Bajó el volumen del auricular para que solo escuchara ella y sacó una pequeña libreta musical.

"Requiem for a dream"

Una vez empezó a sonar, Kagura entrecerró los ojos y con la mano izquierdo movió los dedos como si tocara un diapasón invisible, mientras oía por el auricular, leía a la par las notas escritas en la libreta.

Durante más de dos minutos se mantuvo en silencio, memorizando y concentrada. Los dedos se movían a una velocidad de vértigo mientras fruncía el ceño y su alrededor desaparecía.

Cuando quedaban escasos segundos para el final de la canción, Kagura no oyó su nombre ni sintió com Kagome le golpeaba con el talón por debajo de la mesa intentando llamar su atención. El sudor le recorrió la frente mientras la mano izquierda se movía a la par que las notas que sonaban, ya sin mirar los apuntes de la libreta que yacía abandonada en la mesa. Cuando la última nota hizo acto de presencia y el auricular quedó en silencio dejó ir el aire acumulado en los pulmones.

-Kagura…-susurró Kagome.

Ella solo dio un respingo y miró a su compañera, quién miraba preocupada a Kagura. La mujer más mayor solo siguió la mirada de Kagome, hasta toparse con unos ojos ámbar a su lado derecho. Sesshomaru estaba de pie a su lado con un libro abierto. Su ceño fruncido. Kagura solo pudo quitarse el auricular mientras la vergüenza le carcomía por dentro, todos los alumnos en silencio mientras la miraban.

-Señorita Kaze, esto es la universidad de biología, la academia de música está a tres calles de aquí. La próxima vez que vea un auricular en clase será incautado y no devuelto. ¿queda claro?

Kagura solo frunció el ceño y asintió levemente mientras guardaba el auricular en el bolsillo de la faldilla, sin quitar la mirada del profesor.

Sesshomaru bajó las escaleras y se acercó a la pizarra, donde siguió con su lección.

-Te lo dije. - susurró Kagome con una sonrisa.

-Cállate. -murmuró Kagura de mala gana.

Cuando el reloj dió las dos en punto, Kagura recogió sus cosas en silencio y se abrochó la chaqueta, levantándose para irse. Se colgó el estuche donde llevaba el violín sobre un hombro y se despidió de Kagome intentando no molestar los demás alumnos.

-Deberías avisar al profesor Taisho.- susurró Kagome preocupada.

-No te preocupes, el próximo día se lo comentaré, es solo una falta.- y haciéndose la coleta, salió por la puerta de atrás del aula.

Sesshomaru, quien escribía en la pizarra, miró de reojo a la chica de pelo negro salir y luego se miró la muñeca izquierda.

14:02

Kagura corrió hacia la estación de tren más cercana de la Universidad y se subió al primer tren dirección Ome. Con suerte logró sentarse y abrir la mochila para sacar el tupper preparado esa mañana.

-Cada dia igual. - murmuró frunciendo el ceño.

Y es que dos horas de tren desde Tokyo centro hasta Ome, eran más que suficientes para comer y repasar la canción. La orquestra donde iba de tardes tres veces por semana le pagaba suficiente dinero al mes como para ganarse la vida. Desde que su madre la apuntó con once años a violín, no ha dejado de ir ni un dia.

Kagura sonrió tristemente y sacó una fotografía de su madre que llevaba en la cartera.

-El siguiente concierto será el día de tu cumpleaños. Será tu regalo si me escuchas desde el cielo.

Sesshomaru llegó a su piso a las cuatro tras haber acabado citología a las tres. Tuvo que admitir que el minuto y medio que observó a su alumna mover los dedos le impresionó más de lo que se esperaba. Recordaba que se apellidaba ¿Kaze...Kaze...Kaze Kagura? Es posible. Se encogió de hombros y entró en su habitación dispuesto a cambiarse antes de preparase algo que tomar. Miró el horario del dia siguiente.

Jueves: 13h-16h GENÉTICA aula 8.

Y suspiró.