Gracias por los comentarios ;)
Capitulo 3
Elena POV
Luego de casi tres meses sin ir al Bowling con mis amigas por fin he vuelto. Como el universo quiere recordarme que no ha cambiado, apesto. Hago 70 puntos en total y porque en un enorme golpe de suerte hago un strike. Luego de una hora de risas con Bonnie, Caroline y Mer, en las que la única decente fue Bonnie que hizo un 88, nos vamos con las dos primeras al bar de la vuelta como siempre. Me encuentro a un montón de gente que me conoce y me saluda, algunos con sonrisa triste otros como habiendo olvidado lo ocurrido y comportándose como siempre.
Veo a mi chico al fondo de la barra y voy a darle un buen beso por encima de ella. Odio ver a todas esas chicas que le hacen ojitos para que les dé los tragos más rápido o para que se los regale. Luego de soltarme me pasa una jarra de cerveza y unos vasos para mis amigas y yo, gritando un te amo por sobre el sonido de la música.
Regreso a donde mis amigas me esperan y comenzamos a charlar bajando rápidamente el contenido de la jarra. Riendo por una tontería de Car siento a alguien que me da golpecitos en el hombro, me giro y veo a Jeremy. Luego de un pequeño grito le doy un gran abrazo que el regresa apretándome con fuerza, así que cuando me suelta le doy un golpe en el pecho a modo de protesta y saludo con otro abrazo a su esposa Anna.
-¡No puedo creer el tiempo que hace que no os veo!
-Dos años, es lo que llevamos viviendo en Toronto. Vinimos para el cumple de la abuela.- Me comenta Jer sentándose a mi lado.- Llegamos hace dos días y hoy salimos a buscar caras conocidas.
-¿Y cómo los lleva la vida de canadienses?-Pregunta Bonnie con recelo, todas sabemos que ella sentía algo por él, pero lo que Jer tiene con Anna es de esos amores que pocas veces se dan, como el de mi hermana…
-Seguimos siendo dos extranjeros pero pronto viviremos con un canadiense.- Comenta Anna y Car me mira como diciendo que necesito cambiar de tema ya.
-¿Qué tal el trabajo, era como pensabas?- No sé ni se la pregunta tiene mucho sentido, pero la mirada de la rubia me dio pánico y solté lo primero que pensé.
-Sí. Me han dado un ascenso por eso la decisión de agrandar la familia.- Eso fue un balde de agua helada para Bonnie que quedó pálida y entendí lo que Car había notado antes que nosotras. Miré el vientre de Anna y apenas se veía un poco abultado, pero se notaba la diferencia.
Ella vio que la miraba y se abrió más el abrigo mostrando orgullosa su incipiente embarazo.
-Disculpen, necesito ir al servicio.
-Te acompaño.- Mis amigas huyen al baño de damas y yo me quedo con la parejita feliz que parece ni enterarse de lo que acaba de pasar, ya que Jer le acaricia la pancita a su esposa con cariño y ella sólo mira su mano.
-Hey -me dice sorprendiéndome.- Me enteré que mi otra morena favorita va a ser mamá, -lo piensa un segundo- ya debe serlo.
-¿Nadie te lo ha dicho?- Pregunto sin poder creer que no lo sepa.
-¿El qué?- Su cara se transforma- No me digas que perdió el niño, -me abraza cuando ve mi expresión- lo siento, no debí comentar nada. Es que llevo un año sin venir y hay cosas que mamá no me cuenta por teléfono. Dice que las malas noticias se dan en persona. Ayer le pregunté por ti y me dijo que estabas mejor pero creí que era porque habías estado enferma o algo. Además luego llegó mi hermana Jess y cambió de tema.
-No es eso…-Logro separarme de su abrazo para mirarlo a los ojos. Durante toda nuestra infancia y hasta el instituto, Jer, Bonnie, John y nosotras, éramos inseparables. A él le va a doler la noticia y yo no sé si estoy lista para contenerlo.-Rebe tiene casi tres meses y es hermosa, ella y Damon ahora están viviendo en casa.
No necesité decir más, los ojos que me miraban se agrandaron y se enturbiaron con lágrimas que él se negó a dejar salir.
-No… Yo…Lo siento.- Volvió a abrazarme, esta vez sin alegría, pero me sentí reconfortada como me pasaba cada vez que esas palabras sonaban sinceras. Un lo siento suena tan distinto de alguien que de verdad lamenta lo ocurrido que sientes que esa persona, te ayuda a llevar un poquito de la carga de tu pena.
Unos minutos después de que Car y Bonnie regresaron, Jer y Anna se fueron, él se mantuvo fuerte frente a mí, pero su cara me decía que ya no tenía ninguna gana de ver a nadie.
Luego de eso mi cara le dijo a mi novio que las jarras no debían estar vacías nunca y así fue. Las tres tomamos a la par de cualquier marinero que pasara por el pueblo, incluso hicimos algunos comentarios y juegos de bebidas con otras chicas y chicos en el Bar.
Terminé muy borracha y enojada con Kath por haberme dejado. Por haberse ido antes que yo, por hacer que todos estén tristes cuando me ven, por hacer que yo me convierta en un recuerdo de ella.
Matt me pidió que esperara a que cerrara el Bar y me fuera a su casa, que no llegara así a casa de mis padres, pero cuando se descuidó ocupado en su trabajo nos escapamos. Caminando por la calle principal pasamos por una tienda de tatoos, a las dos a.m. obviamente estaba cerrada, pero sabiendo que Mason vive arriba empezamos a tocar timbre y gritar en la vereda para que nos atendiera. Bajó rápido, seguramente estaba despierto aún.
-Chicas estáis muy borrachas, volved mañana.- Nos dijo cuando nos abrió.
-No. Quiero un tatuaje.- Contestó Bonnie sorprendentemente sobria comparada a nosotras.- Quiero recordar que enamorarse apesta y no debo volver a hacerlo.
Rodando los ojos como si esa frase fuera algo que escucha a diario, nos dejó pasar.
Bonnie se hizo un corazón quebrado a la mitad en un tobillo y dijo que no dolía tanto, así que Car y yo nos animamos también. Caroline se hizo un delfín en el hombro y llegó mi turno.
Lo pensé mientras Mason hacía los de mis amigas, cuando hiciera esto jamás volvería a ser igual a Kath, habría algo en mí que jamás hubo en ella, dejaríamos de ser idénticas, pero ¿qué importaba? Ya no podíamos jugar juegos de gemelas, ya nadie me preguntaba cual era yo, ya nadie me confundía con ella, ya no cambiábamos de lugar en los exámenes, ya no tratábamos de engañar a mamá.
-Quiero una rosa negra en el pecho derecho.- Mis amigas me miraron sorprendidas, Mason sonrió ante la idea y no puso ningún reparo en comenzar su trabajo. Me dolió un montón, aunque por suerte la había pedido pequeña.
Ya salíamos cuando me sonó el celular, Matt había terminado y no nos encontraba por ninguna parte así que le dije que nos pasara a buscar por la tienda de Mason. Luego de llevar a Car y a Bonnie, fuimos a su casa.
-¿Me cuentas que pasó?- pregunto dulcemente acariciándome el pelo en el sofá de su sala donde yo lloraba.
-Vino Jer y no sabía nada. Y luego tomé mucho. Y después me enojé. Y después Bonnie se hizo un corazón. Y después de Car se hizo un delfín. Y después yo me hice una rosa.- Hablaba entre sollozos y creo que no coordinaba bien lo que decía, por momentos mi cerebro estaba más despierto que mi lengua, o no sé, no se estaban comunicando bien.
-Ven, vamos a dormir un poco que mañana la resaca va a matarte.- Se congeló un segundo ante su elección de palabras, pero en seguida reaccionó y me llevó al baño. Me duchó, me dio agua y me acostó, porque yo no estaba por la labor de ayudarlo mucho.
Me desperté tarde y con dolor de cabeza además de una especie de comezón en el pecho derecho. Me vi una gasa cubriendo un pequeño trozo de mi pecho y recordé lo que había hecho.
Los ojos celestes de Matt me miraron sonrientes, desde la puerta cuando me traía algo para desayunar.
-Que sepas que me encanta y me encargaré de pasarte la pomada y todo lo que necesites.- Le tiré una almohada y me reí de su comentario. -Ya avisé a tu casa que estás aquí y a Ty que no vas a trabajar porque estás enferma.
No volví a casa hasta que Matt se fue a trabajar. Me dí cuanta que hacía mucho tiempo que no hacía todo eso, pasar el día con él y dejarlo cuidarme y mimarme, dejar que me hiciera cosquillas hasta llorar de tanto reír, y hacerle el amor como él se lo merece, porque lo quiero y no porque no quiero estar triste.
Llega San Valentín y me levanto de un mal humor increíble, no sólo porque yo trabajo en la mañana, Matt trabaja en la tarde, y veré todo el día a las parejas dándose arrumacos y voy a extrañarlo horrores.
-Se te derrama el café.- La voz de mi madre me saca del modo automático en el que me movía, y suelto un montón de disparates dignos de una cancha de fútbol.
-¡Elena!- Mamá le tapa los oídos a Rebe como si la niña pudiera entender algo de lo que dije.
-Lo siento, es que…- No tengo una excusa creíble porque simplemente es que me levanté que ni yo misma me aguanto.
-Deberías tomar un té de flores de tilo en lugar de café.- El día que mamá no piense que algo se arregla con tilo es porque ha perdido toda esperanza.
-Deja má, con el café y la ducha se me pasa.
-Como si no te conociera.- Murmura mientras me voy y luego se pone a hablar con Rebe.
Me cruzo con Damon que baja la escalera recién duchado, creo que hoy no trabaja pero no estoy segura.
-Buenos días.- El saludo va acompañado de una sonrisa triste que debe ser igual a la que yo le doy cuando le respondo.
Dejo la taza vacía en la mesilla y entro al baño, pero cuando me miro al espejo no hago lo que hacía antes, ya no veo a Kath. Me quito el pijama y veo la rosa, no puedo creer que estaba tan borracha para hacer eso. Tal vez si le hubiese creído a Damon lo que me dijo sobre mis ojos, si fuera verdad que él nos ve distintas no lo hubiese hecho.
Escucho el claxon de Matt y me doy cuenta que ni siquiera me he duchado, suelto otro montón de disparates y cuando termino sonrío. Definitivamente la del espejo no es Kath, ella jamás diría todo eso en voz alta.
Salgo en tiempo record, el pelo suelto y a medio secar, me coloco los zapatos a media carrera por el pasillo y comienzo a prender los botones del uniforme cuando llego a la escalera, casi me mato de un golpe por mirar lo que hago en lugar de los escalones y subo la cabeza antes de terminar, al pie de la escalera dos personas me esperan.
-Hola amor.- Me saluda Matt en cuanto logra levantar la vista de mi sujetador de encaje que aún asoma entre mi blusa de trabajo.
-Lo dejé entrar para esperarte.- Damon me habla mirando hacia el suelo, lo que me indica que ya había visto todo lo que había para ver.
-Gracias.- Beso a Matt y tomo su mano para sacarlo de la casa lo más rápido posible.- Hasta luego.- Grito a todo el que quiera escucharme y cierro la puerta muerta de vergüenza pero tratando de hacer como que nada pasó.
-¡Mierda!-murmuro al llegar al coche y Matt se ríe.
-Otra vez olvidaste algo.- A veces me asusta cuanto me conoce pero es lógico luego de tanto tiempo.
-Voy a buscar mi cartera, enciende el coche que vamos tarde.
Entro corriendo de nuevo, estoy segura de que la dejé en el salón, pero no está. Corro a la cocina y encuentro a mamá y Damon con Rebe, él baja la vista y juraría que un leve rubor asoma entre su corta barba.
-En la mesita junto a la entrada.- Dice mamá sin que yo pregunte nada.
-Gracias.- La beso y corro de nuevo hasta mi novio que me espera sonriendo.
El coche arranca y por primera vez no veo a nadie en la ventana y no sé por qué pero eso me entristece un poquito, o no sé… se me hace raro.
A la cafetería no entraron más que 4 personas en todo el turno, y el tener que estar allí, mirando las mesas vacías, a Viky limándose las uñas y a Tyler leyendo un libro, hizo que la Elena de la mañana pareciera una chica simpática y divertida comparada a la que salió.
El transporte demoró más de lo habitual, y para cuando llegué a casa, hablarme era como intentar desactivar una bomba siendo ciego.
Mamá lo entendió con una sola mirada, papá huyó en cuanto mi cartera voló por el salón hasta el sofá, pero Damon no solía ver esa parte de mí personalidad y pensó que era un día como cualquier otro.
-Hola, ¿qué tal tú día?- preguntó casual mirando la tv.
-¿Mi día? Una mierd…
-¡Elena!- Mi madre intentó detenerme, pero todas y cada una de las palabras impropias de una dama que aprendí en el correr de los años, salieron de mi boca como tren sin freno.
La cara de Damon fue un poema y un segundo después rompió a reír, fue algo que cambió mi día por un minuto, me llevó a otro lugar.
Era aquella risa de las tardes en el parque con Kol, Klaus, Kath y yo, era esa risa de cuando le hacía cosquillas a Kath y a mí por defenderla, era esa risa de cuando me caí por intentar bajar a un gatito de un árbol y solté los mismos disparates que ahora, era la risa de aquel Damon.
Disfruté de verlo reír un momento y luego caí en la cuenta de que se reía de mí, y más enfurruñada me giré para subir a mi habitación.
-Espera cuñada, no me río de ti, me río contigo.- Esa frase me la dijo en todas y cada una de las ocasiones que se rió de mí durante aquellos años y él ya sabía cual era mi respuesta.
-Para reírte conmigo, yo debería estar riendo.- Lo miré achicando los ojos, estábamos teniendo un deja vu de una situación vivida mil veces, pero entonces ambos nos dimos cuenta que faltaba quien se ponía en medio para que no termináramos discutiendo. Y porque ella no estaba nada nos paró de discutir.
-Que vengas de mala leche no quiere decir que te la agarres conmigo.- Me acusó mirándome con el ceño fruncido.
-Si no quieres saber como fue mi día mejor no preguntes.
-Sólo quise ser cortés.- Repuso parándose y encarándome por completo.
-No es cortés reírte en la cara de quien ha tenido un día de mierda.- Toda mi sangre bullía y parecía que lo malo de mí día se estaba concentrando en el hombre que tenía enfrente.
-Me reí porque algunos insultos los inventaste sobre la marcha y fueron graciosos.- Ya no había rastro de diversión en él pero no me importó
-Pues a mi no me causa gracia, tuve un día horrible, una semana horrible, tres meses horribles y no necesito que te rías de mí.
Lo que era mal humor se transformó en ira, y lo que era porque hoy no vería a Matt, terminó siendo porque él estaba aquí, lo que empezó siendo por su risa, terminó siendo por mi pena. Y las lágrimas de bronca que empezaron a salir, terminaron siendo lágrimas de tristeza. Así que salí corriendo a mi habitación.
Llegué y lo primero que vi sobre mi cama fue el osito y me sentí de lo peor.
Un minuto después golpearon a la puerta.
-Mamá, luego le pido disculpas - dije apoyando la frente en la puerta cerrada, sabiendo que me oiría al otro lado.- Sabes lo difícil que es para mí y oírlo reír me trajo muchos recuerdos, de cosas que no debo sentir.
-Elena…-La voz de Damon me hizo soltar un grito.- ¡Vete!
Damon POV
Camino hasta el cuarto de Rebekah sin entender que acaba de pasar.
Tal vez está enojada conmigo porque me reí de ella, o porque esté riendo cuando Kath ya no puede hacerlo.
Acaricio el cabello de mi niña que duerme su siesta y no puedo evitar una leve sonrisa. Luego de varios minutos donde simplemente velo su sueño, las palabras comienzan a salir, porque aún no entiendo lo que pasó con Elena.
-Algún día serás tú la que enloquezca a un hombre que no pueda comprenderte.- No lo digo en voz alta pero espero que eso sea cuando tenga por lo menos 20 o 25 años.- Si te pareces a ellas serás increíblemente hermosa, si tienes el carácter de mami lograras todo con una sonrisa, si tienes el de tu tía, nunca nadie podrá llevarte la contraria.
Me senté en la mecedora pero no quise sacarla de la cuna, sólo me dedique a hablarle bajito.
-Cuando las ves parecen iguales y a ellas les encantaba jugar a que eran la misma, se vestían igual, usaban el pelo de la misma manera y trataban de confundir a todos, ese era su juego preferido. Mami me contó que ellas decían que juntas podían lograrlo todo y creo que era verdad.
Los recuerdos de tantas tardes juntos vienen a mi mente y parece mentira que haya pasado tanto tiempo.
-Mami podía convencerte de casi todo con su forma de ser alegre y extrovertida, pero cuando eso no funcionaba, la fuerza de tu tía llegaba en su ayuda. Si Kath no lograba algo, Elena tenía el argumento justo para hacerlo. Las pocas veces en las que mami no podía convencerme de algo, mandaba a tu tía a que lo hiciera, nunca entendí cómo pero terminaba cediendo.
Cuando recuerdo que me convenció de ir al cine a ver La casa del Lago creo que realmente la admiro, porque ni sé cómo lo logró.
-Algo que nunca me había pasado es pelear con ella, mami siempre nos detenía y ninguno de los dos podía llevarle la contraria cuando una lágrima salía de sus ojos. Las pocas veces en que de verdad discutíamos por algo, Kath nos decía que no soportaba ver a las dos personas más importantes de su vida pelear y si la ignorábamos comenzaba a llorar. Luego de la primera lágrima era casi automático que nos pidiéramos disculpas y nos tendiéramos la mano.
Rebe se despierta en ese momento y la tomo en brazos.
-Buenas tardes, princesita. Espero no haber sido el culpable de que despertaras, o tu abu se enojará conmigo.
Bajo con ella a la cocina y encuentro a Miranda y Elena con lágrimas en los ojos. Elena suelta la taza de café que sostenía y simplemente me extiende su mano, la tomo y en ese momento veo tras ella el Baby call de Rebe.
-Lamento haber descargado mi mal día contigo.- Me dice totalmente sincera.-Algunas veces no debería levantarme de la cama y hoy era uno de esos días.
-Conozco los malos humores de las chicas Gilbert pero nunca pensé que duraran todo el día.- El comentario no fue mal intencionado pero la cara de Elena me dice que me equivoqué al hacerlo. Ahí caigo en la cuenta de que yo no le pedí disculpas por reírme de ella.- Lamento haberme reído, no pensé que fuera a molestarte.
-Digamos que la mayor diferencia entre mis chicas eran estos días, cuando Kath se levantaba de mal humor daba un par de vueltas por la casa refunfuñando y luego se le pasaba, digamos que a Elena no es tan fácil hacerla cambiar de humor.-Elena miró a su madre como si fuese a morderla.- Lo bueno es que no le pasa muy seguido.
Mi cuñada se fue a su habitación bufando y murmurando por lo bajo y yo me quedé con la duda de lo que me había dicho en su puerta. Pero algo me decía que no debía preguntar ni hoy, ni cuando estuviera de buen humor, porque era algo que no me estaba diciendo a mí.
Al día siguiente Elena era la de siempre, por lo menos lo poco que la vi y durante los siguientes días volvimos a nuestra simple rutina. Sólo una cosa cambió aquel día con respecto a nosotros, me costaba mirarla debajo de su cuello porque sabía que debajo de su blusa tenía algo que la diferenciaba de Kath y que nunca debí haber visto, una pequeña rosa negra tatuada en su pecho derecho y que era la cosa más sexy que vi jamás.
Buenos chicas espero que les guste
Un beso grande a todas por estas pascuas
