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Advertencia del capítulo: (Lenguaje obsceno, lemon.)
Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen
Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización
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Sin darme cuenta
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*Capitulo 3*
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"Lagrimas"
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"Si alguien te hace llorar, no se merece tus lágrimas, porque quien realmente se las merezca, nunca te hará llorar"
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Sakura abrió los ojos lentamente y volvió a cerrarlos cuando la luz cegó su mirada, tardó un par de minutos en adaptarse a la claridad, suspiro mientras trataba de sentarse en la cama sintiendo como sus músculos dolían de la mejor manera, un brazo le impidió lograr su cometido y Sakura volvió a caer en el colchón debido a la falta de equilibrio. Volteo la mirada lentamente hacia su lado y entro a Sasuke en su cama, profundamente dormido, lo observo fijamente recorriendo con la mirada las más pacíficas facciones de su rostro mientras su mirada se nublaba
¿Por qué lo amaba tanto?
Sakura sabe que su amor por él llegó a un punto en el que se volvió dañino para ella, Sasuke la hace sufrir, con su indiferencia, con su egoísmo y con sus engaños, por eso es que no quería que la tocara, que solamente la deseara viéndola seguramente como un cuerpo para satisfacer.
La piel de Sasuke empezó a quemarle contra la suya, era algo desagradable, por todo el amor que ella le profesaba y que él nunca correspondería. El solo hecho de recordar aquella mujer tomada de la mano de él le hacía sentir una horrible presión en el pecho.
Sakura se escabullo de sus brazos con suavidad, moviéndose solo lo necesario para salir de su agarre, para así no despertarlo, se deslizo por la cama hasta terminar sentada en el suelo y arrastrándose solo un poco agarro una prenda que encontró al pie de la cama y se levantó poniéndosela rápidamente sobre su piel desnuda, luego caminando de puntillas se dirigió al baño abriendo la puerta con delicadeza y cerrando finalmente con llave. Sakura se acercó al lavabo tomando agua para limpiar con ambas manos su rostro humedecido. Miro su reflejo con tristeza hasta bajar la mirada a la camisa que llevaba puesta. Era la camisa de Sasuke. Hundió su rostro en la tela aspirando ávidamente su aroma varonil, tan de hombre. Suspiro lanzando un doloroso gemido cuando tomo consciencia de su acción y levantó el rostro antes enterrado en la tela para luego quitarse la camisa rápidamente y se adentró en la ducha. Abrió el grifo y dejo que el agua azotará su cuerpo entero mientras sentía nuevamentete las lágrimas bajar por sus mejillas y aunque a la vista se confundían con el agua. Sakura las sentía. Sentía como quemaban sus mejillas.
Salió de la ducha luego de varios minutos cerrando el grifo, envolvió su cuerpo en una pequeña toalla que encontró en la repisa sobre el inodoro y se acercó a la puerta rogando por qué Sasuke aun estuviera dormido. Abrió lentamente la puerta y de manera disimulada lo busco con la mirada. Sasuke se encontraba sentado en la orilla de la cama que daba hacia la puerta del baño con sus codos apoyados en los muslos y las manos entrelazadas, su rostro estaba totalmente inescrutable y su mirada fija en ella. Un escalofrió le recorrió y saliendo totalmente del baño se encamino hacia el closet tratando de aparentar tranquilidad e indiferencia. Agarro la primera blusa y falda que encontró y sabiendo que Sasuke no saldría de la habitación para dejarla cambiarse y que no podía hacer el ridículo yendo a vestirse al baño, dejó la toalla aún lado y se cambio rápidamente sintiendo su odiosamente penetrante mirada sobre ella. El ardor en sus mejillas no le daba tregua, a pesar de los años aún le apenaba que Sasuke la viera desnuda con tanta fijeza, principalmente porque estaba a la luz del día, le dio la espalda en todo momento para que no la viera, para ella en ese estado tan penoso. Una vez se hubo alistado salió de la habitación sin decir una sola palabra. Sakura bajó a la primera planta de la casa rápidamente y se acercó a la sala para coger su bolso y salir del lugar inmediatamente, se subió a su auto y con las manos ligeramente nerviosas introdujo la llave y lo encendió. En ese momento lo único que necesitaba era poner una distancia larga entre Sasuke y ella. Necesitaba alejarse de él.
Sakura sentía como sus manos temblaban contra el volante y su corazón golpeaba fuertemente su pecho, el ardor en sus mejillas aun no desaparecía, ni tampoco el malestar que le había ocasionado toda aquella situación. Odiaba lo que causaba en ella, había prácticamente huido de su propia casa temiendo por él, a su reacción, y a lo que podría suceder a continuación. Temía más que nada de lo que el ocasionaba en ella, sabía que era demasiado difícil resistirse a Sasuke, la noche anterior había sido demasiado débil y no se sentía orgullosa al respecto. Toco su frente con los dedos masajeándola mientras su mirada estaba fija en el camino, sabía que debía tranquilizarse no podía llegar así al hospital.
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Cuatro horas después de haber llegado al trabajo Sakura se encontraba tras su escritorio revisado si reloj de mano, no tenía ninguna otra consulta y ya era la hora del almuerzo por lo que podía notar, la enfermera que le asistía ya le había avisado solo minutos atrás que saldría a almorzar y siendo sincera consigo misma ella también necesitaba un tiempo fuera de su consultorio y de aire fresco, no tenía hambre por lo que se dedicaría a caminar. Salió del lugar con ese pensamiento en mente y se decidió de ir a pie, al calmado parque que se encontraba justo frente al hospital, caminar le ayudaba y ella tenía demasiadas cosas que aclarar en su mente.
Mientras caminaba lentamente suspirando de a ratos y disfrutando del aire cálido del verano acariciando su cara, varias preguntas le asaltaron, con un único tema principal. Sasuke Uchiha. ¿Cómo se había enamorado de él? Eran tan pocas las cosas que había él había hecho, tan pocos y pequeños momentos en lo que de repente le habían asaltado todos los bonitos y cálidos sentimientos que provocaba en su corazón, pero existían, lo hacían en sus recuerdos.
Como el día en que unos niños le estaban molestando siendo aún pequeña y haciéndola llorar, Sasuke la defendió ya que siempre había dicho que odiaba a los bravucones, aún sin siquiera conocerla. Ese día fue cuando todo empezó. Poco a poco se fue acercando a él, ganándose su confianza y luego de unos años el título de su "mejor amiga".
Sakura verdaderamente atesoraba aquellos días, en los que podía compartir momentos con él, apoyarlo cuando más la necesito y ser su soporte cuando el peso de repente era mucho, pero también fue doloroso, tener un lugar apartado de su corazón, aún recordaba sus lágrimas escondidas y su dolor constante, al verlo salir frecuentemente con demasiadas chicas, besarse con sus novias frente a ella o escucharlo hablar de ellas contándole intimidades que ella odiaba escuchar, pues su corazón se retorcía ante las imágenes hirientes de él en brazos de otra, pero ¿de qué otra manera podía ser? después de todo era su mejor amiga y nada más.
Tener que presenciar todas sus libertades la hizo llorar más de una noche, hasta que finalmente, estando en la universidad, todo cambio. De pronto Sasuke empezó a interesarse en ella, poniéndole más atención, celándola constantemente o simplemente siendo más comunicativo que de costumbre, hasta que en la fiesta de navidad cuando un chico quiso sobrepasarse con ella, Sasuke salió a su defensa, y entre gritos y reproches la llevo a su apartamento. Sakura no recordaba muy bien cómo había iniciado todo, Sasuke la reprendía duramente debido a que ella había confiado en un chico que por poco la termina violando y luego cuando ella se alejó de él tratando de poner distancia, Sasuke la siguió celoso e iracundo, y la beso y acaricio como deseando poseerla a un nivel primitivo y demandante, Sakura se entrego a él, porque lo amaba, y quería que él fuera su primer todo y aquello fue hermoso, mejor de lo que ella algún día imagino, después vino Daisuke, sonrió al recordarlo. No había querido contarle a Sasuke temiendo desesperadamente que él pensara que de alguna manera ella había ocasionado el embarazado intencionalmente, así que lo trato de ocultar, pero eso no duro mucho, Sasuke se dio cuenta a las pocas semanas de que ella se había enterado, no era ningún idiota por supuesto y fue entonces cuando le propuso matrimonio.
Luego, todo estuvo bien, según ella, creyó poder hacerlo cambiar aun después de su advertencia y de lo bien que lo conocía y fue pasado seis años cuando descubrió que aquello no fue más que una ilusión que se creó a sí misma, que finalmente se quebró porque el destino así lo quiso y ella pasaba casualmente frente a ese hotel del cual Sasuke salía.
La vida era extraña, se dijo cansinamente, con ella había jugado manipulándola como un títere y aun cuando no se arrepentía de nada de lo que había vivido todos esos años eso no impedía que doliera tanto. Sakura seco rápidamente su rostro al darse cuenta que estaban llorando, pero las lágrimas siguieron bajando por sus mejillas testarudamente, lanzando un suspiro bochornoso bajó la cabeza mirando el suelo que pisaba, deseando pasar desapercibida, no quería que nadie la viera de esa manera.
-Sakura.- oyó una voz masculina a su espalda, se tensó al reconocerla inmediatamente, y con lentitud volteo mirando por sobre el hombro, sorprendida cuando el pelirrojo se acercó rápidamente con una enorme sonrisa en el rostro, estaba a casi media cuadra de distancia. Sakura no esperaba para nada volverse a encontrar con él, tremenda sorpresa la que se había llevado.
-Sasori.- susurro con voz ahogada mirando como con pasos rápidos reducía la distancia que les separaba, Sakura al darse cuenta que aquello era inminente y dio media vuelta dándole la espalda solo para eliminar los rastros de lágrimas que se secaban en su rostro, más sin embargo, en un santiamén el Akasuna se situó a su lado, descubriéndola aún llorosa.
-¿Que tienes?- le preguntó preocupado mientras apoyaba una mano en su hombro, Sakura se alejó de él inmediatamente dándole la espalda de nuevo.
-N-nada.- contesto ella con la voz ligeramente quebrada evitando su mirada mientras retomaba camino, pero sintió como sorpresivamente Sasori le tomaba del brazo con suavidad deteniéndola y se paraba frente a ella tomando delicadamente su barbilla y haciéndola alzar su rostro, para que sus ojos entrarán en contacto.
-Te ves más hermosa cuando no estás triste… ¡sonríe!- le pidió él con una leve sonrisa limpiando con ternura sus lágrimas, Sakura no pudo evitar que su rostro ardiera ante su deliberado tacto y le observó fijamente con la mirada cristalizada analizándolo, luego sonrió inevitablemente al ver su mirada sincera.
-¡Hermosa!- susurro.- Ven ¿qué te parece si te invito a un helado?- amigablemente le extendió la mano ofreciéndosela, Sakura le observó solo unos segundos antes de aceptar su mano, Sasori solo la cogió un breve instante antes de ponerla en su antebrazo y como un caballero escoltarla hacia la pequeña heladería que se encontraba cruzando la calle.
Sakura metió la cuchara con helado de vainilla y fresa a su boca, deslizándola suavemente y cerrando los ojos para deleitarse en el sabor dulzón que hacía tiempo no se daba gusto de probar, un gemido casi escapa de sus labios y a duras penas logra contenerlo, avergonzada voltea la mirada hacia Sasori esperando que no hubiera escuchado nada, pero el pelirrojo seguía sin inmutarse, continuando animadamente su charla acerca de que hacía en sus días libres.
-En realidad voy a los hospitales a animar a las personas con mi show de títeres… eso es algo que me gusta hacer… nunca me hubiera atrevido a estudiar medicina.- le comentó mientras aparentaba haber sentido un escalofrío. Sakura sonrió divertida, Sasori era muy gracioso y de buen corazón, la peligrosa se alegraba enormemente se haberlo conocido.
-Sakura… esto… ¿te puedo hacer una pregunta?- indago dudoso, la Uchiha le miro interrogante pero con confianza acepto.
-Hai.- contestó botando el vaso vacío en el bote de basura
-¿Por qué llorabas?- soltó la preguntó mirándole intrigado. La sonrisa en el rostro de la Sakura se borró instantáneamente al escucharle y volteo la mirada sintiendo como todo volvía de nuevo, el nudo se empezó a formar en sí garganta y suspiro con pesadez odiando recordarlo.
-Etto… yo no...- balbuceo mientras su voz se quebraba nuevamente, Sakura ladeo el rostro mirando hacia otro lado al sentir nuevamente el ardor en sus ojos.
-Yo creo que... he sido muy indiscreto, olvídalo.- negando con la cabeza y sonriendo con amabilidad trato de dejar pasar el tema notando lo afectada que en un santiamén se había puesto.
-Sasori, es solo algo… de lo que no quiero ha-blar.- le aclaro mientras inevitablemente sus mejillas volvían a llenarse de lágrimas, Sakura odiaba verdaderamente mostrarse débil frente a otras personas.
-Está bien… pero escucha.- dijo parándose frente a ella, y levantándole el rostro, con delicadeza le limpio nuevamente las mejillas sonrosadas quitando los rastro de su tristeza y dolor
-Quien te hace llorar no merece tus lágrimas Sakura… porque quien las merezca nunca te hará llorar.- le recitó con una dulce sonrisa mientras le miraba fijamente los ojos, luego tomando el atrevimiento y dando un paso arriesgado Sasori se empezó a acercar a ella con el claro propósito de plantarle un beso, ante la perspectiva de lo que sucedería, Sakura se paralizó, con la mente en blanco y el cuerpo tieso, consciente claramente de que la distancia se reducía y de que debía detenerlo pero demasiado sorprendida como para reaccionar, había sido demasiado tiempo atrás cuando había tenido que lidiar con ese tipo de situación, desde el colegio o universidad tal vez, volviendo al presente y con el firme propósito de detener al pelirrojo de hacer algo que en primera no deseaba y que en segunda iba a arruinar la amistad que tenían, se propuso a dar un paso atrás, solo para dejarlo con la acción en el aire pero antes de que siquiera hiciera un movimiento Sasori fue alejado de ella bruscamente, desconcertada, Sakura apenas pudo reaccionar, pero eso no evitó que el pelirrojo recibiera un brutal golpe en el rostro que lo hizo caer a golpe limpio al suelo.
-No te vuelvas a acercar a mi esposa.- proclamó Sasuke con un gruñido señalando al pelirrojo con una clara y peligrosa advertencia. Sasori le miraba seriamente desde el suelo sobando su mejilla lastimada, el Uchiha dio una inhalación profunda aún con el cuerpo terriblemente tenso antes de dar media vuelta observando fijamente a su mujer.
Sakura que le miraba también retrocedió instintivamente al verlo acercarse con un aire de peligro y una mirada demasiada intensa. Sasuke aún más molesto al ver su retentiva se plantó frente a ella solo para cogerla fuertemente del codo derecho y halarla sin ninguna delicadeza hacia el auto. Sakura no opuso resistencia, y se dejó hacer pero no pudo evitar mirar a Sasori por sobre el hombro reclamándose mentalmente por la situación, todo era culpa de ella, y psi hubiera reaccionado a tiempo Sasuke no les hubiera hallado en semejante situación y Sasori no hubiera recibido tremendo golpe y ella no estaría en problemas, con un suspiro tembloroso Sakura dio una última mirada hacia atrás topando con los ojos del Akasuna y observándole preocupada
-Sasori- susurro por lo bajo con pena al ver al pelirrojo tratando de levantarse. El cuerpo de Sasuke se tensó instantáneamente y con el ceño duramente fruncido observó la preocupación surcar sus facciones. En segundos estuvieron frente a su auto, el moreno abrió la puerta y la hizo entrar al vehículo con brusquedad casi azotando la puerta al cerrar, casi temblando Sasuke dio la vuelta al auto para luego arrancarlo rápidamente.
El camino fue en silencio, Sakura podía notar la tensión y la furia en Sasuke, casi temía su reacción cuando estuvieran solos. El auto se detuvo hasta que estuvieron frente a su casa, el Uchiha bajo de él inmediatamente y abriéndole la puerta a Sakura la saco del vehículo del antebrazo y se dirigió a la entrada, no la soltó hasta que estuvieron dentro, llevándola hasta la sala, Sasuke lanzo un gruñido y apretando fuertemente los puños y lanzó una mirada furibunda tratando de ver a través de ella. Sakura no pudo evitar retroceder un par de pasos observándole cautelosa.
-¿Quién era ese hombre?- soltó el Uchiha con ira contenida haciendo que el cuerpo de Sakura temblara, devolviéndole una mirada, la pelirrosa se dijo que nunca lo había visto de esa manera, tan furioso.
-Él… es un amigo.- le respondió nerviosamente tratando de sonar relajada.
-¿Un amigo?… Sakura, ¿me crees idiota?- le reclamó casi en un grito-. El tipo te iba a besar ¡maldición!- Sasuke estaba casi temblando. Sakura le observaba estupefacta, jamás en toda su vida le había visto de esa manera, tan fuera de control, su instinto salió a flote alertándole que su ceño se fruncía. La pelirrosa le miro sorprendida… algo le decía que debía irse de ahí. Empezó a retroceder.
-No… no lo iba a hacer.- logró defenderle.
-¡Maldición Sakura! escúchame bien… no te quiero volver a ver cerca de ese tipo.- le ordenó mirándola directamente a los ojos, su mirada no daba paso a ningún tipo de discusión, Sasuke estaba dejando bien en claro que no quería ningún "pero" al respecto pero Sakura definitivamente no estuvo de acuerdo, su rostro cambio drásticamente al escucharle y su semblante paso a ser intensamente serio mientras su entrecejo se fruncía también.
-Él es mi amigo.- le aviso enfrentándole, no iba a ser débil y se iba a quedar callada dejando Sasuke le dijera que hacer.
-No me importa… ese maldito te estaba tocando.- la furia de Sasuke aumentó el doble ante su contradicción e instantáneamente recordó la desesperación que había sentido en su trabajo por ir por ella y la sorpresa que había esperado darle sin saber que el sorprendido terminaría siendo él.
-Es mi amigo.- repitió Sakura empezando a molestarse. Sasuke no podía ordenarle con quien no establecer una amistad, él no tenía ese derecho, independientemente de que fuera su esposo, no era su dueño, ni tenía derecho a dirigir su vida como se le pegara la gana. Sasori era un buen amigo, en cuestión de horas se había ganado su confianza y aunque había cometido un error al final Sakura estaba segura que lo del beso fue solo un malentendido. La furia de Sasuke no tuvo límite en ese momento.
-Escucha Sakura… que quede claro, como tu esposo, soy el único que te ha tocado y que lo hará, eso se quedará así, nunca permitiré que estés con otro.- le aclaró fríamente, lo había dicho una vez, Sakura era solamente suya y nadie más la tocaría. La pelirrosa le miro molesta y ofendida, odiaba profundamente cuando Sasuke se ponía en ese plan, tratándola como un objeto más de su propiedad.
-¿Y quién te puede asegurar eso?- dejó ir la pregunta enfadada sin pensar demasiado lo que decía. Al ver como el semblante de Sasuke cambiaba de repente, frunciendo el ceño, tensando aún más el cuerpo y con una mirada tan fría que parecía hielo, fue entonces cuando Sakura tomo consciencia de sus palabras palideciendo rápidamente.
-¿Qué quieres decir?- le preguntó en un susurro, Sakura sintió un escalofrío, al escuchar su voz, suave y peligrosa.
-No… nada Sasuke...- trato de rectificar comprendiendo finalmente la magnitud de sus propias palabras y lo que ahora estaría pensando Sasuke.
-¿Qué quieres decir?- volvió a preguntar él furioso, casi temblaba, su sangre se sentía caliente, y la adrenalina recorría sus venas con velocidad, el solo pensamiento de Sakura con otro hombre, dejándose tocar, besar y hacer el amor le dejo tambaleante, su furia interna se revelo y sus institutos posesivos volvieron a la vida como nunca antes.
-Nada Sasuke… nada.- le dijo Sakura nerviosa retrocediendo lentamente, pero en menos de un segundo Sasuke estuvo frente a ella sosteniéndola de los brazos plantándola frente a él.
-El único hombre que te puede tocar soy yo ¿lo entiendes?- le remarcó posesivamente.
-Suéltame.- susurro Sakura mirándole a los ojos, su actitud la lastimaba. ¿Cómo podía Sasuke demandar tanto de ella sin dar nada a cambio? ¿Acaso no se daba cuenta de todo lo que los hería?
-¿Lo entiendes?- musitó con voz baja pasando los brazos por su cintura y apegándola rápidamente a su cuerpo, Sasuke hundió el rostro en su cuello aspirando profundamente el aroma de su piel.
-Sí, si… ahora suéltame.-le pidió con voz quebrada, empezando a removerse, no quería que él la tocara, era demasiado débil para resistírsele y no quería volver a repetir la misma situación otra vez, despertando en su cama con la culpa agobiándote y sabiendo decepcionada que había roto su promesa.
-No.- soltó Sasuke acariciando su espalda hasta llegar a sus glúteos, manoseando sus mejillas con suavidad y bajando inmediatamente el cierre falda, el moreno metió los pulgares entre la tela y su piel, y de un tirón la bajó hasta sus rodillas dejando que ella sola cayera luego hasta el suelo. La respiración de Sakura se alteró y le empujó levemente deseando tener más fuerza de voluntad para poder apartarlo de su cuerpo, el Uchiha empezó a acariciar su pierna derecha con los dedos.
-Sasuke suéltame.- le pidió en un suspiro cuando empezó a repartir besos en su cuello, Sakura empezó a sollozar ligeramente odiándose por su debilidad, más sin embargo eso no hizo que Sasuke se detuviera o dudará en ningún momento.
-No… no lo hare.- y con eso cerró la conversación buscando su boca y besando sus labios ferozmente hasta hacerla ceder a su dominio, mientras se desabrochaba el pantalón, bajándolo lo necesario para liberar su erección, cogiéndola se la cintura y aún sin dejar de besarla Sasuke la levantó unos centímetros arriba del suelo apegando a su cuerpo hasta que la misma Sakura le rodeó con los brazos y las piernas, Sasuke no perdió ningún momento, mientras la sostenía por la cintura empezó a acariciar su sexo buscando despertar las pasiones que tan fácilmente se encendía entre ellos, estimulando sus clítoris por sobre la braga, en cuestión de segundos la humedad atravesó la tela haciéndole casi gemir mientras dejaba de besarla, con la mirada fija en sus ojos cristalinos, Sasuke hizo a un lado la tela de la braga guiándose al lugar correcto, penetrándola y hundiéndose profundamente en casa.
-Ahhh.- gimieron al unisón cerrando inevitablemente los ojos ante el exceso de sensación. Sakura echo la cabeza hacia atrás mientras Sasuke hundía el rostro en su hombro, luego empezó a moverse , sosteniéndola con ambas manos de la cintura y dando suaves y deliciosos embates en su interior, solo lo necesario para que ambos disfrutarán de su unión, luego empezó a caminar apoyándola en una pared mientras sus manos se trasladaban a su cadera sosteniéndola firmemente, esta vez volvió a salir de ella en un movimiento lento haciéndole sentir centímetro a centímetro de su falo, para hundir nuevamente en un movimiento contundente.
-Dime que eres mía.- le ordenó al oído en un jadeo volviendo a arrematar contra su cuerpo, Sakura se arqueo hacia él gimiendo audiblemente mientras clavaba los dedos en la piel de sus hombros cerrando los ojos fuertemente y haciendo que las lágrimas que antes nublaban su mirada descendieran por sus mejillas.
-Dímelo ¡maldición!- demando fuertemente estancándose dentro de ella y mirándola fijamente sin perder detalle de la vulnerabilidad de su expresión, quería y necesitaba escucharla decirlo, ver las palabras brotar de sus labios.
-Soy tu-ya.- susurro ella con la voz entrecortada, observándole agitada y con los ojos cristalizados, sus labios rozaban los de él dejando ir su errática respiración y Sakura se entremetió en sus brazos cuando el moreno empezó a moverse en su interior nuevamente, jodidamente lento.
-Dímelo de lo nuevo.
-Soy tuya Sasuke.- jadeo cuando se adentró a ella, en un movimiento duro antes de empezar un vaivén frenético, sus caderas chocaban contra el interior de sus muslos, creando un chasquido erótico, el cuerpo de Sakura se elevaba un par de centímetros antes de caer nuevamente, haciéndola gemir y cerrar los ojos, sensible ante tantas sensaciones. Sasuke empezó a besar su rostro, bebiendo amablemente de sus lágrimas y succionando de a ratos sus labios, al verla tan entregada a él en el calor de la pasión, su mente no daba paso a las dudas o los monstruosos celos, sencillamente, en esos momentos es cuando se permitía un momento para hacerla parte de ser y dejar fluir aquellos sentimientos que siempre mantenía encerrados, por qué al fin y al cabo ella era su mujer.
-Si, eres mía... solamente mía Sakura.- se encargó de recalcarle en un susurró al oído mordiendo el lóbulo de la oreja y sintiéndola estremecer entre sus brazos, luego tomándole la boca con fiereza, se dedicó simplemente a llevar su cuerpo al tope, tocando y mordiendo sus áreas sensibles y embistiendo su pequeña vagina desde distintos ángulos hasta encontrar el punto que la hacía gritar y retorcerse entre sus brazos, fue entonces que se dedicó a penetrarla duramente, procurando tocar siempre ese nervio que la hizo llegar al orgasmo con su nombre en sus suaves labios, lo que por consecuente le hizo culminar a él también.
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FIN DEL CAPITULO
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