Lo único que le apetecía era meterse en la cama, pero alguien tenía que ir a trabajar. Para colmo ese día entraba bastante antes de lo normal porque el vuelo era de madrugada.
Sabía a lo que se exponía yendo de fiesta aquella noche, pero no que iba a pasar la noche en comisaria.
Patri se abrochaba los botones de la chaqueta de su traje de azafata, mientras se observaba en el espejo. Después de todo no tenia muy mala cara.
La puerta de Rocio estaba cerrada, aunque ella nunca dormía así. Era su forma de anunciar que estaba enfadada y no quería saber nada de nadie.
Ella fue quién pagó la fianza y se ocupó de cuidar a Gabriel, que dormía a pierna suelta en el sofá. Era la más joven de los cuatro, pero a menudo le tocaba cuidar del resto.

Patri se aliso la falda y cogió los zapatos, no se los pondría hasta que no fuese estrictamente necesario. Luego tendría que soportar demasiadas horas con ellos, sin derecho a quejarse y con el deber de estar siempre perfecta.
Al cruzar el pasillo, Carmen salió del baño en albornoz.

-La primera noche y ya hemos acabado en la cárcel- Comento con la mirada perdida y seria. Patri se echo a reir.

-Ni que fuera la primera vez-

Carmen rió también, puesto que tenía razón. Estando con Patri era imposible sentirse culpable de haberse enzarzado en una pelea, parecía totalmente razonable. Con ella eran normales aquel tipo de situaciones, seguía tan impulsiva como siempre.

-Yo ya había dejado el vicio-

-¿De hacerte respetar?- Definitivamente, no tenia remedio.

Entonces una voz llego desde el comedor, e inmediatamente ellas se asomaron a ver que ocurría.

-Soy bailarín profesional gilipollas- dijo Gabriel dormido, se incorporó en el sofá sin llegar a levantarse-¡Bailo para Britney!

Y acto seguido, callo rendido al sofá. Carmen y Patri se echaron a reír.
Era inútil que intentaran comportarse como gente normal, nunca lo habían sido.

Cuatro muchachos iban camino de embarcar de nuevo en un avión, su visita a Londres había durado menos de lo deseado. Que se le iba a hacer, así era la vida del músico, siempre de un lado a otro.

-Se trata de llevar a Danny por el buen camino, no de que tú te descarriles con él, Dougie- dijo uno de ellos, rubio y con ojos oscuros.

-¡TOM! Yo no soy una mala influencia para nadie ¿Cuándo te has vuelto taaaaaaaan aburrido?- intentó decir el aludido, pero las letras se le enredaban en la boca a causa de la borrachera que llevaba encima.

Al revolverse para contestar estuvo apunto de caerse.
Otro de los muchachos, con el pelo corto y oscuro, le ayudo a apoyarse en uno de sus fuertes brazos, para evitar así que tomara ración doble de suelo.

-¡Gracias Rocky! Yo siempre he apostado por ti, sabía que ganarías el último combate-

Sus amigos se miraron con preocupación, ya estaba desvariando demasiado.
Dougie por su parte, empezó a reírse de su reflejo en los cristales del pasillo.
Rubio y delgado, con el pelo despeinado y los ojos azules, ahora enrojecidos por el alcohol.

-Yonkii- empezó a decirse a si mismo.

Tom suspiró. ¿Por qué siempre acababan así? Hacia un tiempo habían disfrutado con ello, pero ahora las cosas habían cambiado. Tenían que ser mas responsables con sus actos, no podían cometer más errores. Estarían acabados.

- Harry ocúpate de Danny, ya me encargo yo de mover al yonki-

En ese momento Danny se miraba los dedos de las manos, con tal intriga e intensidad que parecía estar buscando el porque de la vida. A Harry le dio miedo preguntar.

Estaba siendo un vuelo tranquilo, sin problemas.
Solo había pasado más o menos lo de cada vuelo, padres que se desentienden de sus hijos cansinos, viejos que te miran el culo y si te descuidas intentan tocártelo, señoras que te preguntan o piden algo cada cinco minutos. Lo de siempre, básicamente.
Dejó el carrito y cerró la cortina de su compartimento, dispuesta a descansar un rato.
Entonces una chica con el pelo corto y rojo como la sangre entró, por enésima vez en aquella mañana, temblando de los nervios.

-Patri,¡ no puedo más!- cogió aire- La próxima vez vas tú…están borrachos e insoportables-

Justo en ese momento sonó un pitido, y en un gran panel con la representación del avión por dentro, se encendió uno de los asientos.
La muchacha le miró suplicante. No necesitaba mirar el panel y revisar desde donde la llaman para saberlo. A Patri le divertía la situación.

-¿No decías que querías estar en primera, Lily?- le insistió- Pues ve a tu puesto antes de que venga Susan otra vez y nos eche la bronca por no estar trabajando.
La pelirroja miro a su alrededor, lo que la hizo parecer estúpida porque el compartimento era minúsculo.

-¿Dónde están Claire y Chris?- pregunto teatralmente, aunque sabia ya la respuesta.
Claire azafata, y Chris de seguridad, llevaban años saliendo, y la noche anterior se habían comprometido.
Ambas les habían visto meterse juntos al baño.

-Siguen en el baño-

Más lucecitas se encendieron en el panel, con su correspondiente pitido. Eran los mismos asientos.

Lily le hizo un puchero, y Patri no pudo resistirlo. Siempre sentía que tenía que protegerla, y aunque a veces no la soportara, no dejaba de ser una buena amiga.
Si se hubiera quedado sentada y hubiera dejado que Lily resolviera sus problemas, no habría pasado nada, su vida seguiría igual.
Pero no, salió por la puerta sonriendo a la muchacha, la cual suspiro tranquila.

Allí estaban. No se lo podía creer, basta que no quieras ver a alguien para que te lo encuentres. Seguro que a Rocio le haría gracia la situación.
Se acerco con paso firme.

-Puedo ayudarles en algo- dijo mas seca de lo que pretendía.

Fue Tom quien le contesto, aunque los cuatro prestaban atención.

-Mira no necesitamos nada, me cuesta mucho controlar a mi amigo- se refería a Danny, seguro, más que nada porque era el único sentado de espaldas haciendo el tonto.

-Sería posible que se sentará correctamente- Pidió Patri con educación dirigiéndose a Danny- las normas del avión dicen…

-Que tu y yo podríamos ir al baño…ya sabes para…charlar-

-Que debe ir bien sentado-Continuó

Dougie se echo a reir ante el comentario de Danny, como si de niños pequeños se tratara. Intentaron chocar las cinco, fallando en el intento.
Harry que seguro debía ir sentado al lado de Dougie, estaba durmiendo en un asiento libre lejos de allí.
Tom se restregaba los ojos cansado, a Patri le dio lastima que le tocase aguantar aquello solo. Pero pronto recordó que estaba enfadada con ellos, con él en especial.

-Si no necesita nada- le dijo y se giró para marcharse.
No pudo llegar muy lejos.

-¡Queremos una copa! ¡Queremos una copa! ¡Queremos una copa!- Oyó cantar a Danny y Dougie.

-Si, una ostia queréis- susurró la muchacha.
Volvió a girarse y se dirigió con su más adorable y falsa sonrisa de azafata.
En eso consistía muchas veces su trabajo, aguantar a gente que no quería, y mas si esa gente era famosa y pagaba un enriquecido plus por ir en primera clase.
Pero no era una situación normal no, aquellos famosos la sacaban más de quicio aun.

-Señor, no puedo servirle a sus amigos mas alcohol-
Opto por dirigirse al único que la iba a hacer caso, Tom. Este no sabia donde meterse.

-¡Eh! Las copas las queremos nosotros, el es un siesssso- dijo Dougie con voz de pito.

Patri no le hizo caso, estaba más pendiente de Danny.
Se había puesto de pié en el asiento y estaba saltando. No iba a aguantar más, se puso el auricular y acerco el pinganillo que siempre llevaban encima. Tras pulsar un botón, oyó la voz de Lily.

-Mándame a seguridad, tengo un caso descontrolado- Siempre le había encantado decir aquella frase, parecía de película. La respuesta no fue la esperada.

-Chris no ha salido del baño, me he acercado…y por lo que se oía no piensan parar…vamos ella no quiere que él pare-

-Chsss no quiero más detalles!-

Se quito el auricular y lo guardo en el bolsillo de la falda. Tendría que hacer aquello ella sola.
Para colmo, el resto de pasaje empezaba a hartarse del espectáculo.

-Señorita, ¿Cómo consentís esto?

Preguntó un hombre, que sentado se le adivinaba bastante alto y corpulento.
Mejor no enfadarle y verle de pie, seguro que daba miedo enfrentarse a él. Y por si fuera poco, tenía a otro de la misma talla sentado junto a él, plácidamente dormido.

-Esté tranquilo, lo tengo todo controlado- Pero era mentira.

Dougie estaba en medio del pasillo bailando, y Tom intentaba pararle y hacerle volver a su sitio. De esa manera cometió el error de dejar a Danny solo.
Se había acercado a una muchacha, y esta intentaba ignorarle como podía, pero no era fácil. Tampoco necesitaba rogar, su novio sentado al lado iba a hacer algo más que eso.
Patri se metió corriendo por medio.

-¿Les han dado a ustedes la bebida gratis?-

-¿A mi que coño me importa la bebida gratis? ¡Solo quiero que el payaso este deje a mi novia antes de que tenga que matarle!- Trago saliva, aquello cada vez iba a peor.

-Yo si quiero una bebida gratis!- le espetó Danny cogiéndola por la cintura.

-Disculpen-
Se zafo de él y lo llevo hasta su asiento, pero allí las cosas no estaban mejor.
El hombre alto y fornido, aquel que pensaba que daría miedo ver de pie, estaba frente a frente con Dougie, y en efecto, daba miedo verle. A todos menos a Dougie, claro .
Danny se le escapó y fue a respaldar a su amigo, más bien a liarla más si era posible.
Tom había despertado a Harry y ahora ambos intentaban calmar el ambiente, pero ya era tarde.

-Por favor siéntense en sus asientos- pidió Patri con una muy mal fingida tranquilidad.

No sabía que había pasado, pero por la cara del hombre, aquello no iba a ser suficiente para devolverle a su sitio.
Fingir que no pasaba nada y que todo estaba controlado no servía de mucho.
¿Dónde estaba Susan? Ella sabría que hacer. Odiaba a Chris y Claire por no ayudarla, y a Susan por no pasar a supervisar cada 15 minutos como se suponía que hacia al ser la jefa. La única que se libraba era la pequeña Lily, que lo habría pasado peor en su situación, y de haber golpes, seguro se habría llevado alguno.
Pero no, tenía que evitarlo, no podían llegar a las manos.
Intento meterse por medio, pero ya era demasiado tarde para solucionarlo, el hombre que estaba dormido se había despertado y tampoco parecía dispuesto a sosegarse.
Eran tan grandes que no entraban los dos en el pasillo.

-Señores si me acompañan, hay unos fabuloso asientos libres allí delante, permítanme invitarles a algo- Rogo a los hombres corpulentos, pero nadie la hacia caso.

Dougie y Danny no hacían más que insultarles y decir barbaridades, mientras Tom y Harry los intentaban alejar de allí, mientras los "monstruos" se les acercaban con mirada asesina a un paso desconcertantemente lento.
El ambiente estaba tan tenso que se podía cortar con un cuchillo. Parecía un globo que no paraba de hincharse y explotaría en cualquier momento.
Hasta que exploto.
Danny se escapo de entre las manos de Tom y se lanzo en un ataque suicida a por uno de los hombres.
Entre que medía la mitad y que el alcohol en su cuerpo le impedía moverse correctamente, al hombre no le costo nada esquivar el golpe y atestarle un puñetazo.
Patri observo con la boca abierta como le daba el golpe, fue el sonido del puñetazo lo que la hizo volver en si.
Podía haberse quitado del medio, habría bastado para que no la cargaran las culpas, pero algo estallo dentro de ella en el momento en que el puño de aquel hombre había entrado en contacto con la cara de Danny.
Salto como un gato sobre la espalda del "monstruo" y empezó a atestarle golpes.
Ese fue el pistoletazo de salida para la pelea y el resto se enzarzaron también.
Tenía que haberlo evitado, pero sin embargo había terminado contribuyendo.
Ojala hubiera pensado antes de actuar.