Disclaimer: NADA EN ESTA HISTORIA ME PERTENECE. La trama es de Jaid Black, yo solo la estoy adaptando con algunos personajes de la saga de STEPHENIE MEYER.


La nueva ropa de la emperatriz

Capítulo 2

La ciudad de arena en el Planeta Tryston, Galaxia Trek Mi Q'an Séptima dimensión 6023 Y.Y. (Años Yesssat)

Edward Q'an Tal, el Rey Altísimo de Tristón, Emperador de la galaxia Trek Mi Q'an, Guardián de las Arenas Sagradas, y el hombre más temido en seiscientas galaxias y en siete dimensiones se metió un Cheesy Doodle en su boca. Mascó con ganas haciendo ruido, pensativo por un momento mientras que el aparato de queso se convertía en una sustancia como pasta antes de deslizarse en su garganta real. Era casi asqueroso, pensó con rapidez.

Frunciendo el ceño a la sacerdotisa, con telequinesia llamó a un frasco de alhajas de matpow de la mesa real alta para no tragar la pasta infernal en seco. La jefa sacerdotisa observaba a Su Majestad tomar la botella plana del aire y beber de ella, los músculos de su garganta trabajaban a una con sus tragos. Al beber, dos chicas esclavas Kefa desnudas le daban masaje a los grandes hombros desde atrás.

Los ojos de la jefa Sacerdotisa observaban con desprecio. Si fuera tan sólo unos cientos de años más joven, ella estaría acostada sobre su espalda, rogando que el Altísimo Rey se la cogiera aquí y ahora, con público o sin público. Ella sonrió en forma abierta por su musa mental. ¡Por la diosa!, ¡la futura Altísima reina era una mujercita afortunada! Pero ¿qué mujer humanoide no desearía el privilegio de montarse en un guerrero como El Excelente todos los días y noches?

Cabello castaño oscuro con reflejos rojizos como en la décima luna de Tryston.

Ojos tan azules y transparentes como piedras gista. Piel de un marrón dorado como el caro cuero crudo.

Siete pies y cuatro pulgadas, de trescientas setenta libras de puro músculos poderosos.

Sí, la futura Alta Reina de Tryston y Emperatriz de Trek Mi Q'an era más afortunada que todas las demás.

El Alto rey terminó de beber del frasco, entonces hizo un gesto para que la botella tomara su lugar en la mesa alzada. Con eso realizado, una tercera esclava desnuda le secó las últimas gotitas de matpow de su boca.

Edward se viró hacia la Jefa Sacerdotisa. Su voz era profunda y pura, retumbante y oscura. "¿Qué más me habéis traído de este mundo primitivo de primera dimensión?" El miró atrás de ella para cerciorarse que ella estaba sola. "Tú mencionaste a mi prometida pero ¿acaso la veo a tu lado"?

La jefa sacerdotisa asintió con un movimiento de la cabeza. "Usted sabe igual que yo que aunque mis visiones casi siempre suceden, ha habido algunas veces desafortunadas en que he estado equivocada, Su Majestad".

Él hizo una mueca mientras recordaba esa vez fatal demasiado bien. El trajo a su lado a Tanya, la esclava que acababa de secarle la cara del matpow. Al apretar sus nalgas con su mano grande, él se dirigió a la Jefa Sacerdotisa con la otra. "¿Y qué quieres decir?"

"Tú debes ir entre los primitivos de la primer dimensión para colectarla tú mismo, si es en verdad tu Compañera Sagrada. Sólo un guerrero trystoni puede llevar a cabo las pruebas necesarias para conjeturar si una mujer es suya por la ley".

Él asintió. "Eso es verdad, ¡oh, Santísima! ¿Consideras este viaje a la primera dimensión digno del tiempo de tu Rey Altísimo"?

La Jefa Sacerdotisa coincidió con la mirada del Excelentísimo. "Así lo considero".

Edward asintió con un gesto de la cabeza. Él se viró hacia su hermano Emmett, el Rey de la quinta luna de Ti Q'won-Tryston a que lo mandara. "Me acompañarás en mi búsqueda, hermano".

Emmett inclinó su cabeza.

Él se viró hacia su primer hombre al mando y le ordenó que preparara el vehículo de gastroluz para su partida. Con eso llevado a cabo, Emmett se rascó la cabeza mientras giraba sobre su talón para estar de frente a Edward. "Será mejor que yo traiga a Kita conmigo. Mi amigo se enoja un poco cuando hago búsquedas sin él.

Edward dio un suspiro. El soportaría la presencia de los pugmuffs durante su viaje por el bien de su hermano, con o sin la criatura lleno de gases. De todas formas, ellos no estarían fuera por más de la salida de seis lunas. Las flatulencias del pugmuff lograrían que sus ojos ardieran pero sólo hasta tal grado en la salida de seis lunas. Las flatulencias del pugmuff podían hacer que sus ojos ardieran hasta tal grado en el tiempo de seis días. "Pues, así sea".

Edward viró su cabeza hacia el pecho de Tanya y mamó del pezón regordete que ella le ofreció. La muchacha esclava movía sus dedos por el cabello tupido del amo. El la jaló a su regazo, su polla muy erecta.

El pugmuff entusiasmado llamó la atención de Edward y se la quitó de sus intenciones lujuriosas. Kita brincaba y brincaba de gozo, y resoplaba del entusiasmo de ser incluido en la búsqueda de su jefe.

Edward apretó su rostro en los senos de Tanya para aliviar la peste vil que se elevaba como resultado de los flatulencias del muy entusiasta, Kita. Él echó un vistazo hacia su hermano y gruñó. "No le permitirás al pugmuff que tenga frijoles mientras nosotros estemos en nuestra búsqueda".

Emmett asintió con un movimiento de la cabeza, sus propios ojos le ardían "Sí, hermano. Nada de frijoles". Edward le dio una nalgada juguetona a Tanya. Ella era la favorita de sus juguetitos. "Espérame en tu recámara. Yo me encargaré de ti antes de que me vaya".

Tanya se levantó del regazo del Alto Rey para hacer su voluntad. Las dos Kefas esclavas restantes siguieron a Tanya como su sombra, por si el amo estaba muy lujurioso a esta salida de la luna.

Edward se viró hacia la jefa sacerdotisa. "Te doy gracias, Santísima. Te puedes retirar del Palacio de las Dunas y retirarte a tu morada".

La Jefa Sacerdotisa inclinó su cabeza. "Yo regresaré a saludar a la Altísima Reina, Su Majestad. Hasta entonces. Le deseo paz y prosperidad".

Y yo a ti también".

Ella desapareció sin rastro al decir esas palabras de despedida, se desvaneció como el viento tal y como vino.

Edward se puso en pie y le dio una palmada a su hermano en la espalda. "Que estés listo dentro de tres horas. Nosotros partiremos tan pronto como el vehículo haya sido llenado y se llene de combustible".

Gruñendo, Emmett alzó sus cejas. "Espero hacer la búsqueda contigo, hermano".

Él le echó un vistazo pensativo hacia la puerta de la recámara de Tanya. "Ya es hora de que te establecieras".

Edward gruñó. Haya sido por acuerdo o por desacuerdo, nadie lo sabía. El inclinó su cabeza a Emmett y a Kita, y entonces tomó su camino pasillo abajo. Sus pasos eran tan ruidosos y mandaban como el resto de él.

Al llegar a su destino, Edward, con telequinesia ordenó que las puertas de la recámara se abrieran con un giro leve de su muñeca. Él se detuvo, su polla crecía en forma tiesa asombrosa al ver lo que lo recibía.

Tres muchachas Kefas. Una azul, una verde, y una roja. Todas acostadas en la cama de Tanya.

Todas con las piernas abiertas. Todas listas para sus empujones.

Las esquinas de los labios de Edward se enrollaron con ironía. Era bueno ser el Rey Altísimo.


Hola! Aquí les dejo el nuevo capitulo, se que son cortitos pero pronto se pondrán mejor, como ven en este capitulo nos muestra un poco del mundo de Edward y ya pronto se encontrara con Bella, así que por favor no olviden dejarme su opinión sobre que les parece esta historia.

Gracias a todas las que leen esta historia y la agregan a sus favoritos.