Hola, hola! Si, se que hace muuucho que no actualizo esta historia, pero mi inspiración y animo andaban por los suelos, pero me he puesto en marcha de nuevo y he decidido seguir. Así que he aquí el tercer capitulo, prometo, juro por Merlín xD que ya actualizare mas seguido, tengo muchas ideas para este fic, solo espero que mi musa no decida irse de nuevo... jum! xD En fin, sin mas rollo... el capi!


Suena el timbre.

— ¡Un momento! —grita desde la habitación. Apaga la computadora y camina hacia la puerta. La abre y su respiración se detiene.

—Hola —saluda el moreno.

—Nathan —dice ella neutra.

— ¿Podemos hablar? —pregunta él.

—No…, yo… de hecho…, ya iba de salida.

—Hermione, por favor, tenemos que hablar, te he estado llamando y no me respondes —pide el ojiazul con mirada suplicante.

—Nathan… necesito pensar en lo que me dijiste… dame algo de tiempo… recién me contaste anteayer, y ya había pasado tiempo desde que ocurrió —suspira —. Nat… sabes que te quiero, pero… no me hubiera esperado algo como eso de ti —lo mira y hace una mueca triste.

El chico baja la mirada abatido y cuando esta por decir algo la puerta del ascensor se abre. Un joven alto, pelirrojo, de piel clara y ojos azules sale de él. Hermione lo mira y sonríe ampliamente.

— ¡Hermione! —grita el pelirrojo sonriendo y acercándose a ellos — ¿Eres tú? —pregunta llegando a la puerta —. Estas tan… cambiada.

— ¡Oh, Ron! —exclama la castaña y lo abraza —. Tú estas tan… alto, hace tanto que no te veía, te he echado tanto de menos, al igual que a Harry —se separa sonriendo.

—Y yo a ti, Herms —dice Ronald algo sonrojado por la efusividad de la chica. Es cuando nota la presencia de alguien más.

—Ah… él es… mi… Nathan Roxwell —presenta la castaña.

— ¿Nathan Roxwell? ¡Si! ¡Te recuerdo! —exclama el pelirrojo —. Eres compañero de Harry.

Nathan asiente.

—Tú eres Ronald Weasley, su mejor amigo, ¿no?

El pelirrojo asiente cuando suena su celular. Lo saca de su bolsillo y mira la pantalla.

—Disculpen —dice y responde alejándose de ellos.

— ¿Qué hace él aquí? —pregunta Nathan.

—Vino por mí —responde la castaña.

— ¿Para que?

—Trabajo.

— ¿Trabajo? —pregunta serio.

—Si, trabajo —repite Hermione.

—Si no mal recuerdo, él y tú tuvieron algo que ver —dice celoso.

—Así es…, tuvimos algo que ver… hace mucho tiempo —responde ella poniendo énfasis en las ultimas palabras.

—He escuchado que donde hubo fuego cenizas quedan.

— ¡Por Dios, Nathan! Eso fue hace casi diez años y terminamos como buenos amigos —recuerda la chica.

—Pues tal vez él aun no te olvida.

—Parece que apenas estas dando a conocer al verdadero Nathan —recrimina la castaña.

— ¿De que hablas? —pregunta el moreno sin comprender.

—De que hasta donde sé, nunca me habías engañado ni me habías hecho una escena de celos como esta —explica Hermione.

—Nunca te he engañado —asegura él.

— ¿Cómo saberlo? —dice ella sintiendo como sus ojos se humedecían.

— ¿No confías en mí? —pregunta Nathan acercándose a ella.

—Yo… ya… no —baja la mirada —, ya… no lo se —siente una delgada lágrima resbalar por su mejilla.

—Hermi —murmura el moreno poniendo una de sus manos en la mejilla de la chica.

—Perdón por interrumpir —se disculpa el pelirrojo regresando —pero me llamó Ginny y dice que ella ya va camino a la casa de Draco Malfoy, así que lo mejor será irnos ya —apresura.

— ¿Draco Malfoy? —pregunta Nathan extrañado y mirando a la castaña — ¿Iras a la casa de Draco Malfoy?

Hermione se limpia la lágrima y asiente.

— ¿Pero…? ¿Por qué?

—Ginny me pidió de favor que tomara las fotografías de la entrevista que le harían para su revista —explica ella.

—Pero… ¿estas loca? Supongo que es ese Draco Malfoy que se la vivía fastidiándote —Hermione asiente — ¿y aun así aceptaste?

—Si —exclama la castaña—. Y ya escuchaste, lo mejor será que me vaya —entra a su departamento, toma la mochila que esta sobre el sofá, se la cuelga al hombro, sale y cierra con llave. Nadie dijo nada mientras lo hizo—. Así que… te veo después, Nathan. Vamonos, Ron —se despide y camina hacia el ascensor.

—Hasta luego —se despide el pelirrojo y sigue a la chica.

El ascensor se abre y ambos entran, presiona el botón de la planta baja, ella le dirige una mirada fría a Nathan y las puertas se cierran.

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— ¿Le darás el caso?

— No.

— ¡Vamos! Tú se lo prometiste.

— ¡No!

— ¿Por qué?

—Sabes porqué, Tonks. Si le doy el caso lo tomará de forma muy personal.

— ¡Justo por eso! Él tiene razones para atraparlo, si le das el caso no se rendirá hasta resolverlo.

— ¡No! —repite él por tercera vez.

— ¡Vamos, Moody! Sabes que tengo razón.

El magullado hombre clava su ojo en ella, si, solo uno de sus ojos, pues el otro lo había perdido durante un tiroteo, en el que por suerte habían logrado atrapar a quien buscaban. El lugar en donde años atrás había estado su ojo izquierdo, ahora estaba cubierto por un parche negro. Algo que para todos causaba mucho respeto, y algo de temor. Excepto para la joven Tonks, esa chica con rostro en forma de corazón, alegre y trabajadora, para ella el parche siempre había sido blanco de bromas.

—No me mires con esos ojos —dice la chica soltando una risa —, o bueno, con ese ojo.

Alastor Moody, primer jefe de la brigada, sonríe; lo cual deforma su rostro aun mas, no era normal verlo sonreír.

—Esta bien llama a Potter.

Tonks sonríe y se dispone a salir.

—Y, Tonks, mas te vale que tengas razón —dice por ultimo el jefe.

—Por supuesto que tengo razón —la chica sale y cierra la puerta tras de si.

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— ¡Al fin llegan! ¡Llevo casi 30 minutos esperándolos! —exclama la pelirroja al verlos llegar.

—Lo siento, es que… llegó una visita inesperada —se disculpa la castaña.

—Bueno… eso ya no importa, ya están aquí, así que… hay que tocar —dice Ginny.

—Claro —los tres caminan hacia la entrada, pero solo Hermione parece sorprenderse por lo que ve.

La casa, o mejor dicho mansión, en la que vivía Malfoy era… enorme. A ella nunca le había importado mucho el dinero, pero si las cosas llamativas y extravagantes, pues eran perfectas para fotografiarse; esa mansión era todo eso y mas. Tenía tres pisos de alto, el jardín era enorme y rodeaba toda la casa, había hermosas flores creciendo en lugares específicos lo cual le daba un aire de elegancia único; además de que la casa era de un color oscuro, casi negro. Se veía imponente a comparación de las demás propiedades que la rodeaban y no había que negar que también eran fantásticas.

La negra verja que rodeaba toda la propiedad se abre. Un anciano los recibe y los guía hasta la entrada de la casa. Una mujer de alrededor de 50 años, algo atemorizante, abre la puerta.

—Eh… nosotros… —balbucea Ginny.

—Pasen —interrumpe la señora con voz lúgubre, ellos la siguen.

Llegan al vestíbulo.

—Esperen aquí, enseguida vendrá alguien por ustedes —avisa y se va.

Pasan cinco minutos hasta que una chica morena, no menor que ellos aparece.

— Buenas tardes, yo soy Pansy Parkinson, la asistente del señor Malfoy —se presenta —. Según entiendo ustedes deben ser Ginevra Weasley, con quien estuve hablando para determinar lugar y fecha de la entrevista —dice mirando a la pelirroja, ella asiente—. Ronald Weasley, el entrevistador —mira al pelirrojo.

—Si —responde él.

— Y… Hermione Granger, la fotógrafa —mira a la castaña, esta asiente —. Bien, el señor Malfoy ya los espera en la sala, síganme, por favor —la morena da media vuelta y ellos, después de cruzar miradas nerviosas, la siguen.

Llegan a una gran sala, del tamaño de todo el departamento de Hermione, o eso es lo que ella piensa.

—Draco —llama la morena—. Ya están aquí —anuncia acercándose a él, quien esta sentado en un oscuro sofá con una copa en su mano derecha y su brazo izquierdo sobre el respaldo.

Hermione deja de respirar sin darse cuenta cuando lo mira, todos los insultos, menosprecios, recuerdos de su época en la universidad renacen en su mente.

Draco mira a los presentes, primero a la conocida Ginny Weasley, después al pelirrojo a su lado y por último… a ella. Clava su mirada en la castaña y, mas por costumbre que otra cosa, levanta ligeramente la barbilla, ella es la única que lo nota.

Mientras el rubio y la castaña se miran directamente a los ojos, los otros tres sienten una tensión en el ambiente, la cual es rota por la pelirroja.

—Entonces… ¿aquí será la entrevista? —pregunta Ginny, Draco voltea a verla, Hermione solo dirige la mirada a otro lado.

—Si —responde Pansy —. Señorita Weasley y señorita Granger síganme por aquí.

— ¿Por qué? —pregunta la pelirroja.

—Para que el señor Malfoy tenga privacidad y responda con más confianza —explica la morena.

—Esta bien, pero Hermione tendrá que quedarse, ella grabara la entrevista para la revista en línea —dice Ginny.

—De acuerdo, entonces, usted, sígame —dice Pansy dirigiéndose a Ginny, ella asiente.

—Bueno… los veo en un rato —dice la pelirroja y sigue a Parkinson.

Hermione comienza a acomodar la cámara de video con el lente hacia el rubio. Ron la ayuda poniendo el tripié.

— ¡Demonios! —murmura la castaña.

— ¿Qué pasa? —pregunta el pelirrojo.

—La memoria esta llena y no traje otra.

—Creo que tengo una en el auto, un camarógrafo de la revista la olvido en la entrevista pasada y no se la he regresado, tal vez te sirva —dice Ronald.

— ¿De verdad? Pues si… tal vez, préstame tus llaves y voy por ella.

—No, yo voy, hace mucho que no limpio mi cajuela y es un desastre así que… —sonríe y rasca su nuca —no tardo —el pelirrojo sale del salón y enseguida se puede sentir la tensión formada entre los presentes.

Hermione evita mirarlo fingiendo que revisa la cámara de video. Sin embargo, el rubio clava su mirada en ella. La castaña siente como se erizan los vellos de su nuca, eso era algo que siempre había odiado de él, su profunda y penetrante mirada.

— ¿No piensas decir nada? —pregunta Draco rompiendo el silencio.

—No tengo nada que decir —responde ella sin mirarlo.

— Hmm… —el rubio da un trago a su copa — ¿Ni siquiera un "hola, Draco, ¿cómo te ha ido?"? —dice con cierta burla.

—No lo creo —contesta mirándolo de reojo.

—Vamos —Draco se levanta y comienza acercarse a ella—. Un "hola, Draco, ¿cómo estas?" no te cuesta nada.

—Según recuerdo, yo te llamaba Malfoy —dice la castaña mirándolo y cruzándose de brazos.

—Cierto —sigue avanzando—, pareces recordarlo muy bien.

— ¿Cómo olvidarlo? —responde irónica.

—Bien, ya que tú no piensas preguntar como me ha ido en la vida, lo haré yo… ¿cómo te ha ido estos años, Granger?

Hermione rueda los ojos y suspira con fastidio.

—Parece que la madurez te ha afectado, te has vuelto mas amargada —se burla él.

—Y parece que a ti no te ha llegado la madurez y sigues siendo el mismo hijo de papi del colegio —responde ella.

— ¡Uh! Eso dolió, Granger —frunce el cejo, pero después sonríe—. Hace tanto que no escuchaba a alguien decirme lo que en realidad piensa de mí.

—No me digas que no sabes lo que todo el mundo dice de ti.

—Pero claro que si, solo que nadie me lo dice en la cara, en cambio tú… directa como siempre —da un trago a su copa— ¿Algo de tomar?

—No, gracias —responde sin quitarle la vista de encima.

— ¿Segura? Esto esta exquisito —dice el rubio levantando su copa.

—No quiero, gracias —repite.

Draco camina hacia el minibar y sirve una copa del vino que esta en la barra. Se la tiende a la castaña. Ella lo mira y antes de que repita su respuesta, él habla.

—No me dejaras con la copa en la mano, ¿o si? —clava su fría mirada en ella.

Hermione toma la copa con inseguridad y la mira como esperando darse cuenta si tiene algún tipo de veneno.

—Por nuestro reencuentro —brinda Draco chocando su copa con la de ella y da un sorbo sin dejar de mirarla. Hermione lo piensa un poco.

—Yo no lo llamaría reencuentro, yo diría una terrible coincidencia que espero no se vuelva a repetir jamás —dice la castaña y se lleva la copa a los labios.

El rubio alza una ceja y la mira con detenimiento. Hermione deja la copa en la barra del bar y se acerca a su mochila, de donde saca un micrófono para la entrevista.

— ¿Puedes quitarte el saco, por favor? —pregunta la castaña acercándose a Draco.

—Tranquila, Granger, apenas acabamos de reencontrarnos —dice el rubio sonriendo de lado.

—Es para ponerte el micrófono —responde Hermione rodando los ojos y levantando el micrófono que tenia entre las manos.

Draco se quita el saco sin dejar de mirarla y lo deja en el sillón. Alza los brazos.

—Todo tuyo —dice con voz seductora y alzando una ceja.

Hermione suelta un suspiro y se acerca mas a él. Se sitúa detrás y coloca la caja en su pantalón.

—Sin pena, Granger —dice Draco.

La castaña lo rodea y se pone frente a él. Coloca el micrófono en el cuello de su camisa.

— ¿Nerviosa? —susurra él.

Hermione lo mira directamente a los ojos. Ella no esta nerviosa, ella esta molesta, porque al tenerlo de nuevo tan cerca todos los recuerdos vuelven a su mente, sobretodo aquel por el que optó evitarlo siempre que pudiera. Y todo por un estúpido chisme que él había provocado.

—No tienes idea de cuanto me arrepiento de haber aceptado venir… listo, puedes ponerte tu saco de nuevo —la castaña se aleja.

El clava su mirada en ella con disgusto. La forma en que había dicho aquello…, en verdad parecía que odiaba haberlo vuelto a ver, y no era para menos, él siempre había sido un maldito con ella. El ambiente se pone aun mas tenso.

Ronald puede sentirlo al entrar de nuevo al salón. Draco clava su mirada en el pelirrojo, después gira, se pone su saco y vuelve a sentarse en el sofá que estaba antes de que se fuera.

— ¿Todo bien? —pregunta Ron acercándose a la castaña.

—Si, ¿tienes la memoria? —responde ella dejando la copa sobre la barra.

—Si, aquí esta —Ron le tiende una pequeña memoria a Hermione, quien la toma y de forma sencilla la cambia.

—Es perfecta —dice la castaña configurando los últimos detalles.

Pasan unos minutos en los que el pelirrojo habla con Draco sobre como se llevará a cabo la entrevista. Hermione le coloca el micrófono a Ronald.

—Bien —Ron se sienta en un sofá frente al rubio y mira a la castaña.

—Cuando quieras —anuncia la chica.

El pelirrojo sonríe y asiente dando a entender que comience a grabar.

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— ¡Harry! —llama la chica entrando a la oficina.

Todos se exaltan ante el grito. Incluso se escucha un portalápices caer del escritorio de Padma Patil. Tonks camina hasta el escritorio de Harry al fondo de la sala, el ojiverde se encuentra sentado y revisando unos papeles, él es el único que no se inmuta ante el grito de la joven detective.

—Harry, te tengo noticias —dice Tonks al llegar hasta su lugar.

—Yo igual tengo noticias —anuncia el azabache —, parece que Voldemort ha vuelto —dice sin dejar de revisar los papeles.

— Oh… le has arruinado la sorpresa a Moody —dice Tonks sentándose en la orilla del escritorio del chico.

— ¿Qué? —pregunta Harry mirándola —Tonks, por favor, bájate del escritorio y explícate.

—De acuerdo —Tonks se baja dando un salto —. Bueno, Moody quiere verte.

— ¿Para que?

—Es una sorpresa.

—Tonks —dice el ojiverde, con voz dura.

—Ay, Harry, desde que entraste a trabajar te has vuelto un amargado, si sigues así en unos años estarás como Moody —dice la chica y se va hacia su propio escritorio.

Harry se levanta y guarda los papeles en un fólder, que después lo mete en un cajón, y se dirige a la salida, rumbo a la oficina de Moody.


¿Que tal, eh? En este capi ya aparecieron nuevos personajes, bueno, aparte de Herms y Draco. Como ven Ron es periodista, Harry detective junto con Tonks, Nathan, Padma Patil y otro que no mencione, ademas de que llegará una persona nueva. En el proximo cap se sabrá mas de lo que le pasó a Harry y el porque decidió ser detective. En fin, ¿se merece un review? Yo se que quieres dejarme uno, yo lo se... xD

XO. Yiriz.