Miró por tercera vez el reloj de la pared, que indicaban las 18:00 hs en punto.

Suspiró ,nuevamente, resignada y abatida.

A pesar de que había tomado todas las medidas posibles para evitar que sus padres la descubrieran...lo habían hecho.

Pensó que volviendo a ingresar por la parte trasera, en la que se hallaba el estanque, sería mas seguro entrar sin posibles chismosos que la delataran o ,incluso, sus propios ruidos.

Que equivocada estaba cuando al bajar de un salto el alto mural, su padre saliera de entre los arbustos y la mirara seriamente, de forma reprobatoria.

Miró a su profesor de historia, que no dejaba de hablar y a quien ignoraba ,olímpicamente, en ese momento.

No es que no le gustara la clase o que no prestara atención a la misma, pero en ese momento sólo tenía algo dándole vueltas en la cabeza.

Aquella explosión del buque de carga.

Es decir, tal como ella había sospechado no podría tratarse de una falla en el sistema.

Era algo ,naturalmente, imposible ya que siempre se hacía un escaneo del estado del barco y ,por lo tanto, de su sistema de comando.

Era lo primero que se realizaba, antes de cada viaje.

Por otro lado, si aquello se hubiera tratado de una fuga de gas... los soldados se habrían intoxicado con el y se hubieran desmayado. También estaba la opción de que , al estar el expuesto el gas , se provocara la explosión completa del buque.

Un escalosfrio recorrió su columna y la hicieron tragar grueso.

Si aquello hubiera ocurrido, era probable que nadie en el buque se hubiese salvado.

-Señorita, Yian..-

A su memoria llegó el recuerdo de un joven de ojos ambarinos y cabello rubio.

Tan pronto como su recuerdo invadió los recovecos de su mente, un sonrojo se hizo presente en sus blancas mejillas.

Las cosas con aquel joven, no habían terminado ,exactamente, bién. Se dijo.

Recordó los ultimos momentos en la playa, a su lado.

-Flash back de Yian-

-Ya estas contento?- miró esos ojos azules y,luego, bajó un poco más.

Craso error.

Sus labios llenos y rojos... lo tentaron y entonces...

La besó.

Abrió sus ojos ,desmesuradamente, sintiendo la calidez de los labios masculinos cubriendo los suyos.

Podía sentir la calidez abrazadora que transmitia aquella boca y ,sin poder evitarlo, se rindió bajo su tacto. Un aroma fresco y picante, como a menta ..llenó sus fosas nasales y le provocó un suspiro.

Pensó que si tuviera que morir ... aquel era el momento perfecto, ya que ,probablemente, no se diera cuenta de lo que pasara a su alrededor.

El sonido del oleaje la sacó de su ensimismamiento y ,tan solo un poco, sus ojos se abrieron.

Observó al joven rubio y con el torso , aun al descubierto, besándola.

Y, entonces, se apartó bruscamente de él. Empujándolo con un tentáculo de agua a varios metros de ella.

-AHH!, ¿Qué se supone que estoy haciendo?!.- se revolvió el cabello y observó el cuerpo del joven levantándose.- ¿Desde cuando me dejo llevar estando con desconocidos!?. Que bajo he caido!.-

-Anda. No lo niegues: te ha encantado que ese hombre tan guapo ponga sus manos en tí.-

-¿QUÉ?!, OYE ERES MI CONCIENCIA! SE SUPONE QUE ME AYUDES A SER RACIONAL!

-Oh vamos.. tu ya eres racional por las dos y eso es aburri-do!

Yian se removió incómoda sin saber ,exactamente, como actuar ante aquel joven desconocido al que había salvado y besado en el mismo día.

Un pánico ,atípico de ella, la envolvió y sin pensarlo demasiado, corrió con todo lo que la fuerza conjunta de sus piernas le permitieran.

Ella era la hija del señor del fuego.

Por dios, tenía responsabilidades y no podía andar por ahí besuqueandose con el primer chico guapo al que conoce.

Se detuvo de pronto dándose cuenta de que había llegado hasta la parte trasera del muro del palacio, con el corazón latiendole desbocado en el pecho.

Por dios, había sido una completa cobarde.

Ella no era asi!.

Se mordió el labio inferior.

No pasa nada, Yian. Después de todo, no es como si lo vuelvas a ver.

Y , tratando de barrer aquel encuentro caótico en lo mas lejano de su mente, trepó por la muralla.

-Fin del flash back-

-Señorita, yian!- Una llama encendiéndose a su lado, provocaron que callera hacia atrás con la silla.. dándose un golpe en medio de los huesos de su columna, gimiéndo por la punzada de dolor.

-Au...!-

-Lo siento ,señorita Yian!- miró al hombre canoso y delgado que se acuclillaba a su lado, tendiéndole la mano- no fué mi intención asustarla, pero parecía ida.- Ella le miró con una mueca infantil en sus labios y el seño algo fruncido.

-Mou, profesor Liu...- Lo pensó un poco mejor y procedió a disculparse con él- Lo lamento, es que me duele un poco la cabeza y no me siento muy..umm.. centrada para prestar atención.

-Entiendo pequeña, ¿te parece si retomamos las clases mañana temprano?- miró a su profesor con un brillo de felicidad en los ojos.

-Le agradesco mucho, profesor!- y aceptando su gesto de ayuda, tomó su mano, levantándose.- Por favor, perdóneme. Le prometo que mañana no le presentaré ningun inconveniente.

Y perdiéndose por la puerta de la habitación, dejó a su profesor con una mirada divertida en la cara.

-/ -

-Shun.. ¿podrías dejar de pensar en el incidente de hoy, por tan sólo unos pocos minutos ,y cenar con tranquilidad?-

El joven rubio miró a su tío, sentado frente a él con la mirada de reproche en sus ojos.

Se sonrió un poco y negó con la cabeza, su tío podía llegar a ser aún más infantil que él mismo, en ciertas ocaciones.

Sabía que podía ser muy persuasivo cuando se lo proponía, pero Shun no estaba dispuesto a dejar pasar lo sucedido aquel día.

Esa explosión reprensentaba un problema para la nación del fuego. Y un problema, significaba sin dudas, que había algo cocinándose detrás de toda esa fachada de la falla en los sistemas.

-Lo siento, tio. Sabes que no puedo evitarlo.- bajó el pocillo con arroz y observó a su tío, con expresión seria.- Es mi obligación mediar entre las demás naciones y la nuestra. No puedo poner en peligro a las personas de aquí, no me lo perdonaria.

-Creo que estas tomando demasiada carga para tus jovenes hombros, Shun. - vió a su tío levantarse e ir por un par de tasas de té.- Sé que eres muy dedicado y que adoras lo que haces, pero no es justo que sólo tú te responsabilices de eso.

-¿A qué te refieres?-

- Lo que quiero decir es.. que tienes a tus fieles soldados y , a mi, tu superior.. esperando porque des ordenes y poder ayudarte en lo que sea, y lo sabes.- Vió a su sobrino negar con la cabeza y desviar la mirada.-

-Esto es mi culpa , tío. -sus ojos ambarinos se detuvieron en las llamas crepitantes de la chimenea.- Si hubiese puesto mas atención a lo que pasaba a mi alrededor, nada de esto hubiera sucedido.

-Shun...-

-Esas provisiones eran para los niños sin hogar!, niños de este pais!- La ira oculta de su sobrino brillaba con intensidad detras de sus orbes ambarinas.- Es mi responsabilidad.- Suspiró.

- Escucha sobrino.. sé por lo que has pasado y lo duro que debió de ser para tu madre y para ti. También sé que tu corazón es demasiado noble como para tomar toda la responsabilidad tu sólo y , no permitir que nadie más se haga cargo de ella. Pero a veces... es mejor hacer las cosas con los demás y no ...tú solo.

- Yo... si me disculpas, tío. Ya no tengo hambre. - Y vió a su sobrino alejarse hasta el final del pasillo y encerrarse en su habitación.

-Algún día, Shun... sabrás lo que significa compartir el camino con alguien más.

-/-

Cerró los ojos y suspiró.

La situación actual era ... que aún no sabía quienes eran los que habían provocado la explosion del buque.

Por otro lado, había algo que llevaba atormentándolo, todo el resto del día.

Aún podía sentir la suavidad de los labios femeninos bajo los suyos, lo dulces y adictivos que se habían sentido.

Jadeó con frustración.

Aquella joven de la que apenas sabía y a quien, algun día ,debería respeto absoluto lo tenía completamente aturdido y frustrado.

Aturdido porque ..ella era una mujer que en nada se parecía a las demás: era valiente y decidida, terca y con caracter, dulce y apasionada.

Frustrado porque con un sólo beso, lo había dejado con sed de más.

Y , él sabía que no podía querer más... No debía querer más.

Y todo ese sentimiento de deseo reprimido se debía a su estúpido momento de debilidad.

Lo sabía con certeza.

Aquella joven era peligrosa y prohibida a niveles igualados.

Miró el cielo de verano estrellado, a través de su ventana.

Había algo que tenía que hacer y... no lo dejaría pasar por nada del mundo.

-/-

Se felicitó internamente y observó a los individuos que , en la oscuridad, pretendían pasar desapercibidos.

Gracias a que le gustaba la historia se le había ocurrido algo ingenioso y que ,probablemente, le sería de gran utilidad.

Mientras se daba un refrescante baño, el baho empañando los azulejos y el vidrio del espejo... le habían recordado a la antigua leyenda de una mujer vestida con sedas blancas y suaves, que usaba un sombrero de paja y además, espantaba a las personas con juicios maliciosos y oscuros.

La dama pintada, sin dudas ..era quien le daría la oportunidad de averiguar más acerca del atentado del buque.

Sabía que , tarde o temprano, los malos siempre volvían a la escena del crimen.

Por lo que, con vendas cubriendo sus senos hasta llegar a la base del diafragma y otras más, cubriendo de cadera para bajo, antes de llegar a las rodillas; improvisó un disfraz de la dama blanca con una túnica de seda blanca- casi transparente- atada a su cintura por un lazo plateado. Se encargó de tomar el sombrero de un espantapájaros que estaba en el huerto de su madre y de ocultar parte de su rostro, dejándo tan solo sus ojos al descubierto, con una tela de igual color que el lazo en su cintura.

Satisfecha con los resultados de su improvisada vestimenta, se había escabullido en la noche con extremo sigilo , hasta llegar al puerto , lugar del suceso desastroso.

Y , ahí estaban.

Tal y como lo había sospechado.

Y no es que no hubiesen personas ,con intenciones romaticas detrás , que fueran de noche con sus respectivas parejas hasta el muelle, pero no era tan tonta como para no notar que aquellos tipos mallas negras estaban detrás del desastroso hundimiento.

Lo primero que los había delatado, era el hecho de que se hallaban apelotonados alrededor de la punta del pequeño muelle. Lo segundo era el hecho de que uno de ellos había corrido debajo del muelle y había vuelto con un objeto metálico en sus manos, como una especie de mando. Y ,lo último, pero no menos importante, era el hecho de que podía escucharlos hablando sobre la explosión que habían provocado y los resultados obtenidos.

Si aquello no era prueba suficiente de que había una conspiració detrás de todo eso, no sabía lo que era.

Decidió quedarse en las sombras por el momento y esperar.

-/-

Bajo la tenue y blanquecina luz de luna, se podía observar a una sombra azulada escabulléndose en los rincones oscuros de la villa, con rapidez y sigilo calculado.

La máscara con forma de demonio y de color azul, cubriendo su rostro le daba un toque de peligro y misterio a la persona que se ocultaba detrás de la misma.

Su vestimenta, también azul, le ayudaban a ocultarse entre las sombras de la noche, confundiéndose con ellas.

-Ya está todo listo?

- Si , señor.

- Están seguros de que nadie los vió colándose en el buque? - la figura observó a un hombre regordete y canoso violentándo a un hombre más joven, que aparentaba entre los 25 a 27 años de edad, sacudiéndolo con aire de amenaza.-No queremos cabos sueltos en esto, muchacho estúpido!

- S-si señor, le aseguro q-que nadie nos vio.- el joven en cuestión tropezó con sus propios pies debido al sacudon que le habían dado.

-Saben ¿donde han llevado el resto de las provisiones?

- Sí, señor.

-Perfecto. Encarguense de quemarlas y de no dejar rastro de absolutamente, nada. - la figura azulina se removió un poco...observándo con agudeza al sujeto canoso que parecía ser el cabecilla del grupo.- Si todo sale como esperamos... pensarán que todo el atentado fue provocado por un maestro-fuego, probablemente, alguien que aún se vanagloria con la antigua dictadura de la que fué parte la nación del fuego.

-Pero señor ..está seguro de lo que está haciendo?- una cachetada azotando su mejilla sin piedad, provocó que la cabeza del joven hombre quedara desviada hacia un costado.

- Muchacho insolente!, no tienes idea de la estupidez que preguntas!. Los de la nación del fuego no son mas que un tumor maligno entre el resto de las naciones. Son el estigma de todos los problemas y sufrimientos por los que han pasado los demás paises, no merecen existir.- El resentimiento en la voz del hombre era palpable e indiscutible.-

-Lo siento, señor.

-Ahora encargate de ir por los otros y de terminar el trabajo,sin errores.

-Sí, señor.-

-Y si alguien interfiere en nuestros planes... encarguense de que ya no vuelva a respirar.

Y, sin más el joven se perdió lo más rapido posible, en búsqueda de los otros y con la amenaza de su superior pesándole en sus hombros.

No tenía idea de que una sombra oculta en la oscuridad, le seguía de cerca.

-/-

Los había seguido hasta el centro de la villa, en la cercanía de la fuente dorada.

Solo permanecían allí, esperando.

Yian se preguntaba, ¿qué era lo que esperaban?. Hasta que el motivo de su espera se hizo material con la forma de un joven hombre.

Los observó con cautela, tratando de percibir lo mejor posible la conversación que tenian.

Para su desgracia no fué capaz de escuchar nada, pues enseguida se encontraba en la tarea de seguirlos nuevamente.

Sus pasos la habían guiado hasta la gran bodega en la que se guardaban los víveres para los orfanatos. Un mal presentimiento se hizo presente en ella, causándole un vuelco en el corazón.

Ellos planeaban destruir el resto de las demás provisiones y no sólo eso. También destruirían por completo todo el provisionado, dejándo a los niños desamparados sin una pisca de alimentos para salvaguardarse del azote del invierno.

Los miró con la rabia quemándo su interior.

Los haría sufrir y temerla tanto que no sería capaz de causar nunca más, ningun atentado contra la nación que con tanto esfuerzo su padre se había encargado de sacar adelante, luego de las represalias que tomara su abuelo castigando al pueblo.

Se aseguró de que todo en su disfraz estuviera bien y ,finalmente, se preparó para hacer acto de presencia.

Pero sus planes se vieron frustrados cuando un sólido agarre en su cintura y una espada , muy afilada pensó, a pocos centimetros de su cuello la detuvieron.

Tragó ,lentamente, y su corazón latió desbocado.

La sangre se agolpó de pronto en sus oidos y podía sentir sus sienes martillando en alerta. Cerró los ojos y se concentró alejando el temor y dejándo que sobreviniera la mente de manejo calculador.

Esperó.

Nada.

Quién sea que mantenía el agarre no estaba haciendo nada más que detenerla.

Y aprovechándo aquello, abrió la palma de su mano con lentitud, absorviendo y acumulando el agua del entorno.

Sin que la presencia lo advirtiera envolvió su tobillo con un tentáculo de agua y lo sometió, envolviéndo su cuerpo contra el grueso tronco de un árbol.

Sonrió con satisfacción y , se dió la vuelta observándo a los hombres que seguía. No se habían movido mucho por lo que pensó que no los habían escuchado.

Los dejó pendientes de si mismos por un momento, para centrarse en la persona que tenía capturada.

No se movía. Pero Yian sabía que estaba conciente y alerta.

Le miró con una frialdad inmensurable en sus pozos de color azul.

Quien sea que fuera, no permitiría que interfiriese en sus planes.

Se acercó y lo miró. Observó la mascara azulada del demonio y pensó, por un momento en la leyenda del espiritu azul de la nación del agua.

Asique no era la única que mantenía una fuerte conexión con las leyendas de las tribus.

Le arrebató de las manos las espadas y las dejó en el suelo, fuera de su alcanze por si acaso. Y ,finalmente, se acercó a él tirando de la máscara y dejando al descubierto a un joven rubio dueño de dos pozos ambarinos que ella conocía.

- Tú...?- el joven la miraba sin decir una palabra, con frialdad calculadora en los ojos.

Sonrió con sorna y luego, se acercó a milimetros de su rostro... sospesando posibilidades.

¿Que rayos hacia él allí?

Como sea, no se quedaría con las dudas.

Acercó una de sus manos a la daga oculta entre sus muslos vendados y con extremo poder de uso en ella, la acercó al cuello del joven.

-¿Qué pretendes viniéndo aquí?, dímelo o te rebano la gargantal.- Pero el rubio no se inmutó.

Lo admiró por eso. Otros en su lugar hubiesen largado la sopa en un instante.

Pensó en algo más que pudiera servirle para que él joven hablara.

De pronto, algo le cruzó por la mente.

Una idea un tanto descabellada pero que quizás... tuviera resultados.

Alejó la daga de su cuello y la volvió a ocultar en su lugar predilecto.- Lo miró por un rato sin decir nada y luego, se acercó.

- Escucha...Seas quién seas, necesito saber a ¿que has venido?.- a cada palabra acercaba su cuerpo más cerca del suyo, rozándolo con sus senos y muslos suaves y femeninos. Podía escuchar su respiración volviéndose un poco más pesada y ,supo que su método obtendria resultados.- No voy a acerte daño..- le dijo, acercándo su cara a su barbilla y recorriendo la curva de su labio inferior con un dedo.

Sopló sobre el y se relamió los suyos propios, bajo la seda.

-Dime ¿quién eres?- decidió que podía ir un poco más lejos y con su mano acarició su torso guiándolo en un tortuoso recorrido hasta llegar a su bajo vientre. Le oyó suspirar , y al alzar su vista pudo ver en sus ojos el dorado líquido del deseo.

La deseaba.

Sintió un escalosfrio recorrer su cuerpo y suspiró.

Sentía un extraño deseo burbujeando en su interior, retorciéndose.

De alguna manera, deseaba que la tocara y acabara con aquel tortuoso suplicio entre sus piernas.

Sabía que aquello era posible con un jueguito como ese, pero... era peor, en este caso, ya que conocía, un poco, al dueño de su tortura.

Una voz ronca y grave la hicieron volver de golpe a la realidad.

-Cariño, no estás jugando limpio. Si estuviera libre de ataduras.. no creo que siguieras de pie o ..con la ropa puesta.-

Yian tragó grueso.

Aquella confesión proveniente de aquel joven y con aquel deseo brillando en sus ojos, le pareció la cosa más erótica del mundo.

Inconcientemente, se encontraba deseando que cumpliera con su amenaza.

Negó con la cabeza, necesitaba concentrarse.

No era momento, para satisfacer deseos o apagar llamas, en cierto modo.

Le miró y suspiró, alejándose.

-Bién, sabes que?... más te vale que cooperes, después de lo que voy a hacer.- Le vió mirarla con atención.

Y, sin esperar más ..apartó la seda plateada de su rostro, dejándo al descubierto su identidad.

- Yian..?-

- Ajam..¿ esperabas a alguien más?- le sonrió con sorna. El joven parecía sorprendido y a su vez, había algo mas que no podía descifrar en su mirada.

- No entiendo, tu presencia aquí es sospechosa. ¿Qué haces aquí?- le miró con reproche y se acercó a él con el seño fruncido.

- Te hago la misma pregunta y más vale que contestes.

- Cual es la razón por la que deba contestar.

- No sé si te dás cuenta de que la ventaja la llevo yo, idiota.- se cruzó de brazos y suspiró.

- Estoy tratando de averiguar quienes son los que causaron la explosión del buque, ¿contento? -le vió sonreirle un poco y luego ,negar con la cabeza suspirando.

- No debes estar aquí, es peligroso.

-No actues como mi padre. Sé defenderme sóla.- y sin más lo liberó provocando que callera con un golpe seco al suelo.

Lo vió sobarse la cabeza y luego, levantarse acercándose a ella.

-Ahora me diras que haces aquí?-

-Lo mismo que tú. No me trago la historia de que hubo una falla en el sistema.-

-Ni yo... es muy poco probable y ,aún, si se tratara de algo como eso... no habria.. sobrevivientes.-

El joven miró a la castaña a su lado. La joven que hace unos momentos lo había sometido a su propia voluntad- cosa que arreglaria más tarde- había llegado a la misma conclusión que él. Sin duda, la castaña lo intrigaba en demasía.

Un carraspeo lo sacó de sus pensamientos.

-¿Se puede saber que tanto me ves?

- Disculpa...umm.. es mejor que vuelvas al palacio, yo me encargaré de esto.- Y dejándola atrás, tomó su mascara y se adelantó. Sin embargo, el sonido de algo rasgando el aire lo detuvo... haciendo que se agachara con rapidez, dándose la vuelta para observar a su atacante.

- Nunca me des la espalda y esperes poder dejarme atrás, ¿me oyes?-

-Te volviste loca? - la miró con enojo y frustración. Admitía que le atraía aquella mujer pero era tan terca y testaruda como las demás.

No, peor!

La vió acercarse y tomarlo del traje azul, hasta que sus rostros quedaran muy juntos.

Podía sentir su aliento mezclandose con el suyo.

-Iré contigo. No permitiré que un par de renegados destruyan lo que mi padre logró con tanto esfuerzo.

Y, no pudo evitar sentirse orgulloso de ella.

Una increible calidez se apoderó de su corazón y , sin negarselo ni por un segundo más, la abrazó por la cintura y mordisqueó sus labios para después besarla con intensidad.

La sintió maleable y caliente en sus brazos, sin oponer ningun tipo de resistencia.

Sus finos y suaves dedos juguetearon con su cabello , provocándole un estremecimiento de deseo.

Inevitablemente, sentía que aquella joven le pertenecía.

Y no es que el fuese posesivo, pero era lo que ella provocaba en él.

Jadeando se separaron para recobrar el aliento, sin dejar de verse mutuamente.

Hasta que un ruido metálico llamó la atención de ambos.

-Con cuidado, sopenco!. Se supone que nadie sepa lo que hacemos.-

Shun se apresuró a colocar la máscara en su lugar y sus espadas, a su espalda. Miró en dirección a Yian y con un gesto de sus manos, le indicó que lo siguiera.

Ella asintió y ocultándo ,nuevamente, su rostro con la seda plateada le siguió.

Ambos observaron a 4 hombres ingresar al almacen, atravesando el portal recién abierto.

Al ver que no quedaba nadie fuera, se escabulleron con sigilo al interior, siguiéndolos.

Se apresuraron a ocultarse detrás de un par de cajas y los vieron caminar hacia el fondo, en la zona de los controles de luz.

-Escúchame Yian: yo los seguiré y veré que no incendien el lugar.- al ver que tenía intenciones de protestar la detuvo y prosiguió.- Necesito que vayas por mi tío y le avises en donde estoy. Hay que dejar al descubierto lo que estos hombres provocan para alertar a la nación ¿de acuerdo?.

- No voy a dejarte sólo.- le miró con reproche. ¿Acaso pensaba que era tan inútil?-

- No te estoy preguntándo, haz lo que te digo.- miró sus pozos azules y vió reproche en ellos.

Sabía que no lo odiaría por aquello, pero no podia permitir que saliera herida.

Ella era la princesa y si algo le pasaba, se condenaría a si mismo.

Volvió a recorrerla con la mirada y suspiró.

No era sólo que fuese la princesa.

Aquella joven había calado hondo en sus terminaciones nerviosas.

De alguna manera, se había convertido en alguien a quién debía proteger a toda costa.

Y no sólo porque fuera de la realeza.

-No lo haré.- negó la cabeza y se quitó la máscara- no puedo dejarte sólo en esto. Si esos hombres no tuvieron reparos en hacer explotar el buque, tampoco lo tendran a la hora de matarte si tienen que hacerlo.

- Ahora entiendes ¿por qué debes irte?- la tomó por los hombros- Yian, no sólo eres la princesa.. sino que además tienes una responsabilidad sobre tus hombros, aún mayor que la mía. Entiende, yo soy reemplazable tú,no.

-¿Que rayos estás ..?-

- Ya vete, si no lo haces.. se lo diré a tu padre. Romperé mi palabra y probablemente, no serás capaz de volver a salir.

Yian gimió por lo bajo y lo miró con reproche.

-Está bién!, pero ten cuidado.- Y sin más, se escabullo con rapidez en busqueda del superior.

Debía darse prisa.

Chan! que pasará con SHUN?! oH POR DIOS! QUE CHICO TAN TOZUDO!

y con Yian!?

Llegará a tiempo?

aaaaah! esperen con ansias la ultima parte del epilogo!

Los amo! besos!