Aclaraciones del capitulo:

Gomene, dia festivo y no me dejaron acercarme a la compu uou

jeje pero FELIZ AÑO NUEVO un poco atrasadito n.n

así que me levanté temprano y aqui está el siguiente cap

Es la primera vez que escribo lemon (yo digo que es mas lime e.e) pero aun asi, que cosas! /


-Como te atrevas a intentarlo de nuevo yo seré el que te mate.

Mi mente seguía confundida.

-¿Qué día es hoy? - pregunté asegurándome del tiempo que había dormido esta vez

-Sábado, solo estuviste inconsciente la tarde del viernes.

Mire a la ventana, estaba completamente obscuro. Eche un vistazo a mí alrededor. Todo se veía diferente y no creía que me hubiera traslado de hospital. Entonces, ¿si había sido un sueño?

Dino Cavallone. 20 años. En una relación con Kyoya. Estado: Irradiando felicidad y quizá un poco de estrés, al tener semejantes sueños.

Mi cabeza había jugado conmigo, era lo único que tenía claro en esos momentos y también era lo que menos pasaba por mi mente. Todo regreso a la normalidad. Ahora que lo analizo, si que parecía un sueño. ¿Tortugas gigantes y caballos voladores? Bufé.

-Kyoya, ¿qué edad tengo? – Quería asegurarme totalmente.

Me miró y seguramente se preguntaba en que pensaba.

-Te dije que sólo estuviste inconsciente medio día, ¿acaso intentas burlarte de mí?

-¿Qué? noo. De verdad, ¿sabes cuantos años tengo?

-Cumpliste 22 hace 3 meses me parece. ¿Quieres que llame al médico? - ahora comenzaba a parecer preocupado.

Tsuna entró en ese momento.

-Dino-nii que bueno que estés bien. Se lanzó hacia a mí y me abrazó al borde de las lagrimas.

-Estábamos muy preocupados por ti cuando supimos del accidente de tráfico. –Se puso de pie y me mostró una gran sonrisa.

-¨Papá dice que no te dejara conducir el porsche de nuevo, Dino-nii.

-¿Qué? nooo ¿Por qué? - fingí un puchero. Eso era otro asunto sin importancia en esos momentos. Ahora lo que me cuestionaba era que esto se sentía tan real como cuando estuve...allá. Pero, ¿había soñado que era un mafioso que estuvo en coma por un par de años? ¿O estaba soñando ahora?

¿Que importaba? todo había sido una pesadilla, una horrible pesadilla elaborada por mi loca mente y muy probablemente por mis recuerdos. Después de todo de alguna manera de no ser por Tsuna no conocería a Kyoya.

Me recline y lo miré dulcemente, con una gran sonrisa. Una inmensa alegría me embargaba al saber que seguía a mi lado. Estiré mi mano hacia él, invitándolo a acercarse. Resopló un poco, sabía que odiaba las cosas cursis, pero había visto temor en sus ojos cuando me desperté, aunque no lo pronunciara en palabras, sabía lo asustado que había estado también al enterarse de la noticia. Mi pequeño hermano pareció entender la indirecta, pues rió suavemente por lo bajo, mientras Kyoya caminaba hacia mí.

-Iré por algo de beber y avisarle a los doctores que ya estas mejor. Nos vemos mañana nii-chan. Salió por la puerta para cuando tenía completamente a Kyoya entre mis brazos. Me recargaba en su pecho.

-Te extrañe-

- Te vi hoy en la mañana.

Reí – si, tienes razón, pero tuve una horrible pesadilla. – lo hale hacia abajo atrayéndolo más cerca de mía.

Menos mal que todo fue un sueño. Y me hice con su boca. Atrapando sus labios en un beso anhelante. Saboreando. Disfrutando nuevamente de su aroma, ese aroma que se impregnaba hasta lo más profundo de mi alma. Haciéndole espacio en aquella blanca cama. Desprendiendo lentamente cada prenda. Besando sus labios, besando su cuello, mareándome de su aroma, retiraba su camisa y comencé un largo camino de besos mientras descendía tierna y lentamente por la nívea piel de Kyoya, observando cómo cada rose, cada toque con mis labios le producían, cada uno, un ligero estremecimiento, al subir la vista me encontré con sus ojos, y su color, que aunque usualmente mostraban un frio azul platinado, se habían convertido en una silenciosa súplica, no me negaría, no con ese raro y adorable sonrojo. Le sonreía travieso, haría caso de su petición, pero iría despacio, explorando cada parte de su cuerpo, sintiendo las caricias correspondidas. Terminé por desprenderme de la parte baja de su ropa delineando lentamente con los dedos su cadera, su cintura, sus piernas, para acomodarme con cuidado entre ellas, continúe dándole suaves mordidas a lo largo de cada uno de sus muslos, sosteniéndole la mirada; queriendo transmitir en silencio que siempre le querré, que siempre estaría a su lado.

Inconscientemente el recuerdo de Tsuna y Kyoya nublo mi mente, pero las quejas de mi acompañante llamaron nuevamente mi atención.

Me recosté despacio sobre el acercándome de nueva cuenta a sus labios.
-Kyoya - llamé antes de sellar el beso.
-¿hmm? - apenas pudo responder
Justo en ese instante lo pensé y lo decidí en un par de segundos, esta vez, seré caprichoso.
-Di que eres solo mío - me acerqué a susurrarle a su oreja
-estás loco Haneuma…ahh - jadeó cuando intencionadamente rocé su entrepierna.
-Tch...Entiéndelo de una vez, tú eres quien me pertenece.
Parpadeé un par de veces antes de sonreírle, y busqué nuevamente sus labios cuando el desvió la mirada.

Deslice mi mano hacia abajo, para atenderlo. Él gime, gime solo para mi, que ególatra me siento escuchando mi nombre entre sus gemidos; cuando finalmente entró en él, se aferra fuertemente a mi espalda, encajándome las uñas, no paro de pronunciar su nombre, ni siquiera cuando arquea la espalda, uniéndome una y otra vez a él. Negándome a alejarme de su espacio.
-Dino... - me mira con esos ojos que me obsesionan y lamó dedicadamente las lágrimas que los adornan. Cumplo su súplica y terminamos repitiendo todo una vez más.

Ahora ambos agotados, me dedico a abrazarlo mientras acaricio sus negros cabellos, alternando varios besos entre su pelo, frente y labios.
-Quiero saber – escuché.
-Cuéntame que fue lo que te hizo que actuaras de esa manera. - me miraba directamente a los ojos
-¿A que te refieres? - intente hacerme el desentendido con una gota deslizándome detrás de la cabeza.
-Tú- giró la cabeza hacia la ventana, sonreí tontamente, a veces puede ser realmente lindo.
-Tú... no sueles pedirme que te confirme que...
-¿de verdad quieres saber? - le interrumpí, eso también me hacía sonrojar un poco -reí con algo de nervios.
- No me fue muy agradable la... -busqué una palabra adecuada- experiencia.
No necesitó de palabras para que lo entendiera. Suspiré mientras continuaba revolviendo suavemente su cabello.

-Lo primero que supe fue que tenía 24 años y que era líder de una de las tres familias más poderosas de la mafia...

... y cuando salí a tomar algo de aire fresco, caí por las escaleras. - terminé.

-Eso suena como tú. -Kyoya hacia un gran esfuerzo por mantenerse despierto.

-Es hora de dormir. – se recostó sobre mi brazo escondiendo su rostro en mi cuello. Ojala pudiera dormir de la misma forma, pero el recordar lo que vi me altero un poco los nervios, no quise contárselo, habría admitido indirectamente que soy un celoso sin remedio. Tenía dibujada una sonrisa en mi rostro.

-Ti amo, Kyoya. - le susurre casi mudamente a mi durmiente compañero.

Y comencé a recordar el momento en que nos conocimos.

* Año y medio antes*

Dino Cavallone. A punto de cumplir 21 años. Desvelado y ocupado con un examen final que ya está a la vuelta de la esquina

Dentro de un par de días tendía un examen así que esa noche no había dormido, después de tomar tanto café estaba realmente hiperactivo por lo que esa mañana no haría falta que Romario me despertara, bajé temprano al comedor. Y como esperaba mis padres y mi hermano ya se encontraban allí esperando a que les fuera servida la comida.

-buenos días saludé y tomé asiento, cuando me percaté de la presencia de una cabeza pelinegra.

-¡hola!, le saludé mostrándole una sonrisa amable. Creo que lo asuste, giró la cabeza hacia su plato recién servido y comenzó a comer.

-Dino-nii, el es Hibari Kyoya va en la misma escuela que yo, solo que cursa el último año. -Hibari-san él es mi hermano mayor Dino Cavallone.

-Puedes decirme Dino – animé y miró a verme de reojo para en segundos continuar comiendo. Una gota salió de mi cabeza.

-Gracias por la comida. Tome mis cosas y pedí a Romario que me llevara a la universidad. Quería estudiar un poco mas antes de que las clases dieran inicio.

El efecto de la cafeína terminó a mitad de mi última clase. Apenas soporte despierto pero no pude mas cuando salí, me tire en una jardinera cercana. Dormiría solo un par de minutos e iría por Tsuna.

Desperté. Estiré los brazos y vi una persona sentada frente a mí.

No me había sentado completamente y ya se estaba retirando. Me habría preocupado en alcanzarlo, pero la oscuridad a mí alrededor me hizo notar que tendría problemas.

[Tsuna PoV]

-Dino-nii! - ¡cómo pudiste! - le regañé cuando lo atrapé entrando de hurtadillas a la casa.

- Gomene Tsuna - llevó su mano detrás de la cabeza en un gesto para excusarse.

-Me quede dormido cuando salí de mi última clase.

- Moo! - hice un puchero. ¡Me tomo cerca de dos horas regresar a pie!

-Por cierto, vi a tu amigo – que ágil puede ser para cambiar el tema.

-¿amigo? - ¿te refieres a Gokudera o a Yamamoto?

-mmm - parece que trataba de hacer memoria.

-El pelinegro que vino a desayunar el otro día.

-¿Hi-Hibari - san? - temblé un poco

- sí, me parece que sí, cuando desperté el me miraba, aunque se fue inmediatamente.

Realmente no le puedo decir que no es mi amigo, el, se podría decir que me amenazo para traerlo aquí - tenía la cara azul al recordarlo.

-¿Esa sería la razón del porque en cuanto me vio sentado mientras estaba esperando se fue con algo de prisa?

No puedo creer que tuviera más sentido común que yo, ¿por qué a mí no se me ocurrió ir a buscar a mi hermano? - casi podía ver una nube negra flotando sobre mi

-¿y por qué crees que me haya buscado? - cruzó los brazos y alzó la cabeza.

-no lo sé, Hibari-san usualmente es reservado, y los que se meten con el usualmente terminan en la enfermería.

...

-bueno, tengo tarea. – se escapó de nuevo, escurriéndose a su cuarto.

-ahh - suspire pesadamente.

Siento un poco de envidia, desde que entre a la escuela y conocí a Hibari-san no he podido evitar darme cuenta que desde la azotea siempre observa a Dino-nii cuando pasa a recogerme.

[Fin Tsuna PoV]

¡Y ahora si voy puntual! - celebro para mi mismo en cuanto estaciono mi porsche y suena la campana de salida de la escuela de Tsuna.

-Parece que el pretexto de hoy será alguna acosadora - se burló cuando me vio en la entrada.

-Sólo está muy fuerte hoy el sol - bajé un poco los lentes negros para mirarlo.

-Jaja si claro lo que digas – tomó las llaves que salían de mi chaqueta y se adelantó.

Sentí nuevamente esa sensación, pero esta vez gracias a los lentes evite el reflejo de la luz y pude observar que Kyoya estaba en la azotea de la escuela, pegado a la reja y cruzando los brazos. Alcé una mano para saludarlo, pero dio media vuelta, ignorándome.

-¡Dino-nii! rápido ahí viene tu acosadora.

-¡Que! – gire sobre mi mismo buscando alrededor.

-¿Ahora me dirás que pegaba mucho el sol hoy?

-!Cállate Tsuna! – me había tomado por sorpresa aquel grito y el no parecía que fuera a parar de reír.

A partir de ese día comencé a ver realmente seguido a Kyoya, siempre cruzaba miradas con él cuando recogía a Tsuna de la escuela, algunas veces en casa; pero su mirada era inexpresiva, no entendía que era lo que quería de mi, ¿realmente quería algo de mí? ¿Y si solo era mi imaginación? ¿Por qué no se acercaba a mí como el resto de las personas? O si tenía algún problema conmigo, ¿Por qué no lo decía? Comencé a obsesionarme poco a poco con esa actitud indiferente, era tan contrario a todo a lo que estaba acostumbrado.

Presumiré que también me obsesioné con esos ojos platinados que me miraban desde lejos, al menos eso sentía o quería creer, no entendía porque me mortificaría el que no fuera así. Nunca antes había tenido la necesidad de acercarme a alguien, siempre me buscaban a mí, ya sea por mi apariencia, mis calificaciones o mi padre. Cada vez que lo veía de nuevo, quería cada vez mas entablar una conversación con él.

[Tsuna PoV]

-Tsuna, comienzo a creer que estoy loco – soltó de pronto mientras comíamos.

-No te preocupes, ya lo estas – reí mientras le daba vuelta a mi espagueti para tratar de mantenerlo en el tenedor.

-Agradecería que me escucharas primero – mordió media albóndiga, al parecer un poco molesto por mi comentario.

-¿Qué sucede?

-Siento miradas sobre mi – susurró como si temiera que alguien le escuchara.

-¿Y lo raro es? – enarqué una ceja.

-Es en serio Tsuna, creo que Kyoya no para de mirarme. – me atraganté un poco.

-¿De qué hablas Dino-nii? No creo a Hibari-san capaz de hacer eso – Me asusta un poco que es lo que podría traer en mente Hibari-san

-¿Tú crees?, hmm – le daba vueltas al tenedor en el aire – Pienso que tiene algún problema conmigo desde que llegue tarde por ti a la escuela y lo encontré al despertar.

-Nii-chan , creo que estas alucinando. Quizá ese día solo pasaba por ahí.

-Si no llegó de nuevo por ti, ¿crees que vaya nuevamente a buscarme?, quisiera hablar con él.

-¡Definitivamente no! – me levanté de un brinco de la mesa, no podía entender a Dino, ¿no le había dicho que todos los que entraban en contacto con el terminaban en la enfermería?

-Ah, es que… no quiero volver a caminar a pie de vuelta – disimulé y me llevé la última mordida de mi plato a la boca.

-Si, tienes razón Tsuna. – suspire internamente.

Dio las gracias por la comida y se retiró.

*Al día siguiente*

Matare a mi hermano en cuanto lo vea, la escuela ya se encontraba vacía y el no se digno de nuevo a aparecer.

[Fin Tsuna PoV]

Deberé comprarle a Tsuna algo más tarde para recompensarlo por hacerlo caminar de nuevo de regresó a casa, pero me mata la curiosidad, ¿vendrá de nuevo? Me situé nuevamente donde la última vez y me recosté contra el pasto, observando cómo las nubes pasaban empujadas por una cálida brisa. Cerré los ojos un instante y escuché alguna rama crujir cerca. Cuando los abrí, él estaba ahí mirándome.

-¡Hola! – saludé, pero como la última vez, el ya emprendía la retirada

-Espera – y lo tomé por el brazo. Se detuvo pero no me volteó a ver.

-¿Pasa algo? ¿Qué haces aquí?

-Voy de regreso – baje la mano y camino por un lado mío.

-¿Regreso? – al alzar la vista, noté que se dirigía a los dormitorios Millefiore.

-¿Estas quedándote ahí por la escuela? – insistía en tener una conversación con él.

Pero no se detuvo.

-¡Oye! - corrí un poco para alcanzarlo y ponerme de frente a él, tapándole el camino.

-¡vamos!, no te vayas así, ¿Quieres que te lleve? – le mostré mi mejor sonrisa, y las llaves en mi mano, pero el parecía querer evitar a toda costa el contacto visual, no tenía idea en que estaba pensando, solo tenía una expresión seria en el rostro.

-Puedo llegar solo – contestó y de nuevo me pasó caminando, pero esta vez lo sujete por la muñeca y lo jale hacia mi auto, en cuanto viera mi porsche seguro cambiaba de opinión.

No parecía muy contento, pero terminó aceptando en cuanto abrí la puerta del auto; en el camino no despegaba la vista de la ventana.

-Y dime Kyoya – intenté por última vez intentar una conversación – ¿cómo te va en la escuela?

-Es aburrida. Este chico sí que no dejaba ni una abertura para iniciar una conversación.

-Pensaba lo mismo cuando estaba en secundaria, pero entraras pronto a preparatoria, ¿no es así? ¿Qué te gustaría estudiar?

Bajo la vista y susurró levemente.

-Veterinaria

-Con que te gustan los animales ¿eh? ¿Te gustaría conocer a Scuderia, mi caballo?

Como si hubiera mencionado algunas palabras mágicas, al fin me miró a los ojos. Y sentí mi corazón detenerse un instante. Agradecí infinitamente que el carro estuviera detenido en ese momento.

A partir de ese momento, perdí la conciencia y comencé a quedarme profundamente dormido

Amaneció y con ello, llegó un nuevo invitado. Cuando desperté me veía con eso grandes ojos lilas.

- Te traje malvaviscos~. Pero creo que has tenido suficiente azúcar por una noche. – Desvió su mirada hacia Kyoya, que continuaba durmiendo y rio divertido al vernos sin casi nada de ropa en la cama de hospital.

-Así que me los quedare yo - sonrió con los ojos cerrados. Mientras abría la bolsa para comenzar a comer.

-... uaaaa – jale un poco la sabana para cubrirnos, mientras sentía como mi cara se ponía roja.

-¿Qué haces aquí Byakuran? – apenas mi voz salía molesta, debido a la vergüenza

-fufufu, no he venido a espiarte…aunque sea eso lo que parezca – se llevo otro malvavisco a la boca.

-Entonces…

-Es que acaso no puedo venir a ver como esta mi mejor amigo~ - en esos momentos y con casi un tic en el ojo, realmente me preguntaba cómo es que nos habíamos vuelto amigos.

Como pude me levante mientras me ponía una bata que estaba cerca, y comencé a perseguir a Byakuran para sacarlo, pero el muy idiota se quitó justo cuando iba a saltar frente a él y me estrelle contra la pared, cayendo de rodillas, vaya que me dolió el golpe.

-¿Dino-san estas bien? –escuche la voz de Tsuna.

Esa forma de referirse a mí… Levanté la cabeza con temor y mire a mí alrededor, ¿Por qué estaba tirado en las escaleras?

No podía ser cierto...


Notas finales del capítulo:

Jejeje y que les parecio?

Debo salir del negocio de lemons verdad XD

Gracias por leer y por sus reviews! X3