Hola a todos. Nuevo capitulo. Agradecimientos ya fueron dados en publicaciones anteriores. Galletas para todos. Menos a los que no dejan review.

IMAGINENSE UNA LINEA AQUÍ

Glenn Arias se alejó a paso calmado pero a la vez apresurado de las chicas y respondió la llamada entrante.

"María, ¿como va todo?" Preguntó seriamente.

"Me he infiltrado exitosamente en el departamento de la chica que vengo espiando para ti desde hace días." La mujer de cabellos rubios castaños se encontraba frente a una computadora portátil decorada con stickers de Hello Kitty. "Tiene una compañera de cuarto llamada Alejandra Núñez, ambas tienen 25 años. Sarah Boyzo es hija de madre soltera y poco después de la muerte de su madre, dejó su hogar y estudió pedagogía." Comentó la mujer al teléfono comunicando lo que veía ahí ya que la cuenta de Alejandra Núñez estaba logueada en la red social de moda. "Alejandra gusta de tomarse muchas fotos, al contrario de Sarah, que solo tiene una o dos."

"¿Algún galán?" Preguntó Glenn y después de unos instantes agregó "¿O quizás señorita amada?" La merecida broma aún estaba fresca en su memoria y deseaba cubrir todas las posibilidades.

María arqueó una ceja en curiosidad y diversión "No hay fotos enmarcadas en el departamento ni en la red social que demuestren alguna pareja sentimental para Sarah; sin embargo Alejandra está saliendo con un chico… Ah, no espera… son fotos editadas de ella con un jugador de fútbol profesional… no las ha subido a ninguna red social."

Glenn rió un poco mientras caminaba a su auto. Eso sería excelente material de chantaje.

"Genera copia de todas esas fotos, incluyendo las de Sarah que encuentres".

"Glenn, esa pobre chica es menor que tú por 10 años. ¿Qué hizo para merecer tu atención?"

"Nada… no hizo nada para merecer mi atención aparte de mirarme con esos ojos sinceros y esa sonrisa tan dulce." Comentó el hombre peligris cerrando la puerta de su auto y la rubia suspiró sonoramente.

"Te perdimos, Glenn Arias…" La rubia rió ligeramente y terminó de hacer las copias que le habían indicado. Se decidía a salir del departamento cuando escuchó un graznido detrás de ella. Se giró lentamente "¡Oh, Dios mio!"

"¡María! ¿Qué sucede? ¿Estás bien?" Sonidos provenientes de su celular lo confundían. Parecían graznidos.

"¡Un pato me ataca! ¡Quítate de mi cara maldita bestia emplumada!" Gritaba la mujer.

"¿Un pato? ¿Se metió por alguna ventana o qué?" Confusión lo inundaba. La situación de espionaje era demasiado fuera de lo común. ¿Un pato atacando a una profesional en infiltración? Y aparentemente el pato llevaba ventaja debido al colorido lenguaje de su espía y los furiosos sonidos de ataque de la bestia.

"¡No! ¡Aparentemente es mascota! ¡Tiene collar y datos de identificación como si de un perro se tratara! ¡Su nombre es Plumita!" María cubría su rostro y cabeza con un cojín que encontró en un sofá para protegerse.

"Maria, no lastimes al ave y sal de ahí de inmediato. Nos veremos en la oficina." Glenn colgó la llamada. Sus ojos estaban en blanco, completamente abiertos. Instantes después comenzó a reír a carcajadas.

IMAGINENSE UNA LINEA AQUÍ

Maria lanzó la tarjeta de memoria al escritorio de su empleador de mala gana. Y éste le dirigió una sonrisa burlona al ver su aspecto.

El cuello y mejillas estaban cubiertos de ligeros arañazos que no dejarían cicatriz pero igual producían una intensa incomodidad a la portadora debido a la sensación de ardor que provocaban.

El cabello estaba completamente desacomodado y enredado con alguna que otra pluma blanca atorada entre las fibras doradas oscuras que pertenecían a la mujer.

Su nariz y orejas estaban curiosamente enrojecidas, como si alguien las hubiera jalado con fuerza en repetidas ocasiones.

La ropa que portaba se encontraba desaliñada, descosida en algunos puntos y llena de plumas.

María no se veía nada contenta.

"Las ridículas fotos que pediste y varios informes que he generado con el paso de los días y esto..." la informante dejó un bolso Ferragamo grande y color negro en el escritorio.

"¿Un bolso? ¿Pertenece a alguna de las chicas?" Preguntó Glenn y María rió. Algunas plumas cayeron de su cabello por el movimiento.

"¡Ay, por favor, Glenn! Este bolso cuesta un año de renta del departamento de esas chicas. Ninguna podría costeárselo, ese es mío." La mujer hizo un ademan para que el hombre lo abriera. "Adelante. Lo interesante está dentro"

El peligris arqueó una ceja y lo abrió el bolso preguntandose que se había robado María ésta vez. Al hacerlo un cuello blanco y largo salió por la abertura de la cremallera y dos pequeños y negros ojos lo miraron fijamente.

El tiempo se detuvo. Glenn cayó en cuenta de lo que sucedía. La criatura que era presa del costoso bolso soltó un graznido de batalla y se lanzó por el rostro que tenía enfrente, capturando la nariz de éste entre sus fauces.

Dolía. Que un pato te mordiera la nariz y arañara tus mejillas dolía. Glenn Arias soltó un alarido de sorpresa y dolor y capturó al ave semi acuática con sus grandes manos, alejándola de su rostro.

"¿¡Secuestraste al pato!?" Exclamó a su informante con tono de reclamo.

"Me pediste que no lo matara. El pequeño demonio no me dejaba en paz y tuve que meterlo a mi bolso porque como dije, estaba determinado a seguirme por todos lados." La mujer fingía inocencia mientras veía como Plumita mordisqueaba los dedos de su captor y este hacía muecas de dolor.

"¿Es ésta acaso tu manera de decirme que no te pago lo suficiente?"

"Touché" Maria se cruzó de brazos. "Y aparte me debes un Ferragamo nuevo. La pequeña bestia destruyó la correa." Terminó de reclamar la mujer haciendo una mueca de reproche.

Glenn tuvo que aceptar reemplazar el costoso accesorio que en esos momentos se encontraba en deplorables condiciones. Un cheque al portador por 25 mil pesos fue firmado y entregado a la espía profesional.

"Definitivamente el karma es una perra." Reclamó al agresivo pato después de que María se retiró. El ave le respondío haciendo sus necesidades fisiológicas en el escritorio.