CAPÍTULO III.

- ¿Puedo ofrecerte otra taza de café? – preguntó la mesera. Era la quinta vez que se acercaba a la mesa de Mako y los clientes de la mesa de al lado seguían esperando que alguien tomara su orden.

- Estoy bien, gracias – dijo Mako tratando de fingir amabilidad. Los intentos de flirteos de la chica habían sido excesivos, y habían desafiado su paciencia.

- ¿Aún no llega? – preguntó la chica, con demasiada familiaridad.

- ¿Disculpe?

- Tu cita, ¿aún no llega? – aclaró.

- Debe estar aquí en cualquier momento, la puntualidad no es su fuerte.

De su delantal sacó un trozo de papel y se lo extendió a Mako, que no se molestó en leer lo que decía.

- Si no llega, llámame – dijo la chica guiñándole un ojo, y se marchó.

Estaba pensando seriamente en marcharse de una vez y pedirle a Bolin que se vieran otro día, y definitivamente en otro lugar, cuando su hermano apareció. Estaba casi veinte minutos tarde, y ni siquiera parecía preocupado.

- Se te hizo tarde.

- Uno o dos minutos, ¿ya pediste algo? – preguntó tomando una de las cartas que estaban en la canasta sobre la mesa – este lugar es famoso por su pastel de naranja, deberías probarlo – dijo Bolin repentinamente hambriento.

- Tal vez después de que me digas qué es eso tan urgente de lo que quieres hablar…

- Primero quisiera comer algo.

- Bo, no tengo todo el día. A diferencia de ti, tengo trabajo y tengo que estudiar…

- Yo también tengo trabajo – dijo Bolin con su vista aún en la lista de postres – la diferencia es que no lo uso como pretexto para tratar a todos como si fueran basura. Y también voy a la universidad y apruebo mis cursos…

- ¿De qué estás hablando?

- Que la diferencia entre tú y yo, Mako, es que yo no hubiera dejado que algo tan estúpido como un trabajo en un despacho arruinara mi relación con alguien como Korra…

- Así que ya te enteraste.

- ¿Cómo pudiste hacer algo así?

- No es tu asunto, Bo, y no tienes derecho a…

- Después de todo lo que ella hizo por ti… ella te esperó, vivió un año atada al maldito teléfono esperando por ti y te siguió hasta aquí…

- Yo nunca…

- No te atrevas a decir nada, tú se lo pediste, ¿ya lo olvidaste?

La carta de aceptación estaba sobre la mesa. Ellos estaban en el sillón, Korra de espaldas a Mako, su cabeza en su hombro, sus manos estaban entrelazadas. Era la posición favorita de Mako al ver televisión porque le permitía besarla todo el tiempo.

- Un año no es tanto tiempo – dijo de pronto, el corazón de Korra estaba tan cerca al suyo, que pudo sentirlo acelerarse – yo podría venir cada mes, tú podrías ir alguna vez…

- ¿Estás diciendo que…?

- Sé que antes dije que una relación a distancia era complicarse la vida, pero… si se trata de tenerte conmigo, cualquier complicación vale la pena…

- ¿Hablas en serio? – preguntó Korra entusiasmada.

- ¿Me esperarías?

- Mucho más que un año – dijo Korra antes de besarlo.

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Mako cerró su computadora, no tenía caso seguir sentado frente a ella, no iba a poder concentrarse. Las palabras de Bolin le habían afectado. Ya no podía calmar su culpa pensando terminar su relación había sido idea de Korra, al final ella había dejado claro que sólo dependía de él continuarla, y él se había acobardado.

En perspectiva, los reclamos de Korra eran válidos, incluso sus amigos le habían hecho ver lo negligente que era en su relación con ella. Si Mako estaba enamorado de la morena, ¿por qué se portaba así?, ¿a qué le tenía miedo? En el fondo sabía la respuesta, pero si no la decía en voz alta tal vez era menos real.

Al principio, cuando se encontró completamente solo en Ba Sing Se, la había extrañado tanto que era más fácil ponerlo todo primero, llamarla hasta el final del día para que fuera tolerable, escuchar su voz era su recompensa y así los días sin ella parecían más cortos, luego… luego dejarla al final se convirtió en costumbre.

Su teléfono sonó y lo tomó de inmediato. Era una costumbre sonreír cada vez que escuchaba ese sonido, porque casi siempre se trataba de Korra que le había escrito algo que, invariablemente, lo haría sonreír. Sólo Korra lo hacía sonreír. Pero no era ella, hacía dos semanas que no era ella.

De Erika: Ya te extraño. Nos vemos esta noche?

Mako arrojó el teléfono sobre el escritorio. Erika no era la primera mujer con la que Mako se involucraba para no pensar en Korra. Durante sus primeros días en Ba Sing Se había sido Laura, y hubo alguna más en los meses que siguieron, pero igual que Erika ninguna significó nunca nada, ¿cómo podían significar algo si la tenía a ella?

El teléfono volvió a sonar y Mako lo tomó de mala gana.

De Erika: No aceptaré el pretexto del trabajo, y sé que cancelaron tu examen de mañana…

Cuando lo leyó, Mako sonrió amargamente, se preguntó si el no poder dejar de pensar en Korra sería un pretexto válido para Erika. ¿A quién engañaba? Sólo estaba esperando una razón, un pretexto, un indicio de que si volvía a Korra ella lo recibiría. Desde el primero beso le había quedado claro que era la única, y aún así…

De Erika: Paso por ti a las 8. Tu oportunidad de negarte se esfumó.

Tal vez distraerse era lo que necesitaba, y Erika, después de todo, era una distracción.

De Mako: Parece que no tengo opción.

De Erika: No la tienes ;).

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Era extraño, pero las semanas que siguieron a su rompimiento, Mako se encontró pensando en Korra todo el tiempo. Le escribió cientos de mensajes que nunca envió, y se encontró observando su número sin atreverse a marcarlo. Sabía que Korra esperaba que lo hiciera, pero no podía decidirse a dar el primer paso.

Cuando estaban juntos nunca parecía encontrar tiempo para ella y de repente sus días parecieron demasiado largos, y todo el trabajo, el tiempo en la escuela y con sus amigos, no era suficiente para llenar sus días. Comenzó a pasarse por los lugares que ella frecuentaba con la esperanza de encontrarla, pero nunca ocurrió. No cuando él lo esperaba.

Pasaron dos meses antes de que sus caminos volvieran a cruzarse.

Mako y sus amigos habían ido a un bar a celebrar luego de un examen, era una de las raras ocasiones en las que Erika no los había acompañado. El y Hasook habían hablado toda la noche sobre sus planes para el verano cuando la vio aparecer. Sintió su presencia aún antes de verla entrar. Llegó acompañada de Asami y otros dos sujetos a los que reconoció como amigos de Korra, alguna vez se los había presentado, pero nunca le interesó aprender sus nombres.

Hasta entonces no se había dado cuánto la había extrañado, y de lo mucho que quería volver a sentirla cerca.

- ¿Cómo dejaste ir a una mujer así? – le preguntó Hasook, sacándolo de sus pensamientos.

Mako no respondió porque no había respuesta posible. ¿Cómo podía alguien dejar ir a alguien como Korra? Él mismo aún no lo entendía. Apenas había entrado y toda la atención del lugar se había volcado sobre ella, ni siquiera Asami era competencia cuando Korra estaba presente. Se levantó para acercarse, pero su mirada se cruzó con la de Asami. Vio tanto odio y tanta recriminación en esos ojos verdes, que le costó mucho no bajar la mirada. Cuando hizo por caminar para acercarse a ellas, Asami negó con la cabeza. Algo en ese gesto lo hizo desistir, y Mako no se movió de su lugar. La vio susurrarle algo al oído a Korra, y luego decirle algo a sus acompañantes, que asintieron, y un minuto después se habían marchado.

- Pensé que el rompimiento con Korra era algo temporal – le dijo Hasook cuando Mako volvió a sentarse - ¿todavía estás pensando en cómo disculparte? Si sigues esperando podrías encontrarte con que ella ya no está interesada, sólo hay que verla para saber que no le faltan opciones.

- No es tan simple…

- Ella ya sabe que eres un imbécil, y aún así estaba contigo. Sólo tienes que decirle que lo sientes…

- Creo que no está de más que nos tomemos un tiempo.

Hasook comenzó a reír.

- ¿Qué es tan gracioso?

- ¿Crees que ella va a estar esperándote?

Mako no respondió, por primera vez dudó de que la respuesta fuera .

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Hacía diez minutos que esperaba a Erika, usualmente odiaba esperar, pero no podía dejar de entusiasmarle la idea de que su cita no llegara. Estaba a punto de llamarla para cancelar cuando vio aparecer a la única persona con la que quería encontrarse.

Korra llegó casi corriendo, Mako vio la expresión en su rostro y no pudo evitar sonreír, era la expresión que tenía cada vez que llegaba tarde… y ella siempre llegaba tarde. Comenzó a buscar entre la gente a alguien, y de inmediato Mako recordó que no estaba allí por él, pero tal vez si lograba hablarle… de pronto todo fue distinto, un sujeto se acercó a ella, al parecer era a quien ella buscaba. Korra lo abrazó, besó su mejilla y juntos entraron a una de las salas.

Mako quería al mismo tiempo marcharse para tratar de apaciguar lo que sentía en ese momento, y seguirlos y terminar de torturarse. No tuvo tiempo de decidir.

- Siento mucho el retraso – dijo Erika que apareció de pronto – ¿aún estamos a tiempo para ver la película?

El resto de la noche fue borrosa para Mako. Erika estuvo con él, pero sus pensamientos regresaban a Korra y a su cita que estaban en algún lugar en ese mismo lugar.

- No has dicho nada desde que salimos del cine, ¿te gustó la película? – preguntó Erika tomando su mano, Mako ni siquiera se dio cuenta.

- Estuvo bien.

- Deberíamos ir a otro lado, ya vimos todas las películas de la cartelera y…

- Me gusta el cine – añadió Mako de prisa.

Y en serio le gustaba ir al cine cuando salía con Erika, la razón era que no tenía que hablar, sólo guardar silencio durante dos horas. Luego caminar diez minutos hasta el departamento de ella, dos minutos para despedirse… y otro día se terminaba. Podía volver a sentirse miserable, aunque esa noche, luego de ver a Korra, se sentía absolutamente derrotado.

- Parecías más interesado en tu celular, ¿está todo bien?

- Estoy esperando una llamada de Hasook sobre nuestro proyecto – mintió. Había pasados dos horas viendo fotografías de Korra.

Erika se dio por vencida, caminaron en silencio hasta que llegaron a su edificio.

- ¿Quieres subir?

- Estoy cansado.

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- Escuché que te ofreciste para trabajar el fin de semana y terminar los reportes – dijo Hasook.

- No tengo nada mejor que hacer – dijo Mako de mala gana.

- No lo escuchaste de mí, pero Erika había organizado una cena el sábado por la noche y acabas de arruinarla.

- ¿Ella te lo dijo?

- Quería que me asegurara que no hicieras algo como esto, pero al parecer no pude evitarlo, ¿cuándo hablaste con el jefe?

- Sólo dile que reprograme la cena o algo – dijo Mako malhumorado.

- Pensé que las cosas entre Erika y tú iban en serio, pero ahora… creo que al final va a pasar lo mismo que pasó con Korra.

- No tiene nada que ver, mi relación con Korra es diferente, no tiene nada que ver con Erika – dijo Mako sin levantar la vista de los documentos que revisaba.

- A mi me parece que…

- Korra y yo vamos a estar juntos al final, no importa a quienes conozcamos en el camino, no importa cuántas veces discutamos por tonterías o incluso si nos distanciamos alguna vez, no importa… no importa nada, vamos a estar juntos al final. Erika es sólo…

- ¿Una distracción?

- Alguien a quien conocí en el camino – dijo Mako volviendo su atención al trabajo.

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- No la has llamado – dijo Bolin cuando no pudo soportar más el silencio.

- Si estás tan interesado en Korra, tal vez deberías llamarla tú…

- ¿Crees que no lo he intentado?

Mako levantó la vista, algo en las palabras de su hermano lo encendió. Bolin sonrió satisfecho, había logrado el efecto que deseaba.

- ¿Te molestaría mucho que ella y yo…?

- Haz lo que quieras – dijo Mako levantándose furioso de la mesa.

- ¿Cuándo te vas a dar cuenta que eres tú quien pierde más, hermano?

- Ocúpate de tus asuntos y déjame en paz.

- Ella aún te está esperando, pero cada día que pasa y que no la buscas, se convence más de que tal vez ya se terminó. Asami se está esforzando en que así sea, le presenta a alguien distinto cada semana y cree que sólo es cuestión de que conozca a alguien que le interese de verdad… - Mako apretó los puños y se forzó a no mostrar ninguna reacción, pero de buena gana habría arrojado contra la pared todo lo que tenía enfrente.

Era extraño, pero los celos eran algo con lo que Mako no estaba familiarizado. Antes de Korra nadie le había interesado lo suficiente como para sentirlos, y mientras estuvieron juntos ella nunca le dio motivos para sentirlos, o tal vez sólo estaba completamente seguro de que Korra decía la verdad cuando le decía que era el único para ella. Pero desde esa noche en el cine, celos era lo único que sentía cuando pensaba en Korra y la imaginaba con alguien más.

- … Asami organizó una fiesta por su cumpleaños – dijo Bolin que había seguido hablando – es el viernes por la noche y dijo que podía invitar a quien quisiera, deberías ir y hablar con Korra, aclarar las cosas de una vez… es la oportunidad perfecta, ¿qué dices?

- Asami va a molestarse contigo si sabe que me invitaste – dijo Mako, que de pronto estaba decidido a aclarar las cosas de una vez por todas.

- Ella misma te pediría que hablaras con Korra si no te detestara tanto, no creo que vuelva a dirigirte la palabra, por lo menos en algunos años, pero estoy seguro que haría cualquier cosa por hacer que Korra vuelva a ser feliz.

- ¿Dijiste el viernes? – de pronto Mako no pudo creer su mala suerte.

- El viernes a las ocho, el señor Sato rentó un salón en el hotel…

- Lo siento, Bo. No puedo ir, el viernes hay… no puedo faltar, mi futuro depende de…

- Es tu decisión, pero también es tu última oportunidad. El sábado a medio día Korra va a regresar a Ciudad República antes de ir al Polo Sur a pasar sus vacaciones.

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Las cosas no habían resultado como había planeado, pero no podía quejarse, de hecho, no podía estar más feliz de cómo había resultado todo. Se había vestido para ir a la cena que garantizaría su futuro, había ensayado una y otra vez lo que iba a decirle al director de Industrias Ferret para convencerlo de que le diera la pasantía que estaba buscando, y estaba seguro de que la hubiera conseguido. De pronto su teléfono sonó y le bastó ver el mensaje para saber que estaba en el lugar equivocado.

De Bolin: Estás seguro de que estás tomando la decisión correcta?

Y de pronto se dio cuenta que no era allí donde debía estar. Salió de prisa del salón y condujo hasta el otro lado de la ciudad, no hacia su futuro soñado sino hacia Korra. Y ella lo escuchó, lo perdonó y lo abrazó, y Mako supo que esa era la decisión correcta.

Mientras repasaba los eventos de la noche, Mako aún no entendía cómo había pasado todo, pero nunca se había sentido más feliz. Volver a estar con Korra era como volver a respirar después de haber pasado mucho tiempo debajo del agua.

Podía observarla dormir por horas, quería que el tiempo se detuviera, quería que el resto de sus días y sus noches fueran así.

Había llegado a esa fiesta lleno de dudas e inseguridades, y le bastó tenerla cerca para que todas sus dudas y todos sus miedos desaparecieran. Ella también lo había extrañado, había sentido lo mismo, y lo que siguió fue inevitable.

Con cuidado quitó el mechón de cabello que le cubría la cara y besó su frente. ¿Cómo había logrados sobrevivir sin sus besos tanto tiempo? ¿Por qué había desperdiciado tantos días y tantas noches alejado de ella?, ¿por qué había esperado para buscarla? No que importara ahora, ya la tenía con él otra vez.

Se recostó junto a ella y la abrazó, y le prometí en silencio que nunca iba a volver a fallarle. La noche ni siquiera había terminado cuando rompió su promesa.

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Su teléfono había sonado a media noche, al principio se negó a contestar, pero Erika había sido insistente.

De Erika: Por qué no contestas? Te fuiste sin despedirte, está todo bien?

Mako pensó en responder diciéndole que estaba con Korra y que dejara de molestarlo, pero Erika no tenía la culpa de nada, y él le debía mucho más que eso.

De Mako: Estoy bien. Hablamos mañana.

De Erika: Tienes que venir aquí de inmediato, es importante.

De Mako: No puedo. Hablamos mañana.

De Erika: No entiendes, estoy con el Director de Industrias Ferret, le mostré tu proyecto y quiere conocerte, ya no estamos hablando sólo de la pasantía, está dispuesto a ofrecerte un contrato en cuanto te gradúes.

Mako leyó varias veces el mensaje antes de responder.

De Mako: Mañana lo veré a la hora y en el lugar que sea, ahora no puedo.

De Erika: No entiendes, llevo toda la noche hablándole de ti, pero no servirá de nada si no vienes aquí de inmediato.

De Erika: Mako, es la oportunidad de tu vida, qué puede ser tan importante que no puede esperar sólo un par de horas.

De Erika: No puedo retenerlo más, la cena está por terminar. Espero que sepas lo que estás perdiendo.

Era todo lo que Mako necesitaba para ceder.

De Mako: De acuerdo. Llegaré ahí lo antes posible.

Erika tenía razón, eran sólo un par de horas las que tenía que alejarse y podía tener las dos cosas que quería: su futuro asegurado y a Korra.

Mako tenía dos opciones, despertar a Korra y decirle que después de la más maravillosa de las noches debía marcharse sólo así porque quería tener una entrevista con el hombre que podía asegurarle su futuro, arriesgándose a que ella no entendiera y terminaran peleando de nuevo. Y la otra opción era marcharse sin decir nada, Korra seguramente dormiría algunas horas más, para cuando despertara Mako estaría de vuelta… era la única opción que tenía sentido en ese momento. Besó su mejilla y prometió volver antes de que despertara.

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- Tienes que dejarme verla.

- Ella no está aquí.

- Vamos Asami, ¿no puedes inventar otra mentira?

- Cree lo que quieras – dijo la heredera dándose la vuelta.

Mako la tomó de la mano para detenerla.

- Por favor, necesito hablar con ella, tengo que explicarle…

- Lastimaste a Korra por última vez, Mako – dijo Asami retirando su mano, furiosa.

- Las cosas no… hay una explicación, te doy mi palabra de que…

- Tu palabra no vale nada para mí, tal vez Korra te creyó alguna vez, yo siempre supe que en el fondo eras un cobarde que no la merecía.

- Por favor, Asami sé que no estaba en ese vuelo a Ciudad República, esperé en el aeropuerto toda la mañana…

- No vas a obtener nada de mí, Mako.

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- Se fue.

- ¿Qué quieres decir…?

- Quiero decir que la lastimaste tanto que dejó la universidad y se fue de la ciudad, no va a volver el próximo semestre, eso es lo que quiero decir – dijo Bolin furioso.

- ¿A dónde?

- Le pedí que no me dijera. No quería arriesgarme a que me convencieras de decirte algo, ya cometí el error de confiar en ti una vez y ve cómo resultaron las cosas.

- Bo…

- Eres mi hermano y eventualmente voy a perdonarte por lo que le hiciste y voy a tolerar estar cerca de ti otra vez, pero por ahora… ahora te veo y sólo veo lo que le hiciste a Korra.

- Hay una explicación, Bo. Lo último que quería era lastimarla, las cosas no son como parecen.

- Eso no cambia nada, Mako – dijo Bolin antes de marcharse.

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Mako se sentía perdido, no entendía cómo las cosas habían resultado tan mal, cómo había cometido un error tan estúpido… sabía que debía hacer algo, que no podía quedarse de brazos cruzados mientras Korra se alejaba, pero ya no sabía qué hacer.

- Acabo de enterarme – dijo Hasook que entró a su departamento – tenemos que celebrarlo, no sé como lo hiciste, pero lo conseguiste.

- ¿De qué estás hablando?

- Erika acaba de decirme de tu contrato con Industrias Ferret, dice que comienzas en dos días… ¿por qué no estás más feliz? Pensé que era lo que querías.

- Korra se fue a Ciudad República.

- ¿Qué tiene que ver eso con que hayas conseguido el trabajo de tus sueños?

- Debería ir a buscarla.

- ¿Estás loco? Si te vas ahora no te van a tomar en serio, vas a echar todo lo que has logrado por la borda. Lo único que debe preocuparte ahora es cumplir con las expectativas que tienen de ti, en cuanto se den cuenta de lo que vales y lo que puedes lograr, ellos te suplicarán que te quedes y podrás hacer lo que quieras.

- Tengo que hablar con ella, explicarle lo que pasó, decirle que…

- Sabes dónde encontrarla, puedes buscarla después.

- Dijiste que ella no iba a estar esperándome siempre, y las cosas sólo empeoraron…

- Mako, escúchame – dijo Hasook sujetándolo de los hombros – te conozco, y sé que si echas a perder esto no sólo no vas a perdonarte tú, tampoco vas a perdonarla a ella. ¿Recuerdas cómo eran las cosas cuando pensabas que tu relación con ella se interponía entre tú y lo que querías?, ¿te imaginas cómo sería si ahora esa relación fuera la causa de que perdieras esta oportunidad? Las cosas simplemente no podrían funcionar. Si te vas a buscarla no sólo vas a perder la oportunidad de tu vida, eventualmente también vas a perderla a ella porque no sabes lidiar con la frustración. Si te quedas, puedes hacer que esto funcione, y en algunos meses puedes buscarla y aclarar las cosas, sólo son algunos meses.

Mako odió que las palabras de Hasook tuvieran sentido.

"Sólo serán algunos meses", se dijo Mako casi convencido.


N/A: Gracias por leer!