Capítulo uno
Alice POV
Eran las 8 de la mañana y yo ya estaba ensayando mi parte completa. El bailarín se llama Alec, es italiano y la verdad es que en un principio fue bastante incómodo, ya que habían muchas partes de la coreografía en que él estaba tan cerca de mí que estábamos a centímetros de besarnos, pero después logré relajarme y el baile resultó un poco más fluido.
-Muy bien, Alice- murmuró la coreógrafa cuando terminamos la coreografía en la clásica pose en que el cisne negro estira su brazo hacia atrás en un cambre mientas el príncipe arrodillado, apoya su rostro en la mano libre-. Para ser la primera vez que ensayan es excelente y creo que si ensayan a este nivel todos los días estarán listos para la presentación del viernes... pueden descansar 5 minutos y después continuamos.
Alec y yo nos sentamos al borde del escenario para tomar un poco de agua.
-Bailas muy bien- comentó el chico a mi lado- . Creo que la coreógrafa te pondrá de protagonista durante toda la temporada, desde que iniciamos con "El Lago de los Cisnes" ha estado hablando de tu técnica perfecta y tu poder de interpretación.
-Está exagerando- le miré de reojo a lo que él me sonrió con ganas-, en realidad no soy tan buena.
-¿Estás bromeando? Bailas muy bien, eres muy dedicada y se nota que ensayas mucho.
-Siempre soy mi peor crítica- respondí antes de ponerme de pie- ¿Te importa si te dejo solo? Quiero ir a los camarines a peinarme un poco.
-No, adelante.
-Gracias.
Me puse de pie para ir al camarín de las chicas. La verdad es que me sorprendió un poco encontrar a un montón de niñas de unos 12 o 13 años vistiéndose y preparando sus zapatillas de ballet junto a sus madres. Yo me había quitado mis zapatillas de ballet negras en cuanto nos dieron tiempo para descansar; creo que tengo los pies heridos y tengo que revisar eso antes de continuar, además es cierto que quiero peinarme porque mi moño se desarmó y esta vez supongo que lo aseguraré con una rejilla.
Mientras avanzo entre niñas que me dirigen miradas llenas de admiración y madres que analizan mi figura para ver si tengo algo que ver con la selección de las niñas para la academia que la compañía quiere abrir dentro de las próximas semanas, vi a una niña pequeña de uno años que intentaba ponerse unas zapatillas de punta que obviamente alguien de su edad no debe usar. La niña no estaba acompañada por su madre y eso se notaba por su moño mal hecho y su nulo manejo con el maquillaje. Por un segundo pensé que no era mi asunto, pero si esa niña se lesiona por ponerse a bailar con esas zapatillas puede ser grave, ya que puede ser algo que le dure toda la vida.
-No debes usar esas zapatillas- dije quitándoselas de las manos- ¿Cuántos años tienes?
-Ocho.
-Entonces no puedes usar las zapatillas, si quieres hacer un casting hazlo para pre ballet- dije mientras tomaba mi pelo para comenzar a recogerlo en un moño-: no estás preparada para las zapatillas de punta, además estas no tienen cintas ni elásticos para proteger los tobillos así que son de muy mala calidad...
-Ya tomé pre ballet- se quejó con la voz temblorosa-, pensé que...
-¿Tu profesor te indicó que podías cambiar las zapatillas?- negó con la cabeza- Entonces no puedes cambiarlas, las zapatillas de punta se comienzan a usar a los 12 o 13 años, si no haces caso te puedes lesionar... ¿Dónde están tus padres? ¿Por qué no te están ayudando a prepararte?
-Papá está en el salón donde se hace la selección porque no lo dejaron entrar a ayudarme.
-¿Y tu mamá?
-Ella está muerta- me sentí mal un momento por ella, pero la niña no parecía demasiado afectada-... ¡¿Puedes ayudarme tu?!
-Eh... yo debo ensayar en unos minutos- dije evadiendo la situación, que me hiciera cargo para que esa niña no se lesione el pie no significa que comenzaré a ayudarla de inmediato, además tengo que hacer otras cosas antes de ensayar-, pídele a alguna mamá de las otras niñas.
Me fui de los camarines antes de que la niña pudiera decir algo, sin embargo, había caminado unos cuantos pasos cuando noté que ella me estaba siguiendo. Me di la vuelta y la miré enfadada.
-¿Qué haces?- la miré con desconfianza mientras ella me sonreía.
-Quiero ver como ensayas- respondió sin inmutarse-... si no me puedes ayudar a alistarme no podré presentarme al casting, así que prefiero verte ensayar... Mi madre también era bailarina ¿sabes? Si estuviera viva yo creo que podría ayudarme.
Suspiré exasperada antes de cruzar los brazos sobre el pecho y poner los ojos en blanco. Nunca me he llevado bien con los niños porque no sé como tratarlos, pero si tengo que ayudar a esta pequeña para que me deje en paz, creo que no tengo muchas alternativas.
-Si te ayudo ¿dejarás de seguirme y me dejarás tranquila para siempre?- pregunté mirándola a sus ojos verdes- Eso significa que si te seleccionan para pre ballet no comenzarás a seguirme por el teatro ni en las salas de ensayo de la compañía: te dedicarás a bailar y a dejarme trabajar fingiendo que no nos conocemos ¿está bien?...Además, ¿tu padre no te enseñó que no debes hablar con extraños?
-Sí, pero tu no eres una extraña- me tomó de la mano y me miró sonriente-, no lo serás más si me dices tu nombre: yo me llamo Catherine, pero mi papá y todo el mundo me llama Cathy ¿Tu cómo te llamas?
-Alice- respondí un tanto extrañada. Para tener 8 años tiene demasiada personalidad, yo a su edad creo que era igual, pero desde los 13 o 14 años no me volví tan confiada con las personas-... pero no hables nunca con extraños, quiero decir, no todo el mundo es buena persona.
-Ya lo sé- murmuró alzando levemente sus hombros-, pero tu no eres mala...
Me quedé en silencio. No siento que yo sea una buena persona, quiero decir, abandoné a mi hija recién nacida: no es algo de lo que me siento orgullosa ni tampoco algo que me haga sentir buena, fue lo correcto pero a veces lo correcto no te hace ser la mejor versión de si misma.
Decidí no contestarle a la niña y tomarla de la mano para ir dentro a ayudarla a arreglarse. La ayudé con las zapatillas de media punta, ya que estaba muy nerviosa y no lograba encontrarlas en su mochila. Peiné su cabello negro y lo até en un moño alto y apretado; por último la ayudé a desmaquillarse y a ponerse algo de labial de un color suave. Es una niña pequeña y no debería querer lucir mayor, eso está bien cuando tienes 14 o 15 años.
-¡Muchas gracias, Alice!- exclamó antes de abrazarme con fuerza haciendo que me congelara en mi lugar- Gracias a ti me seleccionarán y estoy segura que serás el mejor cisne negro de todos los tiempos.
Catherine de seguro se fijó en las zapatillas negras que aun llevaba en la mano, pero después de eso se alejó corriendo hacia la sala en que estaban seleccionando a las niñas. Sonreí un segundo y regresé al escenario a ponerme mis zapatillas, después de todo había desperdiciado mi descanso ayudando a una niña que no conozco de nada y ahora debo volver a bailar...
Jasper POV
Cathy me había convencido para que la dejara ir al casting de la academia de ballet. Me pidió dinero para comprar unas zapatillas y dijo que tenía una coreografía preparada que había aprendido en su academia anterior, es una niña inteligente y vivaz así que supongo que la aceptaran en la compañía, sin embargo, siendo sincero no me gusta mucho que ella quiera ser bailarina al igual que su madre: me niego a la idea de que ella se vuelva en una copia de Alice; esa mujer es demasiado cruel y fría como para que mi niña se vuelva como ella.
Yo quería acompañar a Cathy a su casting, pero una de las encargadas de la academia me dijo que no podría acompañar a mi hija a los camarines, básicamente porque habían otras niñas y la situación de que un hombre estuviese ahí podría resultar incómodo para ellas o sus madres.
-¿Cómo es que no puedo acompañar a mi hija al casting?- le pregunté a la encargada un tanto molesto- Veo que todas las madres están entrando a ayudar a sus hijas y yo también estoy en mi derecho de ayudar a la mía.
-Señor, ya le expliqué: si usted entra a los camarines las madres de las niñas podrían reclamar y sentirse un tanto incómodas, pero si quiere puede pasar directamente al salón en que se llevará a cabo la selección.
Suspiré exasperado pensando que todo esto era demasiado injusto, quiero decir, yo no soy un pervertido que quiera entrar a los camarines para espiar a las niñas: solo quiero entrar para ayudar a mi hija a arreglarse. No quería pelear con esta mujer porque sé que estas decisiones no las toma ella y que en todas partes del mundo los padres no entran a ayudar a sus hijas porque puede ser incómodo para ellas y las personas que observan, pero mi relación con Cathy es diferente a las que tienen los otros padres con sus hijos: yo aprendí a cambiarle los pañales, le enseñé a vestirse e incluso la peino todos los días para ir a la escuela... son labores que normalmente hacen las madres, pero con mi hija aprendí que un hombre también puede y debe ayudar en la crianza de los niños.
De haber sabido que íbamos a tener este problema habría peinado a la niña en casa y le habría ayudado a vestirse antes de subir a la moto y venir, pero Cathy insistía en que íbamos atrasados por lo que me sentí nervioso y decidí partir con ella. Pensé en que mientras antes hiciera el casting, antes podría iniciar mi búsqueda de una escuela: había pedido unos días a cuenta de vacaciones en el trabajo para poder instalarme bien en la casa.
-Cathy- me agaché a la altura de mi niña y la miré a los ojos-, tendrás que entrar sola a los camarines, pero yo estaré esperando en el salón para verte mientras bailas ¿está bien? ¿podrás arreglarte tu sola, cariño?
-Sí, papá- respondió con una sonrisa.
-¿Tienes todo lo que necesitas en tu mochila?- pregunté preocupado- ¿Segura que no quieres ir a casa y luego volver? Si algo anda mal no dudes en ir a buscarme, ¿vale? Si alguien te molesta el gas pimienta está en el bolsillo de...
-Papi, estaré bien, no te preocupes- frunció ligeramente el ceño en un gesto que me recordó muchísimo a su madre antes de abrazarme con fuerza-. Nos vemos, papi... te quiero mucho.
La verdad es que estuve intranquilo durante todo el casting de las chicas que bailaron antes de mi hija. Me preguntaba si es que lo estaría haciendo bien con su peinado o la ropa, ella había insistido en que podía encargarse de todo sola y sé que debo darle un poco más de autonomía, a pesar de que es una niña muy independiente, sin embargo, no podía evitar sentirme preocupado.
Cuando por fin salió al escenario se veía muy contenta y muy bonita: se había recogido el cabello en un moño alto y apretado, tenía su uniforme de la academia antigua y las zapatillas viejas; eso fue extraño, pero me dije que tal vez se sentía con más confianza con ellas.
-Catherine Hale...- comenzó una de las señoras que realizaba la selección, llevaba lentes y tenía una mirada muy severa- te inscribiste para el casting por internet, pero en la ficha que llenaste dice que vas a postular a ballet, sin embargo, en dicho curso no puedo recibir niñas que no estén ya iniciadas con las zapatillas de punta ¿estás segura que quieres hacer la postulación al curso a pesar de que no cumples con la edad mínima y las condiciones?
-Quisiera postular al curso de pre ballet- respondió ella mirando a la señora con una sonrisa-... si es que es posible.
-Sí... ahora ¿ cómo se llama la pieza a interpretar?
-Es la variación de Gisselle...
-Adelante.
La niña comenzó la interpretación con bastante nerviosismo, pero después, en la última parte cuando comenzaban los giros puedo decir que todos los que estaban en el salón quedaron sorprendidos. La verdad es que Cathy baila muy bien, es muy dedicada y me consta que ha ensayado mucho. Otras niñas mayores presentaron el mismo baile que mi hija, pero aunque es una versión con un poco menos de dificultad, muchas de las niñas y sus madres la aplaudieron cuando finalizó su presentación.
-Muy bien, Catherine- comentó la señora de anteojos-. Los resultados se publicarán en la página de la compañía, así que ya puedes retirarte.
Le sonreí a Cathy cuando bajó del escenario y la abracé con fuerza. Si esta academia no la acepta es porque no saben nada, la niña es talentosa y hay un montón de compañías en la ciudad que harían de todo por que ella sea su alumna.
-Hija, lo hiciste muy bien- la felicité cuando salió de los camarines con su mochila. Le quité la mochila y comenzamos a caminar hacia donde estaba la moto estacionada- , de hecho no te lo dije cuando bajaste del escenario, pero te ves preciosa.
-¡Gracias!- sabía que se sentía satisfecha por su presentación y yo no podía evitar sentirme feliz por ella- Una bailarina de la compañía me ayudó a arreglarme ¡Es muy linda y muy simpática! Es la chica que interpretará al cisne negro en la presentación, la espié durante los ensayos y ¡es increíble!- luego añadió con una sonrisa muy pícara-: Además es muy bonita, creo que te gustaría.
-¿Crees que tal vez deba enviarle flores a modo de agradecimiento?
-¡¿Lo harías?!- me miró con los ojos muy abiertos y profundamente emocionada- ¡Si quedo en la academia yo puedo entregárselas!
-Ya veremos...- dije simplemente mientras pensaba en si debía o no enviar flores a una desconocida- ¿Quieres comer algo para ir a celebrar?
-¡Pizza!
-Bien, cariño; vamos por esa pizza...
