Capitulo III
- ¿En qué estás pensando, baka? – dijo una voz que distrajo mis pensamientos.
Estaba tendida bajo el árbol de cerezo de la escuela, siempre me ha gustado descansar allí, pero ahora el idiota de mi hermano ha venido a interrumpir mi armonía y mi paz bajo las hojas de este hermoso árbol.
- Nada. Solo pensaba lo aburrido que será ir a la montaña contigo – comenté.
Hubo un silencio, no le miré, solo desvié la mirada, algo frustrada por lo que había pasado hace un rato, y un poco incómoda…tal vez avergonzada, por tenerlo junto a mí, por primera vez a solas después de aquel extraño pero revelador sueño.
- Solo quiero divertirme un poco…- dijo él, mientras se sentaba junto a mí.
Sentía su respiración cerca de la mía.
- Solo…quiero cuidar de ti…- al decir esto, se acercó a mí y me cogió por la barbilla.
Esto me sorprendió mucho, y con fuerza, me obligó a verle a los ojos. Me quedé perpleja. Shin me sujetaba frente a él…sus ojos rojos y tan profundos me miraban, y no pude evitar en sumergirme en ellos. Tampoco evité el ruborizarme…jamás había tenido a un chico tan cerca, pero…¡él es mi hermano! No puedo dejarme intimidar por algo tan estúpido…estoy segura de que solo está jugando conmigo…
- No digas tonterías…- dije, con un hilo de voz. – No necesito una niñera…
- Pues ya veremos qué es lo que dirás cuando llegues a mi habitación por la noche muerta de miedo por un par de simples sombras…- dijo él, en tono de burla.
Maldición, ya que es mi hermano, siempre me recuerda esos acontecimientos embarazosos. Espero que los demás del club Katana no sepan que a veces tengo miedo a la oscuridad…¡sería tan horrible!
- Baka…no soy una cría¡no entraré en tu habitación ni borracha ni sonámbulo¡Ya estoy muy grande para eso! – le grité, soltándome de golpe.
Ya estoy harta de que me esté agarrando para la trola. Solo hace que me confunda.
- ¿Así que ni borracha, eh? – se rió él, apoyando su mano en su mejilla.
- ¡HERMANO! – grité, alzando un puño.
- Escucho sus gritos desde la esquina…- dijo una voz a lo lejos.
Mi hermano y yo miramos: eran Akane, Kuzunoha y Mitsuomi, quienes nos esperaban en la esquina. Akane nos hacía señas con la mano y venía corriendo hacia nosotros.
- Vale ya, calmados los dos…- rió ella, llegando junto a nosotros. – Vamos a ir juntos a la casa de la montaña pero no quiero verlos discutir más…¿entendido?
- Tranquila hermanita, prometo que te iré a contar un cuento todas las noches…- se burló mi hermano.
- ¡AGS, CALLATE! – le respondí.
Muy enfadada, y decidida a no hablarle nunca más, me levanté y me fui junto a Akane, quien sonreía divertida por la escena, miré unos segundos a Mitsuomi, él también me miraba…tenía una mirada algo¿preocupada¿Afectada¿Cuál era la palabra? No estoy segura…pero parecía algo triste, no entiendo muy bien el porqué…
Fuimos de regreso. Akane y yo íbamos por delante, mientras que mi hermano, Mitsuomi y Kuzunoha se venían atrás de nosotros, conversando juntos como era acostumbrado. Me sentía muy frustrada, quería pasar algo de tiempo con Mitsuomi pero últimamente pareciese que todos están encima de nosotros…justamente para arruinarlo todo. Akane no decía nada, parecía sumergida en sus pensamientos, así que decidí hacer un comentario al aire:
- Te juro, no volveré a dirigirle una palabra nunca más en mi vida a mi hermano…- dije lo suficientemente fuerte, como para que Mitsuomi y mi hermano escucharan.
- Jeh, ya verás que dentro de nada volverán a estar peleando…- comentó Akane.
- ¡Oh, vamos Maya¿Aún estás molesta porque iré contigo a la montaña? – preguntó mi hermano, a mis espaldas. No me giré a verle, estaba molesta. – Pero entonces…¿quién te cambiará los pañales en mi ausencia?
Me giré a verle, furiosa, y dispuesta a lanzarme sobre él.
- ¡CIERRA LA BOCA! – grité, entre avergonzada y muy enojada.
Esa ya era la gota que rebalsó el vaso. Con rabia, me lancé hacia él y comencé a atacarle con varias patadas y piñas, pero todas ellas las esquivaba con facilidad…Mitsuomi y las chicas nos quedaron mirando, mientras mi hermano y yo peleábamos. Poco a poco, harta gente se detenía a vernos…
En cada enemigo, en cada luchador al que me enfrento…veo su rostro, sus ojos rojos que pareciesen ocultar un fiero dragón me absorben, y colocando todas mis fuerzas en ello, evito que me consuma la oscuridad. Yo seré quien le libere de su coraza, hermano…si tan solo pudiera superarte, entonces sería quién para poder sostenerte entre mis brazos y decirte palabras reconfortantes. Calmar tu ira y apaciguar aquél dragón…eso es también lo que me vincula con Mitsuomi, ambos queremos liberar a mi hermano y ser más fuertes que él, para que consiga su propósito y deje las peleas…por su bien. Cuando revela el poder del Ryuugan en verdad que no puedo resistir el verlo así…solo…quisiese ser más fuerte que ése estúpido poder…
Pero solo soy una humana, una humana perfectamente normal. No he heredado ningún poder especial de la familia Natsume…
Caí al piso, derrotada. Simplemente no puedo golpear a mi hermano, y ya se me acabaron las ganas y la furia. Frustrada, tomo mi maleta y sigo camino, esta vez todos juntos nos dirigimos a la estación. Y así acabó el día…
Dos días pasaron volando, entre tanto no pasó nada interesante. Finalmente era viernes, una vez sonada la campana nos marcharíamos a tomar nuestras maletas y nos marcharíamos a la cada de montaña de Akane. A pesar de que vayan Bunshichi y mi hermano, supongo que la pasaremos bien…Una vez llegó el auto, todos echaron sus maletas y nos fuimos a la montaña. Llegamos a la casa sin problemas: era muy linda y acogedora, pero tal como había dicho anteriormente Akane, no era demasiado grande.
Al llegar nos pusimos a explorar todo y a acomodarnos bien, dejando las maletas y apreciando el hermoso paisaje. Hacia mucho calor en esas épocas del año. Akane y yo nos dirigimos hacia nuestra habitación y nos acomodamos en una cama cada una, por otra parte, en la habitación de al lado dormirían mi hermano y Kuzunoha, cosa que me molestaba un poco…no sé muy bien porqué pero…¿por qué duermen juntos¡Ni siquiera lo han hecho aún!...¿O si¿Será posible que Kuzunoha se haya acostado con mi hermano¡Oh por Kami-sama, lo más seguro es que así sea¡Mi hermano tiene 17 años¡Y ella igual¡Claro que ya pudieron haberlo hecho hace tiempo! No podía contener el horror de tal descubrimiento…
- ¿Maya¿Maya qué te pasa? – me decía Akane, pasando una mano en frente mío.
- ¿Eh¿Qué pasó? – pregunté, distraída.
- Parecías en trance tía…¿qué tanto estás pensando? – me preguntó, frunciendo el ceño.
Yo reí nerviosamente. Claro que no soy nadie para meterme en su relación…supongo. Pero claro que me preocupo, después de todo Shin es mi hermano ¿no? Lo más normal del mundo es que me preocupe por cómo le va yendo con su novia…ya que nunca me hablan de eso, encima Kuzunoha me trata con mucha frialdad. Por otra parte, en el sofá cama de la sala dormirían Mitsuomi y Bunshichi. Está bien…ellos son grandes amigos y se la pasan muy bien, creo que van a beber y a ver películas bizarras cuando no estemos.
La casa se encontraba encima de una colina, más abajo se encontraba el pueblo. El pueblo no era muy grande. En el medio tenía una fuente, y las calles no eran muy anchas; pero bueno, al menos el auto de Bunshichi pudo entrar. Llegamos justo en un fin de semana muy especial: tal como lo teníamos programado, este fin de semana sería la celebración del Obon, y habría una fiesta en el pueblo. ¡Será genial!
- ¿Podemos ir, no? – pregunté, ansiosa.
- Pues claro…pero creo que antes deberías preguntarle a Shin – sugirió Akane.
- ¿Estás loca¡De seguro que me deja en casa solo para hacerme enfadar¡Además no necesito ninguna niñera! Él solo viene a pasar sus vacaciones…
- Yo escuché claramente que vendría a cuidarte…
- ¡Es solo una trola¡Ni que yo le preocupase demasiado!
- ¿Qué tanto estás gritando, Maya? – dijo una voz entrando a la habitación.
Shin entró a nuestra pieza, parecía haber escuchado todo lo que había dicho.
- Que…¡que eres un amargado! – dije sin pensar. – No me dejarás ir a la fiesta y me dejarás aquí…y claro, todos ustedes irán a divertirse¿no?
- ¿De qué estás hablando? Iremos todos a la fiesta…- resopló mi hermano, - pero claro…si tú quieres quedarte por mí está bien…
Enfadada, le saqué la lengua. Aún así, Akane decidió cambiar el tema:
- Maya…¿tienes algún kimono que ponerte? – preguntó.
- P-pues claro…siempre ocupo kimono fuera de casa – le contesté.
Corriendo, fui hasta mi maleta y le mostré mi lindo kimono que suelo ocupar.
- ¡Pero Maya¡Con ese kimono pareces una ramera¡Es demasiado pequeño! – gritó Akane, sorprendida.
- Yo creo que se me ve muy bien…- opiné.
Fue entonces cuando Mitsuomi entró a la habitación.
- Si…pero no para el festival del Obon, - me contestó con tono amable – pienso que deberías usar algo más…elegante¿no crees?
Me enojé un poco, y mi hermano remató el asunto:
- Pues claro…se te ve todo con este kimono y no queremos que te detengan por exhibicionista – rió mi hermano.
Los mechones de mi cabello plateado se electrificaron del enfado.
- ¡¡HERMANO!! – grité, y me tiré encima de él a pegarle.
- Muy bien, ahora los chicos salgan – pidió Akane, - señorita Kuzunoha, ven con nosotras, aquí tengo toda mi colección de kimonos…
- ¿Nos pondremos uno suyo, Agatsuma-san? – preguntó Kuzunoha, respondiendo a su llamado.
- ¡Pues claro¡Quiero que esta noche reluzcan! Y espero que ustedes también vayan guapos…¿eh?
Los chicos se ruborizaron un poco, y con aire molesto salieron de la habitación. El único que estiró el cuello, con deseos de quedarse un rato más, fue Bunshichi. Jah, no tiene remedio. De pronto, me vi sola en la habitación junto a Akane y Kuzunoha, la primera se dirigió hacia un armario, y al abrirlo, me encontré con una habitación enorme…que era un armario¡ya entiendo donde quedó todo el resto del espacio de la casa! Conociendo a Akane, que siempre le gusta vestir bien, dedica una pieza completa a la ropa. Tan impresionada como yo, Kuzunoha miró en su interior, e invitadas por Akane, entramos en el interior del armario. Tenía por lo menos doce puertas, a parte de eso, había otro en el que guardaba los zapatos y completamente de todo tipo: bolsos, pinzas, collares, pulseras…Las paredes de esa habitación y las puertas de la entrada estaban cubiertas todas por espejos.
- Akane…¿eres una especie de "niña rica" y nunca me lo contaste? – pregunté, totalmente pasmada del todo tipo de ropa occidental que tenía.
- Claro que no, - respondió ella – la familia Agatsuma tiene un poco más de dinero pero lo utilizamos en dojos y templos de entrenamiento al igual que todas las familias de luchadores. Esta era la tercera habitación de la casa, pero le hice un retoque…¿te gusta?
- Está…está…- tartamudeé.
-…Muy lindo – completó Kuzunoha, con una sonrisa.
Claro, ella siempre tan educada. Akane esbozó una sonrisa, y sin hacer mucho caso a nuestros comentarios, sacó un par de vestidos y comenzó a ver cuál nos quedaría mejor. Nos enseñó unas cuantas faldas y unos vestidos. Yo al final me decidí por una falda plisada de color negro; una camiseta roja y unas sandalias negras. Akane untó algo de maquillaje en mi cara y me hizo un peinado con unos pinches negros, dejándome con una linda cola alta. Dejé que mis mechones cayesen bordeando mi cara. Kuzunoha no se quedó atrás, se puso un vestido largo color verde oscuro con vuelos en el borde de debajo de un verde más chillón. Akane le puso en el cabello un broche de mariposa de un verde esmeralda: se veía preciosa, muy sofisticada, encima ella tiene ese toque intelectual con el que combina muy bien. Akane en cambio, se puso una falda blanca ajustada, una polera con cordones y una chaqueta blanca. Toda su vestimenta de ése color…aún así se veía muy bien.
Cuando bajamos ya debían de ser más de las nueve. Mitsuomi y Bunshichi estaban listos, pero para mi sorpresa, mi hermano no estaba con ellos. Cuando les preguntamos, dijeron que él aún estaba arreglándose…qué raro, a Shin nunca le han importado esta clase de eventos. A menos que le importe mucho, ya que va con Kuzunoha. Akane y yo observamos a nuestros acompañantes de pies a cabeza: estaban guapísimos, ambos de terno negro, y con una pequeña rosa de distinto color en el bolsillo derecho. La de Bunshichi era blanca como su cabello, y la de Mitsuomi era roja.
Akane y yo estábamos tan ansiosas que no soportamos más, tomamos a nuestras parejas del brazo y nos fuimos directamente al pueblo, no sin antes preguntarle a Kuzunoha.
- No se preocupen…me quedaré aquí esperando a Shin – dijo ella, con una sonrisa.
- ¿Estas segura? – pregunté, intentando ser amigable. - ¡Se va a demorar mucho!
- Pero si no es una chica – se rió Akane.
- Si…pero se está arreglando para ir al baile con su hermosa novia¿no?
Tras decir esto, miré a Kuzunoha de forma pícara. Escuché una risilla de parte de Akane, pero al ver el rostro de la novia de mi hermano me decepcioné bastante: había cambiado la expresión, estaba seria y me miraba fijamente. ¿Pero qué fue lo que dije?
- No…yo dudo que esté arreglándose para mí…- murmuró ella.
Parecía estar hablándose así misma más que para alguno de nosotros. Fruncí el ceño, confundida, mientras Mitsuomi me tomó del brazo con una sonrisa nerviosa.
- Emm…vamos ¿no? – dijo él.
Le sonreí y le cogí del brazo.
- ¿Una carrera hasta el pueblo? – pregunté, riendo.
- ¡Seguro¡Pero no llores si pierdes! – rió él.
- ¡Tú vas a llorar!
Y diciendo esto último, Mitsuomi se largó a correr.
- ¡Oye¡Tramposo, espérame! – grité, corriendo tras él.
Creo que a este paso el peinado que me hizo Akane con tanto trabajo quedó totalmente arruinado. Llegamos corriendo junto con Mitsuomi, seguidos por Bunshichi y Akane, quienes aunque iban caminando a paso tranquilo, reían como un par de chimpancés. Creo que harían linda pareja…tienen buen sentido del humor. Al llegar al pueblo ya había mucha gente, estaba muy bien adornado y había mucha animación. La música resonaba y el festival se prendía: habían niños, grandes, chicos, adolescentes…¡de todo! Y cada uno de ellos la estaba pasando muy bien. El cabello me incomodaba así que decidí soltármelo, mi larga cabellera calló sobre mi cuerpo, y decidida a divertirme, fui junto a Mitsuomi a jugar las diversas actividades que habían. Por otra parte, Bunshichi y Akane fueron directamente a la pista de baile…
- Demonios¿es que en ningún lugar de éste festival venden alcohol? – preguntó Bunshichi, al aire.
- Oh, vamos…apenas si son las diez y ya quieres estar bebiendo – le reprimió Akane. – Además, aquí solo se toma champagne…
- Se ve que sabes mucho sobre eso, pequeña.
- ¡No me digas pequeña¡Solo me llevas por dos años…!
Diciéndole esto, Akane movía los brazos y saltaba. Esto le hacía ver muy chistosa, mientras alegaba mil cosas. Bunshichi no le escuchaba, se metía el dedo al oído mientras ella rezongaba que no era ninguna cría. Eso odio de los superiores…¡te tratan como un bebé! En fin, después del rato, noté que Bunshichi escuchó la canción que acababa de empezar a sonar: era una de sus preferidas. El chico le puso la mano en la cabeza a Akane, lo que hizo que ella se sonrojase levemente y se detuviera.
- Oye¿te gusta esta canción? – le preguntó, sin mirarle.
- ¿Eh?...Ah, si – respondió ella, confundida.
Para mi sorpresa, y para la de Akane también, éste le tendió la mano, sin mirarle.
- ¿Quieres…bailar? – preguntó.
Sinceramente, creía que la estaba agarrando para la joda.
- Ah, si…- le respondió Akane, muy ruborizada.
Delicadamente, Akane cogió su mano y lentamente Bunshichi la atrajo hacia sí, ya finalmente volteándose y viéndola directamente a los ojos. ¡Oh Kami-sama¡Era una escena ver para creer! Entre muchas parejas de enamorados y de parejas de casados, bailando entre medio estaba el idiota de Bunshichi, quien nunca antes había tomado en serio a una chica (y a nadie) y a la molestosa de Akane, bailando juntos, muy juntos. Decidí dejar de verles para que disfrutasen de la noche, y continúe jugando tiro al blanco con Mitsuomi. Se nota que a Bunshichi le gusta Akane, y que, a Akane le gusta él. Es algo que se ve en los ojos de ambos.
Me pregunto si alguna vez Mitsuomi y yo podremos estar de ésa manera…los dos juntos bailando una canción lenta…mirándonos a los ojos…
-¡Kuzunoha! – escuché gritar a Mitsuomi.
Me volteé de golpe, confundida. Kuzunoha venía corriendo, todo el maquillaje y el hermoso peinado hecho hace un rato estaba algo deshecho, sudaba y corría muy agitada hacia nosotros. Al llegar, se desplomó en los brazos de Mitsuomi, abrazándose a él y susurrando su nombre. Eso me molestó bastante…¿qué demonios le pasa?
- Shin…¡Shin ha desaparecido! – gritó Kuzunoha, salida de sí.
- ¡¿Qué?! – gritó Mitsuomi, mirándola pasmado.
- ¡¿QUEEEEE?! – grité yo, mucho más fuerte. - ¡¿Cómo que desapareció?!
- No lo sé…- gritó Kuzunoha, dejando caer un par de lágrimas. – Estaba en el baño, supuestamente arreglándose…se había tardado demasiado, así que decidí entrar…y cuando entré…ya no estaba…y la ventana estaba abierta…
En ese momento no pude asimilar bien lo que ella decía entre sollozos, Mitsuomi intentaba consolarla y le acariciaba la cabeza. Él se volteó a mirarme, iba a preguntarme qué haríamos, pero antes de hacerlo, yo fui corriendo lo más rápido que mis piernas me lo permitían hasta la cabaña. Desapareciendo entre la oscuridad…había sufrido un shock¡¿cómo que se había ido¡No es posible! Así…¡¿de repente¡¿Y sin decirme nada¡Es que no puede ser tan idiota! No sé por donde me fui, creo que éste no era el camino que me guiaba hacia la cabaña…todo aquí está muy oscuro, difícilmente puedo ver entre tantas ramas. Al fin, veo la luz al final del túnel: corro a toda velocidad hasta llegar a ese lugar, y me encuentro con un enorme y hermoso lago, suficientemente grande como para reflejar la luna que se encuentra sobre él.
Caí al suelo de rodillas, sintiendo el pasto mojado, directamente en mi piel. Comencé a llorar desconsoladamente y me recosté bajo un árbol frente al lago…Shin ha desaparecido, y ni siquiera sé donde buscar…me perdí. Incluso sabiendo dónde está la cabaña no ganaría nada yendo allí, si después de todo Kuzunoha nos dijo que había desaparecido. Kami-sama…¿Dónde podrá estar? Me duele el pecho, me duele como nunca me había dolido antes¿esto será eso que llaman angustia? Apenas puedo contener los sollozos…jamás me había preocupado tanto, me duele el corazón. Finalmente, he roto a llorar, aun más fuerte.
Estuve llorando cerca de una hora, sin parar…el árbol dejaba caer sus hojas sobre mí, el ambiente era tan similar al que había bajo ése árbol de la escuela…y como muchas otras veces, y con un nudo en la garganta, me quedé dormida…
