Elsa en realidad no tenía amigos, aunque no le dirigiera la palabra, se mantenía fiel a su hermana.

Sentía que teniéndola no necesitaba a nadie más.

Pero en este momento necesitaba consejos, necesitaba que alguien le ayudara.

No sabía qué hacer. Su hermana ya había declarado que la amaba ¿porqué ella no podía hacer lo mismo?

Era cierto que los chicos la seguían por montones, pero ella nunca había estado enamorada, realmente no sabía qué hacer.


-¿Anna?-Dijo, esperando que su hermana siguiera del otro lado de la puerta.

Nadie respondió.

Ahora parecía que los papeles se habían invertido.

-¿Anna?-Repitió con la esperanza de que esta vez respondiera.

Siguió sin obtener respuesta.

Decidió abrir la puerta.

"Anna..." pensó al ver el corredor vacío.

Su hermana se había ido.

Corrió a buscarla a su habitación, pero tampoco estaba allí.


Anna salió a dar una caminata, aunque fuera de noche no podía seguir en su casa, de menos no por el momento.

Se sentó en un columpio de un parque cercano y comenzó a balancearse.

Era una noche hermosa. Ideal para confesarle sus sentimientos a su hermana. Aunque no había sido correspondida se sintió mejor porque ya no tenía ese peso encima.

Ahora su hermana lo sabía

"¡Qué vergüenza! Quizás ya no me vea de la misma manera... Quizá me odie"

Anna miró hacia la luna. Tenía un color hermoso. Era un blanco muy resplandeciente igual que la pálida piel de su hermana.

-Elsa...

La pelirroja no pudo evitar echarse a llorar. Su corazón estaba roto, y ya no podría ver a su hermana sin sentirse avergonzada.

-En serio, no entiendo porqué siempre me rechaza...

-No lo hago

Anna estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta que su hermana estaba sentada en el columpio de a lado.

-Te encontré-Dijo Elsa sonriendo a la pelirroja.

Se quedaron mirando un momento.

Anna seguía sorprendida. ¡Fue a buscarla!

-Me siento avergonzada por lo que dije... Si ahora me odias lo entenderé...

-No, para nada... En realidad, estoy muy feliz... porque yo...

Elsa tomó aire. Le daba vergüenza lo que diría a continuación, pero no podía dejarlo así. Desvió la mirada al decir lo siguiente:

-Porque yo siento lo mismo... ¡Cielos, Anna! ¿porqué me haces decir cosas tan vergonzosas?

Anna se quedó más sorprendida aún. ¡Era correspondida!

Se levantó y, con un poco de timidez y un poco de miedo al rechazo, rodeó a la rubia con sus brazos.

Este gesto tocó profundamente en el corazón de Elsa.

Al principio sentía vergüenza, pero pronto correspondió el abrazo de su hermana.

Se quedaron así un rato, disfrutando el momento y la calidez de la otra.

Ninguna se había sentido tan amada como en ese momento.

Se separaron y se miraron ruborizadas.

Anna comenzó a columpiar a Elsa, hace mucho tiempo que no jugaban juntas.

Mientras empujaba suavemente a su hermana decidió preguntar:

-¿Por qué tu habitación tiene escarcha? Estamos en verano...

-Supongo que uso bastante el aire acondicionado.

-Oh, eso explica porqué tus manos siempre están frías...

Anna se dio cuenta que era una pregunta tonta, pero no quería precipitarse.

Elsa se sentía feliz siendo balanceada por su hermana, y le dolía mentirle sobre sus poderes.

-¿Extrañas mucho a papá y mamá? Yo si, pero... aunque suene cruel, desde su accidente he estado un poco más cercana a ti, y eso me hace feliz...

-Los extraño, pero pienso lo mismo... Papá no me dejaba acercarme a ti...

Ambas suspiraron. Era triste que su padre las hubiera separado, pero Anna se preguntaba por qué.

-¿Por qué crees que lo haya hecho?

El columpio ya llegaba bastante alto. Anna decidió bajar la intensidad de su empuje.

-Es algo un tanto delicado... Es sobre mí... Deten el columpio.

Se sentaron en una banca con mesita, una frente a la otra.

Con delicadeza, Elsa tomó las manos de su hermana. Eran muy delgadas y suaves, como las suyas.

Anna sintió agradable al contacto de su hermana y se ruborizó pero no dejó de mirarla.

Al parecer Anna podía sostenerle más la mirada, porque inmediatamente Elsa, ruborizada, desvió la mirada.

Elsa debía decirle la verdad, era su hermana y su amada también, merecía saber la verdad.

-Yo, desde que nací...

Hizo una pausa, trata de buscar las palabras adecuadas para que sonara serio. Al final decidió decirlo como era.

-Poseo poderes de nieve.

Anna miró escéptica a su hermana.

Soltó una risa nerviosa.

-¿Qué?

-N-no te rías, es cierto...

Elsa puso su mano frente a su hermana.

Anna por un momento creyó que su hermana había enloquecido, pero al momento siguiente comenzaron a brotar pequeños copos de nieve de la mano de esta.

La pelirroja quedó asombrada.

Elsa comenzó a dibujar con el hielo hermosos patrones de figuras sobre la mesa.

-Vaya... Es precioso... ¿Cómo lo haces?

-Ni idea, lo he podido hacer desde que tengo memoria...

-¿Y esto qué tiene que ver con que nos hayan separado?

A Elsa le dolía recordarlo, pero debía contarle la verdad.

-Por poco te congelo cuando eramos niñas...

-¿Por qué?

-Estabamos jugando. Fue un accidente.

Anna tenía un vago recuerdo sobre estar jugando en la sala con su hermana cuando eran pequeñas, pero creyó que lo había imaginado con la finalidad de creer que su hermana alguna vez la había amado, pero ahora se daba cuenta que era verdad.

Eso la hacía muy feliz. No le importaba el accidente.

Elsa se había quitado un peso de encima, aunque ahora tenía miedo de cuál sería la reacción de su hermana sobre eso. ¿La odiaría? ¿Se asustaría?

-Papá me dijo que no debía acercarme a ti... Por eso me mandó a la otra habitación. Yo no estaba a favor de ello, pero era tanto su afán de protegerte que no lo pensó dos veces antes de mandarme allá. Fueron muchos años sola, triste, no conocía a nadie y era educada en casa, en serio, todo este tiempo no tuve a nadie a mi lado. Me moría por estar contigo... Tú significas todo para mí, no sé cómo pude estar tanto tiempo alejada de ti... Me arrepiento de haber mantenido siempre la puerta cerrada... Y temo hacerte daño de nuevo, Anna...

-Encontraremos una solución juntas, todo va a mejorar a partir de ahora. No volverás a estar sola nunca. Yo estaré contigo.

-Gracias, Anna... Te protegeré.


Lamento la espera, estuve un poco ocupada pero aquí tienen el tercer capítulo \('u')/ yuuupi-

Me hace tan feliz que alguien lea mi fic, creí que nadie lo haría uwu

Bueno, esta vez hubo un graaan progreso, porque la vez pasada me querían matar porque Elsa era muy cruel... A mi también me dolía que fuera así uwu, pero ya no más nwn

-Quiero dedicarle este fic a Viridiana que me animó a que lo subiera aquí n.n

Como siempre me excedo de charla, ¡nos leemos el siguiente capitulo!

Yuuki Hime no Kokoro :3