Holaaa de nuevoo mis amigo vampiros. He vuelto y esta vez les traje el tercer capitulo de esta sangrienta historia. Me alegra que les haya parecida buena y eso me inspira para seguirla. Gracias a todos los que me dejan sus reviews y favs. Espero que la historia sea de su agrado.

Lamento la demora. He tenido ligeros problemas con mi máquina y encima las fiestas, visitas, celebraciones bueno ya saben. Eso hizo que me retrasara un poquito con el hilo de la historia. Encima estoy en semana de evaluaciones, y estoy suuuupeeer ocupada estudiando. (Hoy tuve que dar contabilidad, materia que detesto con mi alma, y no fue bonito) x-x

Bueno basta de chachara, continuen con mi humilde fic

Capitulo #3: Regreso a la oscuridad

El amanecer alumbraba todas las penumbras de la noche con su luz dorada, despertando a la joven de cabellos rubios platinados que estaba dormida sobre el tejado de una casa. Esta se desperezó y sacudió el polvo de su ropa. Miró hacia abajo y divisó que no había absolutamente nadie transitando por la plaza central. –"Que raro, siempre vienen los comerciantes a estas horas a vender sus productos, no hay nadie"- pensó Elsa mientras bajaba del techo de un salto y caminó por la plaza de color marrón. Los puestos de venta estaban armados pero no tenían productos ni estaban sus vendedores. Ningún niño correteaba por la calle jugando, ni los alegres campesinos se dedicaban a sus respectivos trabajos. No se oía ningún ruido, susurro ni nada, solo el aullar del viento que traía algo de nieve. Arendelle parecía un pueblo fantasma.

Las casas estaban cerradas con candados y llaves. No había huellas en la nieve. No había nadie. Ni siquiera los cazadores estaban presentes.

Elsa sintió un escalofrió recorrer su espina dorsal cuando escuchó unos ruidos provenientes de un callejón. Tomó su sable y mostró su larga hoja afilada para atacar a lo que sea que estaba escondido entre las sombras. Un joven alto de cabellera rubia se asomó cargando unas leñas. Elsa estaba tan aterrada que actuó por instinto y atacó al joven con su sable. Él logro esquivar el ataque para que no le impactara en la cabeza pero cortó sus leñas en dos de un solo golpe. El joven aterrado y molesto miró a Elsa que aun sostenía su sable amenazante. –"¿Qué es lo que quieres?"- preguntó el rubio.

-"Eso mismo te iba a preguntar, asqueroso monstruo de la oscuridad"-.

-"¡¿Qué?! ¡¿De que estás hablando?!"-.

-"¡No te me pongas difícil, se lo que eres! ¡Eres un vampiro!"- siseó Elsa poniendo su espada más cerca de su rostro.

-"¡Estás loca cazadora! Soy un humano. No soy una de esas criaturas horribles. Si lo fuera te hubiera atacado"-.

-"Tú…. Un momento… lo que dices es verdad. Me hubieras atacado"- dijo bajando su espada. –"Lo lamento mucho, no quería…"

-"¿Así tratas a las personas que te salvan la vida? Vaya cazadora, te falta mucho que aprender"-.

-"¿Qué, de que hablas?"-.

-"Vaya, al parecer no recuerdas quien fue el que te salvó de las garras de ese vampiro que casi te mata. Yo lo hice. Yo lo convertí en polvo y te llevé donde tus compañeros para que curasen tus heridas"-.

Elsa meditó por un momento y recordó el rostro que logró ver antes de caer desmayada. Eran los mismos ojos y el mismo tono de cabello. Si, en la había salvado. –"De veras, lamento mucho el susto que te causé y muchas gracias por haberme salvado de la muerte"- dijo Elsa avergonzada guardando su espada.

El joven sonrió y posó su mano en el hombro de Elsa. –"No hay de que, no podía dejarte morir. Además si yo hubiera sido el que estaba en peligro, tú me hubieras salvado. ¿Cierto?"-.

Elsa movió la cabeza en afirmación. Luego observó los trozos de madera partidos por la mitad que cargaba el joven. –"Oye si quieres puedo ayudarte a conseguir más leña. Es lo menos que puedo hacer por recompensarte"-.

-"No necesito que me devuelvas el favor, lo hice de todo corazón"-.

-"Yo insisto"- dijo la joven caminando hacia el callejón. Él rió y siguió a la joven.

Caminaron hasta las afueras del pueblo, ya ingresando al bosque. El joven sacó su hacha y comenzó a talar un pino mediano.

-"Oye. ¿Sabes por qué no hay nadie caminando por las calles?"- preguntó Elsa al joven que se secaba el sudor con el revés de su manga.

-"Ah sí. Ellos están muy asustados por lo ocurrido hace unos días. Temen que el vampiro regrese y ser víctimas de él. Los comprendo, ese monstruo era anormal. Generalmente ellos dejan uno o dos cadáveres sin sangre pero este mató a más de veinte personas y los despojó de su piel y entrañas"-.

Elsa tembló al pensar en ese monstruo. –"Por favor, ya no digas más. No quiero recordarlo"-.

-"Lo siento… oye. Oye no me he presentado de manera correcta. Yo soy Kristoff ¿Cuál es tu nombre?"- preguntó el joven lanzando las leñas a la nieve.

-"Mi nombre es Elsa"- respondió agarrando los trozos de madera y apilándolos uno sobre otros.

-"Muy bien Elsa"- dijo agarrando su hacha y un poco de leña. –"Vamos, tráela por aquí"- caminó en frente de ella dirigiéndola a su casa.

Llegaron a una pequeña cabaña casi saliendo de Arendelle. Kristoff abrió la puerta de una patada y depositó la leña al lado de la chimenea de piedra. Le indicó a Elsa que también las dejara ahí y la invitó a quedarse en su casa ya que hacía algo de frío.

-"Lo siento Kristoff, no puedo aceptarlo. Tengo trabajo que hacer. Mis superiores de seguro me están buscando para designarme un puesto de vigilancia. No quiero meterme en más proble…"

-"La herida de tu cuello es muy profunda. De seguro el vampiro clavó sus colmillos en tu piel sin piedad"- dijo Kristoff interrumpiendo a la joven. Se acercó a ella y la arrinconó contra la pared.

Elsa se incomodó ante la acción del chico. Kristoff sintió las dos marcas de la perforación. Luego la miró directamente a los ojos. La mirada café se encontró con las asustadas azul de Elsa. Elsa al sentir su mano en su cuello, empujó al joven quien retrocedió un poco y salió de la cabaña corriendo para alejarse de él. Kristoff se quedó pensativo ante lo que acababa de ver y sentir. Apretó los dientes y su puño y dirigió su mirada a la ventana. –"Esto es muy malo. Ahora puedo entender parte de lo ocurrido"-. Luego salió de la cabaña y miró a Elsa huyendo de él –"Corres un gran peligro, Elsa. Me encargaré de averiguar lo que es por tu bienestar y la de Arendelle"- dicho esto corrió al bosque hasta perderse en el follaje….

Elsa corría con todas sus fuerzas por alejarse de ese loco y se chocó con alguien, cayendo a la nieve. Elsa se levantó adolorida y vio al joven pelirrojo ofreciéndole su mano para que se levantase. Elsa sacudió la nieve de encima y se disculpó frente a su jefe. Hans rió y la dirigió a la cabaña de ancianos cazadores para que le designaran el puesto que ella ocuparía esta noche.

Sus superiores la designaron a explorar la zona norte con un grupo de diez cazadores novatos. Tenía que enseñarles lo básico mientras protegía el reino. Dos labores a la vez no era tarea fácil. Elsa suspiró molesta pero no podía negarse a las órdenes de los ancianos sabios. Su vigilancia estaba designada para las 9:30 pm hasta las 12:30 am, para luego irse a saltar por los techos como acostumbraba.

Salió de la cabaña decepcionada para encontrarse con Hans de nuevo. –"Y bien… ¿Que te designaron?"-.

-"Debo explorar la zona norte y al mismo tiempo debo enseñarles a un grupo de novatos lo básico para pelear y escapar si se encuentran con un vampiro"-.

-"Vaya, hoy no te han dado una tarea fácil Elsa"-.

-"Lo sé, pero no es muy tarde. Es desde las 9:30 pm a las 12:30 am, podré estar libre después de ese tiempo"- sonrió.

-"Tienes suerte en esa parte, a mí me tocó vigilar la zona de la plaza desde las 6:00 pm hasta las 5:30 am. No podré dormir tranquilo."-.

-"Esa parte te ha tocado algo fea. Bueno voy a patrullar la zona. Hasta luego"- dicho esto la cazadora saltó a los techos y se alejó de allí. Siguió y siguió hasta llegar a divisar el enorme castillo a lo lejos.

Bajó y caminó por la estrecha ruta que llevaba a su antiguo hogar. Se acercó más y más a las grandes puertas del castillo. Los duros recuerdos invadieron su mente. El castillo estaba totalmente reconstruido después del incendio años atrás, sin embargo había señas de la presencia del fuego en las paredes. De repente, todos sus pensamientos fueron interrumpidos por los ululares de los cuernos de cazadores. Elsa retrocedió al escuchar el llamado de su deber. Saltó a los techos y desenvainó su espada mientras su rostro se volvía frío como el hielo.

Llegó hasta la parte más humilde del reino para encontrar una macabra escena de nuevo. Los cazadores estaban alrededor de un cuerpo de una joven mutilada y torturada. Su cuerpo presentaba rasguñaduras y mordidas. También poseía marcas plasmadas en su piel de latigazos y quemaduras. Esta joven mugrienta y pobre no era del pueblo. Nadie la conocía.

Hans llegó a la escena e inspeccionó el cadáver. No encontró ningún rastro de sangre alrededor y confirmaron que su sangre había sido drenada de su cuerpo en su totalidad. Movió su cabello y observó que en su yugular había una laceración profunda y dos pequeños agujeros.

Rostros de angustia se presentaron en la cara de sus colegas al escuchar la noticia. Elsa se mostraba indiferente por fuera pero por dentro, el temor la consumía. Otra víctima más de los vampiros…

Hans se acercó a Elsa y le pidió que se alejara. Elsa le respondió molesta que ya no le temía a los vampiros y que ya no le importara. Creía que Hans siempre la trataba como una niña inocente incapaz de defenderse. Ella estaba cansada de estos pensamientos. Esta noche, durante su patrulla, le demostraría al pelirrojo que ella era capaz de ser independiente y luchar sin miedo en contra de esas bestias sedientas de sangre.

La tarde pasó rápido entre investigación e investigación. Los cazadores buscaron información acerca de la joven asesinada. Un hombre viejo declaró que ella era su hija, solo que había desaparecido del reino luego de que saliera de paseo con su pareja hace más de cinco años atrás. El hombre había sido encontrado tres días luego de la desaparición entre la nieve de las afueras del pueblo, pero ni rastros de la joven. El anciano recogió el cadáver de su amada hija que fue encontrada de la peor manera posible y lloró desconsoladamente al ver las marcas de tortura que poseía. Gritaba adolorido "¿Quién fue el monstruo que asesinó de manera tan brutal a mi preciada hija?". Todos lo observaban con infinita pena, especialmente aquella joven rubia platina que guardaba de nuevo su espada. El terror plasmado en sus ojos ante los desgarradores gritos de dolor le trituraba el alma. Se retiró de la escena a contemplar el paso de la noche arriba en los techos. Consideraba un verdadero tiempo de relajación recostarse sobre los tejados de las casas de Arendelle a contemplar las maravillas que el cielo y la naturaleza le daba.

Esperó ansiosa a que cayera la noche y corrió a los establos a ensillar a su nuevo caballo luego de que Blizzard escapara. Usaría el caballo de Hans, Sitron, para aventurarse junto a ese grupo de novatos.

Tomó al animal por las riendas y lo condujo hasta la entrada del bosque. Allí la esperaban el grupo de inexpertos a caballo, listos para su lección. Elsa suspiró y acarició las orejas de Sitron. Acto seguido, subió a su lomo y se puso a la cabeza del grupo.

El grupo, conformado por tres hombres y una mujer, la observaban confundidos al ver que ella no decía ninguna palabra. La mujer, quien era la más osada de todos, le preguntó. –"Disculpe. Bueno, ehh, ¿No nos dará nuestra lección para mejorar?"-.

Elsa ni se limitó a observar el rostro de la muchacha. –"Lección uno. Trata de hacer el mínimo ruido cuando sales a cazar vampiros"-. Siguió cabalgando actuando de manera pedante frente a los novatos. Ellos se miraron confundidos ante su respuesta y la siguieron.

-"¿Nos enseñará a manipular las armas tan bien como lo hace usted?"- preguntó un joven rubio algo tímido.

-"Lección dos. Siempre actúa y planifica lo que harás antes de atacar. Un movimiento en falso y estás muerto"- declaró Elsa de manera firme.

Los jóvenes comprendieron este extraño juego de pregunta-respuesta que su mentora tenía planificado. Siguieron preguntando y Elsa cambió su actitud fría a una tranquila y amable. Los novatos se dieron cuenta que ella no era lo que todos pensaban que era. Elsa respondía las preguntas, aunque fueras tontas, que los novatos le hacían.

Entre dudas y consejos, un chistoso le preguntó a Elsa la pregunta del millón. –"Disculpe, maestra. ¿Usted sale con alguien?-. Elsa se ruborizó tanto que su cara parecía un tomate. La muchacha golpeó en el hombro al chistoso y dijo. –"No le haga caso maestra. A veces él es un idiota"-.

Elsa rió y le respondió. –"Si, te comprendo. Me alegra no ser la única mujer en este trabajo"-.

-"Muy pocas mujeres se arriesgan a este trabajo duro. Por mi parte, prefiero estar aquí que trabajar en los campos o cuidando ganado"-.

Elsa se sentía muy a gusto con la joven. Estaba cansada de estar rodeada de hombres. Muy pocas mujeres se postulaban a ser cazadoras. Así que estaba feliz de tener a una compañera.

De repente las risas se detuvieron luego de que Elsa lo ordenara. Había algo extraño en el ambiente. El bosque estaba en absoluto silencio. Algo andaba mal.

Sitron se detuvo y Elsa se mantuvo atenta a cualquier sonido o movimiento a su alrededor. Un novato trató de sacar su espada pero Elsa se lo impidió. Dijo que aún no era ni el momento para atacar o para escapar. De repente dos sombras cruzaron las ramas de los pinos casi en silencio. Elsa apretó los dientes y colocó su mano en el mango de su sable. Los caballos se mostraban inquietos, bufaban y movían sus orejas asustados. De repente dos tenues luces de color rojo divisaron entre los arbustos. Un vampiro apareció de entre las sombras con sus brillantes ojos carmesí y sus afilados colmillos.

Los novatos estaban asustados ante la aparición de un chupasangre en su primera salida al bosque. El monstruo miraba fijamente a Elsa que le devolvía una mirada cruel y fría. Los novatos se mostraban desesperados ante la competencia de miradas entre su maestra y el monstruo. Ella podría atravesarlo con su espada y eso era todo. Sin embargo, Elsa sabía que eso era lo relativo a firmar su condena de muerte.

El novato que le hizo la pregunta incómoda a Elsa desenvainó su espada y ordenó a su caballo a avanzar. Pese a las advertencias de la rubia, el joven atravesó su espada por el cuerpo del monstruo, quien emitió un grito ensordecedor de dolor. Enseguida se trasformó en polvo dejando una mancha negra sobre la nieve. El joven miró triunfante a sus compañeros pero su mirada cambió al ver el rostro de su mentora asustado. De repente, alaridos comenzaron a esparcirse entre las copas de los árboles. No eran dos o tres, eran como más de diez que se hallaban próximos a ellos.

Elsa dio media vuelta y ordenó la retirada a sus camaradas. Sin embargo, la joven novata gritó con horror que hizo que se le pararan los pelos de punta a Elsa. Giró y vio a un vampiro sobre el cuerpo inerte del joven chistoso alrededor de un charco de sangre. Su garganta desgarrada y arañazos en su cuerpo. El vampiro volteó y mostró sus caninos manchados en carmesí.

Sitron se encabritó y Elsa maniobró para no caerse del animal. El animal huyó desbocado. El caballo logró alejarse de ese lugar plagado de vampiros. Elsa no podía impedírselo. Deseaba ayudar a sus compañeros pero la única manera de escapar de un vampiro era sobre el lomo de un caballo. La culpa la consumía y tomó una de las ramas que pasaban sobre su cabeza. Logró saltar del animal sin causarse ningún rasguño. Observó al caballo que se alejaba entre una ráfaga de viento. Acto seguido, desenvainó su sable y corrió en busca de sus compañeros.

Tuvo suerte de no encontrarse con ningún vampiro en el camino. Al llegar vio otra escena salida de una película de terror. Tres de sus aprendices estaban tirados sobre la nieve, sangre desparramada en el piso congelado e inclusive había un cuerpo abierto transversalmente con todas sus entrañas al aire.

La rubia trataba de no vomitar ante la masacre. Escuchó un grito femenino no muy lejos de allí y corrió en busca de su recién conocida amiga. La joven cubierta de sangre trataba de defenderse de tres vampiros que la tenían acorralada contra una roca. En la nieve estaba tendido el cuerpo del otro hombre el que era más amigable, en un mar de sangre. Los monstruos gruñían y mostraban sus resplandecientes colmillos a la joven muy débil y sin experiencias en situaciones así. Elsa no lo pensó dos veces y se lanzó a atacar a los vampiros sin piedad. Su sable resplandecía contra la nieve y escarcha de su cuerpo. Esquivaba con agilidad felina, los ataques de los monstruos. Sin embargo uno de estos logró arrebatarle su preciada arma. Elsa se paró al lado de la joven traumatizada. Ella miró su rostro horrorizado y le dirigió una sonrisa de "no te preocupes" para que se calmase.

El viento comenzó a rugir. Las ramas de los pinos cubiertos de nieve y escarcha se agitaban con fuerza ante la tormenta de nieve que estaba a punto de ocurrir en ese mismo instante. La ráfaga comenzó a girar alrededor del cuerpo de Elsa alzándola unos centímetros del suelo. Los vampiros se dieron cuenta que ella era más poderosa de lo que aparentaba. De sus manos salían destellos azules e hizo con un movimiento aparecer del suelo gigantes carámbanos puntiagudos que se clavaron en el cuerpo de los vampiros. Gritaban de dolor y el hielo se teñía de color negro. Lentamente sus cuerpos se tornaban hielo puro, una muerte dolorosa para ellos hasta convertirlos en fragmentos de hielo que luego serían arrastrados por la nieve y el viento.

Elsa estaba agotada luego de usar sus poderes. Su compañera estaba pasmada ante los verdaderos poderes de su maestra y la miró con asombro. –"Como puede hacer eso. ¡Es increíble!"-gritó la novata juntando sus manos y dando saltitos de alegría.

Elsa sonrió ante la actitud infantil de la joven. –"Nací con estos poderes. No divulgues este secreto. Solo los uso en casos extremos como estos"- dijo recogiendo su sable y limpiándolo. –"Prefiero el uso de la espada, el método tradicional"-.

El hombre tirado en la nieve gimió de dolor y la joven corrió a atender sus heridas. –"Tenemos que salvarlo"- imploró entre lágrimas. –"Es mi mejor amigo"-.

Elsa la miró decidida y pasó el brazo del chico sobre su hombro. –"Tenemos que llevarlo de vuelta a Arendelle ¡Rápido!"-.

La novata obedeció a su maestra y lo cargaron arrastrando rápidamente de vuelta al reino. La sangre emanaba del cuerpo y temían que más vampiros la olieran y las siguieran.

Caminaron un largo trecho por el bosque oscuro hasta lograr ver las antorchas del reino que las iluminaban. Varios hombres se acercaron corriendo ante su presencia y cargaron al herido para que lo atendiera un médico. Los cazadores comenzaron a aglomerarse alrededor de Elsa, atropellando con sus preguntas de lo sucedido. Elsa trataba de hablar pero tanto era el bullicio que se armó que no podía concentrarse en esa cacofonía. Un "¡Silencio!" mandó a todos a callar. Un silencio sepulcral seguido de los retumbantes pasos de unas botas de cuero. El jefe de los cazadores apareció entre la multitud molesto y autoritario. Les ordenó que se comportaran, mostrando un poco de disciplina y silencio. Luego le concedió la palabra a Elsa. Esta contó lo sucedido a todos los presentes. Todos la miraban asombrados y horrorizados. Varios comentarios emanaron de las bocas de los aldeanos.

"Esto no es posible, otras víctimas de los vampiros. A este ritmo moriremos todos en Arendelle".

"Ese vampiro puede ser cualquiera de nosotros. Puede que incluso viva aquí en Arendelle, mezclado entre la multitud disfrazado de un humilde artesano, panadero, o campesino, esperando a que caiga la noche para satisfacer su sed".

"El consejo de cazadores debería aumentar las vigilancias. Los cazadores son unos inútiles. Solo se sientan a contemplar las matanzas que ocurren".

Este último comentario llegó a parar a los oídos de Elsa. Ella se molestó y se acercó a ese par de hombre que despotricaban a los cazadores y su mal trabajo. Hans la tomó por el brazo e hizo un gesto de negación para que se calmara. Ella suspiró y soltó su agarre. Solo les dirigió una mirada fría y cortante que dejó paralizados al par de hombres.

Elsa se alejó del lugar y se dirigió a las cabañas donde atendían a los heridos y enfermos. Afuera de una cabaña apartada, estaba la joven novata con un vendaje en su brazo, caminando de un lado a otro mordiéndose la punta de sus dedos. Sonrió cuando vio a Elsa acercarse y corrió a agradecerle por salvarla. Elsa le preguntó por el estado de su amigo.

-"Él se encuentra bien. El doctor me dijo que tuvo suerte en estar vivo ya que sus heridas son graves. Pensé en que si nosotras no lo hubiésemos llevado de vuelta aquí a Arendelle a que lo atendieran, posiblemente él pudo haber muerto. Sin embargo el está bien y se recuperará más pronto de lo que se imagina"- dijo feliz. –"Me alegra de que a usted se le haya ocurrido esa idea. Yo estaba tan asustada que no podía pensar con claridad. Gracias maestra"-.

-"Deja de decirme maestra. Suena demasiado formal. Llámame simplemente Elsa"- respondió la rubia sonriéndole a su nueva amiga.

-"Pero usted es mi superior. Así me han enseñado a tratar a mis superiores"-.

-"Si lo sé. Que esto quede entre nosotras. Frente a los demás podrás decirme maestra. Frente a mí llámame nomás por mi nombre ¿quedó claro?"-.

-"Si maes… perdón Elsa"- corrigió la joven.

Elsa rió y miró con ternura a la chica. Ella por lo menos era tres o cuatro años menor. Su cabello corto castaño caía sobre sus hombros con delicadeza. Su tez morena contrarrestaba con el sol pero lo más impactante era el extraño color de sus ojos. Eran de un bello color azul violáceo. Parecían dos amatistas en vez de ojos.

A pesar de su apariencia diferente, ella le recordaba mucho a Anna…

-"Bueno, ya conoces mi nombre ¿Cuál es el tuyo?"-.

-"Ahh lo siento. No me he presentado. Mi nombre es Carly. Tengo dieciséis años"-.

Elsa se sorprendió al conocer la edad de la chica. –"Eres muy joven. ¿Por qué te enlistaste en los cazadores a tan corta edad?"-.

-"Para vengarme de lo que le hicieron a mi familia y a mi pueblo"- respondió firme y decidida. –"Además, muchos comentan que tu comenzaste tu entrenamiento como cazadora sin descanso a esta misma edad. Quisiera tener el coraje y la valentía que tu tuviste en todo este tiempo"-.

Elsa abrió los ojos sorprendida ante las palabras motivadoras de Carly. –"Gracias por tus palabras, pero aún así creo que nadie debería sufrir el mismo destino que yo"-.

-"¿Por qué lo dices? ¡Si eres genial!"-.

-"No, no lo soy. Me uní a los cazadores ya que estaba cegada por el dolor que dejaron los vampiros en mi vida. Me arrebataron todo lo que yo en serio amaba. Sin embargo, la angustia y dolor que vez en los ojos de los cazadores al ser asesinados por estos monstruos es espantoso. Aun no puedo creer que vi a decenas de mis compañeros siendo torturados por ellos sin evitarlo. No deseo que nadie sufra al ver a otros sufrir. Muchos cazadores han caído en la locura por esto. Perdí incontables amigos, camaradas y compañeros. Por eso ya no quiero que nadie se una a este trabajo. Quiero que todo este mar de sangre se acabe. Que estas murallas invisibles se derrumben para así ser libres y vivir sin temor"-.

Carly quedó en silencio observando el rostro de su maestra. Luego bajó el rostro y dijo: -"Yo no conozco las sensaciones que tú has vivido. Pero… deseo acabar con todos esos monstruos luego de que mataran a sangre fría a mi familia. Yo era huérfana, una niña sin nada que comer ni en donde dormir. Mis padres biológicos me abandonaron en el bosque cuando era pequeña. Desconozco sus razones. Una familia de leñadores me acogió en su hogar escondido en las montañas. Me criaron como su hija durante varios años junto a Peter. Él es el joven que salvamos. Él también se unió por la misma razón. Lo considero mi hermano aunque no estemos conectados por sangre. Crecí en esa humilde cabaña junta todo el amor que ellos supieron darle a una pobre niña huérfana. Sin embargo una noche los vampiros invadieron la casa cuando todos dormían. Yo desperté al oír el grito de mi madre. Corrí a su habitación y la vi tendida en el suelo con su piel desgarrada y con una criatura infernal sobre ella. Me vio con sus ojos rojos y me atacó. Mi papá lo alejó de mí luego de que dejara en mi piel las marcas de sus garras. Luchó contra el monstruo, armado solo con un cuchillo de cocina. Logro aturdirlo y lo encerró en la habitación. Me arrastró a mí y a Peter fuera de la cabaña. Justo antes de que el saliera, una vampiresa que emergió de las sombras lo tomó por el cuello para clavarle sus colmillos en el cuello. El trató de luchar pero ella clavaba sus garras alrededor de su cuerpo. Lentamente el dejó de moverse perdiendo fuerzas. Logró indicarnos a que huyéramos. Peter asustado agarró un cerillo y le prendió fuego a la cabaña entre los gritos de los monstruos. Me tomó de la mano y me arrastró de ese lugar. Huimos hasta llegar aquí a Arendelle donde nos establecimos y continuamos nuestra vida. Al final, ambos tomamos esta decisión para vengar la muerte de nuestros padres"-.

Lagrimas corrían por las mejillas de la morena. Luego abrazó a Elsa y lloró desconsoladamente en su hombro. Elsa estaba petrificada. La historia del pasado de Carly era trágica. Abrumada por sus pensamientos, una pequeña lágrima escapó de su ojo y rodó por su mejilla dejando un tramo húmedo. Pensó en sus padres, dulces personas que la llenaron de amor en su vida. Pensó en el incendio, el momento en que su vida dio un vuelco brusco, llevándose a sus padres y dejándola sola. Pero en especial, recordó esa noche en que su querida hermana menor fue raptada por ese vampiro. La noche que le dio inicio a todo…

Cuando Carly dejó de llorar, Elsa le brindó una tierna sonrisa y le dijo que la apoyaría siempre en todo. Luego se levantó y la dejó sola. Elsa buscó soledad en los tejados de las casas de Arendelle. Necesitaba desahogarse de sus recuerdos y soltar todas las lágrimas que retenía frente a su trabajo. Avanzó hasta el lugar más desolado del reino para sentarse sobre el techo y llorar.

Decenas de lágrimas bajaban por las mejillas de Elsa. El pasado de Carly la había hecho recordar su propio pasado.

El dolor rondaba por su cabeza. Abrazó sus rodillas y las puso contra su pecho. Lagrimas caían sobre las tejas rojas polvorientas. Sintió a una presencia cerca pero la ignoró deseaba que se alejara. De repente sintió una mano sobre su hombro y escuchó una voz…

-"Elsa, ¿Por qué lloras?"- dijo la voz preocupada.

-"Déjame en paz. No quiero hablar ni estar con nadie ahora"-.

-"Esta bien si quieres me voy. Solo quería saber cómo estaba mi hermana mayor"-.

Elsa al oír esas palabras volteó y divisó a su querida hermana que la miraba tiernamente. Se puso de pie y abrazó con fuerza a Anna. Comenzó a sollozar en su hombro mientras la pelirroja acariciaba la espalda de Elsa tratando de tranquilizarla.

-"Anna, creí que te había perdido de nuevo. ¿Por qué no venías?"-.

-"Tenía complicaciones con el clan. Bueno ya sabes, cosas de vampiros ¿no?"-.

-"Pero pudiste haberme avisado. Me preocupe mucho por ti"- refunfuño molesta la rubia.

-"Tranquila, traté de avisarte pero los guardias y cazadores estaban por todas partes. Era casi imposible ingresar o acercarme a Arendelle"-.

-"Si respecto a eso. Es que han aumentado la seguridad contra vampiros luego de las masacres ocurridas hace poco"-.

-"¡¿Masacres?! ¿De qué masacres hablas?"-.

-"Hace poco ocurrieron varios brutales asesinatos en el reino. Creo que con el que ocurrió hoy van como 15 personas. Se cree que el causante es un vampiro descontrolado y sediento"- Elsa comenzó a describirle con exactitud las escenas que ella vio de los cadáveres. –"Por si acaso ¿tienes idea de quien podría ser?"-.

-"No. Te aseguro que ninguno de los vampiros de mi clan lo es. Nosotros solo nos abastecemos con sangre animal. Mucho peor con la manera sanguinaria de matar de este vampiro. Pero ahora que lo pienso, hace poco sentí la presencia de vampiros desconocidos acercándose a mis tierras. Los busqué junto con mis compañeros pero estos ya habían desaparecido hacia la montaña del norte"-.

-"Comprendo, gracias por la información. Será útil para los registros de este extraño vampiro. Si tienes alguna otra pista, házmela saber ¿sí?"-.

-"Ok, no te preocupes"-.

-"Así que. Ahora solo te abasteces con sangre animal. ¿Por qué tomaste esta decisión?"-.

-"Estoy cansada de dañar mi reputación, quiero cambiar. Quiero que todo esto acabe. Por eso me rehúso a herir a otro humano"-.

-"Pero de seguro no es lo mismo que beber sangre humana. ¿Cierto?"-.

-"Para serte sincera. No lo es. Es lo equivalente a que un humano solo comiera tofu. Calma su hambre pero no es tan deliciosa como la sangre humana"-.

Elsa miró a su hermana y sintió algo de pena por ella. –"Si quieres, puedes beber de mi sangre sin compromiso"- logró decir con mucho miedo y tensión apartando su trenza de su hombro para dejar a la vista de la vampira su cuello.

Anna abrió los ojos sorprendida ante la declaración de Elsa. Inmediatamente sus irises azules cambiaron a un color rojo sangre. Anna sacudió la cabeza para quitarse esa idea de la mente y sus ojos volvieron a ser normales. –"No te preocupes, está bien. Vine cazando un ciervo y me siento satisfecha. De igual manera gracias"-.

-"Anna, insisto. Confío en que no me harás mucho daño y quiero que te sientas bien"-.

-"De nuevo, gracias Elsa pero no la necesito. No quiero volver a ser un animal sediento de sangre humana"- dijo y vio a su alrededor. –"Bueno será mejor que me vaya, debo volver a mi clan. Además hay cazadores armados cerca y no quiero meterme o meterte en líos"-.

-"¿Vendrás mañana?"-.

-"Si creo que sí. No te preocupes por mí. Recuerda que soy un vampiro"- dijo la pelirroja dándole una sonrisa, mostrando sus largos caninos.

Anna caminó hasta el filo del techo y miró hacia atrás a su hermana. Sus ojos se volvieron a tornar rojos y de un salto desapareció entre las sombras.

Elsa sonrió y se recostó en el techo a contemplar el firmamento. Su hermana estaba de vuelta y su angustia se había desvanecido….

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Una sombra cruzó por el bosque a velocidad sobrehumana, se detuvo junto al tronco de un gran pino. Jadeaba y se tomaba del cuello con desesperación. La sed la estaba descontrolando de nuevo. El dolor que sentía era infinito y causaba que su cuerpo se retorciera. Abrió la boca y sus colmillos se alargaron más de lo normal. Su garganta quemaba como si le clavaban un hierro al rojo vivo. El olor de la piel de Elsa la descontrolaba. El sonido de su sangre correr por sus venas y sus latidos lentos y pausados hacían que Anna, cada vez que la veía, deseara más la sangre de su hermana.

Abatida por el dolor, cayó sobre la nieve débil e indefensa mientras un par de ojos rojos y una sonrisa de colmillos afilados la observaba desde lo más alto de las ramas de los árboles….

Tadaaaaaa

Ok acepto aplausos, insultos, tomatazos, patadas xD okno.

Ahora mi parte favorita A RESPONDER REVIEW! *w*

rosalinda1601: puede que tu sospecha sea mentira o cierta, lo veremos con los futuros caps (si te lo digo hago spoiler xD)

aledartz: Me alegro que te gustara y no te preocupes habrá más mordidas como esas *_*

: te respondi por interno pero creo que este capitulo te saca de dudas

fan-de-caidos-del-mapa: Hola de nuevo loquita. Me alegro que te guste el fic.

F: Te juro que te agradezco millon! Lei el creepypasta y debo decirlo es extremadamente sangriento y eso me inspiro mucho más a escribir escenas sangrientas (gore) como las que sale ahí. Tambien vi el video en youtube y no dormí por dos noche al recordar los cuerpos despedazados y la sangre chorreada en las paredes. En el futuro pienso en poner un capitulo solo gore con escenas parecidas o no se. Estas escenas me inspiraron a escribir mas de este fanfic. Gracias de corazón.

Ok eso es todo por esta vez. Gracias por su apoyo y espero muchos reviews.

Saludos ;)