La siguiente isla se hallaba cerca. Nada más llegar fue a mirar los alrededores de la isla, no sabía mucho de ella, simplemente que allí se encontraba el pirata Buggy, su tripulación y que fueron ayudados por Kadok.
Quería presentarse ante ellos y preguntar si aquel odioso pirata se encontraba aún allí, sabía que no debía hacerlo, que eso no le causaría más que problemas como ya le había pasado anteriormente...pero para qué engañarnos, sus deseos de acabar con ese tipo eran demasiados y contra ellos no había uso de razón. Con paso decidido se dirigió al pueblo dispuesta a preguntarle a alguien, a quien fuera, al primero en encontrarse el paradero del pirata payaso- sí, también se había informado sobre él y al ver la foto fue lo primero que pensó- pero lo único que encontró fue el pueblo desierto. Las casas estaban destrozadas: puertas arrancadas, ventanas rotas... Anduvo un rato, buscando a alguien; mas lo único que encontró fue a un perro de color blanco sentado delante de una tienda. Resignada por ser el único ser vivo que había visto hasta el momento,se arrodillo delante del animal y le preguntó:
—¿Esperas a alguien?— no contestó —¿Sabes dónde están los habitantes del pueblo?—el can respondió con unos ladridos —Supongo que eso quiere decir que se han escondido ¿no?— volvió a ladrar —¿Sabes dónde están los piratas?— el perro adoptó una posición de ataque y comenzó a gruñir —Tranquilo, no soy pirata y no tengo intención de unirme a la banda de Buggy— sus palabras no hicieron ningún efecto ante aquellos gruñidos —Parece que proteges esta tienda— dijo mirando detrás que se encontraba tras el tuso* —Yo también protejo algo— sacó su chakram y se lo mostró —¿Ves? Yo protejo esto. Es muy importante para mí, pero un pirata me arrebató una pieza vital de esta arma y quiero recuperarla, por ello necesito hablar con los piratas lo entiendes ¿no?— suspiró, se sentía una idiota hablando con un animal, el cual dejó de gruñir y empezó a ladrar en una dirección —¿Están por ahí?— preguntó señalando la calle que había a su izquierda. Todo lo que obtuvo por respuesta fue otro ladrido que lo tomó como una afirmación —Gracias.
No tardó mucho en llegar al lugar donde se encontraba Buggy - el ayuntamiento del pueblo- y menos tardó aún en deshacerse de los piratas que había de guardia.
—Llevadme hasta vuestro jefe— ordenó a unos piratas atemorizados ante la demostración de poder que acababan de ver.
— S-si-sí— subieron a la azotea del edificio seguidos de la joven. Dentro de una pequeña tienda que parecía una carpa, con una tela de raso color azul, se hallaba su capitán — Se-señor ahí una chica aquí que quiere verle...
—¿Qué?— preguntó el payaso de forma amenazadora
—Que hay una chica aquí que quiere verle. Es muy fuerte ha acabado con todos nosotros en un segundo, utiliza un arma muy extraña.
—Seréis idiotas, os habéis dejado ganar por una mujer— gritó —Dejadla pasar, quiero verla.
—No hace falta gritar, nadie aquí esta sordo— dijo en un tono que denotaba seguridad—¿Tú eres Buggy?— preguntó.
—Así es, ¿Quién eres tú?
—Eso no importa, se que has trabajado con este tipo—le mostró el cartel de "Se busca" de Kadok —¿Sigue aquí?
—¿Por qué crees que voy a responder a tus preguntas?
—Porque ha cambio yo te daré esto— dijo mostrando una pequeña bolsa.
—¿Es oro?
—Quizás, solo lo sabrás si respondes a mis preguntas. ¿Sigue él aquí?
—No, se marchó hace un día ¿Por qué lo buscas?
—No es asunto tuyo.¿Recuerdas si llevaba alguna arma extraña como una espada o algo parecido?
—Sí, recuerdo que llevaba una espada muy extraña...
—Bien...—se quedó pensativa —Aquí tienes— tiró la bolsa a los pies del payaso haciendo que saliera de la tienda
—¡Pero qué es esto!— exclamó indignado —¡Son piedras! ¡Me has engañado!
—No te he engañado. Yo te dije que podía ser oro no que lo fuera— Buggy empezó a gritar con furia— ¿Qué pasa? ¿Te has enfadado tanto que se te ha puesto la nariz roja o es que es así?— sabía que no debía burlarse, que debía mantener un respeto; sin embargo el ver como lo había destrozado todo hizo que sintiera repugnancia hacia él, y cuando se siente repugnancia no puedes sentir respeto. Los hombres que pertenecían a la banda de aquel pirata se alejaron temerosos, conociendo la reacción que tendría su líder.
Nariz roja haciendo uso de sus poderes tomó a Naira por el cuello, que aunque nunca había visto un poder así no mostró ápice de miedo.
—Así que una eres poseedor de una fruta del diablo.
—Sí, la Fruta Reconstructora (Bara-Bara no Mi), me permite descomponer mi cuerpo y así se inmune a los cortes.
La muchacha sacó su chakram y se lo mostró, tenía demasiada seguridad en sí misma como para creer que podía perder.— Puede que seas inmune a los cortes, pero como cualquier persona necesitas respirar— dicho esto hizo un movimiento con el chakram,girándolo sutilmente hacia la sentía curiosidad por ver que pasaba, pronto pudieron saberlo. El payaso cayó al suelo respirando entrecortadamente.
—¿Q-qu-qué es eso?— inquirió entre jadeos.
—Es un arma muy curiosa, ¿verdad?— hablaba como si le estuviera mostrando a alguien su poder, dándole información no como si estuviera haciendo uso de él— Me permite controlar el aire y como todos sabemos los humanos necesitamos aire para respirar— el pirata le miró confuso —Al controlar el aire puedo hacer crear un vacío donde esté, y eso es lo que he hecho en tus pulmones, he hecho desparecer todo el aire que había— aclaró —Creo que te dejaré vivir. Te daré un consejo, antes de atacar conoce a tu enemigo— hizo un movimiento inverso al anterior y se marchó.
Caminaba por las calles del pueblo, un poco desanimada, triste, frustrada y enfada por no haber podido llegar antes de Kadok se marchara. No dejaba de darle vueltas al suceso que acababa de ocurrir, había estado a punto de matar a una persona, bueno, a un pirata, no es que fuera a sentirse mal por ello; no obstante, no quería matar a nadie antes de acabar con él.
—¡Ehh!— gritó alguien a su espalda, al girarse comprobó que era Luffy, acercándose a ella —¿Qué haces aquí?— preguntó cuando ya estaba a su altura.
—Eso no te importa— miró detrás de él y vio a una chica pelirroja, o más bien peli-naranja —Ya veo que has hecho otra nakama.
—Sí— afirmó con orgullo.
—¡¿Qué?!— gritó la chica —Ni hablar me hago nakama tuya— luego dirigió su mirada hacia la joven de cabello castaño—Solo estoy cooperando con él, nada más.
—Esta bien, esta bien, no hace falta ponerse así. A mí no me tienes que dar explicaciones— decía en tono defensivo mientras alzaba las manos.
—Oii, ¿Te unes a mi tripulación?
—No, creía que ya te había quedado claro...por cierto ¿Qué haces tú aquí?- preguntó como se acabara de percatar de ello.
—¿Yo? — rió — A mí me trajo un pájaro.
—Que forma más original de venir...¿Y Zorro?— hizo aquella pregunta casi inconscientemente.
—Mm... no lo sé, seguro que está bien.
—Bueno, de todas formas no es asunto mío, me voy— giró sobre sus talones y se marchó.
—Oii, espera...— no pudo detenerla —No importa, la próxima vez se convertirá en mi nakama— Nami le miró un tanto confusa no entendía porque se empeñaba en que la oji-lila se convirtiera en parte de su tripulación.
Había llegado al puerto antes de lo que pensaba y estaba dispuesta al desatar el bote cuando algo la detuvo. Miró hacia la montaña y dedujo que allí deberían de estar escondidos lo aldeanos, hizo ademán subir al bote sin llegar a colocar un pie dentro, negó con la cabeza.
—No, no puedo ayudarles, tengo otras prioridades— se dijo a media voz a sí misma, como si intentara convencer a alguien que no era ella —¡¿Por qué siempre me pasa lo mismo?— burfó mientras volvía a dirigir su mirada hacia el escondite de los lugareños —No tengo remedio—suspiró
Haz el bien y no mires a quién. Una voz familiar pero a la vez desconocida resonó en su cabeza, una voz que le hacía sentir melancolía, tristeza y añoranza aunque desconocía el motivo por el que le producía aquellos sentimientos.
Dejó el bote en el puerto y caminó hasta llegar a un pequeño sendero que ascendía, supuso, hasta la cima. Por el camino iba regañándose a sí misma por acabar siempre en la mismas situaciones: inmiscuida en los problemas ajenos. No es que a ella le gustaran los problemas
; no obstante, solo lo hacía para ayudar a las personas sobre todo desde aquel incidente en su infancia.
El refugio estaba rodeado de una muralla de madera, podía escuchar ruido en su interior provocado, descubrió al asomarse, por una reunión. Estaban armados, si es que a lo que portaran se les pudiera llamar exactamente armas, parecía estar preparados para una batalla. ¿Quizás para recuperar su pueblo? Se preguntó suspicaz para, posteriormente, sorprenderse ante la veracidad de su pensamiento.
—Pero,¿están ustedes locos o qué? - irrumpió de pronto—No pueden ir a enfrentarse a los piratas, les matarán—dijo casi con enfado. Aquel comentario provocó que los aldeanos argumentara el motivo de su actuación sin hacer caso a su extraña aparición.
—No nos importan. Ellos se han aprovechado de nuestro pueblo y no les permitiremos que sigan haciéndolo—sentenció un hombre alto que parecía ser el portavoz.
—Pero si van les matarán y si quieren defender su pueblo de nada servirá de nada que estén muertos- rebatió.
—Nuestro alcalde ha ido él solo a enfrentarse con los piratas y no permitiremos que le hagan daño, además a ti esto no te incumbe- alzó la voz otro hombre, más joven que el anterior.
—Es cierto, puede que no me incumba, pero no dejaré que nadie muera— tras decir esto escuchó un estruendo a su espalda y vio salir algo volando. Al fijarse descubrió se trataba del payaso pirata y lo que le cabía duda alguna de que aquello lo había hecho Luffy; aunque ignoraba los motivos de su acción le estaba agradecida , se volvió al portavoz y le dijo: —Está bien si quieren recuperar el pueblo adelante — se apartó del camino y les dejó pasar. Asombrados ante el cambio de actitud de la muchacha y algo desconfiados empezaron a descender apresuradamente.
Una idea, más bien un deseo, llegó a su mente. Por algún extraño motivo y ajeno a toda racionalidad una pequeña esperanza de poder unirse algún día al morocho empezó a crecer en su interior.
*tuso: sinónimo de perro
Continuará...
